Dios Padre

Estoy como un mendigo frente a las puertas de vuestro corazón

¿Por qué me dais migajas?

 

 

 

 

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El hombre ha pecado gravemente contra el Primer Mandamiento que os he dado, en el que Me debéis tener a Mí, como lo primero y lo único en vuestra vida.

Si no ponéis de vuestra parte para lograr esto, difícilmente Me escucharéis.

Os recompensaré todavía más por ese deseo grande que tengáis de agradarme a Mí, por lo que tanto os doy.

Os pido que os ejercitéis más en vuestras muestras de amor hacia los demás y no os preocupéis si ellos no os pagan.

Realmente sufro, Me molesta, Me duele, que vosotros no os tratéis como verdaderos hermanos que debéis ser.

 

 

 

 

Primer Misterio, Habla Dios Padre

 

 

Sobre: El hombre ha pecado gravemente contra el Primer Mandamiento que os he dado, en el que Me debéis tener a Mí, como lo primero y lo único en vuestra vida.

 

Hijitos Míos, recordad a los primeros cristianos, cómo eran ellos felices de estar Conmigo y luego, los grupos que se formaron después de Mi Muerte y Resurrección, vivían felices porque habían tenido al Redentor entre ellos, se compartían todo entre hermanos, tenían reuniones y vivían unidos en comunidades y hablaban de Mí, vivían de Mí, vivían para Mí.

 

Todo esto es muy bello, Mis pequeños, y así es como debéis terminar todos vosotros, los que quedéis después de ésta purificación, viviendo como verdaderos hermanos, viviendo una comunidad, una sola comunidad, un solo pueblo y Yo, vuestro Dios, un solo Dios para todos vosotros.

 

El hombre ha pecado gravemente contra el Primer Mandamiento que os he dado, en el que Me debéis tener a Mí, como lo primero y lo único en vuestra vida. Yo voy velando vuestro camino, voy velando por vuestras necesidades y por todas aquellas cosas que necesitáis, para que vuestro cuerpo esté protegido, pero también para que vuestra alma crezca, porque vuestra alma tiene potencias ilimitadas e infinitas, pero ahora, como tenéis un cuerpo estáis limitados por éste cuerpo afectado por el Pecado Original.

 

Mucha maldad se está dando en el mundo, precisamente porque no tenéis una espiritualidad bien definida y sobre todo, bien sustentada en todos los principios, Mandamientos y el Amor que Yo os he dado, directa o indirectamente a través de Mi Hijo.

 

Tenéis Nuestra Santísima Trinidad, todo el Alimento Divino que necesitáis para poder llevar a cabo vuestra misión aquí en la Tierra y regresar posteriormente, pero os distraéis mucho con las cosas del mundo y de ésta forma desperdiciáis un tiempo preciosísimo, con el cual podríais haber salvado muchas almas.

 

¡Cuánta maldad tiene el corazón del hombre!, y se sigue apartando de Mí. Buscáis primeramente lo que a vosotros conviene y no Me preguntáis a Mí, vuestro Dios, qué es lo que Yo necesito, porque no tenéis esa confianza de hijos, siendo Yo, vuestro Padre y vuestro Dios. Me tenéis miedo, sí, a Mí, que Soy vuestro Dios, que Soy puro Amor, le tenéis miedo al Amor, porque no os queréis soltar totalmente a Mi Voluntad, vivir para Mí y tratar de vivir santamente.

 

Preferís darle vuelo a vuestras pasiones, que goce vuestro cuerpo, aún cuando vuestro gozo va a ser muy limitado, porque estáis muy limitados por el Pecado Original, cuando debierais darle el alimento y vida a vuestras potencias espirituales y así podríais estar gozando, infinitamente, de Mis Potencias si vinierais a Mí y dejarais lo del mundo.

 

El tiempo es breve para que venga ya la gran prueba, la gran tribulación y luego el gran cambio.

 

Mis pequeños, no sabéis si quedaréis como escogidos para los Nuevos Cielos y las Nuevas Tierras, pero vuestra presencia en la Tierra es importantísima, porque vinisteis a salvar almas como Mi Hijo. Os venís a donar para servirles, atrayéndolos hacia Mí, pero os distraéis demasiado con las cosas del mundo y, si no ponéis de vuestra parte, Satanás os va a destrozar fácilmente, porque sus potencias son tremendas.

 

Confiad pues, Mis pequeños, en Mi Misericordia Infinita, en Mi Amor hacia vosotros, dejadme que Yo guíe vuestros pasos, no os dejéis llevar por las mentiras de Satanás, que os llevan nada más a un gozo efímero y perjudicial para vuestra alma.

