Dios Padre

  ¿Es qué acaso estáis ciegos, Mis pequeños?

 

 

  

 

      

      

 

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Si no ponéis un freno, Mis pequeños, a vuestra caída espiritual, Satanás cumplirá su obra de destrucción y vosotros seréis aniquilados en cuerpo y en alma.

Os envío Mi Amor, pero choca contra muchos de vosotros como corazas protectoras que no quieren permitir que algo entre a ellas.

Lo que no quisisteis aprender y vivir en la Tierra, en vuestra vida terrena, lo tenéis que aprender, pero en forma más dolorosa, en el Purgatorio.

Pedidme pues, Mis pequeños, Sabiduría Santa y una guía espiritual correcta para que deis lo que debéis dar a vuestros hijos.

Ya ni siquiera se unen bajo el Sacramento del Matrimonio y con esto, claramente se están poniendo en Mi contra, Me están haciendo a un lado de su vida.

 

 

 

 

Primer Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Si no ponéis un freno, Mis pequeños, a vuestra caída espiritual, Satanás cumplirá su obra de destrucción y vosotros seréis aniquilados en cuerpo y en alma.

 

Hijitos, así como los padres y las madres de la Tierra no se cansan de repetir lo mismo a sus hijos para irles enseñando sus deberes, sus obligaciones y con ello evitarles muchos problemas futuros, Yo, como Padre vuestro, también os repito continuamente lo que debéis hacer, Mis pequeños, porque al estar tan embebidos en las cosas del mundo, olvidáis lo que debéis hacer todos vosotros, que es una obligación, Mis pequeños: el estar Conmigo, el servirme, el trabajar para Mí, vuestro Dios y trabajar para vuestros hermanos. Se os olvida fácilmente vuestra misión aquí en la Tierra, que es una misión de amor, una misión de destrucción del mal para implantar el Bien Celestial que traéis vosotros, en vuestro corazón, cuando estáis Conmigo.

 

El mal existe en la Tierra porque el príncipe de este mundo, que es Satanás, lo ha implantado y lo está implantando en los corazones alrededor del mundo, cuando os dejáis, pero aquellos que viven Conmigo, que viven para Mi Amor, ellos luchan, se dan cuenta de las ardides de Satanás y tratan de evitar que su mal se implante en sus corazones.

 

Mis pequeños, os he dado todo lo necesario para que podáis luchar contra las fuerzas satánicas, os he dado una doctrina de Amor, os he dado vida con los Sacramentos, tenéis todo, Mis pequeños, para que podáis contrarrestar el mal con que Satanás os engaña y que os hace tomarlo a través de engaños. Además, vosotros os dejáis engañar fácilmente porque os conviene vivir en el mal, y más en estos tiempos, en donde Satanás ya parece estar venciendo sobre Mi Bien y veis cómo la humanidad ha abierto su corazón hacia el mal.

 

¿Cómo es posible, Mis pequeños, que no queráis ver esta realidad que os rodea y que os está destruyendo? Cuando el mal destruye el alma, el cuerpo se vuelve instrumento del alma y empieza a destruir, en lo físico, todo lo que está a su alrededor y por eso veis tanta destrucción a vuestro alrededor: guerras, destrucción familiar, injusticias de los gobiernos de la Tierra, maldad entre los hermanos, maldad entre los pueblos, con muchas muertes, maldad en la naturaleza porque se han volcado ya las fuerzas de la naturaleza contra el hombre ya que no quiere protegerla. ¿Qué acaso estáis ciegos, Mis pequeños?, cuando estáis viendo que todo se está volviendo en vuestra contra porque vosotros le habéis abierto al mal vuestro corazón. Si queréis que el mal os acabe de aplastar, seguid en la posición en la que estáis, y lograréis que os aplaste y os lleve a la condenación eterna.

