LA CASA DE LORETO

EL PODER DE DIOS

 

 

   

 

Si el Señor no construye la casa,

 en vano se afanan los constructores.

Si el Señor no custodia la ciudad,

 en vano vigila el centinela".

 

 

 

 

 

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LORETO

María, Madre nuestra,
a ti acudimos hoy llenos de confianza,
recibe nuestra humilde plegaria.
Tú, que llevaste en tu seno al Salvador,
acepta nuestra expresión de fe y amor filial,
mientras en espíritu nos trasladamos
a la Santa Casa de Loreto,
que por la presencia de tu Sagrada Familia
es la Casa Santa, en la que debe inspirarse
toda familia cristiana. Que en ella cada hijo, aprenda de Jesús,
la obediencia, el estudio y el trabajo.
De ti, María, cada mujer
aprenda la humildad y el espíritu de sacrificio.
De José, que vivió para Jesús y para ti
cada hombre aprenda a amar a Dios y a su familia
en felicidad y rectitud.
María, Madre nuestra,
te rogamos que intercedas ante tu Hijo
por la Iglesia Universal, por el Papa,
por nuestro Obispo, por nuestra patria,
por los que sufren, por los pecadores,
y por todas las familias del mundo,
especialmente las que están más alejadas de Jesús.

Amén

 

Oración

  Te pedimos, Señor, que la maternal intercesión de la Madre de tu Hijo, libre de los males al mundo y  conduzca a los  gozos  de tu reino a los fieles que se alegran al saberse protegidos por la Virgen María.  Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

 

ORACIÓN


¡Dios te salve, Reina del cielo y de la tierra, Madre y Señora de Loreto!

Hoy queremos evocar aquel primer Viernes Santo, en el que subiste con Cristo al Calvario, estuviste de pie, junto a su Cruz, recogiste su testamento y quedaste sumida en la más amarga soledad.

Eres Madre y Señora de Loreto la fiel discípula de Jesucristo, le seguiste a todas partes, hasta el momento supremo de la Cruz, acompañada de los pocos discípulos fieles.

La Virgen orante, oyente y oferente. Oraste en Caná de Galilea, al traspasar tu alma de dolor la necesidad de aquellos esposos. Oíste siempre a Jesús, y tan perfectamente que Él nos dijo “Bienaventurados los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen”. Ofreciste tu Hijo al Padre y con Él te ofreciste como Corredentora de nuestras almas.

Te saludamos, Madre de Dios, siempre Virgen, Inmaculada y Asunta al cielo, Dogmas marianos que confesamos públicamente y por cuya defensa estamos dispuestos hasta derramar nuestra sangre.

Te invocamos como nuestra Auxiliadora, Abogada, Remedio, Socorro, Medianera, Corredentora, nuestro Modelo, Signo de Esperanza y de Alegría, nuestro Consuelo, Madre de la Iglesia, Madre Dolorosa, Nuestra Señora y Señora Nuestra.

Enséñanos a ser verdaderos Hijos de Dios e Hijos tuyos y fervientes cristianos, que demos testimonio del Evangelio en nuestros ambientes y en nuestro mundo, viviendo con entusiasmo y alegría nuestros compromisos bautismales.

Queremos ser tuyos, todo tuyos y siempre tuyos.

Te pedimos “Tú que nos sonreíste en la suave mañana de nuestra vida, vuelve, Madre a sonreírnos ahora”, en este “ahora” en que vivimos azotados por el mundo y por el maligno.

“Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos”. Mira con ternura a nuestros hermanos, a nuestras familias, a nuestras Parroquias, a nuestra Diócesis. Defiende la inocencia de los niños, fortalece las ilusiones de los jóvenes, aumenta la esperanza de los mayores.

Y si algún día, nos olvidamos de Ti, Pastora Divina de nuestras almas, sal al encuentro de la oveja perdida, llénala del Rocío de tu mirada y tráela al redil de Cristo, en el que queremos vivir y morir, ¡Oh Clemente, Oh Piadosa, Oh Dulce Virgen y Señora de Loreto! Amén.

