NOVENA A NUESTRA SEÑORA DE MONSERRAT

 

 

 

   

 

 

“MADRE ENSÉÑANOS A RESPETARNOS COMO HERMANOS EN UNA PATRIA PARA TODOS”.

 

 

 

 

1. Oración inicial

Por la señal de la Santa Cruz….

V/. Dios te salve María llena eres de gracia…

R/. Santa María Madre de Dios, ruega por …

V/. Abre Señor mis labios.

R/. Y mi boca cantará tus alabanzas.

V/. Dios mío, ven en nuestra ayuda.

R/. Señor date prisa en socorrernos.

V/. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,

R/. Como era en un principio, ahora y siempre…

 

2. Acto de contrición:

Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho mas me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como vos; antes querría haber muerto que haberle ofendido, y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia, no pecar mas y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amén

 

3. Canto

 

4. Oración

¡Madre y Señora nuestra, Virgen querida de Montserrat! a tus pies venimos ente día a ofrecerte nuestra vida y alabanzas, pues a los pies de la cruz aceptaste ser nuestra madre y desde aquella hora eres Madre de todos los hombres, refugio de los pecadores.

 

Recibe nuestro corazón y nuestra plegaria humilde pues como hijo e hijas nos confiamos a Vos, nuestra celestial patrona. Tú que eres esperanza cierta de cuantos peregrinamos bajo el peso de la culpa en este valle de lágrimas, se clemente y misericordiosa con los que recurrimos a Ti.

 

Tú que fuiste proclamada por el ángel como la llena de gracias, derrama tus abundantes gracias sobre nosotros para que seamos tierra fértil para la Palabra de Dios. Tú que siendo dócil y obediente a los planes del Señor te convertiste en Madre del Buen Consejo y causa de nuestra alegría aumenta nuestras virtudes y aléjanos de los vicios, ilumina nuestro entendimiento y fortalece la voluntad.

 

Ábrenos el corazón y revístelo de sentimientos de caridad, para llegar al hermano con verdaderos gestos de amor consolando al triste y ayudando amorosamente a cargar la cruz al que ya no puede sostenerla.

 

¡Oh, Celestial Señora, Auxilio de los cristianos! Que por tu maternal intercesión podamos alcanzar consuelo en las tribulaciones y amparo en los peligros, fortaleza en las dificultades y serenidad en los fracasos, esperanza y fe en el camino de cada día, alegría de corazón y acción de gracias por el don de la vida, regalo de tu Hijo, Jesús resucitado. Que pueda alcanzar también la gracia que te pido en este día. Amén.

 

 

5. Consideraciones para el día de la novena

(Lectura bíblica y Reflexión)

 

6. Invocaciones

V/. Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios.

R/. No desprecies nuestras súplicas en las necesidades, antes bien líbranos de todos los peligros, Oh Virgen gloriosa y bendita.

V/. Nuestra Señora de Montserrat, a Vos invocamos como nuestra patrona.

R/. Escucha las súplicas de tus hijos e hijas que te veneramos y te dedicamos nuestra devoción filial.

V/. María que siempre escuchas a los que te invocan y que eres Madre de toda Misericordia.

R/. Que todos los que viven en peligro y estemos sometidos a la tentación sintamos tu protección maternal.

V/. María, a quien Dios encomendó la misión de ser madre de familia en el hogar de Jesús y José.

R/. Que por tu intercesión las madres fomenten en sus hogares la unión, el amor y la misericordia y que nunca falte en la familia el pan de cada día.

V/. María, auxilio de los cristianos, en quien siempre encontramos refugio y protección.

R/. Por tu mediación pedimos salud para los enfermos, justicia y respeto para los ancianos, cariño y protección para los niños, trabajo para los desempleados, oportunidades para los jóvenes.

V/. María, Madre de todo consuelo, que miras con amor a tus hijos.

R/. Intercede por nuestro pueblo para que encuentren consuelo los afligidos, esperanza los tristes, perdón todos nosotros pecadores. Ayúdanos a vivir fraternalmente con paciencia, respeto, compasión, amabilidad y generosidad unos con otros.

V/. María, puerta del cielo y reina de todos los redimidos.

R/. Intercede para que todos nuestros difuntos puedan alcanzar con todos los santos la felicidad del reino de tu Hijo.

V/. Nuestra Señora de Montserrat, nuestra querida Patrona.

R/. Bendice, especialmente a nuestra Parroquia, a todos los fieles y hogares de tu pueblo. Bendice nuestro caminar como comunidad evangelizadora al servicio del Reino y promueve nuevas, santas y abundantes vocaciones religiosas y sacerdotales.

 

7. Oración Final

María, Nuestra Señora de Montserrat, Madre de Cristo y Madre de todos los hombres y mujeres del mundo. María, Nuestra Señora de Montserrat, enséñanos a ver el rostro de tu Hijo en los rostros de nuestros hermanos más pobres de la comunidad. María, Nuestra Señora de Montserrat, enséñanos a oír a tu Hijo en el clamor del pueblo que pide dignidad, respeto, justicia y fraternidad. María, Nuestra Señora de Montserrat, Madre de los pobres enséñanos el camino del Reino, danos perseverancia en nuestras opciones, fortalece nuestra esperanza, bendice la lucha de nuestras comunidades por una vida más digna para todos.