 

 Satanás, pagaréis muy caro el que hayáis abierto vuestro corazón al que os destruirá

Si Yo os estoy repitiendo continuamente que os debéis proteger contra las fuerzas de Satanás, es porque os amo, Mis pequeños, porque Soy vuestro Padre, Soy vuestro Creador. Le habéis abierto las puertas de vuestro corazón al que no es Creador, al que es destructor de Mis obras y a vosotros, os he dicho que sois la obra maestra de la Creación y debierais vivir de acuerdo a lo que es Mío, a Mi Amor y a todo lo que se os ha dictado para que viváis en perfección. Pero tontamente, estáis buscando vuestra propia destrucción, porque os habéis vuelto traidores a Mí, vuestro Padre y vuestro Dios. No queréis ya Mi Bondad en vuestra vida, en vuestro corazón, en vuestras acciones, queréis hacer vuestra voluntad, pero vuestra voluntad ya está dañada por el pecado, de esta forma, no estáis actuando con Sabiduría Divina y por eso, la destrucción está en vosotros, y alrededor de vosotros. Si no ponéis un freno, Mis pequeños, a vuestra caída espiritual, Satanás cumplirá su obra de destrucción y vosotros seréis aniquilados en cuerpo y en alma.

 

Estoy todavía aquí, Yo, vuestro Padre y vuestro Dios, para protegeros contra los engaños de Satanás, pero si vosotros insistís, en vuestro libre albedrío, manteneros así, atacando lo que es Mío y dejando lugar en vuestro corazón y en vuestra vida, a lo que es del destructor, Yo nada puedo hacer, es vuestro libre albedrío, pero pagaréis muy caro el que hayáis abierto vuestro corazón al que os destruirá. 

 

Mucho dolor tendréis eternamente y, esto os lo digo y os lo repito, porque muchos estáis alejados de Mí, vuestro Dios y no queréis entender todo lo que existe en lo espiritual para las almas. Creéis que solamente pasaréis un tiempo aquí en la Tierra y que después ya no habrá nada para el alma y estáis muy equivocados, Mis pequeños, vuestra alma tiene un lugar futuro cuando deja el cuerpo y será de Bien o será de mal, según vuestros actos terrenos. Esto es una realidad y si no la entendéis y actuáis en el Bien, sufriréis eternamente.

 

Pero Yo no quiero que sea así, Mis pequeños, por eso no Me canso en insistiros lo que debéis hacer, cómo os debéis comportar, qué debéis buscar en lo espiritual en vuestra vida.

 

Venid a Mí, Mis pequeños, os amo, os he dado tanto. Todo el Bien que tenéis viene de Mí, no creáis que el Bien que tenéis viene de Satanás, él nunca os dará algo bueno. Aparentemente os dará algo que necesitéis o que estéis buscando afanosamente, pero luego se cobra negativamente lo que os dio y nunca será para un bien, futuro.

 

Meditad todo esto, Mis pequeños, porque vuestra vida futura está en juego y vuestro mundo también.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

 

Segundo Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Os envío Mi Amor, pero choca contra muchos de vosotros como corazas protectoras que no quieren permitir que algo entre a ellas.

 

Hijitos Míos, ¿qué pasa cuando vosotros no regáis  una flor o a una plantita que mucho queréis?, ésta, tarde o temprano se marchita o crece débil y enfermiza y, quizá, hasta muera en breve tiempo. Así pasa con vosotros y con vuestros hijos.

 

Si vosotros, como padres, no quisisteis llenaros de Mis bienes espirituales, de Mi Amor, de las Enseñanzas Divinas que se os han dado, tarde o temprano, vuestra alma muere y el morir quiere decir pecado, maldad, destrucción, Mis pequeños.

 

Si una plantita muere, simplemente os sirve de abono o es tirada a la basura o es quemada, pero el hecho de que un alma muera, en lo espiritual, quiere decir que ha muerto a la Gracia, ha muerto a la vida espiritual, no da fruto o quizá el fruto que dé es totalmente negativo, es destructivo para ella misma y destructivo para sus hermanos y siento deciros, Mis pequeños, que hay muchas almas a vuestro alrededor que viven en esta situación. Están muertos estos hermanos vuestros, su alma ha despreciado todo lo que viene de Mí y busca por otros lados una espiritualidad que no les va a llenar.