 

 

 

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DE LORETO

 Su fiesta se celebra el 10 de diciembre y su novena comienza el 1º de diciembre.



Señal de la Cruz.

 Acto de contrición:

Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido. Pésame por el infierno que merecí
y por el cielo que perdí; pero mucho mas me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como vos; antes querría haber muerto que haberle ofendido, y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia,
no pecar mas y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amen


Oración

¡Oh, Madre mía! desde tu Casa de Loreto nos invitas, cariñosa a que nos acerquemos a ella con palabras de la Sabiduría: “Bienaventurado el hombre que me escucha, y vela continuamente a las puertas de mi Casa, y está en observación en los umbrales”. (Prov. 8,34).

Presuroso y con un corazón contrito y humillado acudo a tu santa Casa, Madre querida, para que por la meditación constante de los grandes misterios que en ella se operaron me excite a la práctica de las virtudes que tú me enseñas, me abras sus puertas y más tarde las del cielo. Así sea.

DÍA PRIMERO

¡Oh, Madre mía! Tu Casa fue envuelta por el poder infinito de Dios, para que el pecado no penetrara en ella en el momento feliz de tu Concepción Inmaculada. Te suplico me hagas participante del cúmulo casi infinito de gracias que entonces derramaron a porfía sobre ti, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y me alcances, en particular, tal pureza de cuerpo y alma, que merezca ser en tu Casa digno hijo tuyo y hermano de Jesús, Así sea.

EL ÁNGELUS

V. El ángel del Señor anunció a María.
R. Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.
_ Dios te salve, María, etc.
V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mí según tu palabra.
_ Dios te salve, María, etc.
V. El Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros.
_ Dios te salve, María, etc.
V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

ORACIÓN

Dígnate, Señor, infundir tu gracia en nuestras almas, a fin de que, habiendo conocido por la voz del ángel el misterio de la Encarnación de tu Hijo, podamos llegar por los méritos de su pasión y cruz, a la gloria de la resurrección, por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

ORACIÓN FINAL

¡Oh, Madre y defensa mía! Tu casita de Loreto fue la fortaleza desde la cual derrocaste el poder del infierno y el primer Sagrario del mundo que preservaste de la profanación de sus enemigos.
Ven a mi corazón, sea él tu nueva casa que defiendas contra la multitud de enemigos que la asedian; permanece en ella con Jesús, tu hijo, para que yo sea como un sagrario en este mundo hasta que me introduzcas en el cielo. Así sea.

DÍA SEGUNDO

(En este día y siguientes, lo mismo que el primero, excepto la oración propia).
Tu nacimiento, ¡Oh, Estrella de la mañana!, llenó el cielo de alegría y la tierra de honor y felicidad. Tu Nombre dulcísimo, que entonces se oyó por primera vez en la Santa Casa repercutió con celestial melodía en el mundo entero, llevando la esperanza a los mortales. Disipe tu luz las tinieblas del pecado que me envuelven desde que nací, y tu Nombre se grabe en mi alma, como señal de los moradores de tu Santa Casa en este mundo, y sea prenda de mi eterna morada en el cielo. Así sea.

DÍA TERCERO

¡Oh, Niña encantadora de Loreto, Tú eres el lirio entre espinas, blanco por la pureza de tu cuerpo, oro por el fervor de tu caridad y fragante por la humildad de tu corazón.
Que estas virtudes de tu niñez, cuyos perfumes impregnaron los muros de tu casita de Loreto, saturen también mi corazón, para que así como ella fue trasladada a Loreto para no ser profanada, sea yo también llevado al cielo. Así sea.