 

Apartad de vuestra vida todo aquello que os pueda llevar a pecar contra Mí, vuestro Dios, y afectar a vuestros hermanos. Os amo infinitamente, Mis pequeños, y os pido que le deis ése gozo infinito a vuestra alma, porque si estáis acostumbrados a gozar malamente, en vuestro cuerpo, dadle pues, el alimento bello, sano y santo que vuestra alma debe tener, para que se vaya mejorando y alcance su santidad, a la que estáis llamados todos vosotros. No dejéis que las mentiras de Satanás os lleven hacia vuestra destrucción eterna.

 

Mucho bien se derramará sobre vosotros en breve, para protegeros, para protegeros de lo que Satanás quiere hacer con Mis hijos, que él sabe que ya he escogido, almas fieles, en el mundo entero. Sois pequeños grupos que van a ir creciendo. Lucharéis por Mi causa, gozaréis el haber defendido lo Mío y el premio será grande para todos vosotros, los que luchasteis para manteneros bajo Mis Leyes y bajo Mi Amor.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Segundo Misterio, Habla Dios Padre,

 

Sobre: Si no ponéis de vuestra parte para lograr esto, difícilmente Me escucharéis.

 

Hijitos Míos, os he dicho que es obligación vuestra el comunicarse Conmigo, con vuestro Dios, porque Soy vuestro Padre y un Padre, todavía, más amoroso que vuestro padre o madre de la Tierra, porque Yo velo no solamente por vuestra materialidad, sino por vuestra espiritualidad.

 

Yo Mismo os instruyo, os regalo, os consiento, pero también os reprendo cuando es necesario y lo puedo hacer, porque os conozco desde lo más profundo de vuestro ser, así que cuando os reprenda, Mis pequeños, no os sintáis avergonzados, adoloridos, al contrario, agradecedme, porque Yo sí actúo con Amor y con un deseo grande de que os perfeccionéis, porque os conozco porque, al Reino de los Cielos, solamente entran las almas ya purificadas, santificadas, perfeccionadas y si vosotros no estáis haciendo lo posible para vuestra perfección, lo tengo Yo que hacer a través de estos castigos o regaños que os doy y debéis tomarlos así, con amor y en agradecimiento, porque, de Mí, solamente sale Amor hacia vosotros y ese deseo de que vosotros seáis mejores siempre.

 

Vosotros os engañáis a vosotros mismos cuando escogéis caminos de falsedad, de error, de maldad y sobre todo de destrucción espiritual. Ya no venís a Mí como hijos, pidiendo permiso al Padre, o pidiendo un consejo valioso, porque habéis perdido la Fe de Mi Presencia real y Divina entre vosotros y es más aún en vosotros. Me tenéis en vuestro corazón y si aprendéis a orar, como debierais orar, yéndoos a un lugar solitario, callado, en donde, solamente, se escuche vuestra voz y la Mía, si no ponéis de vuestra parte para lograr esto, difícilmente Me escucharéis.

 

Ciertamente debéis empezar desde el principio, y esto es, haciendo silencio total a vuestro alrededor, poco a poco, según Yo vaya viendo qué tanto estáis poniendo de vuestra parte para estar Conmigo, ahí es cuando Yo Mismo iré poniendo el momento para que escuchéis Mi Voz, aún a pesar de vuestras obligaciones cotidianas. Aprenderéis a escuchar Mi Voz, aún a pesar de los murmullos y ruidos que tengáis a vuestro alrededor, cuando Yo os hable. Todo se va ejercitando y no podéis empezar a escucharme o a tratar de escucharme cuando tengáis una muchedumbre a vuestro alrededor.

 

Debéis de empezar poco a poco, concentrándoos y pensando en Mí, vuestro Dios. Ya que os hayáis acostumbrado a escucharme, cuando guardáis silencio total, en un lugar también silencioso, entonces os empezaré a pedir más, y será que tratéis de escucharme cuando haya más ruidos a vuestro alrededor y, de esta forma, llegaréis a donde Yo quiero que lleguéis, a que Me escuchéis en todo momento, a toda hora del día, en todos los lugares a donde vayáis, porque deberéis aprender a escucharme en momentos difíciles que os puedan pasar, en donde, o Yo os advertiré de algún peligro inminente que pudierais tener y, al escucharme, podáis vosotros alejaros de donde se pueda dar ese peligro inminente para vosotros. O, también, Me deberéis escuchar, para que, aún a pesar de los ruidos a vuestro alrededor, podáis ayudar a algún hermano vuestro a través de algún buen consejo que Yo os dé.

 

Muchas oposiciones tendréis, Mis pequeños, aunque necesitaréis escucharme, por eso es preciso que os vayáis ejercitando desde el inicio de lo que es un ejercicio en Fe, y es, precisamente, empezar en lo apartado, en el silencio, en la intimidad. Empezad a hacerlo, Mis pequeños y Yo os iré enseñando a que poco a poco os ejercitéis fuertemente y podáis hacer lo que ya os expliqué.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Tercer Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Os recompensaré todavía más por ese deseo grande que tengáis de agradarme a Mí, por lo que tanto os doy.

