HIJOS AMADOS; ESCUCHAD MIS LLAMADOS ANGUSTIOSOS

 

 

 

       
 
   
   

    Hijos amados, escuchad mi llamado angustioso en este día, vivid mis mandamientos para que seáis sabios; convertíos de corazón para que entréis a formar parte de los elegidos, de los predestinados a vivir en una de mis moradas celestiales. Quiero que entendáis la urgencia de mis llamados angustiosos, dadlos a conocer, la premura del tiempo lo exige.

 

Es necesario que todos los hombres escuchen mi voz, se detengan por un instante a meditar en mis palabras, a unirse a los sufrimientos de mi nuevo Getsemaní porque soy maltratado, azotado, clavado en la cruz, coronado de espinas por los pecados del mundo entero.

 

¿Por qué sois tan renuentes a los llamados y avisos del cielo? Meditad en las Sagradas Escrituras y estad atentos a los signos profetizados por mi Madre, Ella tiene la misión en este final de los tiempos de allanar mi camino para mi segunda venida.

 

No seáis tan débiles, no os dejéis engañar por Satanás; él os hace creer que no existe, que el infierno se vive en la tierra, os hace sentir atracción por el pecado para después pasaros una cuenta de cobro: condenación y desdicha eterna.

 

Estáis en el tiempo en el que todo lo profetizado por mi Madre se cumplirá.

 

Estáis en el tiempo de ver aparecer en el cielo una gran señal, un gran milagro.

 

Estáis en el tiempo en que la humanidad entera pronto beberá del cáliz de la amargura.

 

Estáis en el tiempo en que todos vosotros pasaréis por el fuego de la prueba, seréis acrisolados como a oro y plata.

 

Recordad que mi agonizante Corazón sobreabunda en misericordia. Os he perdonado, me he hecho Mártir del Gólgota para pagar vuestra deuda contraída por el pecado. Os invito a ganarle la batalla a Satanás, a destruirle con una conversión perfecta y transformante, a debilitarle con el rezo del Santo Rosario.

 

No hay tiempo para que os entretengáis en las bagatelas del mundo, sed santos en el lugar que os he puesto, sed santos en la vocación en la que os he llamado, sed santos para que impregnéis de nardo purísimo el mundo que os rodea, sed santos para que testimoniéis con vuestra vida en un mundo sumergido en el caos, en la crisis.

 

Orad y reparad para que las fuerzas tenebrosas del mal no os hagan daño.

Orad y reparad para cuando os llegue el momento en el que seáis perseguidos por ser mis discípulos, enfrentéis al adversario con valentía.

Orad y reparad para que el desmoronamiento de algunas naciones no os lleve al desespero.

Orad y reparad por Medio Oriente para que los rumores de guerra no os amilanen, os acobarden.

Orad y reparad para que las potencia mundiales me reconozcan como al Rey del universo, como al dueño de todo cuanto existe.

 

Preparaos para un gran acontecimiento, acontecimiento que hará noticia, acontecimiento que llevará al asombro a la humanidad entera.

 

Os bendigo y derramo sobre vosotros mi Santo Espíritu para que os mantengáis firmes en la lucha.


 

 
 
  
 

 

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