Dios Padre

 

 ¿CUÁNTOS AÑOS TENDRÁ VUESTRA ALMA ANTE MÍ?

DE ESO DEPENDERÁ VUESTRO REGALO ETERNO

 

 

 

 

¿Vuestra alma tendrá 7, 12, 25, 37, 42, 70?

 


 

Temas:

Llorad, llorad sobre Mi Corazón, porque habéis hecho llorar a vuestro Dios con todo lo que Me hicisteis.
“Amaos los unos a los otros”, os pedí en Mi Ascensión y Mis Palabras no han hecho mella en una gran cantidad de almas.
Mucho bien podríais hacer si os unierais en oración, buscando el bien sobre aquellos que viven en el mal.
¿Tenéis vosotros las capacidades espirituales como para ser escogidos, para estar en este Nuevo Mundo, Mis pequeños?, vuestro corazón os lo dirá.
¿Con cuántos años espirituales os presentaréis ante Mí? ¿Vuestra alma tendrá 7, 12, 25, 37, 42, 70, cuántos años tendrá vuestra alma ante Mí?, y de eso dependerá vuestro regalo eterno.


Mensaje de Dios Padre y Nuestro Señor Jesucristo, a J. V.


 


Primer Misterio, Habla Nuestro Señor Jesucristo


Sobre: Llorad, llorad sobre Mi Corazón, porque habéis hecho llorar a vuestro Dios con todo lo que Me hicisteis.

 


   Hijitos Míos, la falsedad ha inundado al mundo entero, os he dicho que Satanás se ha dedicado a inundar a toda la Tierra con falsedades y entres esas falsedades, llevándoos a una falsa alegría, en la que vosotros pecáis libremente y os sentís bien por llevar esa vida de libertinaje, contraria totalmente a Mis Mandamientos.



   Mis pequeños, el tiempo apremia, los días pasan y el tiempo ya está sobre vosotros. Os he dicho que cuando se empiecen a suceder todos los acontecimientos de la Purificación, prácticamente no habrá tiempo para vuestro arrepentimiento yendo con algún sacerdote para que perdone vuestros pecados.



Debéis permanecer en estado de Gracia, como las vírgenes prudentes, esperando el momento de Mi Retorno.



   La falsedad está por todos lados y vosotros mismos la habéis aceptado como forma de vida. Os conviene para vuestros malos intereses el vivir en esa falsedad y os engañáis los unos a los otros, presentáis la cara que no tenéis, presumís de cosas de las cuales ni siquiera habéis hecho, engañáis a los demás con tantas y tantas cosas que, al pasar el tiempo, hacen que vosotros os descaréis en el mal y, eso, os produce rompimientos, pleitos, separaciones, venganzas, destrucción, muerte y todo esto ligado a la mentira, a la falsedad que habéis aceptado en vuestra vida, que vosotros mismos cultivasteis y aceptasteis como forma de vida y, que tarde o temprano se sabe la verdad, porque, ante Mis Ojos, nada puede permanecer oculto. Y por eso estáis viendo a vuestro alrededor tanta problemática dentro de Mi Iglesia, en las familias, en los gobiernos. Vuestra falsedad individual se ha vuelto falsedad colectiva y, desgraciadamente, habéis llegado a un punto en que ya no la podéis detener, ésta ha crecido tanto, que ya no podríais vosotros mismos detenerla, aun actuando en la verdad, porque ya no os creerían por tanta falsedad que habéis diseminado.



   Eso es lo que habéis ganado por haberos apartado de la Verdad, no cultivasteis Mi Verdad, no cultivasteis una forma correcta de vivir y de actuar en vosotros mismos y con vuestros hermanos.
Os quisisteis aprovechar de los demás y vosotros mismos salisteis perdiendo, pero como os dije, esto se ha vuelto mundial y este error aceptado os está ahogando.



