Dios Padre

 

 SOY YO, EL QUE OS ESTÁ PROTEGIENDO,

NO ES VUESTRA TORRE DE BABEL NI VUESTRAS CONSTRUCCIONES

 

  

 

 

 

                 

Rosario vespertino.

 

 

 

Temas:

 

Pedidle al Espíritu Santo, que habita en vosotros, que os haga gozar esa realidad, que os haga sentir en todo vuestro ser lo que debéis sentir al estar con Nosotros.

Pedidme, Mis pequeños, que podáis entender todo esto que os he explicado, porque si lo entendéis y Me pedís que se realice en vuestra vida, no os imagináis lo felices que seréis.

A todos se os da una oportunidad de cambio, aprovechadla, Mis pequeños, mientras tanto, tratad de amaros los unos a los otros como Yo os enseñé y como os he pedido.

La Sabiduría os llevará hacia la Verdad, hacia la realidad espiritual en la cual os debéis mover como criaturas creadas.

Los que estáis construyendo vuestros refugios humanos, no estáis viniendo a ser protegidos por Mi Poder Divino, estáis confiando en vuestra construcción, en vuestras capacidades, en vuestros bienes humanos.

 

 

Mensaje de Dios Padre, Nuestro Señor Jesucristo y la Santísima Virgen a J. V. (2 de Mayo de 2012)

 

 

 

Primer Misterio, Habla Dios Padre

Sobre: Pedidle al Espíritu Santo, que habita en vosotros, que os haga gozar ésa realidad, que os haga sentir en todo vuestro ser lo que debéis sentir al estar con Nosotros.

 

    Hijitos Míos, todos vosotros, como seres humanos, tenéis vuestras preocupaciones, necesidades, gustos, tribulaciones, todos vosotros vivís en este mundo para servirme y servir a vuestros hermanos.

 

 

    Durante vuestra vida, muchas veces ésta se vuelve tediosa, porque está llena de problemas y a veces no tenéis las soluciones para resolver esos problemas y se os hace pesada, pero de vez en cuando tenéis una ilusión y eso os da vida, esperáis los días con ansia, para llegar a ese momento que os va a dar alegría y quizá hasta os hará olvidar muchos de vuestros problemas mientras estáis en esos momentos de alegría.

 

 

    Mis pequeños, cómo quisiera que esos momentos de alegría fueran para Mí. Cómo quisiera que al buscarme, tuvierais esas alegrías, como cuando tenéis las alegrías del mundo y que las gozáis plenamente.

 

 

    Cómo quisiera, Mis pequeños, vosotros, como criaturas, como niños pequeños que sois, que tuvierais esas alegráis Conmigo, porque no os imagináis lo que Yo Soy y debiera Ser para todo el género humano. Soy vuestro Dios y ya el decir “Soy vuestro Dios” es el estar hablando de una Potencia increíble. No tengo medida y el estar Conmigo o buscarme debiera ser una gran alegría para vosotros, porque estáis viniendo a orar, a conversar, a pasar un momento con vuestro Dios y Creador y ya el simple hecho de esperar por tener un momento Conmigo, ya que cuando os apartáis del mundo Me tenéis a Mí, debiera ser una gran alegría para vosotros y, ciertamente, Yo también lo gozo, porque cuando la criatura se vuelve hacia Mí y Me da aunque sea unos momentitos de su tiempo, Yo gozo esos momentitos, pero más debierais gozarlos vosotros, porque al buscarme y al orar por algunos momentos o compartirme vuestros momentos, ya sean de alegría o de tristeza, Me estáis tomando en cuenta a Mí. Vuestra alegría debiera ser inmensa, porque entráis en contacto Conmigo.

 

 

    Vosotros os alegráis cuando entráis en contacto con una persona famosa en la Tierra, gozáis esos momentos y os queda el recuerdo por mucho tiempo. Yo, vuestro Dios Soy infinitamente más importante que cualquier criatura de la Tierra, por más famosa que sea y no Me dais a Mí Mi lugar, no Me tomáis en cuenta y cuando entráis en oración Conmigo, Me olvidáis rápidamente.

 

 

    Esa es Mi tristeza con la gran mayoría de los hombres, esa es la tristeza de Mi Hijo en el Huerto de los Olivos, esa es la tristeza de Mi Hija, la Siempre Virgen María, que poco os acordéis de Nosotros en la Tierra. El Cielo, deseoso está que vosotros alcéis vuestros ojos hacia el Cielo y pongáis vuestro corazón en el Nuestro.