 

Hijitos Míos, os he pedido que tratéis de permanecer de continuo Conmigo y, ojalá, pudiera ser totalmente Conmigo, todo el tiempo, en todo momento.

 

Si vosotros, en lo humano, os gusta estar protegidos, saber que tenéis a alguien que os cuida, que os protege de toda maldad, de las necesidades económicas, de los problemas que tengáis a vuestro alrededor, también os gustaría tener así una protección absoluta, en todo sentido, que de hecho la tenéis de parte Mía, pero que no la apreciáis, porque no estáis pendientes de lo que Yo os doy.

 

Yo os doy todo, Mis pequeños, os doy todo Mi cuidado y velo por vuestras necesidades y os he pedido también eso, Mis pequeños, que estéis conmigo en todo momento.

 

Ciertamente también pasaréis momentos Conmigo en que no sabréis qué decirme, de qué platicarme, pero con el hecho de que estéis acompañándome, teniéndome en vuestra mente y en vuestro corazón, para Mí es muy valioso, porque Me tenéis realmente en vuestro corazón.

 

Vosotros, en lo humano, con vuestros amigos íntimos, hay momentos en que no os habláis, en que no os decís ni una sola palabra, pero os tomáis de la mano, os sentís acompañados, os sentís a gusto, porque sentís que os comprendéis el uno con el otro. A veces, con un apretón de manos, con un beso que os deis en la mano o en la mejilla, o que os veáis a los ojos, eso es otro idioma del amor, pero a lo que voy, es el hecho de que os sentís acompañados y eso es lo que Yo quiero que tengáis Conmigo, que Me acompañéis, que no Me dejéis abandonado, porque Yo Me merezco todo, todo vuestro tiempo, porque Yo os doy todo.

 

Vosotros mismos, cuando recibís de un amigo vuestro o de una persona que os quiere, una ayuda fuerte económica, os sentís comprometidos con estas personas, con estas amistades, con estas personas que os aman, porque ellos vieron vuestra necesidad y os ayudaron a salir del problema que teníais dándoos esa fuerte suma de dinero. Vosotros sentís que les debéis algo, y tratáis de cumplir con ellos, hasta en sus más mínimas necesidades, para complacerles por como ellos os ayudaron.

 

¿Qué más puedo pedir Yo, Mis pequeños? Yo realmente Me merezco todo, mucho más que aquél hermano vuestro que os haya ayudado, aunque os hayan dado una fuerte suma. La vida, que Yo os di, vale mucho más que esa fuerte suma que os dieron. Mis cuidados, Mis Consejos, vuestra protección en la Tierra, el cuidado que tengo con vosotros, de día y de noche para que Satanás, que continuamente os ataca, no os destruya. Tantas y tantas cosas que tenéis de Mí y vosotros no Me agradecéis, en cambio sí les agradecéis a aquellos hermanos vuestros que os ayudaron con aquella fuerte suma.

 

Sois muy desagradecidos, Mis pequeños, porque esa ayuda que os dio ese hermano vuestro, os va a servir, quizá, solamente por un corto periodo de tiempo, para cubrir necesidades inminentes y luego se os acabará y empezaréis de nuevo, con una nueva deuda.

 

Yo, al contrario, Yo vuestro Padre y vuestro Dios, velo por vosotros, desde el momento de vuestra concepción hasta el momento que Yo os pido que regreséis. De día y de noche estoy velando por vosotros, ¿acaso no Me merezco Yo, más que aquella buena persona que os ayudó una sola vez, o quizá dos o tres, pero no cotidianamente como lo hago Yo?

 

Os explico todo esto Mis pequeños, para que os deis cuenta de que Yo velo por vosotros, continuamente, de día y de noche, durante toda vuestra vida y estoy como un mendigo a las puertas de vuestro corazón esperando a que Me deis unas migajas de vuestro amor, y no Me merezco esto, Mis pequeños. Soy vuestro Dios y decir vuestro Dios y Creador, es decir todo y, vosotros Me dais migajas.

 

No es justo y eso es de lo que Yo quiero que os deis cuenta, Mis pequeños, de que no estáis actuando ni en justicia ni en amor hacia Mí, vuestro Dios que tanto os ama, que tanto os da, que tanto vela por vosotros.

 

Procurad pues, Mis pequeños, tratar de pagarme en la misma medida que os doy, que ciertamente no podréis pero que, si tratáis, Yo apreciaré vuestro acto y os recompensaré todavía más por ese deseo grande que tengáis de agradarme a Mí, por lo que tanto os doy, Mis pequeños.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Cuarto Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Os pido que os ejercitéis más en vuestras muestras de amor hacia los demás y no os preocupéis si ellos no os pagan.

