Dios Padre

 

 Si vosotros actuáis en el mal, no podréis pedir el Bien que no os merecéis.

 

  

 

      

      

 

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No os quiero ver tristes ni abatidos, os quiero ver contentos, porque estáis sirviendo a vuestro Dios y os he dicho que es un gran honor servir a vuestro Dios.

Mucho bien podéis hacer, no desperdiciéis vuestro tiempo de vida sobre la Tierra, dadme almas, Mis pequeños, os lo pido de corazón, dadme almas.

¿Por qué, Mis pequeños, solamente entendéis a través del dolor, cuando Yo quisiera que entendierais a través del Amor?

Yo os lo dije “aquel que quiera venir en pos de Mí, que tome su cruz y Me siga”.

Debéis estar consientes en que, si sois guiados por Nuestra Sabiduría, vuestras obras siempre serán buenas, santas y darán mucho fruto.

 

 

 

 

Primer Misterio, Habla Nuestro Señor Jesucristo

 

Sobre: No os quiero ver tristes ni abatidos, os quiero ver contentos, porque estáis sirviendo a vuestro Dios y os he dicho que es un gran honor servir a vuestro Dios.

 

  Hijitos Míos, vosotros ahora debéis tomar Mi papel sobre la Tierra. Yo, vuestro Hermano Jesucristo os enseñé lo que ahora debéis hacer cada uno de vosotros. Ya os he dicho que Mi Vida fue de oración, de donación, de sacrificio, pero también de mucha alegría, Mis pequeños. No debéis ver vuestra vida, ni la Mía, como un continuo estado de tristeza, no Mis pequeños. Ciertamente que hubo también alegría y esa alegría, primeramente, nace de la donación, Mi total donación por vuestra salvación, también la alegría de ver cómo las almas se llenaban de gozo santo al escucharme. Cuando Yo predicaba, Yo veía cómo esas almas quedaban tocadas para bien y para su crecimiento espiritual y, eso también alegraba Mi Misión.

 

  Los Milagros, que Yo hacía, producían también alegría y Yo Me alegraba con ellos, porque Yo estaba haciendo lo que Mi Padre Me pedía. Y así, os puedo seguir enumerando tantas alegrías que también tuve Yo sobre la Tierra y, esto os lo quiero mencionar, Mis pequeños, para que no veáis Mi Vida triste, afligido, con problemas continuos, que ciertamente los hubo, pero el simple hecho de la alegría que Me producía el estar sirviéndoos y obedeciendo a Mi Padre, para vuestra salvación, esa alegría íntima que Yo compartía con Mi Padre, era lo que Me mantenía entre vosotros y sirviéndoos a todos vosotros, Mis hermanos, Mis pequeños, para todos los siglos, hasta el fin del mundo.

 

  Cuando os he pedido que seáis otros Cristos, tened presente también esto, porque hay algunos de vuestros hermanos que se escandalizan cuando os ven alegres y creen que un hijo de Dios, un hermano en Cristo, no puede estar alegre al llevar su misión y esto es un error, Mis pequeños, por eso os quise mencionar esto para que, además de que vosotros cumpláis con vuestros deberes, ciertamente también tendréis momentos en que os alegraréis, momentos en que os uniréis Conmigo y Yo os llevaré al Padre para que gocéis todo lo que hayáis hecho por el bien del Cielo, o sea, de la salvación de las almas y de vuestra propia salvación.

 

  No os quiero ver tristes ni abatidos, os quiero ver contentos, porque estáis sirviendo a vuestro Dios y os he dicho que es un gran honor servir a vuestro Dios. Así como los ángeles se alegran inmensamente y continuamente por estar sirviéndonos, en Nuestra Santísima Trinidad. Así debéis estar también vosotros, alegres, porque estáis sirviéndonos y, Nosotros, derramando Nuestras Bendiciones sobre vosotros y eso os debe traer también mucha alegría. En el Cielo se vive la alegría, no la tristeza, Mis pequeños, y por eso debéis estar ya alegres, felices, porque estáis Conmigo, con vuestro Hermano, y juntos sirviendo a Nuestro Padre. Todo se desarrolla en el Amor, llenaos de Mi Amor, Mis pequeños y llenad a vuestros hermanos de éste Amor Divino que Yo derramo sobre vosotros.