 

Preferís tener lecturas de diferentes autores y objetivos, pero ellos no os van a llevar al crecimiento espiritual, a menos que dichos autores sean hijos Míos, que se hayan llenado de Mi Amor y de Mi Sabiduría. Desgraciadamente, la más de las veces, vosotros no buscáis libros espirituales, que os hagan crecer en esta Sabiduría Divina en la que quiero que vosotros crezcáis y viváis.

 

Vosotros os quejáis de cómo vuestros hijos os atacan, desobedecen vuestros mandatos, no viven según lo que vosotros queréis que se viva en vuestro hogar y es que no habéis predicado con el ejemplo amoroso y sabio con el que podríais haber predicado si vivierais en Mí, porque aquellas almas que Me buscan, que buscan Mi Alimento Divino, que es la Sabiduría Santa, se llenan de Mí, se llenan de la Luz del Espíritu Santo, se dejan guiar por Él, pueden escuchar Mis proyectos y Mandatos.

 

Estas almas que no quieren vivir, viven muertas y causando mucho daño entre sus hermanos. Meten duda y destrucción en las almas más pequeñas y, a veces, también en las almas adultas, porque no tienen soporte espiritual. Os deberéis proteger muy bien, Mis pequeños, cuando encontréis una de estas almas, porque os tratarán de implantar sus ideas, ideas negativas, ideas erróneas, ideas destructivas.

 

Cuidad bien vuestro corazón, Mis pequeños, porque el mal ya os está rodeando, pero lo podéis vencer fácilmente si es que os unís a Mí y os unís con hermanos vuestros que también están buscado un mismo fin, que es la salvación de sus almas y una vida nueva que os he ofrecido y prometido.

 

Mucho Amor se derrama continuamente hacia vosotros, pero lo desperdiciáis mucho, Mis pequeños. Os envío Mi Amor, pero choca contra muchos de vosotros como corazas protectoras que no quieren permitir que algo entre a ellas.

 

Os prevengo, Mis pequeños, de lo que pueda pasar si no estáis Conmigo, si no estáis en Mi Amor. Ya el mal camina por vuestras calles y con esto os quiero decir que no solamente son aquellos hermanos vuestros que os atacan, que quieren vuestros bienes, que os matan, estáis viviendo momentos difíciles de la historia de la humanidad, y mientras más os alejéis de Mí, más atacados y vencidos estaréis.

 

Tened cuidado Mis pequeños, tened mucho cuidado de que Satanás no os lleve a la destrucción eterna.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

 

Tercer Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Lo que no quisisteis aprender y vivir en la Tierra, en vuestra vida terrena, lo tenéis que aprender, pero en forma más dolorosa, en el Purgatorio.

 

Hijitos Míos, vosotros los que sois padres, cuando empezáis a educar a vuestros hijos, no los educáis en el temor, en la maldad, en el miedo, les dais todo el amor que podéis y así, vuestros hijitos, empiezan a recibir, desde pequeños, el amor de vosotros. Sabéis que cuando van creciendo, si vosotros tocáis esos temas de temor, de maldad, vuestros hijos lloran, se atemorizan tanto, que hasta pesadillas tienen y pueden hasta tener problemas graves emocionales por estar llenos de ese temor que vosotros inculcasteis en ellos.

 

Esto os lo digo, Mis pequeños, para que recordéis que toda la educación espiritual que os dio Mi Hijo, fue una educación de Amor y vosotros, también, como hijos Míos, es de lo que os debéis llenar.