 

Hijitos Míos, vosotros podéis leer en las Escrituras que el sol sale para todos, la lluvia cae sobre los campos de los buenos y de los malos, Mi Providencia Divina también cae sobre toda la humanidad y no hago distinción de buenos y malos y, ¿por qué hago esto, Mis pequeños?, porque hay Amor. Mi Amor se da para todos vosotros, aunque Yo no reciba lo mismo de unos o de otros, pero así es como trabaja Mi Amor. Así es como debe trabajar vuestro amor, dándoos, sin distinción y ya por el hecho de dar, uno se siente contento de haber dado y esa es la primera recompensa del amor.

 

Ya el dar amor a los demás y haber visto que gozan ese amor, ya sea por los detalles bellos, con las palabras, con las obras, con todas las muestras con que el amor trabaja. Ya el ver una cara alegre, una cara satisfecha, ya esa es la primera paga que recibe el amor que vosotros dais y, si esa persona que recibe vuestro amor, luego os da mayores muestras de amor, vosotros quedaréis más satisfechos. Por eso os he pedido que de vosotros siempre salga amor hacia los demás, que no escojáis a unos o a otros, para solamente dar amor a algunos y a otros no, si vosotros dais amor y ellos no os pagan, Yo os pagaré a vosotros, porque os he dicho que lo que hagáis a uno de Mis hijos, Me lo estáis haciendo a Mí y, si ellos no tienen esa delicadeza o esa educación para regresar el favor que recibieron, Yo os lo doy, Mis pequeños, porque lo que hicisteis para el más pequeño de Mis hijos, Me lo hicisteis a Mí y por eso siempre os he dicho que vuestro amor será ampliamente recompensado en el Reino de los Cielos, porque Yo iré pagando todos los favores que hicisteis a vuestros hermanos, y por eso os he pedido que no exijáis de regreso nada de parte de ellos y, es más, que si ellos no os pagan y, escrito está en las Escrituras, que si ellos no os pagan, contad Conmigo, que Yo sí os lo pagaré.

 

¿Ya veis cómo trabaja Mi Amor?, siempre será bello, siempre os dará mucho, muchísimo más de lo que disteis, si realmente lo que disteis, lo disteis con amor, con un deseo grande de que vuestro hermano recibiera ese favor de vuestra parte o ese detalle bello, para que esa alma se sintiera bien, se sintiera acompañada, se sintiera sanada con vuestro consejo, con vuestra ayuda, con vuestra compañía, con cualquier detalle de amor que tengáis para vuestros hermanos.

 

Por eso os pido que os ejercitéis más en vuestras muestras de amor hacia los demás y no os preocupéis si ellos no os pagan, porque Yo sí estoy pendiente de lo que se da y de lo que no se da y si no os dieron, Yo os lo daré, os lo repito.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Quinto Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Realmente sufro, Me molesta, Me duele, que vosotros no os tratéis como verdaderos hermanos que debéis ser.

 

Hijitos Míos, os pido que pongáis todo lo que podáis de vuestra parte para evitar que Satanás os lleve a una guerra grande, pavorosa, en la que os matéis los unos a los otros, porque no hay nada más feo y desagradable a Mis Ojos, que os asesinéis, que os destruyáis los unos a los otros y sobre todo, con odio satánico, con un odio que no debéis tener en vuestro corazón.

 

Satanás es lo que quiere, para hacerme sufrir a Mí, vuestro Dios, porque realmente sufro, Me molesta, Me duele, que vosotros no os tratéis como verdaderos hermanos que debéis ser y, sobre todo, que no os tratéis como Mi Hijo os enseñó, y que para eso vino a la Tierra, a enseñaros que os tratarais los unos a los otros como se vive en el Cielo y, esto es, cuidándoos, protegiéndoos y hasta dando la vida por alguno de vosotros, con tal de que vosotros no sufráis.

 

En cambio Satanás, os quiere quitar la vida, pero en forma desagradable, de mano de alguno de vuestros hermanos, por eso debéis orar fuertemente y hacer todo lo necesario, Mis pequeños, para que no caigáis en su juego y, sobre todo, para que no os dañéis, porque vosotros fuisteis creados para el amor, para cuidaros mutuamente, para que pudierais pasar fácilmente de la Tierra al Cielo y ya, desde la Tierra, aprendierais a vivir como se vive en el Cielo, porque así os lo enseñó Mi Hijo Jesucristo. Vivid en el Bien, para que podáis también morir en el Bien.

Gracias, Mis pequeños.

 

Cuando no vivís en la sinceridad de vida, en la honestidad, en la verdad, no estáis viviendo realmente en el amor, porque si vivierais en el amor, no dañaríais a nadie, porque la mentira siempre daña, Mis pequeños.

 

 

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