Dios Padre

  Sois esos niños necios, groseros, mal educados que necesitan el castigo para entender

 

 

  

 

 

   

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Ayudad a vuestros hermanos, os lo repito, porque la gran mayoría de ellos no tienen ni idea de lo que se les espera en estos pocos días por venir.

Orad todo el tiempo, rezad tanto como podáis, vivid unidos a Mí en plenitud, día y noche, dejad que Mi Vida, todo Mi Ser, se una al vuestro.

Tendréis esta oportunidad, que Yo os doy, de reparar con el sufrimiento que padeceréis, por vuestros pecados y ofensas que hicisteis a Mi Sacratísimo Corazón.

Os pido que dejéis que Mi Amor os posea plenamente, que tome posesión en vosotros, que Mi Amor tenga Su descanso en vuestro ser, así como lo tenían vuestros Primeros Padres.

Mis imágenes lloran alrededor del mundo y lloran por vuestra negligencia, por vuestro pecado, por vuestro olvido, por el dolor que Le causáis a Mi Hijo Jesucristo.

Yo quiero que veáis esto, Mis pequeños, para que vuestro corazón se llene de alegría y no os quedéis con vuestro corazón preocupado por lo que vaya a suceder.

 

 

 

 

Ofrecimiento, Habla Dios Padre

 

Sobre: Ayudad a vuestros hermanos, os lo repito, porque la gran mayoría de ellos no tienen ni idea de lo que se les espera en estos pocos días por venir.

 

Hijitos Míos, Yo quiero que mantengáis muy firmemente en vuestro corazón esa frase que os he dicho y es verdadera, que os amo infinitamente y que lo que permita en vuestra vida, siempre va a ser para vuestro bien. A pesar de que todo lo que veáis a vuestro alrededor sea negativo, doloroso, cambiante, deberéis estar seguros que si lo he permitido, y que así es, es porque de ahí surgirá un Bien. Alguna vez os he dicho que cuando veis que un bosque se incendia, que el fuego ha arrasado todo, nueva vida surgirá de ahí y será más bella, porque esas cenizas sirven para que surja una nueva planta, un nuevo árbol, una nueva vegetación que adornará mejor ese bosque que antes.

 

Ahora os pido, Mis pequeños, que oréis desde lo más profundo de vuestro corazón, porque los acontecimientos que se han de venir ya, estos servirán para que esa nueva vegetación en Mi Iglesia, surja, que se dé una nueva generación en el Amor, porque Mi Amor ya no vive en una gran cantidad de hermanos vuestros. Ya no hay vida, vida verdadera en los corazones, ya no hay vida verdadera de Amor entre vosotros.

 

Os pido, Mis pequeños, que ayudéis también a vuestros hermanos a que abran su corazón, Mi Amor se ha dado para todos vosotros, Mi Amor es eterno y vosotros estáis llamados a esa eternidad.

 

Ciertamente, deberéis pasar momentos dolorosos, pero benéficos, Mis pequeños, será bueno para todos vosotros, porque os purificaréis y quedaréis limpios ante Mí, vuestro Dios. Os he ido preparando para estos momentos, sois parte del resto fiel y por eso Me he dado completamente a vosotros. Os he escogido para algo muy especial a vosotros y a hermanos vuestros, como vosotros, alrededor del mundo, pero también tenéis una tarea fuerte para estos momentos de la humanidad, en donde deberéis mostrar a vuestros hermanos que Me pertenecéis y que les ayudaréis a recuperar lo que ellos no han podido ganar.

 

Yo estaré con vosotros, no os preocupéis, Mis pequeños, Mi Santo Espíritu os irá instruyendo en lo que deberéis hacer y decir. No toméis todo esto con tristeza, con preocupación o con dolor, no, Mis pequeños, al contrario, estad alegres, porque ya vuestra liberación y la liberación de este mundo está muy cerca y el gran regalo pronto lo veréis.

