CORONA DE JESÚS PARA

SALVACIÓN Y LIBERACIÓN

 

 

 

 

 

Para la salvación y conversión de los pecadores

Por la liberación de las almas benditas del Purgatorio

 

Dada por el Cielo a León de Jesús y María

 

 

 

 

Por recomendación de la Santísima Virgen para

ser publicada en nuestra página Web

"Oraciones y Devociones Católicas"

 

 

 

 

 

Nota: Aquí se las dejamos completa, para que le den una mirada, luego van hacia el final y encontrarán los links para bajarla en formato texto y en pdf.

 

 

 

 

 

 

Corona de Jesús para Salvación y Liberación.

 



Motivo de esta Corona.

Dios quiere que se salve el mayor número de almitas en esta tierra y por ello en estos últimos y convulsos tiempos, ha dado esta corona para aquellas almas consagradas a Dios que desean ardientemente colaborar con el Cielo a rescatar a las ovejitas descarriadas de las garras terribles del demonio.



Esta es un arma de gran poder en la batalla contra los enemigos demoníacos que se ciernen sobre vosotros, recordad que su batalla no es contra este mundo sino contra el ejército angélico caído de Satanás, por ello deberán protegerse y perseverar en la fe. No abandonéis la protección del Cielo y no os soltéis de la tierna mano de Vuestra Madre, María Santísima, que como madre amantísima, no dejará que nada os pase.

 

 



Petición del Cielo.

Habla Dios Padre: Esta oración la entrego especialmente a vosotros, mis ovejitas que estáis más avanzadas por medio de mi siervo León de Jesús y María. Vosotros podréis entregar esta oración a quienes sepáis que son almas devotas, fieles y justas para que la oren, sin embargo no bloqueéis el camino a nadie para orarla, pues quiero que todos se acerquen a Él, no seáis igual que los fariseos que por ser demasiado estrictos, cerraron el camino hacia Mí a los fieles de mi pueblo escogido ¿Lo podéis entender? El Cielo desea que todos, el mayor número de almitas sean salvadas de las garras del maligno.



León de Jesús y María: El cielo me ha pedido que os recuerde que seáis totales, conservad vuestra decisión de haber optado por el Cielo incólume, que no abandonéis por ningún motivo la Sagrada Eucaristía, los demás sacramentos y que os conservéis en la sana doctrina, especialmente concerniendo a lo que es la liturgia de su Santo Sacrificio, conservaos siempre en Gracia y en la ortodoxia de la fe, no forméis parte de la “nueva iglesia” por venir.



Desea recordaros también que no abandonéis sus prácticas ya adquiridas del Santo Rosario, de la Coronilla de la Divina Misericordia, de las devociones del Via Crucis, de las Horas de la Sagrada Pasión de Jesús, así como de la Llaga del Hombro y Espalda de Jesús. Del mismo modo pide que no olvidéis tener en vuestros hogares y con vosotros la Liturgia de las horas del Pueblo, que debéis practicar diariamente. Recomiendo como de particular beneficio para quienes no los conozcan, que lean los Hermosos Diálogos Didácticos para la Humanidad que el Cielo ha entregado a nuestra hermana Y María del Getsemaní, que los llevarán de la mano para volver al camino del Señor.



Por último pero no menos importante, recordad que cada año deberéis renovar vuestra consagración al Inmaculado Corazón de vuestra Santísima Madre, María; del mismo modo os recomienda que hagáis los ejercicios de uno y doce años de Santa Brígida de Suecia. El Cielo derramará sus Gracias también mediante esta corona, con tal de que la recen con devoción y santo fervor, sed los faros que guíen a sus compañeros a refugio seguro, pues la tormenta se acerca y el Cielo a nadie espera.



Diciembre 12, año del Señor 2013, dado a León de Jesús y María.

 

 



Papa Urbano, sobre las revelaciones privadas.

«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creíste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creíste que eran verdad.» (Papa Urbano VIII, 1636 ).



Esta devoción usa como base la estructura del rosario y se usa uno para poder orarse; es necesario aclarar que en ningún modo sustituye a la oración que une a toda la Iglesia, la Liturgia de la horas, y tampoco puede sustituir en modo alguno la oración del Santísimo Rosario, sin embargo, servirá de mucho provecho para el crecimiento del fiel que la practique.



La corona contiene a lo largo de su recitación grandes protecciones, necesarias para poder hacer grandes obras del Señor sin ser obstruido por los poderes del enemigo; según propia experiencia, al demonio no le agrada en absoluto y más bien muestra gran encono por esta serie de oraciones entrelazadas.

 

Primero se recitan las oraciones iniciales sosteniendo la cruz. Acto seguido se empiezan las oraciones en la primera cuenta y así sucesivamente.

 



Tres puntos son dignos de resaltar en la Corona de Jesús para Salvación y Liberación:

1) Por promesa de Nuestro Señor Jesucristo, la solicitud para salvar almas por cada latido es eficaz y válida por 24 horas. En un día Jesús obligado por su promesa puede dentro de rangos normales, salvar potencialmente desde 86,400 personas hasta un aproximado de 144,000 personas por día de caer en el infierno sólo por el hecho de que la oremos con fe. Sólo puede salvar a las personas vivas, hay que recordar que quienes se han condenado ya, no pueden salir ni salvarse ya de la pena eterna.



2) La oración de Santa Gertrudis la Grande por las ánimas benditas del purgatorio, libera por promesa de Nuestro Señor Jesucristo 1,000 ánimas cada vez que se recite; una corona salva seguramente al menos 50,000 almas por vez, son potencialmente millones de ánimas liberadas por año.



3) La corona contiene las oraciones de desagravio a Jesús dadas por un ángel a los pastorcillos en Fátima, lo que calmará los sufrimientos de Jesucristo Rey nuestro, al tiempo que pide por la conversión de los pecadores.

