La fiesta de bodas

 

 

       

   El Reino de los Cielos se puede comparar al banquete real que un rey dio para la boda de su hijo, como en la parábola que Yo os dije.  Yo soy El Mismo que habló entonces, y que habla ahora. La boda estaba preparada, pero aquellos que fueron cordialmente invitados pero no estaban interesados en asistir. De hecho, muchos de ellos se burlaron de la invitación del rey. Esta es una tentación común entre los que creen que están trabajando por Mis Intereses y son llamados, pero no tienen tiempo para responder a Mi Llamada. En realidad su mente está muy lejos de Mí. Están absortos en sus cosas sin importancia o en sus asuntos personales. Flemáticos para moverse o perder su comodidad, plantean todo tipo de excusas. Al menos quedan los miserables y los pobres de espíritu y los que nunca Me han conocido o han oído hablar de Mí. De éstos es de quienes recibiré alabanza y honor, pues ellos son los escogidos que no rechazaron Mi Llamada, como los primeros invitados o el hombre que, sin entusiasmo, entró sin molestarse en vestirse adecuadamente. El rey había dado órdenes a sus sirvientes de ir a las encrucijadas de la ciudad e invitar a todo el mundo, buenos y malos... Éstas son las personas que no eran Mías  y de las que ahora puedo decir: "vosotros sois Mi pueblo", en vez de decirles "vosotros no sois Mi pueblo, sino los desechos de toda clase de la sociedad". Yo les nombraré hijos e hijas del Dios vivo, herederos de Mi Reino...

 

  Mirad, vuestro Rey viene ahora a vosotros, en vuestros días de tinieblas, con un séquito de Sus ángeles, para invitaros a Su fiesta de bodas. Muchos son los llamados pero pocos los escogidos... Cualquiera que no lleve vestido de bodas, que no se haya molestado nunca en llevar uno, por falta de entusiasmo y de respeto, no entrará en el Reino de los Cielos.  En verdad os digo: a menos que Me llevéis a Mí como vuestro vestido de bodas, el Padre no Me reconocerá en vosotros...  Traeré a muchos a casa desde países extranjeros. No se levantará ningún muro en su sendero, sino que Mis ángeles, los guardianes de Mi Umbral, les abrirán camino, esparciendo zafiros en él, para conducirlos hasta Mí...

 

"Mis recompensas son gloriosas para quien está desposado Conmigo.

Me digno unir Mi Corazón a quienes lo desean verdaderamente

y les invito cortésmente a una Divina unión Conmigo"

  

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