   Pedid pues perdón, Mis pequeños de todo el mal que vosotros habéis diseminado en mayor o en menor grado.
Pedid perdón porque traicionasteis a Mi Verdad, Verdad que debisteis haber cultivado, pero que hicisteis a un lado, porque se os hacía más fácil vivir en la mentira, en la falsedad de vuestros hechos y todo para que os aprovecharais de vuestros hermanos.



  
Dejad que Mi Santo Espíritu penetre profundamente en cada uno de vosotros, aceptad el que os vayáis a ver claramente en vuestro ser y, cuando esto suceda, arrodillaos y pedid perdón de corazón por todo ese mal que lleváis en vosotros mismos y el mal que estáis acarreando, porque produjisteis mucho mal a vuestro alrededor y tenéis que cargar con esa responsabilidad de todo ese mal que se diseminó por vuestra culpa. De eso, no os habíais dado cuenta ni habíais meditado porque, todo lo que vosotros producís, conlleva una responsabilidad y vuestra actuación produce una cadena de hechos, que serán vuestros acusadores en vuestro Juicio Personal.



  Pedid perdón en nombre de vuestros hermanos, a los cuales afectasteis con vuestras mentiras y ellos, creyéndolas una verdad, también las transmitieron. Pedid perdón de corazón, porque no vivisteis en la Verdad, despreciasteis lo que todo un Dios os legó. Arrodillaos y llorad vuestras faltas, para que vuestro Juicio sea más suave.



Agradecedme que Mi Misericordia caiga sobre vosotros cuando vuestro arrepentimiento sea de corazón.



  Apartaos del mal camino y poned ya de vuestra parte, viviendo en lo sucesivo en la Verdad. Ciertamente eso os costará mucho cuando habéis vivido toda una vida en mentira, en falsedades, pero
Yo tomaré en cuenta vuestro acto de arrepentimiento y de deseo de cambio y os ayudaré, para que al final podáis ser salvados eternamente.



   Llorad, llorad sobre Mi Corazón, porque habéis hecho llorar a vuestro Dios con todo lo que Me hicisteis. Actuáis en el mal y nunca os acordáis del daño que Me hacéis, de tanto Bien que Yo produje durante Mi Vida sobre la Tierra para la salvación eterna de todos los hombres y de todos los tiempos. Poco meditáis sobre lo que he hecho por vosotros, también, para vuestro crecimiento espiritual. Os dejé tantas Enseñanzas para que crecierais en el Bien y para que pudierais llegar a la perfección de vuestros actos.



  
Dejad que Mi Santo Espíritu penetre en lo más profundo de vuestro ser y os dé Luz, Luz Divina, para que todo vuestro interior ya no guarde nada oscuro ni negativo, alejaos totalmente del mal, para que Mi Bien crezca en vosotros.



  
Os repito, el tiempo es corto, haced lo más que podáis antes de que el tiempo, Mi tiempo, os alcance y ya vuestra alma no tenga remedio y pueda condenarse.


Os amo, Mis pequeños, os amo.
Gracias, Mis pequeños.
 

 


Segundo Misterio, Habla Nuestro Señor Jesucristo


Sobre: “Amaos los unos a los otros”, os pedí en Mi Ascensión y Mis Palabras no han hecho mella en una gran cantidad de almas.

 


   La maldad del mundo, Mis pequeños, ha alcanzado niveles altísimos,
nunca antes como ahora la humanidad se ha llenado de pecados. Ya no se busca el vivir una vida espiritual correcta, le habéis dado alimento a vuestro cuerpo, pero alimento malo, en muchos de los casos. La drogadicción, los alimentos adulterados por los gobiernos de la Tierra, la falta de higiene y la maldad de aquellos que producen los alimentos para causar la muerte en algunos de vuestros hermanos, ha llegado a límites nunca antes vividos.

 


   La ciencia ya no está a favor de la humanidad, sino Satanás la ha vuelto en contra de vosotros. Ya os había pedido que
bendijerais vuestros alimentos para evitar ese daño que Satanás quiere hacer con cada uno de vosotros para destruir vuestro cuerpo, que es templo del Espíritu Santo.



