Dios Padre

Cómo quisiera que no sufrierais, pero vuestra necedad lo pide

 

Dios Padre habla a sus hijos

   

 

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Os vuelvo a anunciar, Mis pequeños, que si seguís así y no entendéis Mis advertencias, sufriréis lo indecible.

Tenéis el libre albedrío, lo respeto, pero insistiré a lo largo de vuestra vida para atraeros a Mí.

Ya no podéis señalar a nadie sobre los asesinos de Mi Hijo, vosotros mismos ahora sois asesinos en lo particular, porque no queréis tener ya a Mi Hijo en vosotros.

Pueblo de México, pueblo fiel, Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María de Guadalupe, ahora Me refiero a vosotros de una manera muy especial, Mis pequeños.

Os pido nuevamente que os mantengáis siempre en una posición de Caridad hacia vuestro prójimo.

 

 

 

 

 

 

Primer Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Os vuelvo a anunciar, Mis pequeños, que si seguís así y no entendéis Mis advertencias, sufriréis lo indecible.

 

Hijitos Míos, ya os he dicho que vosotros aparecéis ante Mí como niños pequeños, que no habéis crecido en Fe y con esto quiero decir, madurez espiritual, porque seguís queriendo ser consentidos y no tener preocupaciones y sobre todo, trabajar, para lo cual vinisteis acá a la Tierra, que es engrandecer Mi Reino. Queréis seguir siendo pequeñitos. sin preocupaciones ni obligaciones y esto no puede ser así, Mis pequeños.

 

Queréis que se os vea solamente a vosotros en vuestras necesidades, que los demás se preocupen en consentiros y en manteros contentos, pero aún en la vida normal, cuando llegáis a cierta edad, aún siendo pequeños, se os pide empezar a ayudar en el hogar para que empecéis a vivir la realidad de la vida, en donde tenéis que ayudar a compartir el trabajo diario que se lleva en el hogar. Luego tendréis vuestras obligaciones de la escuela, vais creciendo y se van aumentando las obligaciones, de acuerdo en donde estéis y viváis, dependiendo de vuestra economía y de la inteligencia de vuestros padres para guiaros.

 

Todo va influyendo en la vida del hombre para que vosotros vayáis madurando, tanto en vuestra vida humana y paralelamente también en la vida Divina, en donde la obligación recae en vuestros padres, para que ellos os vayan introduciendo al conocimiento de Mi Ley y Enseñanzas.

 

De esta manera, Mis pequeños, vosotros vais creciendo y llega un momento en que vosotros mismos decís que ya el ave debe volar sola y, es cuando ya estáis preparados y sois maduros para llevar una vida equilibrada y normal en el mundo, antes se os enseñó y ahora tenéis que enseñar vosotros.

 

De la misma forma, Mis pequeños, debéis crecer fuertes en la vida espiritual que, como os dije, debe ser paralela en vuestra vida pero, aquellos que están Conmigo, toman más en serio la vida espiritual, porque para eso vinisteis a la Tierra, a vivir y luego transmitir las Verdades que se os han enseñado. Os he dicho que nadie puede dar lo que no tiene y si vosotros mismos no recibisteis desde pequeñitos, ¿cómo podréis dar cuando seáis ya maduros? No, Mis pequeños, nadie puede dar lo que no tiene y ahora lo estáis viendo a vuestro alrededor, cómo ha venido una decadencia espiritual en todo el mundo y esto se va dando, precisamente, porque los mismos padres se van alejando de la Fe. Ya no hay amor hacia Mí, ya no quieren tomar las obligaciones que la misma Iglesia les pide, queréis ya hacer vuestra propia voluntad y de esta forma, vais cayendo, poco a poco, en la ignorancia y en la tibieza espiritual, ¿qué se espera entonces para las siguientes generaciones, si vosotros mismos no estáis poniendo las bases?

 

Mis pequeños, vosotros debéis dar para que después podáis pedir, no podéis exigir a los que sigan después de vosotros, si vosotros mismos no disteis lo que queríais que ellos aprendieran.