DÍA CUARTO

¡Oh, Madre mía! Al tomar el Verbo de Dios la carne inmaculada que Tú le prestaste, te hiciste Madre de Dios y a nosotros hermanos de Jesús. Concédeme que al contemplar en la Encarnación el más grande de los misterios obrados en tu Santa Casa, mi carne flaca se una con tu espíritu y el de Jesús, para que pueda formar parte de la Sagrada Familia de la que Tú eres Madre tierna, en cuyo seno quiero vivir y morir. Así sea.

DÍA QUINTO

¡Oh, Madre del Amor Hermoso! La primera impresión del amor maternal hacia el Hijo que llevabas en tus entrañas, derritió tu alma santísima. Deja caer sobre mi duro corazón siquiera una gota de ese amor hermoso, que lo purifique e inflame para amar como Tú amaste en este mundo y ser amado de Dios en el otro. Así sea.

DÍA SEXTO

¡Virgen suavísima! Tu castísimo esposo José, consolado por tu intercesión amorosa te veneraba lleno de fe en compañía de la corte celestial, mientras fuiste el Sagrario vivo de mi Jesús.
Fortalece mi espíritu; consuélame en mis temores y dudas; y, ya que te venero en este misterio con José, tu esposo, los santos del cielo y los justos de la tierra, no me falte tu compañía y la de tu Santo Esposo en la hora de la muerte. Así sea.

DÍA SÉPTIMO

¡Madre obedientísima! Con el fin de dar cumplimiento a las profecías y sumisa también a la voluntad del César, te dirigiste a la ciudad de David, dando a luz allí al Verbo Encarnado; pero una vez que lo presentaste en el Templo, volviste presurosa a Nazareth, para darle posesión de tu Santa Casa.
¡Madre mía! Ya que te he seguido hasta Belén, y allí contigo he adorado a Jesús, no me cierres las puertas de tu casa bendita; quiero en ese recinto dichoso, amarlo más y más, para seguir amándole en el cielo. Así sea.

DÍA OCTAVO

¡Oh, Madre dolorosa! Las amarguras y tormentos de la Pasión, vistos en lontananza, inundaron tu Santa Casa, durante la infancia de Jesús, permaneciendo Tú amorosamente resignada, en unión con Jesús, tu Hijo y tu castísimo esposo José.
Ya que las aflicciones y penas merecidas por mis pecados, han llegado hasta el seno de mi familia, concédeme la misma resignación a mí y a todos los míos; a fin de que asemejándonos a tu Sagrada Familia, tengamos la misma recompensa en el cielo. Así sea.

DÍA NOVENO

¡Oh, Madre mía! Felices han sido los días que he pasado en tu Santa Casa. Los misterios inefables, que contigo he meditado, llenan de luz mi inteligencia y mi corazón de esperanza y amor. Mil gracias, Madre mía. En este templo de Loreto, enriquecido con las mismas gracias de la casa donde naciste, procuraré tu gloria al mismo tiempo que el provecho de mi alma. Tu casa será mi casa y tu cielo será mi cielo. Así sea.

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LORETO

¡Oh, misericordiosa Virgen de Loreto, abogada y protectora de los hogares! Derrama sobre nosotros, que nos ponemos bajo tu amparo, tu santísima bendición y aparta de nuestras almas y de nuestros hogares, las divisiones, los conflictos y las tensiones entre los que en ellos habitan. Alivia nuestras penas. Enséñanos a vivir con armonía y haznos capaces con tu auxilio, de encontrar los recursos y saber construir con ellos un verdadero hogar. Consérvanos siempre un techo donde cobijarnos, una habitación donde compartir con nuestros familiares y amigos un ambiente de paz, en el que podamos amarnos y servirnos recíprocamente.
Piadosísima Virgen, acoge nuestros ruegos con la dulzura y piedad que Dios ha puesto en tu corazón. Te lo pedimos por tu hijo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.



