Dios Padre

  Cuidado, muchos falsos profetas brotarán de todos lados

 

 

  

 

      

    

    

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No os acostumbréis a estar sin Mí, Mis pequeños, acostumbraos a compartir Conmigo en todos momentos.

Las Iglesias se van vaciando, la devoción, los ritos, el amor hacia Mí, se va desvaneciendo de los corazones de los hombres.

Si cada uno de vosotros hubiera entendido su misión, que es ésta, como os dije, la de amar, no padeceríais lo que estáis padeciendo.

Sufriréis vuestro descuido y hasta que no lloréis con arrepentimiento este descuido, se conmoverá Mi Corazón para regresároslo.

Muchos falsos profetas, falsos mesías, falsa espiritualidad brotará de todos lados, aun del lugar santo, tened cuidado, Mis pequeños.

 

   

 

 

Primer Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: No os acostumbréis a estar sin Mí, Mis pequeños, acostumbraos a compartir Conmigo en todos momentos.

 

  Hijitos Míos, no os preocupéis cuando os sintáis vacíos de Mi Presencia en vosotros, porque Yo nunca os abandono, Yo siempre os estoy cuidando. Cuando sentís que os está yendo mal y creéis que no os estoy viendo, es cuando Me estáis teniendo más presente; no queréis convivir Conmigo en todos vuestros momentos.

 

  A veces juego, como el padre con los hijos, que los padres se esconden para ver qué hacen los hijos pequeños y así probáis qué tanto necesita el hijo de sus padres. A veces el hijo se queda tranquilo, y jugando él solo, pero hay hijos que inmediatamente buscan y hasta lloran buscando a sus padres y, ojalá así fuera con vosotros, que llorarais por Mí, por Mi Presencia en vosotros. ¡Cuánto Me gustaría escuchar de vuestros labios o de vuestro corazón, que no podéis estar sin Mí ni un momento!, porque Yo estoy así con vosotros. En todo momento Yo os estoy viendo, así como los padres que se esconden para ver qué hace el hijo, los padres no dejan de ver al hijo, pero vosotros estáis muy distraídos con el mundo y hay momentos en que vosotros no necesitáis de Mí y hacéis vuestras cosas solos, sin invitarme, sin contar con Mi Presencia, sin contar Conmigo para que os aconseje u os guíe.

 

  Por eso, os repito, cómo quisiera que llorarais en esos momentos en que os sintierais solos y quisierais estar Conmigo.

 

  Pedídmelo, Mis pequeños, pedidme que Yo os dé esa Gracia, de que no podáis estar sin Mí en ningún momento, porque así es como conviviremos todo el tiempo que os quede sobre la Tierra y toda la eternidad. No os acostumbréis a estar sin Mí, Mis pequeños, acostumbraos a compartir Conmigo en todos momentos y eso Me dará una alegría inmensa a Mí, vuestro Padre y vuestro Dios, en Mi Santísima Trinidad.

 

  Que vuestro amor se engrandezca en todo momento con Nuestra Presencia en vuestra vida, tenemos tanto que dar a las almas, pero sabéis que no os podemos presionar y por eso buscamos, en vuestra libertad, que Nos invitéis para que formemos parte de vuestra vida.

 

  Dadnos pues esa alegría, Mis pequeños, la alegría de estar unidos en Nuestra Divinidad y así podáis compartir y empezar a conocernos mejor, de los bienes del Cielo y del Amor de Nosotros, en Nuestra Santísima Trinidad. Cada una de Nuestras Personas tiene tanto por daros, que os maravillaríais. No desperdiciéis pues estas Gracias que os queremos dar, hagamos ya la Familia, desde ahora, que debe perdurar eternamente.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Segundo Misterio, Habla Nuestro Señor Jesucristo

 

Sobre: Las Iglesias se van vaciando, la devoción, los ritos, el amor hacia Mí, se va desvaneciendo de los corazones de los hombres.

 

  Hijitos Míos, tanto Amor que Yo derramé sobre los hombres, conviví con los hombres, estuve en medio de ellos. Recibí la orden de Mi Padre para que viniera a la Tierra para vuestra redención, para daros la Sabiduría Santa, de Mi Padre, para que los hombres lo conocieran para que ya no fuera a través de los profetas antiguos que conocieran Su Voluntad. Yo vine, personalmente, a vivir la Voluntad de Mi Padre, que es el Amor del Cielo para que Lo pudieran reconocer en todas las profecías pasadas.