 

 



Promesas del Cielo a León de Jesús y María para quienes realizaren esta devoción.

1. Recordad que sólo Yahvé, Nuestro Padre Celestial es Dios, Uno y Trino, no os desviéis de esta máxima. Con esto en mente, presentad cualquier intención o cuita que tengáis mediante esta oración y el Cielo os escuchará.

2. Esta oración es un gran tesoro del Cielo, oradla con santa devoción. Grandes gracias serán derramadas en la familia de quien ore esta corona devotamente.

3. Dios os acercará a Él y os mantendrá cerca si oran por lo menos una vez esta oración completa y con fervor. Les facilitará entrar en Su Divina Gracia acercándolos a los sacramentos, especialmente a la confesión y a la Santa Eucaristía.

4. Dios os ha elegido desde el principio para ser sus siervos y amigos, no temáis que aquél que recite fervorosamente esta oración, no será abandonado por Dios, ni en las mayores dificultades y será preservado para el Cielo.

5. Todos aquellos que os persigan quedarán derrotados por Dios, y a vosotros, os convertirá en trillo cortante nuevo, lleno de dientes para hacer el trabajo que os ha encomendado.

6. Toda dificultad que no pudiereis manejar por vuestros propios medios, si la presentareis mediante esta corona, será allanada por Dios para Su Mayor Gloria.

7. Todo cuanto pidieseis por medio de esta oración, si no está en contra de la Santa Voluntad del Cielo os será concedido. Ninguna petición egoísta será concedida por este medio.

8. Los demonios podrán ser ahuyentados o expulsados del entorno de quienes reciten con fervor esta oración. No busquéis medios extraños a Dios para combatir al demonio ya que no los hay ni habrá, tampoco os envanezcáis por efecto de esta Gracia, ya que todo poder viene de Dios, vuestro Creador.

9. Esta corona es una gran arma del Cielo, en conjunción con el Santísimo Rosario y la Santa Misa, serán para vosotros grandes armas para destruir las herejías, la apostasía, las influencias demoníacas, la idolatría y los ídolos en su comunidad por medio de la oración. Son parte del ejército triunfante de los Corazones unidos y traspasados de Jesús y María, id sin temor y encomendaos siempre a Ellos, que no os fallarán jamás.

10. Como Gracias especialísimas de esta corona, cada vez que la recen, podrán pedir las siguientes al mismo tiempo:

a) Pedir la liberación de un alma del purgatorio.

b) Pedir la conversión de una persona para su salvación del infierno.

c) Pedir la protección de Dios y del Cielo para un inocente.



Modo de orarla.

I. En la Cruz:
1. Señal de la Santa Cruz (Persignación).
(† en la frente) Por la señal de la Santa Cruz
(† en los labios) de nuestros enemigos,
(† en el tórax) líbranos Señor y Dios nuestro
(† Santiguación) En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.



2. Acto de contrición.
Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre, Redentor mío, por ser vos quien sois, bondad infinita y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido, también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Animado con tu divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta, para el perdón de mis pecados.
Amén.


V. Señor, abre mis labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

 



3. Petición al Espíritu Santo por Sus Dones.

¡Oh Espíritu Santo! Llena de nuevo mi alma con la abundancia de tus dones y frutos.
Haz que yo sepa, con el don de Sabiduría, tener este gusto por las cosas de Dios que me haga apartar de las terrenas.
Que sepa, con el don del Entendimiento, ver con fe viva la importancia y la belleza de la verdad cristiana.
Que, con el don del Consejo, ponga los medios más conducentes para santificarme, perseverar y salvarme.
Que el don de Fortaleza me haga vencer todos los obstáculos en la confesión de la fe y en el camino de la salvación.
Que sepa con el don de Ciencia, discernir claramente entre el bien y el mal, lo falso de lo verdadero, descubriendo los engaños del demonio, del mundo y del pecado.
Que, con el don de Piedad, ame a Dios como Padre, le sirva con fervorosa devoción y sea misericordioso con el prójimo.
Finalmente, que, con el don de Temor de Dios, tenga el mayor respeto y veneración por los mandamientos de Dios, cuidando de no ofenderle jamás con el pecado.
Lléname, sobre todo, de tu amor divino; que sea el móvil de toda mi vida espiritual; que, lleno de unción, sepa enseñar y hacer entender, al menos con mi ejemplo, la belleza de tu doctrina, la bondad de tus preceptos y la dulzura de tu amor. Amen.


4. Símbolo de los Apóstoles (Credo apostólico).
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su único Hijo Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. Nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, todopoderoso. Desde allí va a venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

 



5. Salmo 91 (90) Bajo las alas divinas.

1 El que mora en el secreto de Elyón pasa la noche a la sombra de Shaddai,
2 diciendo a Yahvé: «¡Refugio, Baluarte mío, mi Dios en quien confío!»
3 Que él te libra de la red del cazador, de la peste funesta;
4 con sus plumas te cubre, y bajo sus alas tienes un refugio: escudo y armadura es su verdad.
5 No temerás el terror de la noche, ni la saeta que vuela de día,
6 ni la peste que avanza en las tinieblas, ni el azote que devasta a mediodía.
7 Aunque a tu lado caigan mil y diez mil a tu diestra, a ti no ha de alcanzarte.
8 Basta con que mires con tus ojos, verás el galardón de los impíos,
9 tú que dices: «¡Mi refugio es Yahvé!», y tomas a Elyón por defensa.
10 No ha de alcanzarte el mal, ni la plaga se acercará a tu tienda;
11 que él dará orden sobre ti a sus ángeles de guardarte en todos tus caminos.
12 Te llevarán ellos en sus manos, para que en piedra no tropiece tu pie;
13 pisarás sobre el león y la víbora, hollarás al leoncillo y al dragón.
14 Pues él se abraza a mí, yo he de librarle; le exaltaré, pues conoce mi nombre.
15 Me llamará y le responderé; estaré a su lado en la desgracia, le libraré y le glorificaré.
16 Hartura le daré de largos días, y haré que vea mi salvación.