 

¿Qué acaso vosotros podéis estar tristes cuando se acerca vuestro cumpleaños o algún aniversario en el que tanto anheláis que se os haga fiesta y que se recuerde entre vuestros amigos? ¿verdad que no, Mis pequeños? Este va a ser un momento memorable en la historia de la humanidad y vosotros estáis invitados a él. Es un momento grandísimo, un momento bellísimo y os he escogido a todos vosotros, como invitados principales de este acontecimiento. Por eso os pido que viváis felices ya desde ahora que, aun a pesar de lo que veáis, y lo que pase en vuestra vida y alrededor de ella, no os preocupe, ayudadme, eso sí, en la salvación de vuestros hermanos y ayudadles a ellos a que lleguen a Mí.

 

Solamente os pido seáis instrumentos dóciles para que Yo Me muestre plenamente a través de vosotros.

 

Dejadme, Mis pequeños, que Yo os transforme plenamente, os lo he venido pidiendo por mucho tiempo y ya este es el momento en que os deberéis soltar plenamente a Mi Voluntad, para que Yo os tome para el Bien de vuestros hermanos y también para el vuestro.

 

Estáis Conmigo, os he prometido tantas cosas y ya el momento de la Promesa está sobre vosotros, pero ayudad a vuestros hermanos, os lo repito, porque la gran mayoría de ellos no tienen ni idea de lo que se les espera en estos pocos días por venir.

 

Gozad Conmigo, Mis pequeños, porque estaréis pronto, frente a frente con vuestro Dios y Me gozaréis inmensamente, como no os lo imagináis.

 

Os amo tanto, Mis pequeños, veo que vuestros corazones se han abierto, veo que vuestra alma anhela ya estar con su Creador y así será, Mis pequeños, os daré un regalo inmenso.

 

El Cielo entero se estremece por lo que ha de suceder, pero también goza con las bellas cosas que les daré a Mis hijos predilectos.

 

Los hijos siempre confían en los padres, se sueltan completamente a lo que ellos desean y, este es el momento, Mis pequeños, que Yo quiero ver de parte vuestra, que vosotros estáis confiando plenamente en Mí. No veáis para otro lado, vedme a Mis Ojos, sentid Mi Corazón, sentid Mi Compañía, sentid Mi protección y veréis que esta prueba será sencilla para vosotros, no así para aquellos que no han querido estar Conmigo, pero ayudadles, ayudadles, no despreciéis a vuestros hermanos pecadores que no quieren estar Conmigo y que mucho daño han hecho a la humanidad, los amo y quiero que regresen a Mí.

 

Os Bendigo, Mis pequeños, os Bendigo y no temáis, que vuestro Dios está con vosotros.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

 

Primer Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Orad todo el tiempo, rezad tanto como podáis, vivid unidos a Mí en plenitud, día y noche, dejad que Mi Vida, todo Mi Ser, se una al vuestro.

 

Hijitos Míos, Mi Gracia se ha de derramar sobre todos vosotros, los que están Conmigo, en breve, para protegeros de los ataques del mal.

 

Veréis pasar el mal a vuestro lado y no os dañará. Muchos querrán enloquecer de ver lo que pronto se verá, pero no quiero, Mis pequeños, que se queden con esta idea negativa y que sea Yo quien os la diga. Yo quiero que estéis vosotros fundidos a Mi Amor, porque así os lo dije, que os he dado toda una preparación para vivir en el Amor y deberéis estar ya firmemente asentados en Mi Amor y de ahí nadie os debe sacar, si realmente habéis entendido y vivido lo que Yo os he dicho.

 

Aunque sea el mal el que veáis que camine a vuestro alrededor, no le temáis, porque el mal no os puede hacer daño, porque estáis Conmigo. Hará daño a aquellos que no están protegidos y a ellos son a los que quiero que vosotros ayudéis con vuestra oración, porque también hay, ciertamente, otros de vuestros hermanos que están desprotegidos y, en su necedad, aún sabiendo de esto que os va a suceder, se sienten muy valientes y creen que en su humanidad, y su valentía, los va a proteger contra las fuerzas satánicas, fuerzas muy superiores a ellos.