 

Ciertamente, los padres, también, cuando crecen sus pequeños, les van platicando de las cosas de las cuales ellos tienen que cuidarse, porque en la Tierra, ahora en donde vivís, estáis viviendo con el mal rodeándoos y atacándoos continuamente, pero Mi Gracia os protege continuamente y de una u otra forma, la gran mayoría de vosotros no sois tocados gravemente, pero sí llegáis a tener ataques del mal, en diversas formas, van marcando vuestra vida y la marcan en una forma fea, agresiva, que deja cicatrices en vuestro ser espiritual. Pero eso sucede porque estáis viviendo rodeados del mal y eso lo padeció también Mi Hijo cuando estuvo sobre la Tierra, Él también fue atacado en diferentes formas por Satanás y sus secuaces. Es algo de lo que no os podéis librar y especialmente cuando estáis Conmigo y estáis buscando que el Bien se implante sobre el mal que os rodea.

 

Ciertamente tenéis que dar este conocimiento también a vuestros hijos, pero nunca será un conocimiento crudo, feo, pero sí realista, de lo que vuestros hermanos os pueden hacer, especialmente aquellos que se han desviado del camino y se han llenado de maldad, la maldad que Satanás ha diseminado sobre la Tierra, pero aún así, a pesar de que vosotros les habláis de esto, inmediatamente les decís la forma en cómo se tienen que cuidar y proteger contra todos estos ataques.

 

Esto os lo dijo Mi Hijo, Mis pequeños, se os dio toda una Evangelización de Amor, Yo os di los Diez Mandamientos, que siguiéndolos, si os dais cuenta, os estoy hablando de la maldad en la que podéis caer y de la cual os tenéis que proteger actuando virtuosamente.

 

Si obedecierais todo esto, Mis pequeños, si os cuidarais con todo lo que Yo os doy, podríais pasar momentos más bellos sobre la Tierra y con menos preocupaciones, porque seríais más dóciles a Mi llamado y a lo que quiero de cada uno de vosotros.

 

A lo que quiero llegar, Mis pequeños, es el que viváis más atenidos al Amor que al temor, porque vosotros, tarde o temprano llegaréis ante Mí, seréis juzgados y, si tratasteis de vivir en el Bien, entraréis al Reino del Amor, pero ya deberéis estar preparados, ejercitados, en vivir el Amor, para que podáis entrar lo más pronto posible y no pasar mucho tiempo de purificación y de enseñanza en el Purgatorio. Lo que no quisisteis aprender y vivir en la Tierra, en vuestra vida terrena, lo tenéis que aprender, pero en forma más dolorosa, en el Purgatorio y ciertamente, en algún momento saldréis, para vivir en el Reino del Amor, pero quizá sufriréis mucho más de lo que podríais haber sufrido si os hubierais comportado correctamente durante vuestra vida en la Tierra.

 

Por eso os pido, Mis pequeños, que tratéis de vivir en forma más consiente en el Amor, pero en un Amor santo, puro y bendecido por Mí, vuestro Dios y tener cuidado de esos amoríos malos, corruptos, que os van carcomiendo, que van destruyendo vuestra alma, que os van destruyendo y que vosotros mismos destruís con ello a otros. Os dañasteis con amoríos pecaminosos y luego dañasteis a hermanos vuestros.

 

Tened cuidado, Mis pequeños, con todo lo que hacéis y decís, porque si obrasteis en el mal, en vuestro Juicio, ese mal os atacará y os tratará de llevar a vuestra condenación eterna. Pero si obrasteis en el bien y todo lo que hayáis hecho en el bien y para el bien de vuestros hermanos, también ese bien será llamado ante vuestro Juicio y ese bien os elevará hacia Mí y mucho contento Me daréis, Mis pequeños, de que hayáis tomado vuestras obligaciones de corazón y, sobre todo, haber buscado el crecer en el Amor y en la espiritualidad para agradarme a Mí, vuestro Dios, porque los hijos agradecidos les dan ese contento a sus padres, sacando buenas calificaciones y amándolos de corazón, agradeciéndoles lo que han hecho por ellos. Y vosotros debierais seguir también ese ejemplo de esos niños aplicados y buenos.

 

Sed para Mí también ese contento, actuad en el Bien, ofrecedme vuestro Bien para que podáis vivir eternamente Conmigo.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Cuarto Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Pedidme pues, Mis pequeños, Sabiduría Santa y una guía espiritual correcta para que deis lo que debéis dar a vuestros hijos.