 

  Estuve entre los hombres, ayudándoles en todos sentidos, a que recuperaran salud de cuerpo y alma, que vieran los Milagros que todo un Dios podía hacer, que nunca antes nadie había hecho y que una gran mayoría jamás podría hacer, porque Yo Soy vuestro Dios.

 

  Ciertamente, he dejado Mi Poder sobre aquellos que quieran también tomar Mi Cruz pero, la Vida Divina, solamente la puedo Yo mostrar a los hombres y así lo hice, Mis pequeños, para que los hombres pudieran corroborar las Palabras Escritas ya desde antiguo, profetizando al Mesías que tenía que llegar y que estuvo entre vosotros.

 

  Tanto Amor Yo dejé. Os dejé Mi Presencia, os dejé Mis Obras, Mis Palabras, toda Mi Vida y Mi Presencia. Simplemente, Mi Amor debió haber bastado para mover corazones, pero el pueblo escogido cerró su corazón y Me entregaron a los verdugos. El pueblo que antes Me alababa, una semana después, estaba gritando el “crucifícale”, una traición de este pueblo a todo lo que Yo les había enseñado.

 

  Y esto os lo digo, Mis pequeños, porque en estos momentos de la humanidad, esta humanidad está gritando también “crucifícale”, aunque habéis visto Mis Obras. La Iglesia, la encargada de transmitir Mi Vida, Mis Palabras, Mis Enseñanzas, Mi Amor, ahora también Me ha traicionado con algunos de sus miembros. El pueblo de hoy, como en aquél tiempo gritaba, ahora también grita contra Mí, no quieren saber de Mí.

 

  Las Iglesias se van vaciando, la devoción, los ritos, el amor hacia Mí, se va desvaneciendo de los corazones de los hombres. El corazón de los hombres se va enfriando. No quieren saber de Mí, no quieren ser otros hijos Míos, no quieren ser aquellos apóstoles que, ciertamente, en un principio Me apoyaron, aunque luego se escondieron, pero que más tarde volvieron a Mí.

 

  ¡Cuánto mal hay en el corazón del hombre! ¡Cuánta traición y olvido hacia su Dios! ¡Tanto que os he dado!, Me di por completo por vosotros. Desde Mi Nacimiento hasta Mi Muerte, toda Mi Vida sobre la Tierra fue para vuestra salvación. Soy el Mesías esperado, Soy vuestro Salvador y ¿cuántos, cuántos realmente se acuerdan de esto?, muy pocos, Mis pequeños, muy pocos.

 

  Satanás va tomando las riendas de la Tierra, se va aprovechando de este olvido hacia Mí y así el mundo ya no acude a Mí para tomar fuerzas contra los ataques de Satanás y, de esta forma, Satanás se va aprovechando de las almas y va haciendo que éstas se vuelvan más a él, que busquen más al mundo y todos los pecados que llenan al mundo.

 

  Por eso, el mundo, va hacia su destrucción si Yo no lo detengo, si el Poder Divino no lo detiene. El mundo se tiene que dar cuenta de su error y, por Nuestro Amor, Hemos de detener esto que os puede llevar hacia vuestra destrucción, porque Satanás es lo que quiere, pero, ciertamente, debéis tener una purificación y un castigo por vuestro olvido y vuestra traición hacia todo lo que se os ha dado, que viene del Cielo.

 

  No es una represalia, Mis pequeños, todo error conlleva un castigo, pero para vuestra mejora. Aceptad pues, lo que os venga, en lo particular, y lo que se venga para toda la humanidad, porque esto os ayudará para un cambio benéfico para todos vosotros. Aceptadlo de corazón y, en lugar del “crucifícale”, que se canten nuevamente alabanzas a Mí, vuestro Dios, en donde reconozcáis, Mis pequeños, todo lo que Yo os di para vuestra salvación y por los regalos que se os van a dar eternamente, porque Yo os vine a abrir nuevamente las Puertas para entrar al Reino de los Cielos, pero el hecho de manteneros en Mí, y siguiendo lo que Yo os he pedido, eso os atrae regalos eternos.