 

Ciertamente se vienen los momentos difíciles de la humanidad, momentos en los cuales veréis el por qué Yo os insistía tanto en la espiritualidad que debisteis haber enseñado. Satanás es muy astuto y ha hecho que vosotros os alejéis de Mí, os alejéis de la Fuente de Vida, de la Fuente de Gracia, de la Fuente de Amor.

 

Sí, Mis pequeños, ahora que estáis viviendo, prácticamente, la muerte espiritual de los pueblos, es cuando os daréis cuenta de vuestro error y a dónde os lleva el alejarse de Mí, vuestro Dios. Creéis que el hacer vuestra propia voluntad os da una libertad suficiente como para que os podáis manejar solos y veréis que no va a ser así, porque vosotros no conocéis todo lo que se pueda dar en la vida del hombre porque no tenéis Sabiduría, porque ésta se logra a través de la oración, se logra a través del contacto íntimo Conmigo y ahora actuaréis solamente con inteligencia humana, que es muy limitada, porque muy limitados sois vosotros cuando contáis con vuestras propias fuerzas. Sólo aquellos que están unidos a través de Mi Santo Espíritu, es como pueden lograr vivir correctamente a través de la Sabiduría Santa que Yo concedo a aquellos que se mantienen Conmigo y quieren estar en Mí.

 

Veréis, Mis pequeños, lo que la inteligencia humana provoca y lo habéis estado viviendo, Mis pequeños, a través de los siglos, guerras, destrucción, enfermedades, mortandad. Todo esto y más es lo que causa la inteligencia humana que se deja embaucar por las mentiras de Satanás. Se cree muy listo el hombre y Satanás, fácilmente, los hace caer en sus errores y, al caer, en ese momento vuestra vida se viene para abajo. Creísteis utilizar inteligencia humana que os iba a hacer grandes y poderosos ante los hombres y Satanás, al engañaros, os lleva a ser menos que animales, cuando vosotros fuisteis creados para ser los reyes de la Creación.

 

Os vuelvo a anunciar, Mis pequeños, que si seguís así y no entendéis Mis advertencias, sufriréis lo indecible, no os imagináis, Mis pequeños, lo que es la crueldad satánica, Yo la he limitado a través de los siglos, porque os amo, pero vosotros insistís y ahora viviréis esa crueldad satánica, por la cual os vais a arrepentir de haberlo llamado a vuestra vida. Os dolerá el aprendizaje, pero al final, adoloridos, heridos en vuestro cuerpo y en vuestro ego, volveréis a Mí, que Soy todo Amor y entonces conoceréis lo que es Mi Amor y, cuando Yo os recoja y os levante de nuevo, Me agradeceréis Mi Amor.

 

Sois los hijos pródigos, necios, que quisisteis hacer vuestra voluntad pero Yo, vuestro Padre y vuestro Dios, cuando volváis arrepentidos, os regresaré a vuestra dignidad de hijos Míos y lo agradeceréis, pero el dolor os habrá dejado ya marcados y esto os servirá para un futuro.

 

Os Bendigo, Mis pequeños, os amo infinitamente, ¡cómo quisiera que no sufrierais!, pero vuestra necedad así lo pide.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

 

Segundo Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Tenéis el libre albedrío, lo respeto, pero insistiré a lo largo de vuestra vida para atraeros a Mí.

 

Hijitos Míos, la fidelidad es importantísima para Mis hijos. La fidelidad es un don muy especial que concedo a Mis hijos, que se va ganando a través de los años y que, al final, les va a dar de premio la vida eterna.

 

