Oraciones para romper las cadenas de la masturbación

 

 

 

 

 

 

1.- Oraciones para librar a nuestros hermanos

 

2.- Oraciones para librarme de este flagelo

 

3.- Oración Final

 

4.- Consideraciones (leer)

 

 

 

 

1.- Oraciones para librar a nuestros hermanos.

 

Oración: 

  Padre Santo, con la intercesión de tu amado Hijo Jesucristo y la iluminación del Espíritu Santo, asiste a todos nuestros hermanos y hermanas que están aquejados por el grave problema de la masturbación. Muchos de hechos sufren al no poder librarse de esta práctica que está en contra de tu Voluntad Divina. Haz que aquellos que no sientan culpa, comprendan que se trata de un desorden que debe ser conversado con un sacerdote.

 

 

 

Te pedimos que los libres:

 

De las cadenas de la soledad,

De la baja autoestima,

De la inseguridad,

De la intranquilidad del alma,

Del aburrimiento y la ansiedad,

De los estados depresivos,

De los estados de ira,

Del odio hacia si mismos,

De las obsesiones sexuales,

De buscar ocasiones que estimulen esta práctica, como algunas películas de la televisión por cable, la pornografía, la música con letras provocativas y las fantasías sexuales.

De la tentación de masturbarse,

De la masturbación compulsiva,

De la esclavitud de la masturbación.

De las culpas y recriminaciones.

De la falta de amor y atención del cónyuge cuando están casados.

De pensamientos modernos que la catalogan como parte del desarrollo personal y no como una grave falta que degrada  al hermano.

De pensar que podrán salir de este hábito sin asistencia espiritual.

De creer que este tema es de poca importancia.

De hacer del sexo un ídolo.

De la vergüenza de confesarse con un sacerdote.

 

 

 Oración:

Te pedimos Padre Santo que los asistas y los ayudes para que nuestros hermanos comprendan que muchas veces es el mismo demonio quien los mantiene encadenados y sumidos en la desesperación y en el convencimiento permanente de que  son incapaces de vencerla.

 

 

Te pedimos que libres:

 

A los niños,

A los adolescentes,

A los adultos solteros,

A los adultos casados,

A los separados,

A los viudos,

A los ancianos,

A los seminaristas,

A los religiosos,

A las religiosas,

A los sacerdotes y diáconos

 

 

Que aquellos que sufren de este flagelo comprendan:

 

Que siempre van a tener la asistencia amorosa de Dios, si lo solicitan.

Que no importa cuantas veces recaigan siempre está el perdón de Dios a las almas que tienen el firme propósito de cambiar.

Que Él siempre continúa dándonos la gracia de volver a intentarlo una vez más, a pesar de las frecuentes caídas del pasado.

Que en el confesionario no debe omitirse por ser un problema moral.

Que deben solicitar la ayuda de un sacerdote, quien verá si es necesario la ayuda sicológica.

Que después de cada caída, pedir perdón y volver a intentarlo.

Que deben tratar siempre de estar en el mundo real y no en el de la fantasía.

Que no están solos, hay muchas personas que sufren de lo mismo.

Que esta costumbre, si no  le ponen freno los aleja de Dios y de los sacramentos y que pueden en ciertos casos hacerlos perder la salvación eterna.

Que el masturbador tiene que aprender a decir “no” en bien de un sano fortalecimiento.

Que si una persona es sincera en su vida espiritual, en su esmero por amar a Dios, es probable que no consienta el acto de la masturbación.

Que nosotros vuestros hermanos en Cristo, que ya rompimos las cadenas, rezamos por ustedes.

Que sin la ayuda de Dios es imposible vencerla.

 

 

 Oración:

  Padre Santo, haz que todas las personas que sufren por esta causa, puedan manejar y eliminar esta práctica. Asiste a todos tus hijos que sufren por este flagelo y toma nuestras oraciones, para que puedan romper las cadenas que los atan. Te pedimos también que los protejas de los dardos incendiarios del demonio.

  Que comprendan que siempre estará tu asistencia y perdón y que si vuelven a caer, no se aflijan y que acudan a los consejos de un sacerdote, por  Jesucristo Nuestro Señor, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

 

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

 

 

 

 

2.- Oraciones para librarme de este flagelo

 

  

Oración:

Padre Santo, con la intercesión de tu amado Hijo Jesucristo y la iluminación del Espíritu Santo, asísteme porque estoy aquejado por el grave problema de la masturbación. Sufro al no poder librarme de esta práctica que está en contra de tu Voluntad Divina y sé que estoy haciendo sufrir a Jesús nuevamente. Padre Santo ayúdame a salir de esta cárcel.

 

 

Te pido que me libres:

 

De las cadenas de la soledad,

De la baja autoestima,

De la inseguridad,

De la intranquilidad del alma,

Del aburrimiento y la ansiedad,

De los estados depresivos,

De los estados de ira,

Del odio hacia mí mismo,

De mis obsesiones sexuales,

De buscar ocasiones que estimulen esta práctica, como algunas películas de la televisión por cable, la pornografía, la música con letras provocativas y las fantasías sexuales.