 

Agradeced pues desde ahora, Mis pequeños, lo que os ganaréis estando en Mí y agradeciendo vuestra purificación personal y mundial por vuestros errores.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Tercer Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Si cada uno de vosotros hubiera entendido su misión, que es ésta, como os dije, la de amar, no padeceríais lo que estáis padeciendo.

 

  Hijitos Míos, bien sabéis que cada uno de vosotros es diferente, y Me refiero a lo espiritual. Cada uno de vosotros habéis dejado entrar en mayor o en menor grado Mi Amor a vuestro corazón.

 

  Cada uno de vosotros obra en forma muy diferente con este Amor que habéis dejado entrar a vuestro corazón y lo dais en mayor o en menor grado o, simplemente, no lo dais, como hay algunos de vuestros hermanos que parece, más bien, se han llenado de una vida de mal y no transmiten el Bien que debéis transmitir a vuestros hermanos para cambiar la maldad de este mundo en el Bien para el cual vinisteis.

 

  Mis pequeños, cada uno de vosotros lleva una misión diferente, pero todos os debéis llenar del Amor que se ha derramado sobre vosotros, que Mi Hijo derramó por cada uno de vosotros.

 

  Vuestra misión, aquí en la Tierra, es la de amar, así de simple, Mis pequeños, es la de amar a vuestros hermanos. Si realmente os hubierais llenado ya del Amor que se os ha dado, este mundo ya debiera haber cambiado y no debierais estar pasando todas las adversidades que estáis padeciendo por vuestro olvido, por vuestra necedad, por vuestra terquedad en manteneros alejados de Mis Leyes y de Mi Amor.

 

  Si cada uno de vosotros hubiera entendido su misión, que es ésta, como os dije, la de amar, no padeceríais lo que estáis padeciendo, porque esto es obra de Satanás. Toda esta maldad que se ha dado alrededor del mundo, que se está dando y todavía se dará en mayor grado, pero que se puede detener, si vosotros cambiáis, no lo debierais padecer, porque el Amor destruye la maldad. Es más, debierais estar ya gozando, si hubierais entendido bien las Palabras de Mi Hijo que os vino a dar, personalmente, pero que vosotros habéis hecho a un lado de vuestra vida. Si estáis padeciendo todo esto, es porque queréis estar alejados de Mi Palabra y queréis estar con el enemigo, que os está llevando a vuestra propia destrucción.

 

  Esa es la realidad de vuestra vida actual y la necedad del hombre de querer estar en contra Mía, en contra de todo aquello que os puede llevar a la santidad, que os puede llevar a un Bien y, tontamente, no queréis el Bien y estáis viviendo en el mal y lo estáis aceptando. Os quejáis del mal que os rodea, pero no hacéis nada para evitarlo y sabéis que la única forma de evitar todo este mal, es regresar a Mí, vuestro Dios, que Soy Bondad Infinita, que os tengo como a Mis hijos y quisiera decir a Mis hijos consentidos, que os quisiera tener cerca de Mí todo el tiempo, pero que vosotros no queréis estar Conmigo ni con lo que Yo os pido que llevéis en vuestro corazón.

 

  No queréis lo Mío, pero tampoco queréis sufrir lo que Satanás os está haciendo por estar con él. ¿Qué queréis pues, Mis pequeños?, queréis todo fácil y no es así. Para alcanzar un bien, sea el que sea, hay que luchar por él. Eso lo sabéis vosotros, los que ya tenéis años sobre la Tierra, cuando queréis algo, algo que os gusta, sufrís por ello, os sacrificáis por ello y cuando lo obtenéis, lo gozáis. Entonces pues, ¿por qué no luchar por lo Mío?, luchar por vuestro Bien, que es todo lo Mío, y dejad que Mi Santo Espíritu, que habita en vosotros, os lleve hacia ése Bien que vosotros necesitáis, que estáis buscando, pero que tontamente no queréis tomar, porque Satanás os engaña, os hace ver cosas negativas donde todo es positivo.