 



6. Efesios 6:10-20

10 Por lo demás, fortaleceos en el Señor y en la fuerza de su poder.
11 Revestíos de las armas de Dios para poder resistir a las acechanzas del Diablo.
12 Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los Principados, contra las Potestades, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, contra los Espíritus del Mal que están en las alturas.
13 Por eso, tomad las armas de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y después de haber vencido todo, manteneros firmes.
14 ¡En pie!, pues; ceñida vuestra cintura con la Verdad y revestidos de la Justicia como coraza,
15 calzados los pies con el Celo por el Evangelio de la paz,
16 embrazando siempre el escudo de la Fe, para que podáis apagar con él todos los encendidos dardos del Maligno.
17 Tomad, también, el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios;
18 siempre en oración y súplica, orando en toda ocasión en el Espíritu, velando juntos con perseverancia e intercediendo por todos los santos.
19 y también por mí, para que me sea dada la Palabra al abrir mi boca y pueda dar a conocer con valentía el Misterio del Evangelio,
20 del cual soy embajador entre cadenas, y pueda hablar de él valientemente como conviene.


7. Gloria.
V. Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo.
R. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amen.

 



II. En la primera cuenta.
1. Padre nuestro.
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día dánosle hoy; y perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación; mas líbranos del mal. Amen.

Tuyo es el Reino, tuyo el Poder y la Gloria por siempre Señor.

2. Gloria.
V. Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo.
R. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amen.

3. Consagración a la Sangre Preciosa de Jesucristo.
Consciente de mi nada y de Tu Sublimidad, Misericordioso Salvador, me postro a Tus pies, y Te agradezco por la Gracia que has mostrado hacia mí, ingrata criatura. Te agradezco especialmente por liberarme, mediante Tu Sangre Preciosa, del poder destructor de Satanás. En presencia de mi querida Madre María, mi Ángel Custodio, mi Santo patrono, y de toda la corte celestial, me consagro voluntariamente, con corazón sincero, oh queridísimo Jesús, a Tu Preciosa Sangre, por la cual has redimido al mundo del pecado, de la muerte y del infierno.

Te prometo, con la ayuda de Tu gracia y con mi mayor empeño, promover y propagar la devoción a Tu Sangre Preciosa, precio de nuestra redención, a fin de que Tu Sangre adorable sea honrada y glorificada por todos. De esta manera, deseo reparar por mi deslealtad hacia Tu Preciosa Sangre de Amor, y compensarte por las muchas profanaciones que los hombres cometen en contra del Precioso Precio de su salvación. ¡Oh, si mis propios pecados, mi frialdad, y todos los actos irrespetuosos que he cometido contra Ti, oh Santa y Preciosa Sangre, pudieran ser borrados!

He aquí, querido Jesús, que te ofrezco el amor, el honor y la adoración que tu Santísima Madre, tus fieles discípulos y todos los Santos han ofrecido a Tu Preciosa Sangre. Te pido que olvides mi falta de fe y frialdad del pasado, y que perdones a todos los que te ofenden. ¡Oh Divino Salvador! Rocíame a mí y a todos los hombres con Tu Preciosa Sangre, a fin de que te amemos, ¡oh Amor Crucificado, de ahora en adelante con todo nuestro corazón, y que dignamente honremos el Precio de nuestra salvación! Amen.



III. En las siguientes tres cuentas chicas:
1. Segunda Cuenta.
a) Avemaría:
V. María, Madre mía; líbrame de caer en pecado mortal. Por el poder que te concedió el Padre Eterno.
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
R. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.


b) Salve Estrella de la mar/Ave Maris Stella.
Salve, estrella del mar, Madre, que diste a luz a Dios, Quedando perpetuamente Virgen, feliz puerta del cielo, Pues recibiste aquel Ave, de labios de Gabriel, ciméntanos en la paz, trocando el nombre a Eva.

Suelta las prisiones a los reos, da lumbre a los ciegos, ahuyenta nuestros males, recábanos todos los bienes, Muestra que eres Madre, reciba por tu mediación nuestras plegarias, el que nacido por nosotros, se dignó ser hijo tuyo. Virgen singular, sobre todos suave, Haz que libres de culpas, seamos suaves y castos.

Danos una vida pura, prepara una senda segura, Para que, viendo a Jesús, nos alegremos eternamente contigo. Gloria sea a Dios Padre, loor a Cristo altísimo y al Espíritu Santo: a los tres un solo honor. Amén.

2. Tercera cuenta.
a) Avemaría:
V. María, Madre mía; líbrame de caer en pecado mortal. Por la sabiduría que te concedió el Hijo.
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
R. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amen.



b) Memorare/Acordaos.
Acordaos ¡Oh piadosísima Virgen María! De que jamás se ha oído decir que fuese de Vos abandonado ninguno de cuantos han acudido a vuestro amparo, implorado vuestra protección y reclamado vuestro auxilio.

Animado con esta confianza, a Vos también acudo, ¡Oh Madre, Virgen de vírgenes! Y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a parecer ante vuestra soberana presencia. No desechéis mis súplicas ¡Oh Madre del Verbo Divino! Antes bien oídlas y acogedlas benignamente. Amén.

3. Cuarta cuenta.
a) Avemaría:
V. María, Madre mía; líbrame de caer en pecado mortal. Por el Amor que te concedió el Espíritu Santo
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
R. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

b) Magnificat.
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

V. Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo.
R. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amen.

«Dios te salve por la omnipotencia del Padre; Dios te salve por la sabiduría del Hijo; Dios te salve por la bondad del Espíritu Santo.»