  
Ciertamente, si vuestro cuerpo está enfermo, vuestra alma no puede misionar como debiera, porque cuando estáis enfermos, toda vuestra atención se vuelca en el conocer cómo sanaros. Buscáis remedios, os preocupáis, visitáis infinidad de médicos para la sanación de vuestro cuerpo, que muchas veces no lograréis encontrar, por esa maldad tan grande con la que Satanás os está atacando a través de lo que coméis, a través de lo que tenéis en vuestro ambiente. Microbios nuevos, bacterias que os destruyen, virus manipulados por el hombre, tanta maldad para destruir el templo del Espíritu Santo y ni así os queréis dar cuenta que estáis viviendo momentos difíciles de la humanidad. Todo lo explicáis con vuestra limitada mentalidad humana y no os dais cuenta que las capacidades satánicas son superiores a las vuestras, y si no os defendéis con Mi Sabiduría y con Mi Presencia en vuestra vida, caéis enfermos con el mal con el que Satanás os ataca en múltiples formas.



   Y ciertamente, si no estáis cuidando vuestro cuerpo, menos estáis cuidando la salud de vuestra alma. No alimentáis correctamente vuestra alma, empezando con lo más simple:
el amor hacia vuestros hermanos. Cuando os he dicho que os amarais los unos a los otros como vosotros mismos os amáis, os dais cuenta con estas palabras, que vosotros mismos no os amáis y por eso tratáis a vuestros hermanos de la misma mala forma como os tratáis a vosotros mismos, porque si vosotros no estáis buscando el vivir en las Virtudes, empezando con el respeto a vosotros mismos, al mantener vuestra alma en pureza, buscando vuestra santidad, menos vais a tratar de buscar el bien para vuestros hermanos.



  
“Amaos los unos a los otros”, os pedí en Mi Ascensión y Mis Palabras no han hecho mella en una gran cantidad de almas y os quejáis de que todo está en vuestra contra, ya no vivís un ambiente en paz, tenéis miedo de tantas cosas a vuestro alrededor que se están dando y todo, precisamente, porque como vosotros mismos no os amáis, tampoco amáis a vuestros hermanos y eso se va sintiendo de unos a otros. Si no respetáis al hermano, él tampoco os respetará, si no buscáis el bien para el crecimiento de vuestro hermano, él tampoco os lo dará, aunque esto no debiera ser así, Mis pequeños, porque también os dije que regresarais Bien a pesar del mal que recibierais, pero no lo hacéis y, por eso, vuestro ambiente se ha vuelto agresivo hacia vuestra persona y vosotros mismos os desquitáis de ello y seguís transmitiendo el mal, porque ya no existe el bien en vuestro corazón, aun para con los más cercanos en vuestro hogar, en vuestra familia, con los que a diario tenéis que ver. Todo es oscuridad a vuestro alrededor, porque ya no sois portadores de Mi Luz y queréis que todo se mejore, cuando vosotros mismos no estáis poniendo prácticamente nada para que eso se dé.



   Ciertamente Yo podría hacerlo, pero sería una imposición, benéfica, ciertamente, pero vosotros queréis que los demás sean los que cambien y
vosotros mismos no queréis cambiar, queréis esa imposición de Mi Amor hacia los demás, pero vosotros mismos no movéis ni un solo dedo para que vuestros actos sean ejemplo verdadero de que estáis viviendo en Mí, para Mí y para vuestros hermanos.



   Debéis primeramente cambiar vosotros mismos, para que Yo os regale Mis Bendiciones y, sobre todo, para que vuestra alma se vuelva receptiva a Mis Gracias y a Mi Amor, porque ¿cómo va a anidar Mi Amor en un alma sucia, mala?



   Poned de vuestra parte, Mis pequeños y veréis que Yo pondré mucho más para vuestro Bien.
Respetad, primeramente, Mi Amor para que viva como debe vivir en el corazón de cada uno de vosotros. Mi Amor debe ser el culmen de vuestra vida sobre la Tierra y, al vivir así, gozaréis inmensamente y haréis gozar a vuestros hermanos por vuestros actos amorosos, tiernos y saludables para el alma de los demás.
 