CONSAGRACIÓN

Santa Familia de Nazareth, modelo de todas las familias cristianas, nosotros te bendecimos y te veneramos con el alma en fiesta. Nos consagramos a ti, para que nuestra morada llegue a ser un santuario de la presencia de Dios, cuna de nuevas existencias donde padres, hijos, ancianos y jóvenes crezcan en el amor recíproco.

Santa Familia de Nazareth, irradia, desde la Colina Lauretana, sobre el mundo: luz, fe y fuerza de amor. Protege nuestras familias y dirígelas por los caminos de las bienaventuranzas evangélicas. Amén.

Virgen de Loreto: ¡Ruega por nosotros!

 

 

 

La Casa de Loreto

  La Casa de Loreto, es la casa en Nazaret donde aconteció la anunciación, y donde vivió la Virgen por muchos años, Jesús vivió allí por 30 años. Aprendió a dar sus primeros pasos, conversaba largas horas con sus padres,  aprendió a trabajar la madera para ayudar a San José. En esa casa Jesús oró innumerable veces y desde allí Jesús se despidió de la Virgen para comenzar su labor apostólica y para dirigirse al desierto a ayunar por largos cuarenta días y cuarenta noches.

  Es el lugar más importante del cristianismo, pues como lo señalamos, en ese lugar el Arcángel San Gabriel se le aparece a la Virgen a anunciarle el mandato de Dios. “Hágase su voluntad, soy la esclava del Señor” y fue donde vivió la Sagrada Familia por mucho tiempo. Después de la Ascensión, fue en ese lugar donde se realizaron las primeras misas y donde se reunieron los cristianos a orar. Posteriormente se construyó una basílica, la que fue destruida, la primera vez en el año 1090, posteriormente los cruzados la reconstruyeron nuevamente, pero en 1263 fue nuevamente destruida. Los cruzados se vieron imposibilitados de rehacer la basílica  y la casa quedó sin protección alguna. En el año 1291, los cruzados ya muy debilitados, Tierra Santa es invadida por los Sarracenos, quienes inspirados por las fuerzas del mal quieren destruir todo lugar sagrado. Era lógico pensar que la casa de Nazaret, icono del Cristianismo, fuera uno de sus primeros objetivos. Como señalamos, la casa estaba vulnerable a los ataques, pues ya no existía una basílica que la protegiera, y como los cruzados ya habían perdido el control sobre Tierra Santa, era un hecho que la casa de Nazaret fuese profanada y destruida.

  Nuestro Señor, viendo la inminente destrucción de su Santa Casa, ordena a los ángeles protegerla trasladándola a un lugar más seguro. El 12 de mayo de 1291, los enviados celestiales trasladan la casa hasta un pequeño villorrio llamado Tersatto, en Croacia. A la mañana siguiente, llenos de asombro los pobladores del lugar ven que hay una casa sin cimientos y no tienen explicación de cómo llegó allí. Dos días después es la misma Santísima Virgen quien aclara la situación a un sacerdote del lugar, que se encontraba gravemente enfermo. La Virgen le explica que la casa es la misma donde el Verbo se hizo Carne, y que ha sido trasladada desde Nazaret, por el poder de Dios, y que para Él nada es imposible. Le dice la Virgen, para que tú puedas dar testimonio del poder de Dios, sanarás de tu enfermedad. El sacerdote sanó de inmediato y anunció al pueblo el milagro que había ocurrido. Los lugareños construyeron un edificio sencillo para protegerla de las inclemencias de la naturaleza. Pero la alegría no duraría muchos, después de tres años y cinco meses la casa desapareció del lugar, un devoto construyó una réplica de esta  y se convirtió en un lugar de veneración y culto.   