María, Nuestra Señora de Montserrat, ayúdanos para que se acabe la maldita corrupción que destruye a nuestro pueblos y hace que unos pocos no sepan qué hacer con tanto dinero y poder y millones de hermanos no tengan ni un peso para vivir. María, Nuestra Señora de Montserrat, enséñanos a amar como tu Hijo, que nunca excluyó a nadie y que proclamó a los excluidos de la sociedad como los preferidos de su Reino. María, Nuestra Señora de Montserrat, Bendice a tu pueblo con la esperanza, la alegría y la paz. Amén.

 

 

8. Canto.

 

 

 Aquí comienza la Novena:

 

 

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE MONSERRAT

Oh Madre Santa, Corazón de amor, Corazón de misericordia, que siempre nos escuchas y consuelas, atiende a nuestras súplicas. Como hijos tuyos, imploramos tu intercesión ante tu Hijo Jesús.

Recibe con comprensión y compasión las peticiones que hoy te presentamos, especialmente [se hace la petición]…………………………………

 

¡Qué consuelo saber que tu Corazón está siempre abierto para quienes recurren a ti! Confiamos a tu tierno cuidado e intercesión a nuestros seres queridos y a todos los que se sienten enfermos, solos o heridos. Ayúdanos, Santa Madre, a llevar nuestras cargas en esta vida hasta que lleguemos a participar de la gloria eterna y la paz con Dios. Amén.

 

¡Nuestra Señora de Monserrat, Ruega por nosotros!

Novena a la Santísima Virgen de Monserrat

 

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

 

ACTO DE CONTRICIÓN ( Hacerlo cada día)

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero. Creador, Padre y Redentor mío: por ser vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas: a mí me pesa de todo corazón haberte ofendido porque eres infinitamente bueno y digno de ser amado. Firmemente resuelvo con la ayuda de tu gracia, confesar mis pecados: hacer penitencia y enmendar mi vida. Amén

 

 

ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

¡Oh, María, Madre mía amabilísima! Yo me ofrezco hoy a TI y te consagro para siempre todo lo que me resta de vida; mi cuerpo con todas mis miserias; mi alma con todas sus flaquezas, mi corazón con todos sus afectos y deseos; todas mis oraciones, trabajos, amores, sufrimientos y combates; en especial mi muerte con todo lo que la acompaña, mis últimos dolores y mi última agonía. Y todo esto ¡Oh María! Y cada una de estas cosas en particular las uno para siempre e irrevocablemente a tu amor, a tus lágrimas, a tus sufrimientos.

 

 

¡Dulcísima Madre de Monserrat! Acuérdate de mí y de la consagración que de mi persona te hago. Y si yo, vencido por el desaliento o la tristeza, por la perturbación o el desvarío, llegara alguna vez a olvidarme de TI… Entonces ¡Madre Mía! Te pido y te suplico insistentemente por el amor que tienes a Jesús, que me protejas como Madre, que me vuelvas a convertir en fiel discípulo de tu Hijo y que a ejemplo tuyo le sirva y adore a Él que es nuestro único Salvador y Redentor. Así sea.

 

(Ahora se rezan las oraciones del día correspondiente)

 

 

ORACIÓN PARA EL DÍA PRIMERO

Os alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de Monserrat por ser la Madre de Dios, ya que por obra y gracia del Espíritu Santo se encarnó el Verbo Divino en vuestras purísimas entrañas. Os pido para mi alma, fidelidad y constancia en el servicio a mi Dios y Señor Jesucristo.

 

Se repite al terminar la oración correspondiente de cada día:

 

Escucha benignamente mi petición e intercede por mí ante el trono de tu Hijo, si es que lo que pido conviene a mi eterna salvación. Amén.

(Hágase en silencio la petición que desee alcanzar)

 

Jaculatoria: “Favoréceme Divina Señora de la Monserrat”

 

(Se rezan 3 Ave Marías, luego la Oración Final)

 

 

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Acordaos, Oh Piadosa Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han recurrido a vuestra protección, implorado vuestro auxilio, reclamado vuestro socorro, haya sido desamparado de vos. Animado en esta confianza, a vos acudo oh Madre, Virgen de las vírgenes; a vos vengo; en vuestra presencia me pongo arrepentido pecador. No desprecies mis súplicas, ¡Oh Madre del Verbo Divino!, antes bien escuchadlas, propicia y atendedlas. Amén.

 

 

ORACIÓN PARA EL DÍA SEGUNDO

Os alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de los Ángeles por haber sido redimida de modo eminente, en previsión de los méritos de tu Hijo, y unida a Él con un vínculo estrecho e indisoluble. Os pido para mi alma la gracia de nunca más pecar ni abandonar a mi Dios y Señor Jesucristo.