 

Hijitos Míos, vosotros, padres de familia, cuando tenéis un bebé, que Yo os regalo, con su almita para que Me la cuidéis y la llenéis de Mi Amor, vosotros estáis consientes de su pequeñez, de su incapacidad y la cuidáis. Cuidáis de esta criaturita que Yo os doy porque ella no se puede valer por sí misma, os dais por ella día y noche, sufrís por ella en sus adversidades, en sus enfermedades, en sus dolencias, pero también os alegráis con sus sonrisitas y cuando empieza el aprendizaje de lo que vosotros le queréis enseñar, es amor con el que vosotros hacéis crecer a esta almita. Esto lo digo por las almas buenas, las almas que se saben donar por sus semejantes, las almas buenas que no se quejan por lo que dieron y siguen dando por sus hijos, porque hay amor de por medio y aunque hay dolor en ese amor, ese dolor se sabe sobrellevar porque uno está viendo que por el amor que se dio a los hijos, y ése amor ha hecho crecer a esa criaturita.

 

Cuando realmente se ama, no se escucha entre los padres que se estén quejando unos con los otros de que se tuvieron que levantar temprano para atenderlos o que sufrieron en la noche por cuidarles la enfermedad.

 

Cuando hay verdadero amor, se habla de los hijos por las cosas buenas, por las alegrías que dan, por el cómo van creciendo y aceptando lo que vosotros les dais. Los buenos padres saben hablar de las buenas cosas de los hijos. Los buenos padres no hablan de los defectos de los hijos, porque tratan de presumir su hechura, tratan de darles un lugar en la sociedad y ese lugar se lo van ganando por el Bien que hacen, porque si vosotros habláis del mal que ellos tienen o podrían tener, inmediatamente serían rechazados, y eso vosotros lo sabéis.

 

Si realmente amáis, os guardáis las cosas negativas de vuestros hijos y tratáis de convencerlos en lo privado de que actúen en el bien y, sobre todo, ayudados por vosotros y por vuestro buen ejemplo.

 

Mis pequeños, Yo Soy vuestro Padre, Yo también os he creado para que vosotros viváis en el amor, crezcáis en el amor, deis frutos de amor en la Tierra y que seáis elevados ante Mi Presencia y ante la presencia de todos los pueblos y aún del mismo Cielo, en el cual viviréis eternamente.

 

Ciertamente vuestros padres os van cuidando y os van enseñando, pero atrás de vuestros padres estoy Yo, vuestro Dios que, a través de Mi Santo Espíritu, voy poniendo en vuestros corazones y en vuestra mente lo que debéis dar a vuestros hijos. Cuando vosotros vivís en humildad y aceptáis que no sois capaces de dar grandes cosas a vuestros hijos, si no es por Mí, vuestro Dios, entonces vosotros aprendéis a darme Mi lugar, a pedir Mi ayuda, y esa ayuda llegará, os lo aseguro y lo que Yo os dé en Conocimiento, en Sabiduría, en Amor, vosotros lo daréis a vuestros hijos, pero si no os acercáis a Mí, difícilmente obtendréis esa Sabiduría Santa que debéis inculcar a vuestros hijos.

 

Solamente os acercáis a Mí, y no todos de vosotros, cuando tenéis un problema grave en vuestro hogar. Cuando ya el carácter de vuestros hijos se salió tan fuertemente de vuestras capacidades, entonces sí, venís a Mí, recurrís a Mi Poder, a Mi Amor, pero desgraciadamente vosotros ya hicisteis un daño grave en la mente, en el alma, en el ser de vuestros hijos y, ciertamente, los milagros existen, pero en la gran mayoría de vosotros, vuestras capacidades espirituales no son tan altas ni vuestra Fe lo suficientemente fuerte como para pedir el milagro que necesitáis que se dé para vuestros hijos.

