En Mí Inmaculada Madre está

la salvación del mundo

 

 Textual en español, en esta página no se necesitó traductor, pues estas son las palabras de Jesús en nuestro idioma.

 

  Quiero que trabajen sobre esa medalla (*). Quiero que lleven esa medalla haciéndose acreedores a todas las gracias que a través de ella otorgaremos.

  El Corazón de Mi Madre Ha de ser honrado con el Mío, puesto que Ella está siempre intercediendo por la humanidad. Mientras el amor no alimente con su fuerza las acciones de los hombres, su camino seguirá precipitándose en ruina y exterminio. La corona de espinas que envuelve a los dos corazones es para enseñarles a valorar el terrible sufrimiento de Mi Pasión, de esa corona que llevé con amor en Mi cabeza llena de golpes y heridas. Para que sepan a qué precio fueron compradas sus almas.

  Del otro lado, lo único que salvará esta humanidad y hacia el fin que debe converger la Cruzada de Expiación: El Congreso Eucarístico Mariano. Nada es casualidad en las cosas del Cielo, todo tiene un fin glorioso que fue divinamente proyectado.

 Porque deicidio es asesinar espiritualmente a las almas que Yo redimí, lanzándolas en la negrura de la blasfemia y la herejía; hundiéndolas en la iniquidad de la apostasía... Quieren prescindir de Dios, la soberbia es ciega y los hace sordos; buscan en la materia lo que sólo en Mí pueden hallar.

¿Cuál de los hombres que pretende arreglar el mundo se dejaría poner como estoy, en la Cruz? ¿Quién sufriría y moriría como Yo, aún sabiendo que con ello todo se salvaba? ¡Ninguno!

 El mal sólo puede extinguirse en el fuego de Mi Amor y Mi Verdad, en Mi Corazón siempre Misericordioso, que rebasando generosidad, quiere evitar a la humanidad su total ruina, porque, para salvarla se inmoló en el Arbol de la Cruz.

 Si ha de ser en parte ineficaz esta inmolación para el mundo, no sean aquellos a quienes Yo llamo Míos, los que pongan obstáculos a Mis mandatos, ni acallen el sonido del hombre, para que éste conozca Mi llegada y con ella la salvación. 

 

En Mi Inmaculada Madre está la salvación del mundo, porque Su Corazón está siempre ofreciéndose ante la Divinidad.

 

(*) Es una medalla, hecha en el cielo que representa una custodia con la Eucaristía, a la izquierda el trigo y a la derecha una vid y en el reverso figuran los dos corazones de Jesús y de María, rodeados de una corona de espinas. Les acompaña, asimismo, la siguiente inscripción:

 

“Adorámoste  eternamente en el Santísimo Sacramento del Altar…  Honor y Gloria a los Sagrados Corazones de Jesús y María"

 

   

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