 

 

    Pedidle al Espíritu Santo, que habita en vosotros, que os haga gozar esa realidad, que os haga sentir en todo vuestro ser lo que debéis sentir al estar con Nosotros. Cuando vosotros Me buscáis, cuando buscáis a vuestro Dios, debierais gozar y todos vosotros debierais gozar, como aquellos que ya Me han encontrado, que se pasan en éxtasis minutos, horas, porque han encontrado a su Dios y han encontrado la realidad de su vida que Soy Yo.

 

 

    Pedidme, Mis pequeños, que os ayude a gozar de Mi Presencia a lo largo de vuestra vida y cambiaréis infinitamente, porque entonces ya estará vuestro corazón donde debe estar, que es junto al Mío. Ya no os separaréis, porque sabréis que vuestra meta, vuestra finalidad, vuestra misión en la Tierra es que os unáis perfectamente Conmigo y al hacerlo así, transmitiréis el Amor, que encontrasteis, a vuestros hermanos. Todo cambia y cambiará, porque entonces viviréis realmente el Amor y la felicidad aún estando todavía sobre la Tierra.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

 

 

Segundo Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Pedidme, Mis pequeños, que podáis entender todo esto que os he explicado, porque si lo entendéis y Me pedís que se realice en vuestra vida, no os imagináis lo felices que seréis.

 

    Hijitos Míos, este es el tiempo en que la humanidad entera pasará de la oscuridad hacia la Luz. Tendréis todos vosotros la oportunidad de conocer la Luz, aun aquellos que no nacieron dentro de la religión en la que Mi Hijo es el Pastor de todos vosotros.

 

 

    Toda la Humanidad se llenará de Mi Luz, toda la humanidad se verá a sí misma. Toda la humanidad gozará de Mis delicias, de Mi Amor. Toda la humanidad conocerá sus faltas y el daño que Me hicieron. Toda la humanidad tendrá la oportunidad, libremente, de venir a Mí o rechazarme, en lo futuro. Para toda la humanidad se abrirán las Puertas de los Cielos de par en par.

 

 

    Todos tendréis la oportunidad, primeramente, de conocerme, de conocer Mi Amor y, si no, tendréis la libertad de rechazarme y ya no tendréis la oportunidad de ver la Luz eternamente y las tinieblas os cubrirán.

 

 

    Soy un Dios Justo, Soy un Dios de Amor, soy un Dios benévolo, aun con aquellos que Me han atacado, que han atacado todo lo Mío y a los que están Conmigo.

 

 

    Toda la humanidad podrá escoger entre un cambio verdadero de vida, para cambiar a este mundo hacia el Amor, o se podrá mantener en el error, en la maldad, en la destrucción en la que actualmente estáis viviendo.

 

 

    ¡Oh!, ¡Mis pequeños, cuánto mal hay en el corazón del hombre!, ¿por qué permitisteis que el mal anidara en el corazón, cuando Mi Bien os iba a producir cosas mejores? béis desperdiciado tantas y tantas bendiciones. Se os dio tanto y no todos lo han aprovechado.

 

 

    Mi Hijo abrió Sus Brazos en la Cruz en señal de ese deseo de abrazaros a todos, de perdonaros a todos, y aun así no habéis querido comprender las Bondades de Mi Corazón y todo lo que se ha hecho por vosotros, para vuestra salvación eterna.

 

 

    El Bien está frente a vosotros, en cualquier momento lo podéis tomar, pero ahí lo dejáis y preferís tomar el mal, tontamente, porque el mal solamente os llevará a vuestra propia destrucción, cuando Mi Bien, os va a dar Vida, Vida plena, tanto en vuestro cuerpo como en vuestra alma.

 

 

    Ciertamente va a haber una transfiguración para vuestros cuerpos humanos, ya os lo he anunciado, pero poco habéis entendido. El hombre no sabe esperar sois impacientes, Mis pequeños, se os han anunciado muchas cosas buenas que sucederán, pero vosotros no queréis que esto ya se dé, porque queréis gozar y no a nivel espiritual. No queréis sacrificios ni penitencias, simplemente queréis gozar en vuestro cuerpo, en todo aquello que os va a llevar a una destrucción espiritual si os mantenéis con ese deseo de la búsqueda carnal y todo lo que vuestra carnalidad exige.

