CÁNTICO AL HERMANO SOL

 

Fue en el verano de 1225, y la deslumbradora luz del sol de Italia habrá sido perjudicial seguramente para los debilitados ojos de San Francisco. Durante algún tiempo estuvo por completo ciego, siendo atormentado, además por una nube de ratones de campo, que anidaban entre la paja de la cabaña, y que, en sus carrerillas, llegaban a pasarle sobre el rostro, de modo que ni de día ni de noche encontraba reposo. Nunca había vividos en tan miserable y triste situación, y, sin embargo, compuso el afortunadísimo Canto del hermano sol.

  Francisco estaba agradecido a Dios por la creación del sol... del sol y del fuego. Solía decir: Por las mañanas, cuando el sol se levanta, todos los hombres deberían alabar al Señor, que lo creó para nuestro bien, pues por él son las cosas visibles. Mas por la tarde, al comenzar la velada, todos los hombres debían darle gracias por el hermano fuego, que da luz a nuestros ojos durante la noche.

  De tal estado de ánimo brotó el Canto del Sol. Como ya lo dijimos, yacía San Francisco, semiciego, en su cabaña en San Damián, y no podía sufrir el resplandor del sol ni el de la llama. Y una noche fueron sus tormentos tan grandes, que en su angustia clamó a Dios diciendo:

 ¡Señor, socórreme, a fin de que pueda llevar mi mal con paciencia. Y le fue respondido, en su espíritu: Dime hermano, ¿no te alegrarías si alguien, en recompensa de estas tus penas, te diera un tesoro tan grande que comparado con él no valiera nada toda la tierra? Y como Francisco respondiera: Sí, continuó la voz: Pues alégrate, Francisco, y canta durante tu enfermedad y flaqueza, porque tuyo es el reino de los cielos.

  A la mañana siguiente, se levantó muy temprano, después de conversar con los frailes que lo acompañaban, se sentó y se puso a meditar. Un momento después entonó el primer verso del Canto del Sol:

 Altissimo, omnipotente, bon signore

 

El Canto del Hermano Sol dice así:

 

Altísimo, omnipotente y buen Señor, tuyas son las alabanzas, la gloria, el honor y todas las bendiciones.

A ti solo se deben, altísimo, y ningún hombre es digno de hacer de ti mención.

Alabado seas, Señor, con todas las criaturas, en especial con el hermano sol, quien nos da el día, y con el cual nos alumbras a nosotros, y es bello y radiante con gran esplendor; de ti, altísimo, trae significación.

Alabado seas, Señor, por sor luna y las estrellas; las has formado en el cielo, claras, preciosas y bellas.

Alabado seas, Señor, por el hermano viento, y por el aire y las nubes y la calma de los tiempos, por el cual a tus criaturas das sustento.

Alabado seas, Señor, por el hermano fuego; con él alumbras la noche, y es alegre y robusto y fuerte y bello.

Alabado seas, Señor, por la hermana madre tierra, la cual nos sustenta y gobierna, y produce varios frutos, flores pintadas y hierba.

Alabad y bendecid a mi Señor, gracias le dad, y servidle con gran humildad.

 

 

Video realizado por los autores de este Portal

Antonio Zabaleta, Julián García Reyes y Coro

 

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