IV. En la Quinta cuenta.
1. Oración a nuestra Señora de Montligeon.
Virgen Señora Nuestra Liberadora, ten piedad de todos los difuntos, nuestros hermanos, especialmente de aquellos más necesitados de la misericordia de Dios.

Intercede por todos los que han muerto, a fin de que se complete en ellos la obra del Amor que purifica.

Que nuestra oración, unida a la de toda la Iglesia consiga para ellos la alegría que supera todo deseo y que lleve el consuelo y la paz a nuestros hermanos sometidos a la prueba de la espera, sobre todo los más necesitados y olvidados.

Madre de la Iglesia, ayúdanos peregrinos por el mundo a conseguir nuestra propia liberación interior y a avanzar cada día que pasa en nuestro caminar hacia la Resurrección.

Cúranos de toda herida del corazón y del alma, haz que cada uno de nosotros un apóstol de la esperanza, siempre vigilante, siempre dispuesto. Refugio de los pecadores y Reina de todos los Santos, reúnenos a todos un día para la Pascua eterna en la Casa del Padre, por Jesucristo, nuestro Señor. ¡Amen!Nuestra Señora de Montligeon, ruega por nuestros difuntos.

2. Oraciones del papa León XIII.
a) Súplicas e intercesión por los pecadores (primera parte de la orden papal completa.)
¡Oh Dios, nuestro refugio y fortaleza! Escucha propicio al pueblo que a ti clama; y por la intercesión de la gloriosa e inmaculada Virgen María, madre de Dios; del bienaventurado José, su esposo y de los santos apóstoles Pedro y Pablo, y todos los santos, oye misericordioso y benigno las súplicas que te dirigimos por la conversión de los pecadores, por la libertad y por la exaltación de la Santa Madre Iglesia. Por Cristo Señor nuestro. Amén.

b) Invocación a San Miguel Arcángel con carácter de exorcismo, (segunda parte de la orden papal completa.)
San Miguel arcángel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la perversidad y las acechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él Su poder es nuestro humilde ruego. Y tú príncipe de la milicia celeste, con la fuerza que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás y a los otros espíritus malignos que vagan por el mundo para perdición de las almas. Amen.

3. Oraciones, al ángel custodio y a los ángeles de Dios.
a) Ángel de Dios.
Ángel del Señor, que eres mi custodio, puesto que la Piedad (Providencia) soberana me encomendó a ti, ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname en este día. Amén.


b) Solicitud de la presencia de Dios y protección de los ángeles de Dios.
Visita Señor y permanece, en esta casa (habitación, edificio, lugar) y aleja de ella las insidias del enemigo, que tus santos ángeles habiten en ella y nos guarden en paz y que tu bendición permanezca siempre con nosotros

c) Compañía de los ángeles.
Oh espíritus celestes, amigos de los hombres y servidores de Dios, ayudadme en mi caminar por las sendas de la vida hacia la patria celestial. Amén.

4. Gloria.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amen.

5. Oh Jesús mío.
Oh Jesús mío, perdona nuestras culpas, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, y socorre especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.



V. En la Medalla/Cuenta Central.
1. Oración para obtener la Misericordia Divina.
“Oh Dios de gran misericordia, Bondad infinita, hoy toda la humanidad pide, desde el abismo de su miseria, Tu misericordia, Tu compasión, oh Dios; y llama con la potente voz de la miseria. Dios indulgente, no rechaces la oración de los desterrados de esta tierra.
Oh Señor, Bondad inconcebible que conoces perfectamente nuestra miseria y sabes que por nuestras propias fuerzas no podemos ascender hasta Ti, Te imploramos, anticípanos Tu gracia y multiplica incesantemente Tu misericordia en nosotros para que cumplamos fielmente Tu santa voluntad a lo largo de nuestras vidas y a la hora de la muerte. Que la omnipotencia de Tu misericordia nos proteja de las flechas de los enemigos de nuestra salvación, para que con confianza, como Tus hijos, esperemos Tu última venida...”

2. Oración de la novena para las Ánimas Benditas del Purgatorio.
Padre misericordioso, en unión con la Iglesia Triunfante en el cielo, te suplico tengas piedad de las almas del Purgatorio. Recuerda tu eterno amor por ellas y muéstrales los infinitos méritos de tu amado Hijo. Dígnate librarles de penas y dolores para que pronto gocen de paz y felicidad. Dios, Padre celestial, te doy gracias por el don de perseverancia que has concedido a las almas de los fieles difuntos.

Amable Salvador, Jesucristo. Eres el Rey de reyes en el país de la dicha. Te pido que por tu misericordia oigas mi oración y liberes las almas del Purgatorio, en particular, N... Llévalas de la prisión de las tinieblas a la luz y libertad de los hijos de Dios en el Reino de tu gloria. Amable Salvador, te doy gracias por haber redimido las pobres almas con tu preciosísima Sangre, salvándolas de la muerte eterna.

Dios Espíritu Santo, enciende en mí el fuego de tu divino amor. Aviva mi fe y confianza, acepta benignamente las oraciones que te ofrezco por las almas que sufren en el Purgatorio. Quiero aplicar los méritos de esta devoción en favor de toda la Iglesia Sufriente y en especial por mis difuntos padres, hermanos, hermanas, bienhechores, parientes y amigos. Atiende mi plegaria para que podamos reunirnos en el Reino de tu gloria.

Dios Espíritu Santo, te doy gracias por todos los beneficios con que has santificado, fortalecido y aliviado a estas benditas almas y en especial por consolarlas en los actuales sufrimientos con la certeza de la felicidad eterna. Que pronto se unan contigo y oigan aquellas benditas palabras que las llaman al hogar del Cielo: "¡Vengan, los Bendecidos por mi Padre! Tomen posesión del Reino que ha sido preparado para ustedes desde el principio del mundo" (Mt 25, 34).