 

 

    Soy vuestro Dios, Mis pequeños, Yo no exijo como vosotros mismos os exigís en vuestra carnalidad de vuestro mundo, de vuestra materialidad, Yo solamente os pido que Me deis vuestra voluntad. Cuando Me dais vuestra voluntad, ciertamente seguís en el mundo, seguiréis caminando por el mundo, seguiréis haciendo lo que vuestras obligaciones de estado exigen, la diferencia estriba, en que cuando vosotros Me dais vuestra voluntad, vuestros actos se vuelven actos santos, actos Divinos, porque Yo camino con vosotros, hablo por vosotros, pienso por vosotros, actúo en general por vosotros, y ¿quién más que Yo puedo actuar, vivir, hablar en perfección, con Sabiduría? Esa es la gran diferencia de vivir solos y para el mundo, sin pedir Mi ayuda, sin pedir Mis Consejos, que cuando Me pedís que se haga Mi Voluntad en vuestra vida, entonces todo lo que haréis, primeramente se santificará, porque Yo estoy actuando en vosotros, como Mi Hijo actuó bajo Mi Voluntad cuando se dio por vosotros en la Tierra.

 

 

    Ved aquí la diferencia, Mis pequeños, los santos, las almas buenas, las almas que son ejemplo sobre la Tierra han entendido bien esto y lo han llevado a cabo. El ser santos, podría deciros que es simplemente dejar que Mi Voluntad se haga en vuestra vida.

 

 

    Vuestros Primeros Padres vivían en esa santidad, Yo actuaba con ellos y a través de ellos, Mi Sabiduría, Mi Voluntad, todo estaba en ellos y gozaban inmensamente Conmigo, con Mi  Voluntad en ellos. Ellos luego no quisieron actuar bajo Mi Voluntad y es cuando erraron el camino, el actuar bajo su voluntad echó a perder todo.

 

 

    Estos son tiempos, Mis pequeños, en que se os dará la oportunidad de volver a esa vida que llevaban vuestros Primeros Padres, que era el vivir bajo Mi Voluntad y eso es un ofrecimiento de todos vuestros actos, un pedir permiso a Mí, vuestro Dios, antes de hacer lo que vosotros queráis hacer, es el gozar lo que Yo os doy, porque cuando el alma se suelta a Mi Voluntad, Yo la consiento y le regalo infinidad de cosas que sé que os darán un gusto inmenso.

 

 

    Vosotros cuando os dejáis mover por Mi Voluntad no perdéis nada, ganáis inmensamente.

 

 

    Ciertamente Me ganáis a Mí y al ganarme a Mí, ganáis todo, porque Soy el Creador de todo. Comparto con las almas que se han donado a Mi voluntad grandes secretos, grandes dones, grandes bendiciones, grandes alegrías, porque Soy un Padre que consiente a Sus hijos, Soy un Padre que ama infinitamente a Su criatura y que enseña también a Su criatura a amarme. Yo estoy con esas almitas y esas almitas están plenamente Conmigo, no se separan en ningún momento de Mí y permiten que Mi Voluntad actúe en su vida y de esta forma, al estar Yo viviendo por ellas, también las cuidaré de los ataques fuertes del enemigo.

 

 

    ¡Oh! ¡Si entendierais todo esto!, y lo siguierais, cómo gozaríais vuestra estancia en la Tierra y todo esto sería una preparación para vivir eternamente en el Reino de los Cielos, porque las almas del Cielo viven bajo Mi Divina Voluntad.

 

 

    Pedidme, Mis pequeños, que podáis entender todo esto que os he explicado, porque si lo entendéis y Me pedís que se realice en vuestra vida, no os imagináis lo felices que seréis, la misma felicidad que vuestros Primeros Padres tenían en el Paraíso y era el Paraíso porque gozaban plenamente en su ser el vivir Conmigo, su Dios y Creador. Eso es el Paraíso real de todos vosotros, el encontrar el gran tesoro que Soy Yo. Buscadme, Mis pequeños y Me dejaré encontrar, es Mi Amor el que quiere estar plenamente en vosotros. Ojalá ese deseo también nazca en vuestro corazón.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Tercer Misterio, Habla Nuestro Señor Jesucristo

 

Sobre: A todos se os da una oportunidad de cambio, aprovechadla, Mis pequeños, mientras tanto, tratad de amaros los unos a los otros como Yo os enseñé y como os he pedido.