 

Quiero que os deis cuenta, Mis pequeños, del daño que les podéis hacer a vuestros hijos, cuando no estáis Conmigo, cuando no pedís Mi ayuda para que los podáis educar correctamente, para que ellos se vuelvan hombres de bien, no solamente para la Tierra, sino para el Cielo también.

 

En vuestra soberbia creéis saber todo y educáis según vosotros creéis o según vuestra historia personal, que no muchas veces será de lo mejor, porque si no estáis acudiendo a Mí, vuestra vida espiritual no debe ser muy buena, quizá porque estaréis llenos de soberbia, de vanidad y de error.

 

Cuando tenéis a vuestros bebés, empezáis a tener un compromiso fuerte Conmigo, con vuestro Dios, porque es un alma a la que debéis enseñar a crecer, a dar fruto y a que se pueda salvar eternamente. Si vosotros no le dais lo necesario, una responsabilidad muy grande recae sobre vosotros y un dolor, también muy grande si esa alma se condena, porque vosotros no la supisteis hacer crecer y hacerla alma de bien.

 

Muy pocos de vosotros os dais cuenta del compromiso que es el tener un bebé, un hijo en vuestro hogar. Para tener un hijo, hay que estar preparados espiritualmente, pero os repito, sobre todo, siendo humildes, para que sea Yo, a través de vosotros que esa alma crezca a los niveles que Yo quiero que crezca y no a vuestra manera humana de pensar, en la cual, en la mayoría de los casos llenaréis de cosas terrenas su mente y su corazón y no del la espiritualidad que esa alma necesita para alimentarse correctamente.

 

Ciertamente os juzgaré por lo que hicisteis en el alma de vuestros hijos, de las criaturitas que Yo os di para que Me cuidarais y las ayudarais a crecer correctamente, porque si ellas sufren por vuestro error, vosotros sufriréis también por no haber dado lo que debisteis haber dado.

 

Pedidme pues, Mis pequeños, Sabiduría Santa y una guía espiritual correcta para que deis lo que debéis dar a vuestros hijos.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

 

Quinto Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Ya ni siquiera se unen bajo el Sacramento del Matrimonio y con esto, claramente se están poniendo en Mi contra, Me están haciendo a un lado de su vida.

 

Hijitos Míos, Yo pude haber hecho que cada uno de vosotros naciera en forma individual y no necesitarais de una familia. Yo hubiera creado otro modelo de vida para cada uno de vosotros, si así lo hubiera querido y necesitado, pero quise que nacierais en una familia, unidos y protegidos por vuestros hermanos mayores, que son vuestros padres en la Tierra, almas ya crecidas y que debieran estar crecidas en Fe y en Amor, para que transmitieran valores reales a sus hijos.

 

Os pedí que nacierais en familia para que eso os recordara la Familia Celestial que tenéis, Yo, como vuestro Padre, Mi Hija, la Siempre Virgen María, vuestra Madre, Mi Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo uniéndoos a todos en el Amor.

 

Vosotros, tenéis este modelo aquí en la Tierra, tenéis a vuestro padre, como cabeza de hogar y que él debiera estar totalmente suelto a Mi Voluntad, atento a lo que Yo quiero dar a él y a su familia, viviendo en humildad siempre y sobre todo, en obediencia y docilidad para que Yo, Me pudiera manifestar plenamente en él como cabeza de hogar, para que guiara a su familia correctamente, llenándoos a todos con virtudes, con amor, con ejemplo, con Mi Vida.

 

Si así fueran los padres de familia en la Tierra, sería bellísimo, porque realmente estaría Yo Presente en cada familia, sería una Presencia real y Divina entre vosotros, pero el padre de familia, a quien corresponde guiarla y protegerla, no ha querido tomar esa posición dócil, humilde, sencilla y totalmente abandonada a Mí y por eso se dan tantos errores y tanta maldad en la Tierra, porque los padres no se han querido acercar a Mí y tomar de Mí lo que debieran.