Cuando vosotros, Mis pequeños, creéis en algo, lo defendéis, como decís, a capa y espada y, a veces, hasta con vuestra propia vida. El hombre necesita creer en algo, el alma necesita creer en algo y si no se os han dado bases espirituales firmes, el alma buscará hasta que encuentre algo que le satisfaga, posiblemente sea erróneo, pero de ahí se toma para forjar su personalidad y entregar su fidelidad. Es una necesidad del alma creer en algo, os lo repito y por eso es tan importante que los hijos pequeños reciban, desde su muy temprana edad, ese alimento espiritual que les va a servir a los pequeñitos a ir formando su futuro espiritual. Si vosotros enseñasteis bien y disteis buenas bases, estas almas de vuestros pequeños, crecerán sabias, seguras, no tendrán problemas, porque están fincando su esperanza en Mí, vuestro Dios. El alma, cuando se ha compenetrado de Mí, sabe de Mi Omnipotencia y de Mis Capacidades porque, a través de Mi Espíritu Santo, Yo voy educando a las almas que han puesto su fidelidad en Mí y, de esta forma, difícilmente se separarán de Mí con el tiempo, porque tuvieron buenas bases y Mi Santo Espíritu se encarga de que estas bases se vayan arraigando más y más a través del tiempo. Cuando no se enseña lo debido y bien dado, sobre todo por los padres, Mis Enseñanzas de Amor, el alma empieza a buscar por otros lados y hasta que no encuentre algo que le satisfaga, porque el alma necesita un arraigo fuerte en qué creer, seguirá buscando hasta que encuentre algo. Satanás conoce, por vuestros actos, vuestro interior, él no puede entrar a vuestro interior pero, por vuestros actos, os va conociendo y de esta forma os va poniendo tentaciones a lo largo de vuestra vida. Os va ganando y llega a desviaros tanto que, a pesar de que hayáis nacido en una buena familia, si no se os enseñaron las Verdades Divinas, el hombre, por preferir cosas diferentes, a veces sensacionalistas, fáciles, que no os presionen en absoluto y que os den libertad de actuación de esta forma, las almas, estas almas pequeñas, se desvían por conveniencia porque aparentemente Satanás no os pide gran cosa, no os exige, os pone un camino fácil, sin preocupaciones y así vais cayendo poco a poco, hasta que ya después no os podéis levantar.

 

Os pido, Mis pequeños, que os mantengáis en esa fidelidad en la que se os ha enseñado y si vuestra espiritualidad es débil, os pido que oréis y estudiéis más, sobre todo lo que viene de Mí, sobre las Enseñanzas que Mi Hijo os dio y que toméis más en cuenta todo lo que Mi Hijo sufrió por vosotros, por vuestra salvación, por vuestra vida eterna. Es tanto el Amor que se ha derramado sobre vosotros, que este Amor le costó a Mi Hijo hasta la última gota de Su Sangre y vosotros no tenéis ni tiempo para recapacitar en esto, en estas Verdades, por las cuales Mi Hijo sufrió tanto, pero que os las quiso venir a dar, porque Yo se lo pedí.

 

Entended, Mis pequeños, que Soy vuestro Padre y vuestro Dios y que os quiero de regreso, que quiero que estéis Conmigo eternamente, pero eso depende de vosotros, Yo no os puedo obligar a que regreséis a Mí, pero ciertamente, os estaré siguiendo continuamente y os pondré muchas oportunidades, a lo largo de vuestra vida, para que encontréis la Verdad y, de esta forma, entréis en el camino de los justos. Tenéis el libre albedrío, lo respeto, pero insistiré a lo largo de vuestra vida para atraeros a Mí y os perfeccionéis y todo esto gracias a la fidelidad que debéis tener para Mí, vuestro Dios. Cuando el alma es fiel a Mí, a vuestro Dios, se da en totalidad. Espero, Mis pequeños, entendáis este consejo que os doy, para que veáis que no todo son obligaciones ni dolor, que todo lo debéis ver en el Amor y en el hacer las cosas con gusto, no como obligación que pesa, porque todo aquello que hacéis con gusto, es ligero y fácilmente manejable.

 

Os bendigo, Mis pequeños y bendigo a todos los vuestros.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Tercer Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Ya no podéis señalar a nadie sobre los asesinos de Mi Hijo, vosotros mismos ahora sois asesinos en lo particular, porque no queréis tener ya a Mi Hijo en vosotros.

 

Hijitos Míos, cuando erais pequeñitos y sucedía que escuchabais los truenos cuando llovía o de repente veíais algo que os asustaba, ¿qué hacíais? Recordad, Mis pequeños, cómo corríais a los brazos de vuestros padres, quizá aquello no pasaba, pero al menos os sentíais protegidos y escuchabais las palabras amorosas de vuestros padres que os calmaban o que enjugaban vuestras lágrimas.

 

Ciertamente no todo en vuestra vida eran ruidos fuertes de truenos u otro tipo de situaciones que os asustaban, también había momentos bellos en vuestra vida, como cuando jugabais con vuestros padres, con vuestros hermanitos y llevabais una vida alegre. Así es como Yo quisiera que todos vosotros hubierais entendido qué es el vivir en el Amor.