3. Oración unida a Los Latidos del Corazón de Jesús
¡Oh Jesús, Redentor del hombre! Tú que tanto sufriste por el amor y la salvación de los pecadores, sabiendo que no todos iban a aceptar tu Sacrificio…

Yo os pido humildemente me concedáis la gracia de salvar un alma por cada latido de mi corazón, unido a los latidos del vuestro y a los del Corazón Inmaculado de vuestra Santísima Madre.

Os lo suplico por vuestra Preciosa Sangre y vuestra Divina Misericordia, salva las almas, sálvalas Señor. Amen

a) Padre nuestro.
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día dánosle hoy; y perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación; más líbranos del mal. Amen.

b) Avemaría.
V. Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
R. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amen.

c) Gloria.
V. Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo.
R. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amen.


4. Decena (el grupo de 10 cuentas chicas); oración en cada cuenta chica.
a) 1-10. Se rezan en el lugar de las 10 Ave Marías que corresponden al rosario.


V. Padre eterno, yo te ofrezco la preciosísima sangre de tu Divino Hijo Jesús, en unión con las misas celebradas hoy día a través del mundo por todas las benditas ánimas del purgatorio por todos los pecadores del mundo. Por los pecadores en la iglesia universal, por aquellos en propia casa y dentro de mi familia. Amén.
R. Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Vos confío.

Al final de la decena y antes de la siguiente cuenta grande, se oran las jaculatorias; el Gloria, el Oh Jesús mío, Sagrado e inmaculado corazones de Jesús y María, la jaculatoria de San José y la ofrenda.


b) Gloria.
V. Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo.
R. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amen.


c) Oh Jesús mío (Oración de Fátima).
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, y socorre especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.


d) Sagrado Corazón

V. Sagrado Corazón de Jesús,
R. en Vos confío.


e) Inmaculado Corazón.
V. Inmaculado Corazón de María,
R. sed la salvación de nuestras almas.


f) San José.
V. Bendito San José,
R. aumenta nuestra fe.


g) Ofrenda.
Padre eterno, os ofrecemos la sangre, pasión y muerte de Jesucristo, los dolores de la Santísima Virgen y los de San José, por la remisión de nuestros pecados, la libertad de las almas del Purgatorio y la conversión de los pecadores.
 



VI. De la 1ra. a la 4ta. Cuentas grandes.
1. En la cuenta grande, oraciones para el perdón de los pecadores.
a) Padre nuestro.
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día dánosle hoy; y perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación; más líbranos del mal. Amen.

b) Oraciones de Fátima por la conversión de los pecadores.
«Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.»
«Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.»
«Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.»
«Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que El mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de María, os pido la conversión de los pobres pecadores.»

2. Decena (el grupo de 10 cuentas chicas); oración en cada cuenta chica.
a) 1-10. Se rezan en el lugar de las 10 Ave Marías que corresponden al rosario.
V. Padre eterno, yo te ofrezco la preciosísima sangre de tu Divino Hijo Jesús, en unión con las misas celebradas hoy día a través del mundo por todas las benditas ánimas del purgatorio por todos los pecadores del mundo. Por los pecadores en la iglesia universal, por aquellos en propia casa y dentro de mi familia. Amen.
R. Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Vos confío.

Al final de la decena y antes de la siguiente cuenta grande, se oran la Gloria, el Oh Jesús mío, Sagrado e inmaculado corazones de Jesús y María, la jaculatoria de San José y la ofrenda.


b) Gloria.
V. Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo.
R. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amen.
c) Oh Jesús mío (Oración de Fátima).
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, y socorre especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
d) Sagrado Corazón
V. Sagrado Corazón de Jesús,
R. en Vos confío.
e) Inmaculado Corazón.
V. Inmaculado Corazón de María,
R. sed la salvación de nuestras almas.
f) San José.
V. Bendito San José,
R. aumenta nuestra fe.
g) Ofrenda.
Padre eterno, os ofrecemos la sangre, pasión y muerte de Jesucristo, los dolores de la Santísima Virgen y los de San José, por la remisión de nuestros pecados, la libertad de las almas del Purgatorio y la conversión de los pecadores.

VII. En la Medalla/Cuenta Central nuevamente.
1. Padre nuestro.
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día dánosle hoy; y perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación; más líbranos del mal. Amen.

2. Virgen Purísima (se oran las tres).

V. Virgen purísima antes del parto.
R. Purifica nuestros pensamientos.
Avemaría
V. Virgen purísima en el parto.
R. Purifica nuestras palabras.
Avemaría
V. Virgen purísima después del parto.
R. Purifica nuestras obras y deseos.
Avemaría


V. Dios te Salve, María Santísima, Templo, Trono y Sagrario de la Santísima Trinidad, Virgen Concebida sin la culpa del pecado original:

3. Salve.
Dios te salve Reina y Madre, madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve, a ti llamamos los desterrados hijos de Eva, A ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. ¡Ea pues! Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos y después de este destierro, muéstranos a Jesús, Fruto bendito de tu vientre. ¡Oh Clemente! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce siempre virgen María!

V. Ruega por nosotros santa madre de Dios,
R. para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo, Amen.

4. Sellamiento en el Poder de Dios Uno y Trino.
+ Nuestro auxilio es el nombre de Dios Padre que hizo el cielo y la tierra.
+ Nuestro Auxilio es el nombre del Señor Jesús que ha redimido el cielo y la tierra.
+ Nuestro auxilio es el nombre del Espíritu Santo que santifica el cielo y la tierra.
+ ¿Quién cómo Dios Padre Creador? Nadie como Dios Padre Creador
+ ¿Quién cómo Dios Hijo Salvador? Nadie como Dios Hijo Salvador
+ ¿Quién cómo Dios Espíritu Santo Santificador? Nadie como Dios Espíritu Santo Santificador

El poder el honor y la majestad al Dios soberano de todo hoy y por toda la eternidad.
Santo Dios poderoso, Santo Dios Majestuoso, Santo Dios Omnipotente.
Oh Dios Padre Creador de todo, que con tu grandeza, sabiduría y omnipotencia diste vida a todo lo creado, Yo… invoco tu divino y majestuoso poder sobre mí, ven a mí, pobre criatura necesitada de ti, ven Padre mío.