  
Sed ejemplo para vuestros hermanos como Yo lo fui para con aquellos que vivieron a Mi alrededor. No pidáis lo que vosotros mismos no estáis dando. El cambio benéfico a vuestro alrededor se va a dar cuando vosotros empecéis a transmitirlo. Debéis transmitir vida, vida espiritual correcta, según Mi Amor y según los Mandamientos que Yo os di. Actuad en el Bien y Yo os respaldaré. Un alma llena de Mí, Me causa mucha alegría y causa mucha alegría en el Reino de los Cielos. Dadme pues, Mis pequeños esa alegría cambiando y viviendo Mi Amor.


 


Tercer Misterio, Habla Dios Padre


Sobre: Mucho bien podríais hacer si os unierais en oración, buscando el bien sobre aquellos que viven en el mal.

 


   Hijitos Míos,
dejad vuestros juicios sobre vuestros hermanos a Mí, vuestro Dios, no juzguéis a vuestros hermanos cuando vuestro juicio debiera ser en vosotros mismos, en lo personal, sobre vuestros actos.



   Vosotros no sois perfectos como Yo lo Soy, entonces ¿por qué juzgáis? Ya se os dice en las Escrituras, que queréis quitar la paja del ojo de vuestro hermano cuando vosotros tenéis una viga.
Vuestros pecados, muchas veces, son mayores que los de vuestros hermanos y eso no lo queréis ver.



  
Debéis vivir, Mis pequeños, más en la humildad y en el arrepentimiento, para que ciertamente crezcáis en la Verdad y sobre todo, en la Caridad.



   Ciertamente conocéis el mal que muchos de vuestros hermanos causan a su alrededor, pero ¿qué es mejor para ellos, que los juzguéis, y desgraciadamente, siempre los juicios son negativos
a que oréis por ellos, por su bienestar y para que Yo, vuestro Dios tenga Misericordia sobre ellos? La respuesta es obvia, ¿verdad? ¿Por qué entonces os afanáis en buscar solamente el mal sobre vuestros hermanos y no los apoyáis a que se puedan arrepentir y que crezcan en el Bien?



   Por eso es que el mal se sigue diseminando sobre la Tierra, porque vosotros no queréis ver el bien que ellos pueden producir y
os fijáis solamente en el mal en el que están actuando y no los apoyáis con vuestra oración para que dejen de hacerlo.



   Imaginad un gobernante vuestro, en cualquiera de los países del mundo, lo veis actuar y, en muchos casos, en injusticia hacia su pueblo, pero en el mayor de los casos, solamente lo estáis juzgando y es más, a veces, hasta maldiciéndole. Si queréis que cambie, él no va a cambiar con vuestros juicios y vuestras maldiciones,
va a cambiar por vuestra intercesión, por vuestros sacrificios, por vuestras oraciones y, así, unidos, todos vosotros en un mismo Bien, podréis lograr milagros porque, ciertamente, Yo, vuestro Dios, no voy a desoír vuestras plegarias.
 


  
Mucho bien podríais hacer si os unierais en oración, buscando el bien sobre aquellos que viven en el mal. Ciertamente muchas injusticias se ven a vuestro alrededor, pero os debéis unir todos vosotros, los que tenéis Fe, los que buscáis un cambio verdadero en la humanidad para que Yo actúe. Yo creé todo lo que veis y lo que no veis, y todo deberá regresar a Mí. Ayudadme, Mis pequeños, a través de vuestra donación, a través de vuestra intercesión, a través de vuestro propio cambio de vida, para que todo vuelva al Orden Perfecto en que fue creado. Actuad en el Bien, buscad el Bien, interceded para que se dé el Bien y pronto veréis el resultado, Mis pequeños.
Gracias, Mis pequeños.

 


Cuarto Misterio, Habla Dios Padre


Sobre: ¿Tenéis vosotros las capacidades espirituales como para ser escogidos, para estar en este Nuevo Mundo, Mis pequeños?, vuestro corazón os lo dirá.