  El 10 de diciembre de 1294, unos pastores de la región de Loreto ven volar por sobre el mar una casa que es sostenida por unos ángeles. Uno de los ángeles portaba una capa roja (San Miguel) y se ven a la Virgen y al niño sentados sobre la casa. La casa desciende en Banderuola, donde llegan los peregrinos a visitarla, pero empiezan a ocurrir asaltos y las personas dejan de concurrir, la casa es trasladada por los ángeles a un cerro en medio de un campo donde los dueños son dos hermanos que se empiezan a pelear la propiedad de la casa, por lo que los ángeles nuevamente la trasladan a su lugar definitivo, en otro cerro y la ubican al medio del camino (lugar sin propietario). Los lugareños desconocían el origen de la Santa Casa, sólo sabían que allí se producían muchos milagros.

 

lesou Xriste Yie tou Theou

Jesucristo, Hijo de Dios

(Inscripción encontrada en la Santa Casa en griego)

  Dos años más tarde la Virgen se le aparece a un ermitaño del lugar llamado Pablo y le cuenta el origen de la Casa, le dice que su Hijo dispuso que estuviese primero en Yugoslavia, para luego ser traslada a Italia. El ermitaño les contó la historia a los habitantes del pueblo y se iniciaron gestiones para confirmar la autenticidad de la casa, visitaron Tersatto y luego Nazaret. En Tersatto verificaron que la réplica medía exactamente igual a la de Loreto (31 ¼ pies de largo por 13 pies y 4 pulgadas de ancho por 28 pies de ancho) Tenía solo una puerta que medía 7 pies de alto y 4 ½ de ancho. Tenía también una ventana. En Nazaret las medidas de la fundación eran exactas a la de Loreto y a la de la réplica de Tersatto. Seis meses después confirmaron la autenticidad de la Santa Casa. Años más tardes se encontraron monedas debajo de la casa y los materiales de construcción eran los mismos utilizados en Nazaret en los tiempos en que se edificó la casa.

 La Virgen ha procurado que la Santa Casa se mantenga intacta, sin alteración alguna. El Papa Clemente VII mandó cerrar la puerta original y abrir tres puertas para facilitar el paso de los peregrinos. Cuando el arquitecto tomó el martillo su mano se marchitó y comenzó a  temblar.  Se alejó del lugar sin terminar su tarea y jamás regresó. Tiempo después un clérigo aceptó hacer el trabajo pero antes le pidió permiso a la Virgen, así pudo completar la tarea encomendada.

  El obispo de Portugal visitó la Santa Casa y quiso llevar una piedra para construir en su país una Catedral en honor a la Virgen de Loreto. Enfermó gravemente hasta que sanó, luego de devolver la piedra a su lugar original (se imaginan ustedes que cada obispo se llevase una piedra para construir una catedral en su país). Por tal razón los Papas han prohibido con amenaza de excomunión la extracción de cualquier parte de la Casa de Loreto.

 La Santa Casa es considerada uno de los lugares más sagrados del mundo, visitada por varios Santos y Papas. San Francisco de Asís, años antes, cuando la Santa Casa se encontraba aún en Nazaret, dijo que Loreto sería un lugar sagrado y que debía construirse una casa (basílica) allí. Loreto es el principal santuario mariano de Italia, por donde pasan millones de peregrinos de distintas regiones y lugares del mundo.

 

La contemplación del misterio de la Encarnación, que nos recuerda con tanta inmediatez la Casa de Loreto, hace revivir la fe en la obra redentora de Dios, que ha liberado en Cristo al hombre del pecado y de la muerte y ha abierto el corazón a la esperanza de cielos nuevos y de tierra nueva.(Juan Pablo II)

"En el seno de la Virgen María". Al contemplar las paredes de la Santa Casa, nos parece escuchar aún el eco de las palabras con las cuales la Madre del Señor dio su consentimiento y su cooperación en el proyecto salvador de Dios: heme aquí, el abandono generoso; fiat, la sumisión confiada. Siendo capacidad pura de Dios, María hizo de su vida una cooperación constante en la obra redentora realizada por su Hijo Jesús .(Juan Pablo II)

La Virgen de Loreto es nombrada patrona de la aviación mundial el día 20 de marzo de 1920.

 Loreto significa rodeado de árboles de laurel.

   

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