De la tentación de masturbarme,

De la masturbación compulsiva,

De la esclavitud de la masturbación.

De mis culpas y recriminaciones.

De la falta de amor y atención de mi cónyuge (sólo si es casado)

De librarme de pensamientos modernos que la catalogan como parte de mi desarrollo personal y no como una grave falta que me degrada como ser humano.

De pensar que podré salir de este hábito sin asistencia espiritual.

De creer que este tema es de poca importancia.

De hacer del sexo un ídolo.

De la vergüenza de confesarme con un sacerdote.

 

 

Oración:

Te pido Padre Santo que me asistas, me ayudes y me protejas y ahora comprendo que muchas veces es el mismo demonio quien me mantiene encadenado y sumido en la desesperación y en el convencimiento permanente de que  soy incapaz de vencerla.

 

 

Me preocupo por mis hermanos que sufren de lo mismo, te pido que libres:

 

A los niños,

A los adolescentes,

A los adultos solteros,

A los adultos casados,

A los separados,

A los viudos,

A los ancianos,

A los seminaristas,

A los religiosos,

A las religiosas,

A los sacerdotes y diáconos

 

 

 

Ahora comprendo:

 

Que siempre voy a tener la asistencia amorosa de Dios, si lo solicito.

Que no importa cuantas veces recaiga siempre tendré el perdón de Dios si tengo el firme propósito de cambiar.

Que Él siempre continúa dándome la gracia de volver a intentarlo una vez más, a pesar de las frecuentes caídas del pasado.

Que en el confesionario no debo omitir este pecado por ser un problema moral.

Que debo solicitar la ayuda de un sacerdote, quien verá si es necesario obtener ayuda sicológica.

Que después de cada caída, pediré perdón a Dios y volveré a intentarlo.

Que debo tratar siempre de estar en el mundo real y no en el de la fantasía.

Que no estoy solo, hay muchas personas que sufren de lo mismo.

Que esta costumbre, si no  le pongo freno me aleja de Dios y de los sacramentos y que puedo perder la salvación eterna.

Que tengo que aprender a decir “no” en bien de un sano fortalecimiento.

Que ahora comprendo que si una persona es sincera en su vida espiritual, en su esmero por amar a Dios, es probable que no consienta el acto de la masturbación.

Que hay otros hermanos en Cristo, que ya rompieron las cadenas y que rezan por mí, para libertarme.

Que si no le pido ayuda a mi Dios es imposible vencerla.

 

 

Oración:

 Padre Santo, haz que todas las personas que sufren por esta causa al igual que yo, puedan manejar y eliminar esta práctica. Asiste a todos tus hijos que sufren por este flagelo y toma mis oraciones, para que podamos romper las cadenas que nos atan. Te pido también que nos protejas de los dardos incendiarios del demonio.

 Comprendo que siempre estará tu asistencia y perdón y que si vuelvo a caer, no me afligiré y  acudiré a los consejos de un sacerdote lo antes posible, por  Jesucristo Nuestro Señor, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

 

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

 

 

 

 

 

3.- Oración Final.

 

Padre Bueno, te encomendamos a todos las personas que han rezado y meditado estas oraciones, ya sea porque quieren ayudar a sus hermanos, o bien porque están padeciendo este grave problema. Ten a bien escucharlos a todos y asístelos en tan importante tarea. Ten misericordia de todos nosotros, perdona y olvida nuestros pecados y llévanos a gozar  eternamente de tu Gloria. Amén

 

 

 

 

 

 4.- Consideraciones 

 

¿Qué es la masturbación?

Es la estimulación de los órganos sexuales externos hasta el punto del orgasmo realizado por uno mismo o por un tercero, mediante el movimiento de la mano u otros contactos físicos, o bien por otros medios (fotografías, videos, etc.) o imaginaciones (masturbación síquica), o bien por la combinación de estímulos físicos y síquicos. Para que exista pecado, la  masturbación debe ser con pleno conocimiento. Si es involuntaria, no es pecado, pero siempre consultarlo con el sacerdote (semidormido – semidespierto, o sin voluntad; un impulso incontrolable, la persona no quiere, pero la realiza).

 

Nota: Realizar actos involuntarios es típico del pecado original, herimos a personas con nuestros dichos sin quererlo, una pareja de pololos o novios pueden fornicar y conseguir un embarazo sin haber deseado llegar a consumar el acto sexual. Un adulterio también se puede dar, en fin cualquier acto. Por lo tanto jamás juzgar al prójimo. Dar amor, amor y amor.

Nuestro Padre nos ha dicho que pidamos: "Padre Eterno, te pedimos una transformación de cuerpo y alma a semejanza de nuestro primeros padres antes del pecado original" (Tenían plena voluntad de sus actos, el alma dominaba las pasiones....).

 

 

1.- La masturbación es mal llamada el Vicio Solitario, nombre a nuestro juicio equivocado, porque no se está solo, está Dios por cierto, y el demonio  acompaña siempre al masturbador. Lo mira y se ilusiona que alguna vez poseerá esa alma y siempre estará maquinando como mantenerla encadenada Crea en nosotros, el demonio aunque no se ve, está a su lado, si cree que está en total soledad, se equivoca. Hay un enemigo que le mira.