 

Sois pequeños, sois débiles ante estas potencias malignas que se desatarán en pleno contra vosotros y, por eso, desde que un alma llega a la Tierra, Yo la protejo. Mi Gracia está sobre las almas, Mis santos ángeles los protegen, tenéis protección de parte de Mi Hija, la Siempre Virgen María y mucha protección de parte de las oraciones de la Comunión de los Santos y esto os lo repito, Mis pequeños, para que os deis cuenta de que si no tuvierais toda esta protección, os aplastaría fácilmente Satanás y todavía se atreven, ingenuamente o soberbiamente, hermanos vuestros a quererse poner al “tú por tú” contra las fuerzas de Satanás, no tienen ni idea a qué se están enfrentando.

 

Por eso deseo que vuestra oración les proteja, para que, cuando empiecen a darse cuenta de que sus capacidades humanas no pueden contra esta fuerza de Satanás, ellos se arrepientan y vuelvan a Mí y así, tendrán Mi Protección fuerte y segura contra todo lo que se vendrá.

 

Por lo pronto, Mis pequeños, necesito lo que tanto os he estado pidiendo, mucha oración, donación, todo lo que podáis darme, Mis pequeños, para vuestra propia protección y para la de los vuestros.

 

Será breve la prueba, pero difícil, sobre todo, difícil para aquellos que se empecinan en mantenerse en el mal.

 

Venid a Mí, Mis pequeños, y pedidme Mi ayuda, tanto como la necesitéis, que Yo os la daré de inmediato, porque estaréis actuando junto con Mis santos ángeles en la Tierra para ayudar a los escogidos.

 

Orad y daos plenamente a Mí, para que, aun aquellas almas que pudieran condenarse, no se condenen, porque si os unís a los Méritos de Mi Hijo Jesucristo, podréis salvar a muchas almas, que son necias, que son sordas a Mi llamamiento y a su conversión.

 

Orad todo el tiempo, rezad tanto como podáis, vivid unidos a Mí en plenitud, día y noche, dejad que Mi Vida, todo Mi Ser, se una al vuestro y así Me acompañaréis en esta purificación mundial para el Bien de todos vosotros.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Segundo Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Tendréis esta oportunidad, que Yo os doy, de reparar con el sufrimiento que padeceréis, por vuestros pecados y ofensas que hicisteis a Mi Sacratísimo Corazón.

 

Hijitos Míos, porque os amo y os amo infinitamente, este tiempo que tendréis, será un tiempo de purificación hacia vuestros pecados pasados. Tendréis esta oportunidad, que Yo os doy, de reparar con el sufrimiento que padeceréis, por vuestros pecados y ofensas que hicisteis a Mi Sacratísimo Corazón. Yo, vuestro Padre, a Mí, no Me disteis el lugar que debisteis haberme dado y ahora tendréis la oportunidad de reparar y de conocer el por qué vais a tener esta reparación y penitencia de vuestros pecados.

 

Os voy a dar esta oportunidad, Mis pequeños, para que podáis estar a gusto ante Mí, ante vuestro Dios, porque tenéis pecados escondidos, pecados pasados, pero sobre todo, omisiones, porque pudisteis haber dado mucho más de lo que habéis dado y no lo disteis. Vuestra alma no brilla ante Mí, como Yo quisiera que brillara y, por eso, esta oportunidad que os voy a dar, de purificación y de arrepentimiento de vuestros pecados, hará que vuestra alma brille, porque se purificará de todas las faltas que habéis cometido y que no os arrepentisteis, de corazón, de ellas. Ciertamente, estabais perdonados, pero muchas veces vuestro arrepentimiento no fue de corazón y caíais y caíais en lo mismo continuamente, porque no poníais de vuestra parte. Si hubiera habido arrepentimiento de corazón, alguna vez, no habríais caído tantas veces en el mismo mal.

