Yo mismo los conduciré

 

 

       

  "Derramaré luz en esta creación irracional para iluminar sus mentes y renovarlas con una revolución espiritual. Yo Mismo los conduciré a esta renovación del yo y de la mente, llevando a cada uno a la bondad y a la santidad de la verdad. Mi deseo de salvar a todos arde en Mi Corazón. Yo no apartaré Mi Rostro, sino que instruiré a cada uno y los reeducaré. Sí, ciertamente, el Señor del cielo y de la tierra inflamará esta tierra con Su Amor. Iré a visitar a Mis hijos pródigos y los haré volver a Mí, recordándoles este océano de Bondad, recordándoles que pongan su confianza en Mí. Con gran ternura, les enseñaré a practicar el bien y a no ceder jamás al mal. Luego, con dulzura, les reeducaré, volviéndoles a deletrear Mi Palabra con su propio vocabulario  para que les llegue con mayor seguridad. En otras palabras, la Divina Sabiduría se adaptará a sus necesidades para que Me entiendan en su alma, tan empobrecida, dándoles el Conocimiento de la salvación a través del perdón de sus pecados. Y como el Sol naciente, Yo iluminaré sus corazones. Yo los sembraré en Mi Corazón, donde florecerán y declararán con alegría:

 

 

"¡Cuán grandes son Tus signos, Maestro!

¡Cuán múltiples y poderosas Tus maravillas!

Tú, el Dios Omnipotente y maravilloso

que has hecho brillar Tu Rostro sobre mí y me has favorecido,

adornando mi alma entera de Ti Mismo,

¡que Tu Nombre sea alabado y adorado!".

 

Y Yo, en Mi deleite, responderé: "De ahora en adelante, Mi bienamado, Yo moraré ti y tú residirás en Mí, tu Dios".

 

  Los ángeles, entonces, cantarán a una sola voz: "El Dominio de Dios es inmensamente amplio. Él es nuestro Dios, nadie se puede comparar a Él. Lleva a Sus herederos como dioses hasta Su Dominio; como príncipes reales traídos de vuelta con gloria, los hace entrar con gran júbilo en Su Reino. Tú eres Ilustre, no tienes rival. ¡Que la tierra entera Le venere y Le tema, pues Él es nuestro Dios y Rey!"

 

  Sí, estas nobles Odas serán cantadas a esta generación y a las que la seguirán. Mi Corazón, mientras las canta, se conmueve de emoción pues estoy loco de amor por vosotros...

 

 Yo te digo, como Mi Padre ha dicho: cuando Yo hablo, no utilizo formulaciones rígidas. Ésta no es Nuestra manera de hablar, ni tampoco hacemos santos y mártires de este modo, sino que la virtud y la religión son Nuestra dulce conversación contigo. Yo dirijo Mis Odas sin ninguna espada a Mi lado, sino con miel bajo Mi lengua. Mi maravillosa aparición en tu oscura generación es como un Sol que nunca se pone. Mi Luz es perpetuamente contemplada por Mi Corte celestial con asombro, pero a la vez con entusiasmo.

 

- Bienaventurados los que se purifican y se dejan envolver en Mi abrazo: ellos mismos se convertirán en luz.

 

- Bienaventurados los que, a través de Mi Luz, adquieren la Sabiduría: ellos recibirán la gracia del Conocimiento.

 

- Bienaventurados los que se convierten en la llama de la Llama y entran en el Fuego inaccesible, haciéndose uno con Él aunque sin ser consumidos, ¡qué ardientes deseos inflamarán a estas almas, deseando prender fuego a toda la tierra con Mis Instrucciones y Mi Ley de Amor!

 

- Bienaventurados los que, a pesar de su alma tan empobrecida, tienen ahora oídos para oírme, pues también éstos obtendrán una luz celestial en su intelecto para seguir Mis observancias. Sí, bienaventurados los que oyen Mi Palabra y actúan según ella: la inefable Luz los englobará enteramente, transformándoles en dioses por participación.  ¿De qué otro modo entraréis en el Reino de los Cielos? Necesitaréis estar vestidos adecuadamente y ser reconocidos por el Padre. 

 

  

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