 

  Ahora os vais dando cuenta cómo vuestra misión es tan importante, porque al estar llenos de Mi Amor, al estar llenos de esta alegría santa, vosotros también la transmitiréis a vuestros hermanos y así el Cielo estará ya entre los hombres.

 

  Os Bendigo, Mis pequeños, y sed alegres, como Yo Soy alegre. Yo no Soy un Dios triste, no hay tristeza en Mi Corazón, todo es alegría y aún en Mi Dolor. En las Escrituras leéis cómo Me abracé a Mi Cruz y Me llené de alegría. Vuestra cruz es vuestra misión, abrazadla también, Mis pequeños, porque vuestra misión, bien cumplida, dará muchas alegrías a Nuestra Santísima Trinidad y mucha alegría a vuestros hermanos de todos los tiempos.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Segundo Misterio, Habla Dios Padre

 

  Sobre: Mucho bien podéis hacer, no desperdiciéis vuestro tiempo de vida sobre la Tierra, dadme almas, Mis pequeños, os lo pido de corazón, dadme almas.

 

  Hijitos Míos, este es el tiempo, como os he dicho, en que será dividido el trigo de la cizaña, el bien del mal, los escogidos y los que tendrán que ser apartados.

 

  Mis pequeños, Yo Soy un Dios Justo, Soy un Padre amorosísimo y veo continuamente por vuestro bienestar, físico y espiritual, pero vuestro libre albedrío es el que escoge el querer mejoraros o manteneros en la maldad, en el pecado o en la traición.

 

  Sabéis que Yo no os voy a forzar a actuar en el Bien o a actuar en el mal, ese es vuestro libre albedrío y Yo lo respeto, pero también deberéis estar conscientes que vuestra actuación, tanto en el Bien como en el mal, lleva consecuencias. En el Bien, regalos infinitos de Mi parte, tanto en lo material como en lo espiritual. Si escogéis vivir en el mal, aún a pesar de estar en el mal, Yo siempre estaré buscándoos para que os arrepintáis, pero si os mantenéis así, y conscientemente queréis apartaros de Mí y de Mi Amor, estad seguros que vuestro futuro eterno no será en el Reino de los Cielos.

 

  Os quiero puntualizar esto, Mis pequeños, porque vosotros Me juzgáis a Mí, vuestro Dios, según vuestras conveniencias. Vivís en el mal y creéis que os merecéis el Bien eterno y no sería Justo, de Mi parte, que Yo os premiara cuando no estáis haciendo méritos para tratar de vivir según como Yo lo he pedido en Mis Leyes y Decretos, si no, ¿en dónde quedarían las almas que han luchado contra el mal, tratando de mantenerse siempre en la Virtud, en la pureza, en el Amor? ¿Qué se merecerían si vosotros, malos, estáis creyendo que os merecéis el Reino de los Cielos? Diréis que también el Cielo eterno, no Mis pequeños, hay Justicia, hay Justicia en Mi Corazón.

 

  Si vosotros actuáis en el mal, no podréis pedir el Bien que no os merecéis. Si lleváis una vida de maldad, difícilmente terminaréis bien. No Soy injusto, vosotros mismos juzgáis a vuestros hermanos bajo estas mismas bases, vosotros mismos reprendéis a vuestros hijos cuando ellos actúan en el mal, no hay mucha diferencia en lo que Yo hago en vosotros, en vuestro Juicio Final, que tendréis en algún momento de vuestra vida.

 

  Actuad en el Bien y luchad por conseguirlo, tanto como para vosotros como para vuestros hermanos y Mis premios eternos os estarán esperando.