 

Por eso, agradecedme, Mis pequeños, que Yo permita en vuestra vida lo que permitiré, para que vosotros podáis estar ante Mí, como niños pequeños con traje nuevo, felices, felices de que estáis con vuestro Padre, con vuestro Dios y que Le estáis enseñando vuestro trajecito nuevo, y gozaréis, y Yo gozaré con vosotros, el que tengáis otra presencia bella, ante Mí, ante vuestro Dios, pero sobre todo, ante vuestro Padre, que tanto os ama.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

 

Tercer Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Os pido que dejéis que Mi Amor os posea plenamente, que tome posesión en vosotros, que Mi Amor tenga Su descanso en vuestro ser, así como lo tenían vuestros Primeros Padres.

 

Hijitos Míos, os pido que dejéis que Mi Amor os posea plenamente, que tome posesión en vosotros, que Mi Amor tenga Su descanso en vuestro ser, así como lo tenían vuestros Primeros Padres, que ellos dejaban que Mi Amor reposara en todo su ser y ellos, transformados estaban cuando Yo entraba a ellos, y vivía plenamente en ellos.

 

Ciertamente, Mi Presencia Divina, siempre está en vosotros pero, cuando vosotros Me invitáis, se manifiesta más fuertemente y así vivían vuestros Primeros Padres, gozándome infinitamente, dejando que Yo gobernara todo su ser y ellos sabían, con todos los dones que Yo les había dado, que Mi Bien, siempre los iba a hacer crecer y a gozar infinitamente.

 

Cuando Mi Amor posee un alma y esta alma se deja transformar, goza infinitamente. Ése es el primer sentimiento de un alma que se deja mover por Mí, que se olvida de sí misma, para que Yo sea el Dueño total y absoluto de ella y de su voluntad. Os he dicho que tenéis el libre albedrío y con esto os estoy dando a entender que podéis actuar libremente, que si queréis, podéis hacer lo que queráis, sin ni siquiera tomarme en cuenta a Mí, vuestro Dios, en vuestra vida. Pero las almas sabias las que han sabido apreciar Mis Enseñanzas, Mi Amor, Mi Vida, Mis Bendiciones, estas almas ya no viven bajo su voluntad, sino que se donan a Mí, plenamente, para que sea Mi Voluntad las que las mueva, las aconseje y les dé una nueva vida.

 

Estas almas pueden alcanzar la santidad fácilmente, porque el Santo de los Santos está habitando en ellas. Y cuando os pido que os dejéis soltar plenamente a Mi Voluntad, es que os quiero llevar a la santidad. Pero, una gran mayoría de vosotros, todavía no aprecia este pedimento que os hago y Yo no Soy cualquier Persona que os está pidiendo algo, Soy vuestro Dios, el Creador del universo, que se está haciendo Pequeño y casi viene a imploraros que os dejéis mover por Mí y que sea Mi Amor el que os nutra, el que os posea, el que os guíe, el que os lleve por caminos seguros.

 

Pedidme Sabiduría Santa, para que vosotros podáis apreciar lo que os estoy pidiendo, que es grandísimo, que algún día entenderéis y os postraréis ante Mí, agradeciendo por lo que Yo os pedía en estos momentos y no entendíais. Cómo todo un Dios, abajándose a Su criatura y pidiéndoos, hasta por favor, lo que vosotros debierais implorarme y que debierais perseguirme constantemente para que os lo concediera. Os estoy dando regalos inimaginables.

 

Por eso os pido, Mis pequeños, que Me pidáis Sabiduría Santa, para que comprendáis, aunque sea un poco, lo que Yo, vuestro Dios, en Mi Omnipotencia, en Mi Inmensidad, os estoy pidiendo a vosotros, pequeñitos, piedrecitas, que no valéis nada y que, lo que hace que valgáis, es Mi Presencia en vosotros y todos los regalos que Yo derramo en vosotros, para vuestro Bien y el de vuestros hermanos.

 

Aun a pesar de que no Me entendéis, os amo. Os pido seáis sencillos, como niños y que Me pidáis, lo que sintáis en vuestro corazón, que es lo que os estará indicando Mi Santo Espíritu que Me pidáis y pedídmelo, para que Yo os lo conceda, porque os quiero hacer felices, como los padres hacen felices a los hijos.