 

La madre debiera también ser dócil, pero al esposo, reconociendo en él Mi Presencia. Al reconocer Mi Presencia, ella aceptaría su voluntad, porque sabría que su voluntad es la Mía y el actuar del esposo la llevaría a ella también a elevarla a niveles altos y bellos, como lo es Mi Hija, la siempre Virgen María. Habría un Amor excelso, Divino entre los esposos, como Yo lo tengo con Mi Hija, como Mi Hijo lo tiene hacia Su Madre, como Mi Santo Espíritu lo tiene hacia Ella también. Vosotros, os repito, debierais ser este modelo Celestial en la Tierra.

 

Los hijos, aceptando de sus padres esa guía sabia y santa, esa sabiduría bella salida de sus padres, guiados por Mí y por Mi Santo Espíritu, al reconocer y gozar de estas bellezas de sus padres, harían que el amor entre todos se diera muy fuertemente y la unión muy estrecha, cuidándoos los unos a los otros, protegiéndoos los unos a los otros contra los ataques de Satanás.

 

Pero todo esto no se ha logrado, Mis pequeños, por vuestra soberbia, por la maldad que habéis dejado entrar en vuestro corazón, porque os habéis creído más sabios y mejores que Yo, vuestro Dios, capaces de transmitir inteligencia y conocimiento a vuestros hijos, cuando vosotros sois muy limitados.

 

No habéis tenido la Sabiduría Santa y correcta para aceptar vuestra pequeñez y vuestras limitaciones, como para venir a Mí y pedir Mi ayuda, para llevar vuestro hogar debidamente.

 

Mis pequeños, cuando vosotros hacéis una familia, Yo debo estar entronizado en esa familia, Yo debo ser vuestra Fuerza, vuestra Luz, vuestro Todo. Si vosotros Me hacéis a un lado, si no Me tomáis en cuenta, si no Me invitáis a Ser lo que es Mi posición hacer en toda familia, que es la de haceros crecer como debéis crecer en el Reino de los Cielos, entonces no lograréis lo correcto, porque no os estáis acercando a Mí, que Soy Fuente de toda Sabiduría, de Conocimiento, de Amor, de Perfección. Vosotros sois imperfectos, vosotros no podéis hacer las cosas correctas por vosotros mismos, pero sois muy soberbios o muy tontos y no os acercáis a Mí.

 

Ciertamente Satanás, ataca fuertemente a las familias, porque una familia unida en el Amor y creciendo en Mi Sabiduría, es muy fuerte y además, de esa familia van a salir muchos miembros con capacidades muy altas como para vencer la maldad de Satanás y como eso a él no le conviene, por eso ataca tanto a las familias, especialmente aquellas que buscan estar en Mí y seguir Mis Leyes y mantenerse en Mi Amor.

 

Ahora veis que ya ni siquiera se unen bajo el Sacramento del Matrimonio y con esto, claramente se están poniendo en Mi contra, Me están haciendo a un lado de su vida, no Me están invitando a Mí, vuestro Dios y Creador a estar en vuestra familia, ¿cómo queréis avanzar correctamente cuando vosotros mismos estáis rechazando la Fuente de la Sabiduría y del Amor que Soy Yo? Y, por eso, estos supuestos matrimonios son destruidos fácilmente por los ataques de Satanás, estas uniones pecaminosas terminan separadas fácilmente porque no tuvieron suficientes bases y poderosos lazos de unión, como es el amor y los Sacramentos, empezando con el Sacramento del Matrimonio.

 

Si queréis hacer todo a espaldas de Mí, vuestro Dios, nada os resultará bueno, no estáis poniendo cimientos fuertes para lo que debe de ser una familia, que debe durar eternamente. Sí, Mis pequeños, eternamente, os unís aquí y os amaréis eternamente, porque el amor que os deis aquí en la Tierra, nunca desaparecerá.

 

Proteged pues, vuestra familia, Mis pequeños, invitándome a Mí, vuestro Dios a estar con vosotros, a guiaros, a ayudaros a crecer, ayudaros con vuestra salvación eterna, ayudaros a que os améis, no solamente aquí, sino eternamente.

Gracias, Mis pequeños.

 

  

 

 

 

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