 


   Hijitos Míos, vosotros tenéis un refrán que dice: “Tiempos pasados fueron mejores” Ciertamente ha habido bien y mal en todas las épocas pero, ciertamente, cuando menos avances científicos habían, más unión espiritual existía en las familias. No estoy queriendo decir con esto, Mis pequeños, que el avance científico que Yo permito, sea malo,
sino que no lo aprovechasteis debidamente. Todo lo que Yo permito en vuestra vida, vosotros tenéis el discernimiento para llevarlo hacia el Bien o hacia el mal, pero, desgraciadamente, muchos de estos avances los habéis llevado hacia el mal; ciertamente, va a haber un cambio fuerte sobre la Tierra. Os he dicho que se os irá quitando todo aquello en lo que el hombre confía más.



  
Vosotros dependéis fuertemente de lo material y en ello ponéis todos vuestros valores. Si tenéis mucho de lo material, “ese tiempo extra”, porque ya no necesitáis trabajar tanto, lo debierais dar a Mí, a Mi Amor, a la transmisión de la vida espiritual de vuestros hermanos, pero es todo lo contrario, os llenáis de bienes materiales y queréis más y, además, los utilizáis para el mal. No buscáis vuestra mejora ni la de vuestros hermanos. Ahí es donde os dais cuenta, Mis pequeños, de cómo vuestro corazón no está junto al Mío. Habéis llenado vuestro corazón de maldad y esto se refleja en vuestros actos.



   Cuando os he dicho que os voy a ir quitando todo aquello en lo cual confiáis,
os quiero decir que os voy a ir quitando todo aquello que se está interponiendo entre vuestro corazón y el Mío, todo aquello que está afectando vuestra espiritualidad. También os dije que buscarais primeramente el Reino de Dios y lo demás se os daría por añadidura y el hombre sigue buscando la añadidura.



  
Cuando vosotros servís a vuestros hermanos con los dones que Yo os he dado, con las capacidades con las que os doté a cada uno, con la Sabiduría que debierais haber tomado de Mí, con la inteligencia para que pudierais usar sabiamente vuestras capacidades para vuestro bien y el de vuestros hermanos, eso es buscar primeramente Mi Reino, que es Mi Amor hacia los demás, que es el compartir lo que tenéis con vuestros hermanos, que es el dar lo que vosotros tenéis y que los demás no tienen.



  
Al dar lo que tenéis, Yo os satisfago de todo lo demás, porque cuando estáis buscando la añadidura, cuando estáis buscando solamente los bienes de este mundo, cuando afanosamente os cansáis por tener más o más de lo necesario para vivir, todo vuestro tiempo es para los bienes de este mundo y Yo quedo en segundo plano, Mis intereses, por los cuales vinisteis a la Tierra a servirme, quedan en segundo plano.



   No estáis realmente luchando para que Mi Reino se dé en la humanidad. Ved cómo os habéis desviado, Mis pequeños, ved cómo, ciertamente,
os habéis llenado de bienes de este mundo, pero, en la realidad, os habéis vaciado de los bienes eternos, al no haber crecido espiritualmente. No habéis dado ejemplo y muchas veces, hasta os habéis aprovechado de vuestros hermanos y, hasta con mañas, para quitarles sus bienes, para apoderaros de ellos y así, en lugar de haber crecido en Virtudes, os habéis llenado de pecado, de maldad, de indolencia, de menosprecio hacia ellos, hacia una tibieza tremenda hacia todo el Bien que debéis cultivar y transmitir.



  
Cuánta frialdad hay en el corazón del hombre, por eso, agradeced, Mis pequeños, de que os vaya quitando todo aquello que no tiene valor espiritual, que os quite todo aquello que puede ser una tentación para vuestra alma y con ello no le permita crecer.