 

2.- Debe comprenderse que esta costumbre puede llevarlos a otras desviaciones que los alejen de Dios definitivamente, pierdan la fe y la Vida Eterna.

 

3.- Que cuando se decide abandonarla, el demonio usará toda su perversidad para retenerlos. Su ardid es variado, no solo a través de la mente sino utilizará otras formas de hacerlos caer. En esta etapa se deberá estar atentos a lo que sucede y alejados de cualquier circunstancia que en el pasado los haya llevado a la masturbación. Debemos aclararles que al demonio no le interesa el acto en sí, ni la forma como lo hacen, tampoco como son sus genitales, sólo le interesa que ofendan a Dios, alejarlos de Él y retórnalos a su mundo de tinieblas.

 

4.- El demonio no los abandonará y jamás perderá la esperanza de regresarlos. Esto será una lucha de todos los días a menos que se lleve una vida espiritual activa y por medio de la oración pedir la protección de la Santísima Trinidad y de San Miguel. Sólo entonces, los dardos incendiarios llegarán pero no les alcanzarán. Se podría pensar que después de cinco años,  se está medianamente a salvo, pero jamás se deberá bajar la guardia, porque el peligro de recaer está siempre presente.

 

5.- En la adolescencia, cuna de esta práctica, el joven decidido deberá evitar la presión de sus amigos varones, contarles cual es su empeño y rechazar las invitaciones a masturbarse acompañados (práctica muy común entre los adolescente varones y que no tiene ninguna connotación homosexual). No está demás incentivarlos a dejar esa práctica y dedicarse a una vida más sana y deportiva.

 

6.- El joven empeñado en resistirla, debe eliminar todo el material pornográfico que posea y evitar cualquier tipo de estímulo sexual que en el pasado lo llevó a la masturbación.

 

7.- Comprender que esta costumbre no se puede detener de golpe, hay que trabajar mucho para vencerla.

 

8.- Cuando se recaer, analizar profundamente que la ocasionó, para evitar ese detonante en el futuro. Levantarse, mirar a nuestro Padre y seguir intentándolo.

 

9.- Acudir siempre al sacerdote sin vergüenza y pedirle ayuda, él tiene más experiencia y los ayudará.

 

10.- Se dice que en La Biblia no aparece en ninguna parte un rechazo a la masturbación, lo que no es del todo correcto, pues se desprende su desaprobación en algunas de las Cartas de San Pablo. Dios lo decidió así por lo complejo del tema, era más fácil decir "No fornicarás", pero del todo complejo rechazar la masturbación por los matices y casos diversos que pueden existir. Pero nadie podría ni siquiera suponer que se trata de un acto correcto.

Veamos por ejemplo a San Pablo en Corintios 7,9: "Pero si no pueden guardar continencia es mejor casarse que abrasarse (quemarse)". En la misma carta en 7,3 San Pablo nos dice : "El marido pague a la mujer e igualmente la mujer pague al marido" (cuidado aquí el marido o mujer por desatento podría estar llevando al conyugue al adulterio o masturbación).

Pero veamos otra cita de San Pablo en Gálatas 5, 34: " Los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y concupiscencias". Entonces, si recomienda el matrimonio a los que no tienen el don de la castidad y rechaza las pasiones de la carne por Cristo Jesús, quiere decir que no es correcto alguna actividad sexual fuera de la unión carnal del matrimonio. Leer también Colosenses 2, 4 en adelante.

Por lo tanto, quienes nos quieren hacer creer que esta práctica no es rechazada por Dios, se equivocan rotundamente. 

 

 

Que se sepa:

 Que los actos masturbatorios en pareja (un hombre y una mujer) dentro del matrimonio católico, con las manos, boca, lengua u otra forma, como preámbulo de la relación sexual natural (vaginal) y completa (hasta llegar al término) no constituyen falta, siempre que se realicen no como un fin en sí mismo, sino como un medio para la consumación del acto sexual.  (Como todas las cosas, pueden haber casos excepcionales, que deben ser consultados con un sacerdote).

 

 

Que se sepa:

 Que nuestro amado Padre, no es un Dios represivo, como muchos creen, muy por el contrario. Él quiere que el acto sexual bendecido por Él se encause en la forma correcta: procreación, es decir crear vida y también como expresión del amor de los esposos. Dios no está en contra del placer carnal es más; lo bendice porque Él lo hizo así, pero debe llevarse a cabo, de la forma como Él lo ha dispuesto. Él es nuestro Padre, el pone las leyes y nosotros sus hijos debemos acatar las órdenes de Nuestro Padre amado. Un hijo debe consentir a su Padre.

 

 

 

 

Esta página está inspirada en algunos escritos de sacerdotes católicos y en nuestra propia experiencia de laicos varones.

 

 

¿Quién dijo que los católicos somos pacatos e incapaces de hablar los temas con franqueza?

 

 

 

 

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