 

Os Bendigo, Mis pequeños y os pido abráis vuestro corazón a Mis intenciones Divinas, porque vosotros sois los que saldréis ganando de todo este derrame de Bendiciones que os quiero dar.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

 

Cuarto Misterio, Habla La Santísima Virgen María

 

Sobre: Mis imágenes lloran alrededor del mundo y lloran por vuestra negligencia, por vuestro pecado, por vuestro olvido, por el dolor que Le causáis a Mi Hijo Jesucristo.

 

Hijitos Míos, ciertamente estos son Mis tiempos, son los tiempos de la Mujer luchando contra la serpiente, son los tiempos en que la Madre os va a defender contra los ataques de Satanás.

 

Imaginad, Mis pequeños, cuánto dolor he tenido en Mi Corazón, al ver cómo Satanás os ha arrancado el Amor, que Le debéis a Mi Hijo, de vuestro corazón y ha puesto en vuestro corazón, pura suciedad, pecado, maldad.

 

No os imagináis, Mis pequeños, Mi dolor de Madre. Estáis afectando con vuestro pecado y vuestra maldad, a Mi Hijo, Jesucristo, vuestro Salvador. Tanto que hizo por vosotros y que sigue haciendo cada día, en cada Misa que se ofrece alrededor del mundo.

 

Vosotros os habéis apartado de Él y de Su Amor, de Sus Enseñanzas, de Su Ejemplo. Me causáis dolor en la forma en la que Lo tratáis, y Me causáis también dolor por vuestra forma de ser, que no apreciáis las grandezas de vuestro Dios, que fueron regaladas para vuestra Salvación, que ni siquiera agradecéis, que ni siquiera buscáis entenderlas, para que os postréis en agradecimiento ante vuestro Dios y Salvador.

 

Por eso veis cómo Mis imágenes lloran alrededor del mundo y lloran por vuestra negligencia, por vuestro pecado, por vuestro olvido, por el dolor que Le causáis a Mi Hijo Jesucristo, vuestro Hermano, vuestro Dios.

 

Mi Corazón de Madre se duele por toda esta maldad que habéis dejado entrar en vuestro corazón, porque si hubierais seguido lo que Mi Hijo os vino a dar, si ya vivierais Sus Enseñanzas, seríais el pueblo santo, el pueblo bello, en el cual Mi Hijo se debiera recrear.

 

Nuestro Padre y Nuestro Dios, mandó a Su Hijo, a vuestro Hermano, a que Se diera por vosotros, para que os abrieran nuevamente las Puertas del Reino de los Cielos y que os enseñara la forma para que os ganarais esa salvación eterna.

 

Tenéis todo desde hace dos mil años y, si la humanidad hubiera hecho caso a todo esto, santos debierais ser ya, Mis pequeños. Veos ahora, sed vuestros propios jueces, ved vuestro interior, ved vuestras obras, ved vuestro alrededor, ¿en dónde están las Enseñanzas de Mi Hijo?, ¿en dónde están Sus deseos para vuestro cambio, para el de la humanidad entera? Esa es la tristeza de Mi Corazón.

 

Yo, la Madre del Salvador, Le ofrecí a Nuestro Padre Dios, la Vida de Mi Hijo, la Vida de Mi Dios para vuestra salvación y de nada ha servido para una gran cantidad de hijos Míos. Toda esa Evangelización era para que las almas no se perdieran, era para que todos gozarais y vivierais en plenitud.