 

ORACIÓN PARA EL DÍA TERCERO

Os alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de los Patriarcas, pues estas enriquecida con la suma prerrogativa y dignidad de ser Madre de Dios Hijo, y por eso, eres hija predilecta del Padre y Sagrario del Espíritu Santo. Os pido para mi alma ser siempre hijo fiel de la Iglesia Católica que predica el único Evangelio de Cristo y te venera como Madre de Dios.

 

ORACIÓN PARA EL DÍA CUARTO

Os alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de los Profetas, que aunque hija de Adán, fuiste hallada llena de gracia ante los ojos del Padre Celestial y eres verdaderamente madre de todos nosotros los hermanos de Cristo. Os pido para mi alma amar siempre a mi prójimo como a mí mismo, según nos enseñó mi Dios y Señor Jesucristo.

 

ORACIÓN PARA EL DÍA QUINTO

Os alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de los Apóstoles, porque así como la desobediencia e incredulidad de Eva nos encadenaron al pecado y a la muerte, tu obediencia y tu fe se ofrecieron al Padre para que Jesucristo nos liberara de las cadenas de pecado y de la muerte. Os pido para mi alma que en la gloriosa mañana de la resurrección final pueda estar junto a ti gozando de la eterna visión de la Santísima Trinidad.

 

ORACIÓN PARA EL DÍA SEXTO

Os alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de los Mártires por los siete dolores que atravesaron tu inmaculado corazón y que aceptaste humildemente por amor a Dios y a los hombres. Os pido para mi alma aceptar con resignación cristiana las pruebas y sufrimientos que el Señor permita que reciba y así unirme a su dolorosísima pasión y muerte.

 

ORACIÓN PARA EL DÍA SÉPTIMO

Os alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de los Confesores por el ejemplo tan perfecto de entrega total a Cristo que nos habéis dado, siguiendo siempre sus pasos desde Belén hasta el Calvario. Os pido para mi alma la gracias de ser siempre fiel imitador de mi Dios y Señor Jesucristo.

 

ORACIÓN PARA EL DÍA OCTAVO

Os alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de la Vírgenes porque el Padre Celestial os creó llena de gracia desde el primer instante y por eso os llamarán bienaventurada todas las generaciones. Os pido para mi alma, ya que perdí la inocencia por el pecado, recuperar la gracia que Cristo nos mereció con Su Sacrificio de la Cruz.

 

ORACIÓN PARA EL DÍA NOVENO

Os alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de la Paz porque fuiste madre de la única fuente de paz y amor que hay en el universo y en cuyas aguas que manan hasta la eternidad, bebiste Tú, Madre y Señora Nuestra. Os pido para mi alma ser un ser de verdadero hijo de la paz y para que también reine en mí como reina en Tí, mi Dios y Señor Jesucristo.

 

Himno a la Virgen de Monserrat

Rosa de abril, morena de la sierra

Virgen de Monserrat;

Ilumina acuesta vuestra tierra,

al cielo nos guiad.

 

Alba feliz de estrellas coronada,

ciudad de Dios en que David soñó;

A vuestros pies la luna colocada,

la luz del sol vestido ofreció.

 

De Puerto Rico sois la princesa

de Borinquén luz que ampara la nación;

Del alma fiel pilar sed de firmeza,

del pecador puerto de salvación.

 

Consuelo sed de quien la patria añora

Sin ver jamás el bello Monserrat;

En tierra y mar oíd al que os implora

Y el corazón del malo a Dios tornad.

 

Tu nombre de principio a nuestra historia,

Que Monserrat es nuestro Sinaí:

Seamos pues, las gradas de la gloria

Ese peñón creado para ti.

 

 

CONSEJOS DE SAN BERNARDO

Si se levantan las tempestades de tus pasiones, mira a la Estrella, invoca a María.

 

Si la sensualidad de tus sentidos quiere hundir la barca de tu espíritu,

levanta los ojos de la fe, mira a la Estrella, invoca a María.

 

Si el recuerdo de tus muchos pecados quiere lanzarte al abismo de la desesperación,

lánzale una mirada a la Estrella del cielo y rézale a la Madre de Dios.

 

Siguiéndola, no te perderás en el camino. Invocándola no te desesperarás.

Y guiado por Ella llegarás seguramente al Puerto Celestial.

 

 

Información General

La Virgen de Montserrat, conocida popularmente como "La Moreneta" es la patrona de la diócesis de Cataluña. Está situada en el Monasterio de Montserrat, es un símbolo para Cataluña y se ha convertido en un punto de peregrinaje para creyentes y de visita obligada para los turistas.

 

Según la leyenda, la primera imagen de la Virgen de Montserrat la encontraron unos niños pastores en el 880. Tras ver una luz en la montaña, los niños encontraron la imagen de la Virgen en el interior de una cueva. Al enterarse de la noticia el obispo, intentó trasladar la imagen hasta la ciudad de Manresa pero el traslado fue imposible ya que la estatua pesaba demasiado. El obispo lo interpretó como el deseo de la Virgen de permanecer en el lugar en el que se la había encontrado y ordenó la construcción de la ermita de Santa María, origen del actual monasterio.

 

 

  

 


 

 

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