+ Séllame con tu poder creador
+ Séllame Padre con tu grandeza infinita.
+ Séllame Padre con tu majestad santa.

+ Contra las jerarquías satánicas:
Padre Mío: Séllame, cúbreme, defiéndeme, protégeme y libérame hoy y siempre.
+ Contra los Serafines satánicos:
Padre Mío: Séllame, cúbreme, defiéndeme, protégeme y libérame hoy y siempre.
+Contra los Querubines satánicos:
Padre Mío: Séllame, cúbreme, defiéndeme, protégeme y libérame hoy y siempre.
+ Contra los tronos satánicos:
Padre Mío: Séllame, cúbreme, defiéndeme, protégeme y libérame hoy y siempre.
+ Contra los Principados satánicos:
Padre Mío: Séllame, cúbreme, defiéndeme, protégeme y libérame hoy y siempre.
+ Contra las Potestades satánicas:
Padre Mío: Séllame, cúbreme, defiéndeme, protégeme y libérame hoy y siempre.
+ Contra las Virtudes satánicas:
Padre Mío: Séllame, cúbreme, defiéndeme, protégeme y libérame hoy y siempre.
+ Contra los Arcángeles satánicos:
Padre Mío: Séllame, cúbreme, defiéndeme, protégeme y libérame hoy y siempre.
+ Contra los ángeles satánicos:
Padre Mío: Séllame, cúbreme, defiéndeme, protégeme y libérame hoy y siempre.

¿Quién como Dios Padre que me sella con su poder infinito? Dios Padre que me sella con su poder infinito.
¿Quién como Dios Padre que me sella con su poder infinito? Dios Padre que me sella con su poder infinito.
¿Quién como Dios Padre que me sella con su poder infinito? Dios Padre que me sella con su poder infinito.
Oh Dios Jesucristo Salvador de todo, que con tu vida, pasión y muerte diste redención a todo lo que existe, yo… invoco tu preciosísima Sangre sobre mí, pobre y desvalido, necesitado de ti, ven salvador mío.

+ Séllame Jesús mío con tu poder Salvador.
+ Séllame Jesús mío con tu poder redentor.
+ Séllame Jesús mío con tu poder omnipotente.

+ Contra las fuerzas de demonio sus jerarquías y sus legiones:
Jesús mío, séllame, cúbreme, protégeme, defiéndeme, y libérame hoy y siempre.
+ Contra los espíritus satánicos del viento:
Jesús mío, séllame, cúbreme, protégeme, defiéndeme, y libérame hoy y siempre.
+ Contra los espíritus satánicos del agua:
Jesús mío, séllame, cúbreme, protégeme, defiéndeme, y libérame hoy y siempre.
+ Contra los espíritus satánicos del fuego:
Jesús mío, séllame, cúbreme, protégeme, defiéndeme, y libérame hoy y siempre.
+ Contra los espíritus satánicos de la tierra:
Jesús mío, séllame, cúbreme, protégeme, defiéndeme, y libérame hoy y siempre.
+ Contra los espíritus satánicos del norte, sur, oriente y occidente:
Jesús mío, séllame, cúbreme, protégeme, defiéndeme, y libérame hoy y siempre.

+ Contra los espíritus inmundos de la madrugada, la mañana, la media mañana, medio día, de la tarde, de media tarde, de la noche, de media noche:
Jesús mío, séllame, cúbreme, protégeme, defiéndeme, y libérame hoy y siempre.
+ Contra los espíritus inmundos deambulantes, depravadores, contaminadores, trituradores, vejadores, merodeadores, aniquiladores, vengadores, paralizadores, bloqueadores, posesivos, ambientales, ruidosos, obsesivos, infernales.
Jesús mío, séllame, cúbreme, protégeme, defiéndeme, y libérame hoy y siempre:
+ Contra los espíritus inmundos de nueva era, masonería, sectas, magia, brujería, hechicería, astrología, esoterismo, falsedad, espiritismo, satanismo, superstición, ocultismo, santería, cartomancia, salamientos, ciencias ocultas, tarot y todas las inmundicias, misas negras, maldición, vejación:
Jesús mío, séllame, cúbreme, protégeme, defiéndeme, y libérame hoy y siempre.
+ Contra todos los espíritus inmundos de ira, soberbia, gula, pereza, orgullo, envidia, avaricia, muerte, destrucción, pobreza, enfermedad:
Jesús mío, séllame, cúbreme, protégeme, defiéndeme, y libérame hoy y siempre.

¿Quién cómo Dios Hijo que me sella con su poder infinito?... Nadie como Dios Hijo que me sella con su poder infinito.
¿Quién cómo Dios Hijo que me sella con su poder infinito?... Nadie como Dios Hijo que me sella con su poder infinito.
¿Quién cómo Dios Hijo que me sella con su poder infinito?... Nadie como Dios Hijo que me sella con su poder infinito.

Oh Dios Espíritu Santificador de todo, quien con tu poder, grandeza y santidad diste forma y figura al hombre y al universo y sostienes todo lo creado.
Yo N… invoco tu poderosa santidad sobre mí que soy una pobre criatura sin méritos y débil. Ven Santificador mío.

+ Séllame Espíritu santo mío con tu poder santo.
+ Séllame Espíritu santo mío con tu poder celestial.
+ Séllame Espíritu santo mío con tu poder infinito.