 

  Entrad pues en vuestro corazón, orad y pedidle a Mi Santo Espíritu, que os lleve por caminos correctos, por los que cada uno de vosotros debéis caminar para que Me ayudéis a cambiar todo este mundo de maldad en un mundo de Bien, que es en el cual debéis vivir, Mis pequeños.

 

  Yo creé al mundo y al universo entero para que vosotros lo gozarais. El Pecado, de vuestros Primeros Padres, os llevó al error, pero vosotros debierais ya haber levantado ese error caminando en el Bien y ya debierais haber levantado toda esa maldad. Ya debierais haber erradicado el mal del mundo, actuando en el Bien que vuestros Primeros Padres desecharon de su vida, debierais ya estar gozando de Mis Bienes plenamente, pero tontamente no los queréis tomar.

 

  Recapacitad, Mis pequeños, retomad el rumbo que os trazó Mi Hijo, que es el verdadero para todas las almas. Luchad por el Bien que debéis alcanzar, que es Mi Reino sobre la Tierra, para que empecéis ya a gozar de los Bienes prometidos. Pero debéis luchar, luchar fuertemente por este Bien que se tiene que dar ya, Mis pequeños, pero vuestro libre albedrío, en cierta forma, Me impide que presione a este Bien sobre vosotros. Quisiera daros tanto, pero vosotros Me encadenáis y no Me dejáis obrar para vuestro Bien, porque no Me invocáis, porque no Me buscáis, porque no queréis tener un cambio de vida positivo, donde vuestra alma guste de vivir en el Bien y desprecie el mal, en el cual estáis viviendo.

 

 Cambiad pues, Mis pequeños, porque mucho Bien quiero ya derramar sobre la Tierra, pero vuestra actitud negativa, traidora, está impidiendo que Yo Me derrame sobre vosotros. Os lo pido de corazón, Mis pequeños, dejadme que os consienta ya, que os dé lo que un Padre amorosísimo quiere dar a sus hijos.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Cuarto Misterio, Habla Dios Padre

Sobre: Sufriréis vuestro descuido y hasta que no lloréis con arrepentimiento este descuido, se conmoverá Mi Corazón para regresároslo.

 

  Hijitos Míos, Satanás, creyendo haceros un mal, os llevará a recapacitar profundamente de los bienes que teníais, que gratuitamente obtuvisteis de Mi Amor y que perderéis, porque no los quisisteis cuidar. Él os está atacando alrededor del mundo, él está destruyendo todo aquello que Yo os di y que os mantenía en el Bien, pero que perderéis y, al perder estos bienes, vosotros os daréis cuenta plenamente de que teníais mucho Bien que venía de Mí, vuestro Dios y que estáis perdiendo porque no seguisteis Mi Voluntad.

 

  Es como aquél granjero que teniendo su cosecha, de repente le da por distraerse en otras cosas y deja a un lado todo lo que había sembrado y cuando quiere regresar a retomarlo, y que ya pasó tiempo, se da cuenta de que se llenó de plaga, se secó y que todo lo perdió.

 

  Así está ahora el mundo, Mis pequeños, Yo os di tanto, os di la Naturaleza entera para que la cuidarais, os di vuestra alma, para que crecierais en Virtudes y en Amor, os di este mundo, para que fuera un palacio para vosotros, que nada os faltara, que os cuidarais unos a otros, como verdaderos hermanos que sois, pero que no lo habéis hecho palpable en vuestra vida. Os di tanto y cada quien quiso hacer su propia vida e hizo a un lado la vida de los demás y, en vez de veros como hermanos, os visteis como enemigos, os aprovechasteis unos de los otros, no cuidasteis de los bienes que teníais, atesorasteis para vuestro propio bien, quitándoles, a veces, muchos bienes a vuestros hermanos y muchos de ellos se quedaron con las manos vacías.

 

  Por no ver a el Amor como lo primero en vuestra vida, compartiéndolo los unos a los otros, dejasteis que el odio de Satanás aumentara entre todos los hombres y ahora estáis viviendo ese odio, estáis viviendo la falta de vuestros bienes, como los alimentos, el agua, el aire, vuestro vestido, vuestro sustento, vuestro hogar, que es el mundo entero. No lo cuidasteis, Mis pequeños y Satanás ha ayudado a que todo se vuelva en contra vuestra, al manipular las leyes de la naturaleza, en vuestra contra, a través de los científicos.