 

¿Por qué se os hace esto tan difícil, Mis pequeños?, vivir en el Amor es para lo que fuisteis creados. Yo, vuestro Dios, que Soy todo Amor, os creé para que vosotros gozarais toda vuestra existencia, eternamente, en el Amor, en Mi Amor y fue por el error de vuestros Primeros Padres, que escogieron apartarse del Amor y caísteis en el error.

 

Tuvisteis un tiempo de oscuridad, cuando el hombre iba avanzando, después de la caída y tratando de encontrar Luz, pero todo era oscuro, y a través de los primeros profetas, se os daba algo de Luz, pero mucha oscuridad todavía rodeaba al hombre de aquél tiempo, pero Yo, vuestro Dios, os iba siguiendo con Mi Mirada y os iba protegiendo con Mi Providencia. Llega el momento en que el hombre se da cuenta de que hay algo más, porque empieza a entrar en su corazón la palabra de los profetas y conocen de la Promesa del Mesías y lo piden y Yo lo concedo, les envío a Mi Hijo y Mi Hijo le da al mundo la Luz. Se empiezan a disipar las tinieblas que rodeaban al hombre, la Luz había llegado ya a la Tierra, ya el hombre podía conocer lo que se le estaba pidiendo desde antiguo por los profetas, ahora tenían ya entre ellos al Hijo de Dios, que venía a confirmar la Sabiduría dada a los profetas en la antigüedad, pero confirmaba eso con Su Vida, confirma el Antiguo Testamento y os da el Nuevo Testamento, que es el Testamento del Amor, que esa es la Luz en la que vivían vuestros Primeros Padres, Luz de Amor, Luz de Vida, Luz de Esperanza, Luz Eterna, porque os vino a traer el Cielo a la Tierra.

 

Pero el hombre, azuzado por Satanás, os hace caer nuevamente, está viendo Satanás la Luz, él perfectamente sabía que en algún tiempo su oscuridad iba a ser atacada por la Luz y la Luz había llegado ya a la Tierra y él atacó la Luz a través de sus instrumentos, el mismo pueblo que Yo había escogido, como Mi pueblo elegido, aquél pueblo que tenía que respaldar la Luz a través de su modo de actuar ante los hombres, traicionó a la Luz y se volvió el asesino de la Luz. El pueblo elegido ya no fue el pueblo elegido, el pueblo elegido asesinó a su Dios, asesinó al Mesías, destruyó a la Luz que habitó entre los hombres, pero ya la Luz, Mi Hijo, ya había dejado Sus Enseñanzas y ya Satanás no pudo apagar esa Luz.

 

Vosotros, Mis pequeños, los que estáis Conmigo, vosotros sois portadores de la Luz y por eso os ataca tanto Satanás, porque él no quiere ver la Luz entre sus tinieblas, entre las tinieblas que ha causado errar entre los hombres, que ha puesto el hombre en contra de sí mismos, luchas fraternas, destrucciones, muerte.

 

Como habéis escuchado al mismo Satanás y habéis apartado, nuevamente, la Luz de vuestro corazón, se vendrán tiempos de oscuridad, porque así lo pedisteis, porque no quisisteis mantener ni avivar esa Luz en vuestro interior y por eso, vosotros mismos, como el pueblo traicionero que destruyó la Luz asesinando a Mi Hijo, ahora estáis en esa misma posición, estáis destruyendo la Luz, o sea, la vida espiritual que Yo os doy, no la estáis dejando crecer en vuestro interior, vosotros mismos la apagáis y, de esta forma, estáis actuando igual que el pueblo traicionero, asesinando nuevamente a Mi Hijo, haciéndolo a un lado, no queriendo seguir lo que tanto Me ha costado.