 

    Hijitos Míos, vosotros, a los que no os falta de lo material, os pido ayudéis a vuestros hermanos que no tienen a veces ni lo mínimo para vivir y, os podría decir, a vivir decorosamente, como debierais vivir aquí en la Tierra, que no os faltara alimentos, que no os faltara techo, que no os faltara ropa con qué cubrir vuestra desnudez.

 

 

    Mis pequeños, poco amor, poca Caridad hay entre vosotros, muy pocos son los que todavía voltean a ver al pobre que se acerca y darle alguna moneda. Ponéis muchos pretextos, arguyendo que esa moneda será para cosas malas, pero eso ya no os incumbe a vosotros, Mis pequeños, Yo conozco el corazón de los hombres, conozco el vuestro cuando dais esa caridad, cuando ese acto lo realizáis, se une a Mis actos. Yo estuve también sobre la Tierra, caminé entre ricos y pobres, ayudé aún a los más necesitados, a todos ayudé, a veces, con lo material, a veces con lo espiritual porque eran Mis hermanos. Todos vosotros sois Mis hermanos, porque vine a la Tierra a hermanarme con el género humano.

 

 

    Muchos corazones se han endurecido y principalmente porque no estudian Mi Vida y Mis Palabras en las Sagradas Escrituras. Yo le doy al que da, al ciento por uno, consiento a las almas caritativas que dan a sus hermanos que no tienen y no solamente hablo de lo material, porque muchas veces más necesita el hombre de lo espiritual. Os llena más una palabra bonita, un consejo sano, que un pan o una comida sustanciosa.

 

 

    Ciertamente llenáis vuestro cuerpo, le dais de comer, pero a pesar de que vuestro cuerpo ya tiene su alimento, vuestra alma puede seguir sufriendo y mucho y podría deciros que de nada sirvió ese alimento del cuerpo porque vuestra alma, al no tener su alimento, no le aprovechará mucho.

 

 

    Os habéis vuelto muy fríos, hacéis todo para vosotros mismos. Poco convivís con vuestros hermanos, os encerráis en vuestro propio mundo. La caridad, que se puede dar en diferentes formas, ya no aplica para muchos de vosotros, os escondéis de vuestros hermanos arguyendo que os pueden atacar u os pueden hacer algún daño y, así, vais perdiendo contacto con el corazón de vuestros hermanos y acabáis temiéndoles a todos, cuando debierais convivir como hermanos, ayudándoos unos a otros en vuestras necesidades particulares.

 

 

    Todos vosotros tenéis necesidades, padecéis en vuestro cuerpo, en vuestra alma, en vuestra economía, en vuestra espiritualidad y he dado dones a cada uno de vosotros, dones diferentes, para que os cuidarais y pudierais ayudaros unos a otros y crearais esa verdadera familia aquí en la Tierra, como se vive en el Cielo.

 

 

    En el Reino de los Cielos se vive la hermandad santa, se vive el Amor entre todas las almas. Aquí en la Tierra, Satanás se ha encargado de separaros, sois individuos, ya no sois familia, no dais de lo que tenéis y padecéis mucho por ello. Tratáis de quitarle al hermano de lo que tiene y no compartís nada de lo que tenéis, a pesar de que lo que tenéis lo adquiristeis con los dones que Yo os concedí. El egoísmo, la avaricia, la grosería, la vivís todos los días porque ya no sois hermanos, porque ya no os cuidáis los unos a los otros, porque ya no os importa cómo vive vuestro hermano y qué necesidades tiene.

 

 

    Os he dicho que Satanás os ha ido separando y debéis procurar hacer familia nuevamente. El Reino de los Cielos es para todos vosotros, en familia y no como individuos apartados, que no queréis saber de vuestros hermanos y a veces ni siquiera de los que habitan o habitaron el mismo techo.

 

 

    ¡Cuánta desilusión Me causáis, Mis pequeños! ¡Cuánta falta de amor hay entre vosotros! Yo, vuestro Hermano Mayor, Jesucristo, vine a enseñaros el Amor, el Amor que se vive en el Reino de los Cielos y al cual debéis tender. Pero Satanás, os sigue cegando y os llena de temores. Como os dije, ya no confiáis en vuestros hermanos y le hacéis más caso al temor que al Amor. ¿Por qué no ahora pensáis al revés y así cambiaréis vuestro mundo y os amaréis los unos a los otros como Yo os vine a enseñar?