+ Contra el demonio, sus jerarquías y sus agentes espirituales y materiales:
Espíritu Santo mío, séllame, cúbreme, protégeme, defiéndeme y libérame hoy y siempre.
+ Contra los espíritus inmundos que me han atacado desde mi concepción:
Espíritu Santo mío, séllame, cúbreme, protégeme, defiéndeme y libérame hoy y siempre.
+ Contra los espíritus inmundos que me han atacado desde mi gestación:
Espíritu Santo mío, séllame, cúbreme, protégeme, defiéndeme y libérame hoy y siempre.
+ Contra los espíritus inmundos que me han atacado desde mi infancia:
Espíritu Santo mío, séllame, cúbreme, protégeme, defiéndeme y libérame hoy y siempre.
+ Contra los espíritus inmundos que me han atacado desde mi juventud:
Espíritu Santo mío, séllame, cúbreme, protégeme, defiéndeme y libérame hoy y siempre.
+ Contra los espíritus inmundos que me están atacando en este momento de mi historia:
Espíritu Santo mío, séllame, cúbreme, protégeme, defiéndeme y libérame hoy y siempre.
+ Contra los espíritus inmundos que atacan mi mente y mis sentidos:
Espíritu Santo mío, séllame, cúbreme, protégeme, defiéndeme y libérame hoy y siempre.
+ Contra los espíritus inmundos que atacan mi cuerpo y mi fuerza:
Espíritu Santo mío, séllame, cúbreme, protégeme, defiéndeme y libérame hoy y siempre.
+ Contra los espíritus inmundos que han atacado mi pasado mi presente y desean destruir mi futuro hacia la eternidad:
Espíritu Santo mío, séllame, cúbreme, protégeme, defiéndeme y libérame hoy y siempre.


¿Quién como Dios Espíritu Santo que me sella con su santidad eterna? Nadie como Espíritu Santo que me sella con su santidad eterna.
¿Quién como Dios Espíritu Santo que me sella con su santidad eterna? Nadie como Espíritu Santo que me sella con su santidad eterna.
¿Quién como Dios Espíritu Santo que me sella con su santidad eterna? Nadie como Espíritu Santo que me sella con su santidad eterna.

Dios creador mío, Dios Salvador mío, Dios Espíritu Santo santificador mío, cada segundo, cada minuto, cada hora, cada día, cada semana, cada mes y cada año de mi vida tu poder me sella, protege, cuida y defiende contra el espíritu del mal y todas sus jerarquías y agentes espirituales y materiales.
Vivo de ti Padre Creador.
Vivo en ti Señor Salvador.
Vivo por ti Señor Santificador. (Tres veces)
Amén, Amén, Amén.



5. ORACIÓN DE PURIFICACIÓN (Necesaria siempre que se ora por los demás).

Cristo Jesús, Señor mío, te doy las gracias por todo lo que hiciste por mis hermanos, que fueron atendidos en tu Nombre. Te pido que laves y purifiques con tu Sangre Preciosa todo mi ser: cuerpo, alma y espíritu. Que tu Sangre Preciosa Purifique mi interior, mi cerebro, mis células, mi mente, mi pensamiento, mi imaginación, mi memoria, mi entendimiento y mi voluntad.

Nadie tiene derecho a tocar mi interior; que tu Sangre Señor Jesucristo purifique todo mi exterior, mi cuerpo de cabeza a pies, que me laves de cualquier impureza, infestación, daño o mal, causado en este Ministerio que acabo de desempeñar.

Te entrego toda esclavitud y venganza que el Enemigo quisiera ejercer contra, mí como consecuencia de la liberación que haces de tus ovejas; y todo espíritu maligno que quisiera acechar estos lugares, hacerme daño, o dañar a cualquier persona, por el Poder de tu Preciosa Sangre quede atado y amordazado, y lo mandamos cautivo a tus pies. Y tú Cristo Jesús, lo envíes al sitio donde deba estar.

Que esta purificación llegue a toda mi familia dondequiera que se encuentre; en tu Nombre Señor Jesucristo, pido que no quede nada de gloria en mí, vanidad u orgullo. Yo siervo inútil, sólo hice lo que tenía que hacer, pues tu has sido quien ha realizado esta obra en mis hermanos, porque tuyo es el Poder y la Gloria por siempre Señor. Que a mi casa y a todos los lugares donde yo vaya, solo lleve alegría, paz, salud y amor; que yo sea recibido de igual forma.

En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

6. Salmo 34 (33)
Los de la justicia divina

1 De David. Cuando fingiéndose demente ante Abimélek, fue despachado por él y se marchó.
2 Bendeciré a Yahvé en todo tiempo, sin cesar en mi boca su alabanza;
3 en Yahvé mi alma se gloría, ¡óiganlo los humildes y se alegren!
4 Engrandeced conmigo a Yahvé, ensalcemos su nombre todos juntos.
5 He buscado a Yahvé, y me ha respondido: me ha librado de todos mis temores.
6 Los que miran hacia él, refulgirán: no habrá sonrojo en su semblante.
7 Cuando el pobre grita, Yahvé oye, y le salva de todas sus angustias.
8 Acampa el ángel de Yahvé en torno a los que le temen y los libra.
9 Gustad y ved qué bueno es Yahvé, dichoso el hombre que se cobija en él.
10 Temed a Yahvé vosotros, santos suyos, que a quienes le temen no les falta nada.
11 Los ricos quedan pobres y hambrientos, mas los que buscan a Yahveh de ningún bien carecen.
12 Venid, hijos, oídme, el temor de Yahvé voy a enseñaros.
13 ¿Quién es el hombre que apetece la vida, deseoso de días para gozar de bienes?
14 Guarda del mal tu lengua, tus labios de decir mentira;
15 apártate del mal y obra el bien, busca la paz y anda tras ella.
16 Los ojos de Yahvé sobre los justos, y sus oídos hacia su clamor,
17 el rostro de Yahvé contra los malhechores, para raer de la tierra su memoria.
18 Cuando gritan aquéllos, Yahvé oye, y los libra de todas sus angustias;
19 Yahvé está cerca de los que tienen roto el corazón. él salva a los espíritus hundidos.
20 Muchas son las desgracias del justo, pero de todas le libera Yahvé;
21 todos sus huesos guarda, no será quebrantado ni uno solo.
22 La malicia matará al impío, los que odian al justo lo tendrán que pagar.
23 Yahvé rescata el alma de sus siervos, nada habrán de pagar los que en él se cobijan.