 

Os di a Mi Hijo, Dios Mismo, Mi Hijo estuvo entre vosotros y el hombre no lo aceptó, el hombre de aquél tiempo y ahora el hombre de este tiempo, se vuelve a repetir la historia. Antes fue todo un pueblo que se une en una sola voz, y grita “crucifícale”, para asesinar al Hijo del Hombre y en estos tiempos, sois vosotros, cada uno en lo particular, que repite las mismas palabras y arrancáis la Vida que os vino a dar Mi Hijo a vuestro corazón y a vuestra vida de vuestro futuro. No queréis tener a Mi Hijo ya en vuestro ser ni en vuestra vida y por eso todo se os pone difícil, oscuro, doloroso, porque estáis haciendo a un lado a Aquel que os puede dar todo, Aquel que es Fuente de Vida, Aquel que es vuestra Providencia, que os da todo lo que necesitáis, en cuerpo y en alma.

 

Ya no le podéis echar la culpa a nadie, ya no podéis señalar a nadie sobre los asesinos de Mi Hijo, vosotros mismos ahora sois asesinos en lo particular, porque no queréis tener ya a Mi Hijo en vosotros y, si no lo tenéis en vosotros, no lo podéis transmitir a vuestros hermanos para que esté entre vosotros. Y por eso se repiten nuevamente las luchas entre hermanos, luchas fraternas, odio, maldad, destrucción y eso es a donde os lleva Satanás. Hacéis a un lado de vuestra vida a Mi Hijo, al que es la Luz y dejáis entrar en vuestra alma a aquel que es la sombra, que es la maldad y por eso estáis así, destruyéndoos vosotros mismos, destruyendo vuestro hogar, que es el mundo entero. De vosotros depende recuperar todo lo que Yo os di, pero os tenéis que dar cuenta de esta Verdad, ¿estáis Conmigo o estáis contra Mí?

Gracias, Mis pequeños.

 

 

 

Cuarto Misterio, Habla La Santísima Virgen de Guadalupe

 

Sobre: Pueblo de México, pueblo fiel, Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María de Guadalupe, ahora Me refiero a vosotros de una manera muy especial, Mis pequeños.

 

 Pueblo de México, pueblo fiel, Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María de Guadalupe, ahora Me refiero a vosotros de una manera muy especial, Mis pequeños, sois el pueblo escogido de Mi Corazón.

 

Ciertamente, en otras advocaciones, Me he aparecido en otros lugares de la Tierra, aquí con vosotros, Mis pequeños mexicanos, fieles pequeñitos a Mi Amor, os he escogido para estos tiempos ahora que la tribulación será muy fuerte para todos los pueblos de la Tierra.

 

Ciertamente, vosotros, habéis venido sufriendo, a lo largo del tiempo, por los gobiernos vendidos a Satanás, pero ya es tiempo en que se levante este dolor sobre Mis pequeños mexicanos, porque mucho trabajo tendréis para la Evangelización a todo el mundo, os lo digo Yo, vuestra Madre y con permiso de Mi Padre, vuestro Dios.

 

Os anuncio, Mis pequeños, dolor de purificación, pero crecimiento en vida. El parto, pronto se dará, en donde la maldad, de estos gobiernos que os han venido oprimiendo a lo largo de los siglos, será destruida. Mi Figura Maternal aparecerá ante todos, ante todos vosotros, Mis pequeños mexicanos, veréis a vuestra Madre Viva, guiándoos, enjugando vuestras lágrimas, tomando vuestras manos y Yo quitándoos vuestro dolor.

 

Habéis sido un pueblo fiel, habéis sido un pueblo bello, habéis mantenido en vuestro corazón las Verdades de Mi Hijo, a pesar de los ataques de Satanás, que los mismos gobiernos aceptaban y os imponían, pero el Amor siempre triunfa, la fidelidad os va a dar el premio.

 

¡Oh!, ¡malvados gobernantes que os pusisteis del lado de Satanás!, que fuisteis instrumentos de maldad para la destrucción de las Verdades de Mi Hijo y de todos aquellos que querían mantener la Vida, que os dio Mi Hijo, en su corazón. Ahora veréis el Poder de vuestro Dios, que se enfrentará a los poderes satánicos, que vosotros habéis preferido en vuestra vida y que habéis anidado en vuestro corazón.

