Me han dado la espalda

 

 

 

   Yo estoy siempre con ustedes, en cada momento de su vida.  Mi Sagrado Corazón se regocija al sentir su amor hacia Mí. Corderos Míos, ¡cuánto he deseado siempre reunirlos a todos en Mis Brazos y esconderlos del maligno! Yo los amo.  Yo los amo con un amor eterno, un amor celoso que sólo comprenderían cuando estén en el Cielo.

 

  Sin embargo, a pesar de Mi Insondable Amor, la mayoría de Mis hijos Me han dado la espalda... Ellos han olvidado Mi Pasión y, con la evolución, Mi Nombre ahora no tiene sentido para ellos. Denles ídolos y serán los primeros en adorarlos, pero denles lo que es Santo y se burlarán de Ello.

 

 ¡Yo, su Santo sufro y Mi Cuerpo está mutilado por la desobediencia, la impureza y la iniquidad de este mundo oscuro! ¡Ah, creación! Mi Grito de sufrimiento estremece el Cielo entero, dejando a Mis Ángeles temblando y postrados. ¿Todavía no Me han escuchado, hijas e hijos Míos? Mis Clamores desde lo Alto incluso dejan a los demonios en estupor a causa de su sordera... Lágrimas de sangre inundan Mis Ojos. Noche y día, hora tras hora, incesantemente, en espera de ustedes. ¿Han rechazado Mi Espíritu para siempre? Mi Voz resuena en este desierto devastador sin un solo pasto para reposar, sin un sólo manantial que corra y los refresque.

 

 Yo desciendo desde Mi Trono de lo Alto hasta mis campos de antaño para encontrarlos descuidados y estériles. Mis flores, las cuales planté con tanto amor y con Mis Propias Manos, están pereciendo una tras la otra. Mis lechos de flores han estado descuidados y están secos. Mis pozos ahora solamente son hoyos vacíos, polvorientos y oscuros, anidando víboras. 

 ¿A dónde se han ido Mis guardianes?

 ¿Por qué han descuidado Mi jardín?

  A Mi regreso, ¿encontraré todavía aunque sea una sola flor?

 

  Mi Espíritu está quebrantado por la falta de amor, por la falta de fe, por la falta de paz. ¡Hijos de Mi Sagrado Corazón, escuchen Mi Grito en este desierto, reconozcan Mi Voz, por lo menos, reconozcan los Tiempos! Vengan todos aquellos que todavía no se reconcilian Conmigo, vengan ahora y reconcíliense. Sus iniquidades han perforado toda la eternidad, separándolos de Mí. No hagan el mal y ningún mal les ocurrirá. Sean buenos con cada uno, ámense los unos a los otros, perdonen a sus enemigos. Yo estoy repitiendo Mis Palabras, las que todos conocen, ¿pero cuántos de ustedes las ponen en práctica?

 

  Oren con su corazón. Yo necesito amor. Vengan y adórnenme con oraciones que vengan de su corazón. Vengan y tomen de Mi Corazón que es un Abismo de Amor y llenen el suyo. Yo les digo muy solemnemente que las horas están huyendo, almas queridas, regresen a Mí.

 ¡Paz! ¡Paz! ¡Paz!

Clamen a las naciones por la paz.

¡Paz para unirse!

 ¡Paz para amar!

¡Paz para glorificarme!

  Está llegando el día en que se hará realidad cada visión que Mis videntes han visto, ya que lo que Yo pronuncio siempre lo cumplo. Oren, Mis amados, por Mi Pedro, oren por el Patriarca, oren por todos Mis sacerdotes.  Oren para que Mi Rebaño sea uno, como Yo y el Padre somos Uno y el Mismo. Oren para que Mis corderos regresen a un solo Redil, bajo el liderazgo de Pedro, hasta Mi Retorno.

 

 ¡Oh, si tan sólo escucharan y obedecieran! ¿Rezarán ahora el Padre Nuestro? Yo estoy escuchando (...) y les prometo que Mi Reino vendrá, y Mi Voluntad se hará en la tierra como en el Cielo.  Hijos, produzcan frutos en Paz. Yo, el Señor, los amo y los bendigo a todos.

 

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