7. Salmo 130 (129)
De profundis

1 Canción de las subidas. Desde lo más profundos grito a ti, Yahvé:
2 ¡Señor, escucha mi clamor! ¡Estén atentos tus oídos a la voz de mis súplicas!
3 Si en cuenta tomas las culpas, oh Yahvé, ¿quién, Señor, resistirá?
4 Mas el perdón se halla junto a ti, para que seas temido.
5 Yo espero en Yahvé, mi alma espera en su palabra;
6 mi alma aguarda al Señor más que los centinelas la aurora; más que los centinelas la aurora,
7 aguarde Israel a Yahvé. Porque con Yahvé está el amor, junto a él abundancia de rescate;
8 él rescatará a Israel de todas sus culpas.


Dios omnipotente, Padre de bondad y de misericordia, apiadaos de las benditas almas del Purgatorio y ayudad especialmente a mis queridos padres y antepasados.

A cada invocación se contesta: ¡Jesús mío, misericordia!


Ayudad a mis hermanos y parientes.
Ayudad a todos mis bienhechores espirituales y temporales.
Ayudad a los que han sido mis amigos y súbditos.
Ayudad a cuantos debo amor y oración.
Ayudad a cuantos he perjudicado y dañado.
Ayudad a los que han faltado contra mí.
Ayudad a aquellos a quienes profesáis predilección.
Ayudad a los que están más próximos a la unión con Vos.
Ayudad a los que os desean más ardientemente.
Ayudad a los que sufren más.
Ayudad a los que están más lejos de su liberación.
Ayudad a los que menos auxilio reciben.
Ayudad a los que más méritos tienen por la Iglesia.
Ayudad a los que fueron ricos aquí, y allí son los más pobres.
Ayudad a los poderosos, que ahora son como viles siervos.
Ayudad a los ciegos que ahora reconocen su ceguera.
Ayudad a los vanidosos que malgastaron su tiempo.
Ayudad a los pobres que no buscaron las riquezas divinas.
Ayudad a los tibios que muy poca oración han hecho.
Ayudad a los perezosos que han descuidado tantas obras buenas.
Ayudad a los de poca fe que descuidaron los santos Sacramentos.
Ayudad a los reincidentes que sólo por un milagro de la gracia se han salvado.
Ayudad a los padres que no vigilaron bien a sus hijos.
Ayudad a los superiores poco atentos a la salvación de sus súbditos.
Ayudad a los pobres hombres, que casi sólo se preocuparon del dinero y del placer.
Ayudad a los de espíritu mundano que no aprovecharon sus riquezas o talentos para el cielo.
Ayudad a los necios, que vieron morir a tantos no acordándose de su propia muerte.
Ayudad a los que no dispusieron a tiempo de su casa, estando completamente desprevenidos para el viaje más importante.
Ayudad a los que juzgaréis tanto más severamente, cuánto más les fue confiado.
Ayudad a los pontífices, reyes y príncipes.
Ayudad a los obispos y sus consejeros. Ayudad a mis maestros y pastores de almas.
Ayudad a los finados sacerdotes de esta diócesis.
Ayudad a los sacerdotes y religiosos de la Iglesia católica.
Ayudad a los defensores de la santa fe.
Ayudad a los caídos en los campos de batalla.
Ayudad a los sepultados en los mares.
Ayudad a los muertos repentinamente.
Ayudad a los fallecidos sin recibir los santos sacramentos.

¡Oh Dios! Nuestro Creador y Redentor, con tu poder Cristo conquistó la muerte y volvió a Ti glorioso. Que todos tus hijos que nos han precedido en la fe (especialmente N...) Participen de su victoria y disfruten para siempre de la visión de tu gloria donde Cristo vive y reina contigo y el Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amen.

V. Dadles, Señor, a todas las almas el descanso eterno.
R. Y luzca para ellos la luz perpetua.

V. Descansen en paz.
R. Amen.

María, Madre de Dios, y Madre de misericordia, ruega por nosotros y por todos los que han muerto en el regazo del Señor. Amén

8. Bajo tu amparo/Sub Tuum Praesidium.
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas en las necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita. Amen.

9. Oraciones conclusivas.
Oremos a nuestro Padre Celestial por la conversión de nuestros seres querido con la esperanza de que Él nos escucha y que Dios ilumine sus mentes y corazones para que regresen a la casa del padre y reconozcan su pecado , que el Espíritu Santo les de la gracia de abandonar la vida de pecado radicalmente y de volver con corazones limpios a los brazos amorosos del Padre Celestial

¡Almas benditas! nosotros hemos rogado por vosotros que sois tan amadas de Dios y estáis seguras de no poderlo más perder: rogadle por nosotros miserables que estamos en peligro de condenarnos para siempre.

¡Dulce Jesús, dad descanso eterno a las benditas almas del Purgatorio!
Que la Virgen los acompañe siempre.

V. Ave María Purísima.
R. Sin pecado concebida.

En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amen.

«Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.»
«Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que El mismo es ofendido. Por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María, os pido la conversión de los pobres pecadores. Amén.»

10. En la Cruz: († Santiguación)
En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amen.


 

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