 

Pero ¡qué desperdicio, Mis pequeños!, Evangelización de todo un Dios entre los hombres, la Vida del Cielo aquí en la Tierra, dada por el Maestro de Maestro, dada por el Maestro Dios, Mi Hijo Jesucristo y, vosotros, no apreciasteis todas estas Enseñanzas. Es más, les disteis la espalda, las apartasteis de vuestra vida, las despreciasteis y regresasteis a vivir como Satanás quería que vivierais y a él sí le abristeis vuestro corazón, sí le abristeis vuestra vida y ahora estáis viendo las consecuencias del haber escogido erróneamente a vuestro guía. Teníais la Perfección en Mi Hijo para seguir y preferisteis la maldad y el error de Satanás en vuestra vida, por eso viene la penitencia. Permitisteis el error en vuestra vida y ahora se os va a dar la oportunidad de apreciar vuestro error. Podréis comparar lo que se os daba y que no aceptasteis y podréis apreciar, plenamente, el error en el que estáis y a dónde os llevaría si Nuestro Dios no hubiera puesto un “hasta aquí” a vuestra vida de pecado y maldad.

 

Por eso lejos de oponeros a la Voluntad de Nuestro Dios, con todo lo que va a suceder, agradecedle que detenga ya la vida de este mundo como va, porque si siguiera así como va, Mis pequeños, prácticamente ninguno de vosotros se salvaría, porque Satanás sabe hacer su obra de destrucción y, especialmente, porque no os opusisteis a su acción negativa sobre vosotros. Os inventaba formas de maldad y vosotros las seguíais aceptando en vuestra vida, en lugar de despreciar y luchar contra su maldad.

 

Esto lo entenderéis en breve, Mis pequeños, cuando la Luz de Mi Esposo, el Santo Espíritu de Amor os haga entender lo que pudisteis haber tenido en pleno, que es el Amor de todo un Dios en vosotros y que lo despreciasteis y que escogisteis, en lugar de ello, a vuestro enemigo, al enemigo de Nuestro Dios, vuestro Creador.

 

Si aún hay algo de humildad en vuestro corazón, arrodillaos y pedid perdón por lo que Le habéis hecho a Mi Hijo, a vuestro Hermano, a vuestro Dios. Todo el Bien que Él os daba y que vosotros no supisteis apreciar.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

 

Quinto Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Yo quiero que veáis esto, Mis pequeños, para que vuestro corazón se llene de alegría y no os quedéis con vuestro corazón preocupado por lo que vaya a suceder.

 

Hijitos Míos, Las Sagradas Escrituras, no os hablan sobre todas las veces que Mi Hijo derramó lágrimas por vuestra salvación, por el perdón de vuestros pecados. Muchas lágrimas derramó por la humanidad, muchas lágrimas derramó por el dolor que Le causabais a Su Corazón, muchas lágrimas derramó del ver vuestra necedad y vuestro corazón duro como roca, muchas lágrimas derramó porque, a pesar de todo lo que estaba haciendo por vosotros, la gran mayoría no iba a entender ni a desear su salvación.

 

Este es el tiempo en que ahora derramaréis vosotros vuestras lágrimas, arrepintiéndoos de lo que no supisteis apreciar en la obra de Mi Hijo. Todo un Dios, orando por vosotros, luchando contra el mal que Le rodeaba y que os iba a rodear también a vosotros al seguirle y ese dolor no es apreciado por vosotros.

 

Vuestras lágrimas se van a unir a las de Él y es cuando alcanzaréis vuestra salvación. No quisisteis entender por las buenas, por el Amor que se os ofrecía, pudisteis haber cambiado con vida de paz y de amor, como Él os enseñó y no quisisteis apreciar todo esto que se os daba y, desgraciadamente, sois esos niños necios, groseros, mal educados, que necesitan el castigo para entender.

 

Este es el tiempo, Mis pequeños, en que os daréis cuenta de todo el Amor que se derramó por cada uno de vosotros, por vuestra salvación eterna. Viviréis el dolor, viviréis los ataques de Satanás, viviréis el ataque de hermanos vuestros, que os verán buscando el Amor y que os querrán distraer de ese Amor y os querrán llevar hacia la maldad. Muchos ataques tuvo Mi Hijo durante Su Vida y, vosotros, los que queréis estar en Mi Amor, también los tendréis en este tiempo y hasta vuestros mismos hermanos y aun aquellos que dicen estar Conmigo, os atacarán, por envidia, por la maldad de Satanás que habita en sus corazones.