 

Os arrepentiréis tremendamente de haber escogido el camino del mal, sufriréis lo que el mismo Satanás ha sufrido, porque escogisteis su camino, escogisteis su maldad, el fuego del Infierno os está esperando. Soy la Mujer vestida de Sol que os aplastará, porque sois vosotros la serpiente, sois Satanás. Yo Misma os aplastaré y levantaré a Mis hijos, a Mis verdaderos hijos, que han dejado su sangre en estas tierras por mantener la vida y las Enseñanzas que Mi Hijo os dio.

 

Mis pequeños, estoy nuevamente ante vosotros y con Mi Promesa, venid a Mí, venid y entregadme vuestros dolores y preocupaciones, entregadme vuestra vida, ¿qué no estoy Yo aquí, que Soy vuestra Madre? Conoceréis Mi Poder bestias de Satanás, conoceréis lo que una Mujer, llena de la Luz del Sol Divino, os va a hacer a vosotros, traidores, instrumentos de Satanás, que quisisteis destruir la vida que Mi Hijo Me dio para cuidar a Mis pequeños de México, no pudisteis destruirme, a pesar de los ataques tan sangrientos que se dieron contra Mí, vuestra Madre, a lo largo de los siglos.

 

Os anuncio ya, nuevamente, gobernadores satanizados, vuestro fin. Si queréis vida eterna, arrepentíos ya, porque vuestro tiempo ya está contado. Todos aquellos que traicionaron a Mi Hijo, lo sufrirán y todos aquellos que defendieron la Vida de Mi Hijo en estas tierras, gozarán inmensamente.

 

Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María de Guadalupe, que vengo ya a poner un “hasta aquí” a las fuerzas de Satanás en estas tierras, tierras de promesa, tierras de amor, tierras escogidas por Mi Dios, vuestro Dios, Mi Padre y vuestro Padre, para hacer grandes prodigios para el mundo entero.

 

Mi Amor queda con vosotros, Mis pequeños de México y con todos Mis pequeños del mundo entero. Os Bendigo, Mis pequeños, os Bendigo con Mi Corazón de Madre.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

 

Quinto Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Os pido nuevamente que os mantengáis siempre en una posición de Caridad hacia vuestro prójimo.

 

Hijitos Míos, os pido nuevamente que os mantengáis siempre en una posición de Caridad hacia vuestro prójimo.  Os he repetido varias veces que no toméis la posición de jueces ni que critiquéis lo que veáis a vuestro alrededor, porque así seréis juzgados vosotros mismos. Recordad que vuestro juicio será en base a vuestros actos y pensamientos, entonces, ¿por qué no mantener una posición caritativa ante vuestros hermanos? y así seréis juzgados en la Caridad y en el amor que mostréis hacia ellos, ¿no os parece esto más sabio y más benéfico para el momento de vuestro Juicio particular? ¿Para qué os creáis situaciones graves para el momento de vuestro Juicio, al actuar durante vuestra vida en la crítica y en los juicios negativos hacia vuestros hermanos? Juicios que no conocéis, porque no conocéis el interior de cada uno de vuestros hermanos. Mejor tened para ellos siempre una palabra de aliento, una palabra amable, un deseo bello, una Bendición que salga de vuestro corazón y así, en vuestro libro de la vida estarán todas estas Bendiciones y actos buenos que estáis deseando hacia vuestros hermanos.

 

Mi Hijo os dijo que odiarais al pecado, no al pecador. El pecador puede estar bajo la influencia de Satanás y de esta forma comete los pecados y las obras malas que vosotros veis pero, al criticarle, estáis criticando la obra y no le estáis ayudando a él para que Satanás salga de su corazón y por criticar su obra vosotros mismos ya tenéis una nota mala en vuestro libro de la vida. En cambio, si vosotros oráis por vuestro hermano o hermanos que están actuando en el mal y pedís por su conversión, una obra buena será anotada en vuestro libro de la vida y eso os ayudará a que la balanza se vaya hacia el Bien y eso os ayude en vuestra salvación eterna.

 

Os lo digo esto, Mis pequeños y os lo vuelvo a recordar, porque sois muy dados a vivir solamente para la crítica y la maldad que veis a vuestro alrededor y no queréis ver la bondad con la que podéis ayudar a cada uno de vuestros hermanos.

 

Meditadlo, Mis pequeños, y tenedlo siempre presente en vuestra mente y en vuestro corazón, os conviene, os lo aseguro.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

 

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