 

  Esto ya os lo había avisado, Mis pequeños, pero las leyes de la naturaleza están siendo ahora manipuladas en vuestra contra. Sufriréis todo este deterioro y lloraréis la falta de alimentos y de lo más imprescindible que debéis tener en vuestra vida y que ya no lograreis tenerlo tan fácilmente como ahora lo tenéis. Sufriréis vuestro descuido y hasta que no lloréis con arrepentimiento este descuido, se conmoverá Mi Corazón para regresároslo.

 

  Sí, Mis pequeños, os debéis dar cuenta plenamente de lo que teníais y que no cuidasteis, lo tuvisteis gratuitamente y lo despreciasteis.

 

  Empezad pues ya a llorar, Mis pequeños, vuestro descuido y arrepentíos de corazón antes de que sufráis fuertemente la falta de alimentos que pronto tendréis y, sobre todo, la falta de paz que tendréis todos los pueblos de la Tierra cuando todo se vuelva un caos mundial por los desastres con los que Satanás os castigará.

 

  Acercaos nuevamente a Mí, vuestro Dios, pedidme Mi ayuda, arrepentíos de corazón para que se conmueva Mi Corazón a regresaros el bien que habéis perdido por vuestros errores.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Quinto Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Muchos falsos profetas, falsos mesías, falsa espiritualidad brotará de todos lados, aún del lugar santo, tened cuidado, Mis pequeños.

 

  Hijitos Míos, leéis en las Sagradas Escrituras que se presentarán muchos mesías, que dirán “aquí está el verdadero mesías” y correréis para un lado y para otro, buscando la palabra que os llene espiritualmente o que queráis seguir de acuerdo a vuestra propia mentalidad, o vuestra propia espiritualidad y, recalco esto: vuestra propia mentalidad y espiritualidad y no siguiendo la verdadera, que es la que os vino a dar Mi Hijo.

 

  El Verdadero Mesías ya estuvo entre vosotros y os dejó toda una Evangelización para llevaros a la perfección. Si alguien viene usurpando el Nombre de Mi Hijo, sea quien fuere, no es el Verdadero Mesías, no es vuestro Salvador, no es el que os va a llevar a la perfección.

 

  Tened cuidado, Mis pequeños, con todos aquellos que os quieran llevar con nuevas ideas, nuevas palabras, nueva forma de actuar que no sea la que os dejó Mi Hijo, porque esto ya no vendrá de Mi Hijo, sino del propio Satanás, que os quiere engañar y os quiere llevar a la destrucción de vuestra alma, a la perdición de todas las almas.

 

  Mi Hijo ya os dejó la Verdad sobre la Tierra, tenéis ya la Verdad Absoluta, que es la Verdad Divina, que viene de Mí y que os dejó Mi Hijo, y que es ETERNA.

 

  El gran engañador tiene muchos caminos para llevaros al error, si vosotros no estáis buscando una verdadera fuerza espiritual en vuestro interior, fácilmente os podrá llevar al error. No debéis buscar lo que os convenga, buscad lo que os lleve a la perfección y llevaros a la perfección, cuesta, no es fácil. Os he dicho que debéis luchar por lo que os lleve a la perfección, por lo que sea bueno para vosotros, por todo aquello que os va a dejar un bien interior.

 

  Mi Santo Espíritu, que habita en vosotros, os irá marcando el camino, si realmente estáis buscando una vida espiritual que quiera perfeccionaros.

 

  La perfección, a la que estáis llamados, Mis pequeños, cuesta, porque debéis luchar contra vuestra propia carnalidad, contra vuestros gustos personales, contra todo aquello que Satanás ha hecho fácil que consigáis, por lo que ya estáis muy afectados por esos “bienes” aparentes, pero que realmente os apartan del Bien Supremo que Yo os he dado.

 

  Mucho mal os rodea, Mis pequeños y debéis estar consientes de ello. Así pues, os repito, muchos falsos profetas, falsos mesías, falsa espiritualidad brotará de todos lados, aún del lugar santo, tened cuidado, Mis pequeños. Tened cuidado, Satanás se ha introducido a todos lados y desde todos ellos os tratará de llevar al error.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

 

 

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