   Vosotros fuisteis creados a Imagen y Semejanza Mía, eso es un honor inmenso, inconmensurable. No habéis meditado de esa grandiosidad que Yo os he dado, Imagen y Semejanza de todo un Dios y, ¿cuál es Mi Imagen primaria hacia vosotros?, ya os lo he dicho varias veces,
es el Amor y por Mi Amor se mueven todas las cosas en el Universo, en todo lo visible e invisible, fuisteis creados en el Amor para amar y ser amados.



   Así de simple, pero habéis desperdiciado esa Gracia que os he dado.



   Os pido, Mis pequeños que recapacitéis en todo esto,
porque de esto depende vuestra vida eterna, no es como para dejarse a un lado. Debéis meditar todo esto y que esto os lleve a un cambio verdadero, porque seréis purificados y se escogerá a las almas con las que pueda Yo trabajar para un Nuevo Reino sobre la Tierra. ¿Tenéis vosotros las capacidades espirituales, como para ser escogidos para estar en este Nuevo Mundo, Mis pequeños?, vuestro corazón os lo dirá. Si vuestro corazón os dice que no, preocupaos y tratad de enmendar el camino.
Gracias, Mis pequeños.


 


Quinto Misterio, Habla Dios Padre


Sobre: ¿Con cuántos años espirituales os presentaréis ante Mí? ¿Vuestra alma tendrá 7, 12, 25, 37, 42, 70, cuántos años tendrá vuestra alma ante Mí?, y de eso dependerá vuestro regalo eterno.

 


   Mucho bien habéis recibido de Mí, vuestro Padre y vuestro Dios a todas las almas, a las cuales les he dado vida a lo largo del tiempo. Me he derramado en Bendiciones, en cuidados, he puesto todo Mi Ser en vosotros, os he apartado del mal, pero vosotros volvéis a él.
Pongo muchas oportunidades, a lo largo de vuestra vida, para que os deis cuenta de vuestros errores, pero volvéis a él.
 


   Os pregunto, tenéis una vida humana, ¿cuántos años tenéis cada uno de vosotros en vuestra vida humana? 15, 35, 42, 65, 90, vuestro cuerpo ha soportado el paso del tiempo, habéis crecido, os habéis fortalecido, habéis llegado a un momento óptimo y luego habéis decrecido,
¿cómo habéis aprovechado ese tiempo?



  Ahora os pregunto, ¿con cuántos años espirituales os presentaréis ante Mí? Vuestro cuerpo creció y vuestra alma, a la cual le debisteis haber dado también alimento, y es la que se va a presentar ante Mí,
¿con cuántos años espirituales os presentaréis ante Mí? ¿Vuestra alma tendrá 7, 12, 25, 37, 42, 70, cuántos años tendrá vuestra alma ante Mí?, y de eso dependerá vuestro regalo eterno.



  Algunos no habréis llegado quizá ni a meses de edad espiritual, porque os apartasteis totalmente de Mí de Mi Gracia, de vuestro crecimiento espiritual. ¿Qué podréis lograr con ello para vuestro futuro eterno?,
quizá otros os presentéis con 70 años de vida humana y 3 de vida espiritual, ¿no se os hace esto una vergüenza, un desperdicio de vida humana?, porque vuestra vida humana es para que trabajéis para Mí, vuestro Dios, que honrados debierais estar de servirme y, con vuestro servicio, al crecer vosotros espiritualmente, también Me pudierais dar muchas almas en salvación por vuestro ejemplo, por vuestro apostolado, por el bien que hicisteis a vuestros hermanos y que al hacer ése bien Me vieran a Mí en vosotros.



  Quizá haya niños que también se presentarán ante Mí con una vida espiritual muy alta, porque ellos sí aprendieron a amar desde pequeños, aceptaron Mi Sabiduría en ellos y supieron utilizar el poco tiempo de vida humana para hacer grandes cosas en la Tierra con sus hermanos, para Mí y para el beneficio de ellas y así se presentarán con una vida espiritual mucho más alta que muchos adultos de vida humana.

Os vuelvo a preguntar,
¿cuántos años creéis que tenéis espiritualmente?
Gracias, Mis pequeños.

 

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