 

  Sabéis perfectamente que existe un mal, que Satanás habita entre vosotros y os está atacando continuamente, pero si os dejáis convencer por sus mentiras y por su maldad, quiere decir que estáis prefiriendo el mal que él os propone, al Bien a donde Yo os quiero llevar.

 

  Entended que si escogéis el mal de él, no podréis tomar al mismo tiempo Mi Bien. O estáis de un lado o estáis del otro. Y si queréis estar en los dos lados a la vez, sois almas convenencieras y traidoras, que tampoco pueden estar en el Reino de los Cielos, porque el mal habita en vuestro corazón, porque le dais entrada en algunos momentos de vuestra vida y Yo no puedo aceptar almas actuando así en el Reino de los Cielos o en los Nuevos Tiempos por venir. Las almas que luchan por su bien y por el bien de sus hermanos, son las que merecen ser regaladas con Mis Bendiciones, entonces, no pidáis lo que no os merecéis ni envidiéis aquello que no os merecéis, porque no luchasteis por tenerlo ni por darlo a vuestros hermanos.

 

  Mi Bien es para todos, Mis Bendiciones deben llegar a todos los corazones, pero si vosotros cerráis vuestro corazón, Mis Bendiciones no entran y, sobre todo, no dan fruto.

 

  Estáis en la Tierra para servirme, como Me sirvió Mi Hijo, como Él os enseñó. Vuestra misión es grande, es bella, es importantísima, Mis pequeños, ¡cuántas almas se pueden salvar con el actuar de un alma buena y donada totalmente en Mi Voluntad! ¿No habíais pensado en esto, Mis pequeños? No fuisteis llamados a la vida solamente para bajar y gozar de los bienes de la Tierra, vinisteis a salvar a cuantas almas pudierais, y os alegraréis con ello y, más, cuando Yo os vaya premiando en vuestro Juicio particular por cada una de las almas que salvasteis para el Reino de los Cielos. Es un gusto grandísimo que tenéis reservado para cada uno de vosotros. El Cielo mismo os alabará por las almas que salvaréis, ésa es vuestra misión real, Mis pequeños, sobre la Tierra, para cada uno de vosotros, salvar almas.

 

 Vosotros no os dais cuenta de la importancia tan grande que es esto. Imaginad que vosotros no estuvierais viviendo sobre la Tierra, que las almas que dependieran de vosotros no se van a salvar porque no estáis sobre la Tierra. Ahora estáis en la Tierra y podéis salvar a muchas, muchas almas.

 

 Si todos vuestros hermanos, tomaran en serio su misión, ningún alma se perdería si realmente os dierais en totalidad a Mi Voluntad. Vuestra oración es importantísima y poderosísima, especialmente cuando os unís a la oración de Mi Hijo Jesucristo. Debéis actuar conjuntamente con Él, en todo momento, para que vuestros actos produzcan ésta salvación de almas.

 

 Haced lo que ya muchos de vuestros hermanos no quieren hacer, por estar tan embebidos del mundo, muchas almas necesitan de vuestra oración, de vuestra donación, ¡ayudadles! Vosotros mismos probablemente sois el resultado de la oración de hermanos vuestros del pasado o del presente. Posiblemente vivíais vida de pecado y de maldad, a espaldas totalmente de Mi Voluntad y de lo que Yo quiero para cada uno de vosotros, ¿nunca os habéis puesto a pensar que vuestro cambio fue gracias a la oración de algunos o de muchos de vuestros hermanos, en la Comunión de los Santos y, posiblemente, de otro país, muy diferente al vuestro?

 

 Los bienes del Cielo son para todos vosotros y todos ellos se reparten para vuestro bien. Agradecedme pues, Mis pequeños, que mucho de lo que habéis recibido, a lo largo de vuestra vida, ha sido por el Bien que Yo os he dado y por el bien de vuestros hermanos, que han orado por almas necesitadas y que ese bien llegó a vosotros y que ahora estáis gozando de un cambio fuerte en vuestra vida, gracias al amor de vuestros hermanos que empezaron a vivir el Amor del Cielo en su corazón.