 

Serán tiempos similares a los que vivió Mi Hijo y, por eso, apreciaréis Su Obra, por eso apreciaréis Su Sacrificio y por eso agradeceréis todo lo que Él Se dio por vosotros, por vuestra salvación y por la de todos, pero que no todos la han querido aceptar ni agradecer.

 

Os repito, Mis pequeños, agradecedme esta oportunidad que os doy, en donde os arrepentiréis de corazón de vuestros pecados y  eso hará que os ganéis el Reino de los Cielos y que se os abran las Puertas de las Nuevas Tierras, en donde Mi Amor habitará entre los hombres.

 

Son tiempos de purificación para un Bien inmenso que se os dará, para que vuestras vestiduras se purifiquen, para que podáis entrar a la Fiesta bien vestidos, bien arreglados, para que podáis gozar en pleno lo que Yo he preparado para Mis verdaderos hijos, que seréis llamados los hijos del Amor.

 

Algunas almas querrán aprovecharse aun en estos tiempos y querrán entrar a la Fiesta, pero no irán bien vestidos, porque no habrán purificado su ser y sus vestiduras. Sucias estarán, pero querrán aprovecharse, como se han aprovechado toda su vida, de la gente buena y por eso serán sacadas estas almas de la Fiesta y arrojadas al lugar del castigo, porque ya no será el tiempo de la injusticia ni del mal entre los hombres. Estáis ya en el tiempo de la separación del trigo y la cizaña, de la separación del Bien y el mal.

 

Yo quiero que veáis esto, Mis pequeños, para que vuestro corazón se llene de alegría y no os quedéis con vuestro corazón preocupado por lo que vaya a suceder, porque así es el hombre, se preocupa por lo que se os va a quitar y quiero que entendáis que lo que se os va a quitar, es lo que os está separando de Mí.

 

Vuestro corazón es pecador, vuestra mente, sucia está, vuestro ser no está de acuerdo a lo que Yo quiero, porque no fuisteis creados para lo que estáis viviendo y lo que sois ahora. Ciertamente os voy a quitar muchas cosas, pero será todo aquello que os daña, que os está dañando interna y externamente. Yo no puedo aceptar en estas Nuevas Tierras, en este Nuevo Mundo que os daré, almas que tengan en su interior impurezas, graves impurezas que puedan dañar a vuestro ser y que puedan dañar a otros hermanos vuestros.

 

Seréis purificados y embellecidos, para que podáis estar junto a Mí. Solamente las almas transformadas, las almas purificadas, podrán estar frente a Mí, podrán vivir unas con otras podrán gozar de todos los bienes que os voy a dar. Os sentiríais mal, Mis pequeños, si Yo no os purificara y que os presentarais ante Mí. Os sentiríais avergonzados de no estar limpios, interna y externamente y, por eso, por vuestro bien, voy a permitir lo que se va a dar sobre la Tierra y de eso debéis estar gozosos, que seréis purificados para que pronto estéis ante Mi Presencia y que gocéis plenamente de los regalos inmensos que os voy a dar, de la nueva vida que viviréis, que no tenéis ni idea de las bellezas que están preparadas para cada uno de vosotros, Mis hijos fieles, Mis hijos buenos, Mis hijos del Amor.

 

Por eso os pido, que mantengáis alegría santa dentro de vuestro ser y que esperéis con ansia que lleguen esos momentos, y que no importa lo que pase en vuestra vida, que el dolor será pasajero, que el dolor será soportable, porque será un dolor purificador, un dolor que también pasó Mi Hijo por vosotros y que fue un Dolor Redentor.

 

Agradecedle a Mi Hijo lo que hizo por vosotros, agradecedme a Mí, vuestro Padre y vuestro Dios, que mandé a Mi Hijo para que os liberara. Agradecedle a Mi Santo Espíritu, que grandes Dones ha derramado sobre vosotros y que todavía derramará, para que gocéis plenamente el regalo que pronto se os dará, por haber perseverado, por haber amado.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

 

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