Al final va haber fuego

 

 

  En verdad os digo: Para el insumiso que rechazó Mis Mandamientos como su guía y los sustituyó por la depravación, al final habrá fuego.

¡Oh! bienaventurados los sumisos de corazón, pues ellos conseguirán la perfección.

 

Por lo tanto os digo:

No seáis insumisos al Temor de Señor

 

Comentario:

  Cuidado con las liviandades y las tonteras, basta ya de fornicaciones y masturbaciones habituales. ¿Cómo es eso que ahora hacen el amor en conjunto con varias parejas? Y más encima las intercambian. Basta ya de superficialidades.¿Algunos de ustedes  puede afirmar que tiene la vida asegurada hasta la vejez? La muerte los puede sorprender en cualquier instante. El riesgo al que están sometidos es muy alto, estamos hablando de perder el alma inmortal por toda la eternidad. ¿Entienden la palabra eternidad? Dios les ha entregado todos los elementos para que puedan tener una relación sexual satisfactoria entre marido y mujer.  Esa relación cuando es de respeto  mutuo es bendecida por Dios, pero deben saber que por ningún motivo están permitidas las relaciones anales, cometerlas es un grave pecado mortal a los ojos de nuestro Padre. Ese grave pecado debe ser confesado y conversado con el confesor. El marido que induce a su esposa a esa práctica está cometiendo un doble pecado porque es responsable también del pecado de la esposa, a ella la somete a una vergüenza mayúscula al obligarla a confesar un pecado de esa naturaleza a un sacerdote (sexo masculino). A ti mujer, vas a tener que armarte de valor y confesar ese pecado. No lo vuelvas a practicar nunca más. No se olviden que este sitio es realizado por laicos, hombres que estamos en el mundo y que luchamos día a día por superar nuestras tentaciones y pecados. Estamos en las mismas que ustedes y es nuestro deber decir las cosas por su nombre, sino fuera así este sitio no tendría sentido, nuestro objetivo es que ustedes y nosotros nos encontremos algún día en la Patria Celestial.

 

 Para las personas que sinceramente quieran cambiar, les recomendamos ponerse, con fe absoluta, en manos de San Agustín, él los va a comprender perfectamente y los va ayudar. Van a ver los resultados. En el caso de los laicos, no se trata de eliminar el instinto sexual, sino de encausarlo en el sentido correcto. Gustaba mucho de las mujeres, su madre Santa Mónica rezaba sin cesar (por muchos años) por su conversión. San Agustín le decía a Dios: "Otórgame la gracia de la continencia ......... pero no todavía". Hasta que un amigo le dijo ¿Y por qué no ahora?

 

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