 

Daos, Mis pequeños, como ellos mismos se han dado, porque aprendieron de la donación de Mi Hijo. Mucho bien podéis hacer, no desperdiciéis vuestro tiempo de vida sobre la Tierra, dadme almas, Mis pequeños, os lo pido de corazón, dadme almas.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Tercer Misterio, Habla Dios Padre

 

 Sobre: ¿Por qué, Mis pequeños, solamente entendéis a través del dolor, cuando Yo quisiera que entendierais a través del Amor?

 

  Hijitos Míos, Yo, como Padre vuestro, de toda la humanidad y de todos los tiempos, en este momento actual que estáis viviendo, estáis sintiendo los ataques más fuertes, de Satanás, porque él sabe que su tiempo ya está terminando y por eso, alrededor del mundo, está tratando de destruir a las almas a como dé lugar. No os dais cuenta, Mis pequeños, cómo está tratando de destruir vuestra espiritualidad. Cómo os está quitando esa defensa contra su poder, ciertamente poder limitado, porque no es omnipotente, como Yo, vuestro Dios, pero él sí puede mucho contra vosotros y con mentiras, falsedades, maldad que vosotros mismos permitís entrar en vuestro corazón, él os desvía del verdadero camino que debéis seguir para llegar a Mí. Se burla de vosotros, os lleva a cometer actos impuros, pecaminosos, os lleva a que os opongáis contra Mis Leyes, contra Mis Decretos, contra Mi Amor y vosotros no os queréis dar cuenta de esta realidad. Solamente veis que a vuestro alrededor, unos a otros se apoyan, pero se apoyan en el mal y muy pocos son los que en un momento dado se oponen a ese mal y tratan de avisar a sus hermanos lo que está pasando. Les tratan de hacer ver lo que ellos no pueden ver, pero lo único que ganan, en la mayoría de los casos, es ser ridiculizados y apartados. Pues bien, Mis pequeños, os aviso que este es tiempo ya de terminar con el mal, pero os costará, os costará mucho este cambio, sobre todo a la gran mayoría de vosotros los que no quisisteis cumplir con lo que se os pidió. A mayor mal, que habéis hecho en vuestra vida, mayor el castigo que obtendréis y no porque haya crueldad de Mi parte o venganza, sino por Justicia.

 

 Vosotros mismos veis a vuestro alrededor cómo hay almas que os están destruyendo, que se han llenado de maldad y vosotros estáis atemorizados por ese mal que producen, por las injusticias que salen de sus palabras y de sus actos.

 

 Si vosotros sabéis juzgar esto, debéis entender también Mi Juicio hacia vosotros. Tengo que reprender a los que han actuado en el mal y tengo que agradecer y Bendecir a los que han tratado de vivir en el Bien.

 

 Ved cómo se comportan los gobiernos de la Tierra, prácticamente ninguno habla de Mí o quiere llevar al pueblo hacia Mí. Antiguamente se hablaba libremente de Mi Santo Nombre, podía escucharlo por aquí y por allá y aún dentro de los mismos gobiernos, pero ahora se han confabulado para tratar de sacarme, y si les fuera posible, hasta del mismo mundo. Quieren sacarme de los corazones de los hombres y aunque no podrán hacerlo sí han ido destruyendo mucho, con lo cual vosotros mismos podríais haber crecido y haberos protegido de las influencias de Satanás.

 

No queréis buscarme, no queréis caminar Conmigo. Por los acontecimientos que estaréis viviendo, y que se irán agravando día a día, empezaréis a buscarme y a vivir a la par Conmigo, con vuestro Dios.

 

¿Por qué, Mis pequeños, solamente entendéis a través del dolor, cuando Yo quisiera que entendierais a través del Amor? Todo lo que sucederá, será precisamente para esto, para que empecéis a vivir en el Amor y cambiéis este mundo que ahora vive en la maldad, en el terror, en el pecado. Ahora viviréis en el amor, en el pasado se quedará toda esa maldad y todo aquello que os desagrada pero que no queríais quitar de vuestra vida por vuestra debilidad humana. El cambio, a donde os estoy llevando, os dará esta nueva vida, vida de Amor que, al vivirla, vosotros mismos buscaréis afanosamente y ya no os querréis salir de allí. Conoceréis el Verdadero Amor que os Enseñó Mi Hijo y lo agradeceréis de corazón.

 

 Entended Mis pequeños, que solamente quiero vuestro bien, luchad pues en contra del mal que os rodea, pero no con armas, no con destrucción, sino con amor, con oración, con donación de cada uno de vosotros. Así como Mi Hijo se donó por vosotros, donaos en el Bien y Yo haré el resto, Mis pequeños.

Gracias y os bendigo a todos vosotros.

 

 

Cuarto Misterio, Habla Nuestro Señor Jesucristo

 

Sobre: Yo os lo dije “aquel que quiera venir en pos de Mí, que tome su cruz y Me siga”.

 

 Hijitos Míos, vosotros, los que Me seguís, vosotros los que habéis dejado que Mis Palabras y Mi Amor entrarán en vuestro corazón, vosotros, los que estáis buscando el bien para vosotros mismos y para vuestros hermanos, vosotros seréis los consentidos en el Reino de los Cielos, porque todo esto que hacéis por Mi Bien, necesariamente es atacado por un mal de Satanás y, vosotros lo sabéis, Mis pequeños, que por estar Conmigo, sufrís. Yo os lo dije: “aquel que quiera venir en pos de Mí, que tome su cruz y Me siga”.

 

 El venir en pos de Mí, implica mucho bien, muchas Bendiciones, mucho amor, amor que recibís de Nuestra parte, de Nuestra Santísima Trinidad, Bendiciones inconmensurables, que también recibís para compartir con vuestros hermanos, porque también Yo os lo dije, y os lo prometí, “que aquél que Me siguiera, podría hacer las mismas obras que se Me vieron hacer a Mí y aún mayores” porque, ciertamente, Yo estaría viviendo en esas almas.

 

 Vosotros, los que habéis escogido el buen camino, vosotros los que escogisteis vivir en el Bien, ciertamente, también sois atacados, como Yo fui atacado por el pueblo y, especialmente por los fariseos, por los escribas, por los miembros del sanedrín. Vosotros, ciertamente, si estáis Conmigo y estáis viviendo realmente para servirme, estáis tomando vuestra cruz, estáis sufriendo por Mi Bien y por el de vuestros hermanos, pero ese sufrimiento os está santificando y eso también lo sabéis, Mis pequeños.

 

 Ciertamente hay momentos en vuestra vida, ciertamente estáis sufriendo y hay momentos en que vuestra debilidad humana, os hace sentir que no podéis ya dar un paso más.

 

 Mis pequeños, cuando eso suceda, uníos a Mí, vuestro Hermano Jesucristo, porque hubo momentos en que Yo sufrí inmensamente y, especialmente, cuando aquellos que se decían venir en pos de Mí, Me dieron la espalda y Me atacaron, traicionándome, aun a pesar de todo el Bien que derramé sobre ellos, Yo, siendo Dios, sufrí. Pequeñitos, comprendo esos momentos que a veces, tenéis de oscuridad espiritual, de dolor, también por ver la traición de vuestros seres queridos y, a veces hasta de vuestros propios hijos.

 

 Ciertamente, todos esos dolores, como os dije, os están llevando hacia la santidad y esa santidad, os está asegurando una entrada libre, sin problemas, al Reino de los Cielos. Por eso os he dicho que, cuando estéis sufriendo, gozad, porque eso quiere decir que estáis llevando a cabo bien vuestra misión, porque Satanás no os estaría atacando si vosotros no le estuvierais quitando almas por el bien que producís.

 

 Pedidme, en todo momento, Mis cuidados y Bendiciones, para que Yo actúe a través vuestro y, de esta forma, al estarme dejando actuar a Mí, a través vuestro, tendréis reposo en Mi Corazón y esto os dará nuevas fuerzas para seguir adelante con vuestra misión.

 

 Os amo a todos vosotros, Mis pequeños, a los que habéis escogido el buen camino, los que habéis escogido estar Conmigo, los que habéis escogido el dejarme vivir libremente en vuestro corazón, que Me habéis dado una autoridad total sobre vosotros. Ciertamente vuestros hermanos os verán a vosotros, pero Yo estaré actuando plenamente a través vuestro y, además, os estaré invadiendo a vosotros con Mi Presencia Divina, lo cual gozaréis inmensamente, porque, ¿qué más regalo puede tener un alma que tener plenamente a su Dios?

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Quinto Misterio, Habla Nuestro Señor Jesucristo

 

Sobre: Debéis estar consientes en que, si sois guiados por Nuestra Sabiduría, vuestras obras siempre serán buenas, santas y darán mucho fruto.

 

 Hijitos Míos, os pido que hagáis un ejercicio espiritual y dejaos llevar por Mi Santo Espíritu, para que Él os vaya iluminando y que, por un lado, os dé esa sensibilidad Divina que necesitáis para comprenderme mejor en Mis Dolores.

 

 Quiero que vayáis meditando los Mandamientos que Mi Padre os dio. Id meditando cada uno de ellos y dejad que Mi Santo Espíritu os vaya indicando por quién debéis pedir y qué pecados se cometen en cada uno de estos Mandamientos. Esto es lo que aflige a Mi Corazón, y quiero que lo hagáis, Mis pequeños, para que vosotros podáis comprender por qué Mi Vida entera sobre la Tierra, fue de oración, de intercesión, de donación, de sacrificio, de búsqueda por la salvación de todos los pecadores, de toda la humanidad y de todos los tiempos.

 

 Haced esto despacio, meditado, y bajo la Luz de Mi Santo Espíritu, y esto os lo pido para que os vayáis sensibilizando, para que no creáis primeramente que vuestra vida sobre la Tierra no tiene gran importancia. Fuisteis creados y se os dio el don de la vida para hacer grandes cosas, Mis pequeños, además para no pasar desapercibidos ante el Cielo, no digo desapercibidos ante el mundo, porque hay muchas almas buenas que trabajan con sencillez y ocultamente, haciendo grandes obras para la salvación de las almas y para atraer ya el Reino de los Cielos a la Tierra.

 

 Os digo, que no paséis desapercibidos ante los Ojos del Cielo, porque todo el Cielo os está viendo a cada uno de vosotros, y cuando lleguéis al Reino de los Cielos, es cuando os daréis cuenta cómo el Cielo entero os estaba mirando y estaba gozando con las obras buenas que hacíais, pero que también se entristecía cuando vosotros caíais en el mal y no producíais el Bien que todos debéis producir.

 

Os vuelvo a repetir, que vuestra misión sobre la Tierra es muy grande y no debéis desperdiciar ni un momento, solamente tendréis oportunidad una vez para tener el don de la vida y para poder servir a vuestro Dios con él, aprovechadlo, Mis pequeños al máximo y daos plenamente a Nuestra Voluntad, para que os ayudemos. Recordad que sois instrumentos, pero tenéis libertad total para aceptar que Nosotros os guiemos y vosotros debéis estar consientes en que, si sois guiados por Nuestra Sabiduría, vuestras obras siempre serán buenas, santas y darán mucho fruto. No desperdiciéis vuestra oportunidad de haber obtenido el don de la vida, porque eso os atraerá grandes Bendiciones a vuestro regreso al Reino de los Cielos.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

 

 

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