 

 

    Empezad a tratar mejor a vuestros hermanos, deseadles cosas buenas, un “buenos días”, “un buenas tardes”, “un buenas noches”, “un buen camino”, decidles cosas bonitas, cosas que les halaguen y poco a poco empezaréis a romper esas barreras de temor que Satanás ha puesto entre vosotros. Ciertamente, vivís en temor y en el Amor no debe haber temor.

 

 

    Empezad, Mis pequeños, a producir amor entre todos vosotros para que preparéis Mi regreso a la Tierra. Yo no puedo regresar a estar entre vosotros cuando no os estáis amando los unos a los otros. Si ahora bajara para querer estar entre vosotros, seguramente muchos Me atacarían y Me Crucificarían de nuevo. Es una realidad, es una desgracia, porque no estaríais apreciando la Presencia de todo un Dios entre vosotros.

 

 

    Yo Soy el Amor, Soy Hijo del Amor y todos vosotros fuisteis creados en el Amor, vuestra vida debe tender hacia el Amor en todas sus facetas y no lo estáis haciendo, Mis pequeños. Dais muy poco porque estáis encerrados en vuestro propio mundo, en vuestro propio pequeño mundo.

 

 

    El Universo entero pertenece a aquellos que están Conmigo, solamente buscáis lo poco que os da el mundo, vivís muy empobrecidos, cuando pudierais ser muy ricos al vivir con el Universo entero con vosotros y esto se da, cuando vivís en el Amor.

 

 

    Mucho bien se ha derramado sobre todas las almas y sobre todos los tiempos, y poco, muy poco habéis aprovechado. Ése es un gran dolor en Mi Corazón y en el corazón de todos aquellos que se dan por sus hermanos, tacháis como tontos a aquellos que viven en el Amor y producen Amor. Ya no se os hace práctico vivir en el Amor ni transmitirlo porque os sentís débiles ante vuestros hermanos cuando vivís de esa forma y, si vierais lo que realmente se ve desde el Cielo sobre aquellas almas que están amando, las que están produciendo Amor, las que están buscando el Amor, os llevaríais una sorpresa inmensa. Creéis que ser poderosos en este mundo es tener mucho dinero, es tener muchas relaciones con hermanos vuestros que están en niveles altos, económicos o políticos y estas almas son las que más tristeza causan al Cielo, serán poderosas en la Tierra, pero no son nada para los bienes del Cielo.

 

 

    Vosotros, los que aún amáis, los que producís amor, los que queréis todavía vivir en el Amor, seguid adelante, que pronto encontraréis grandes riquezas que acumulasteis por vivir como Yo os enseñé. Gozaréis vuestra entrada en el Reino de los Cielos, porque encontraréis almas como la vuestra, llenas de Amor, llenas de un gran deseo de vivir según el Amor que Yo os enseñé y que multiplicaréis y engrandeceréis en la eternidad.

 

 

    El Amor hace grandes a las almas que lo poseen, en cambio, las riquezas absurdas de la Tierra os degradan, os nulifican, os destruyen, cuando solamente buscáis lo del mundo.

 

 

    Meditadlo, Mis pequeños, porque para muchos de vosotros, el tiempo de vuestra vida sobre la Tierra pronto se terminará, si buscasteis lo del mundo, lloraréis el haber errado en la vida que escogisteis.

 

 

    A todos se os da una oportunidad de cambio, aprovechadla, Mis pequeños, mientras tanto, tratad de amaros los unos a los otros como Yo os enseñé y como os he pedido.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

 

 

Cuarto Misterio, Habla la Santísima Virgen María

 

Sobre: La Sabiduría os llevará hacia la Verdad, hacia la realidad espiritual en la cual os debéis mover como criaturas creadas.

 

     Hijitos Míos, ciertamente fui Bendecida con grandes Virtudes y con un grande Amor de Nuestro Padre Dios en Su Santísima Trinidad. Ciertamente, con los dones que se Me otorgaron, especialmente la Sabiduría, pude escoger el cómo vivir para Nuestro Dios.

 

 

    La Sabiduría Me llevó hacia la Humildad, porque Nuestro Dios se merece todo, la criatura está para servir a Nuestro Dios, aquél que se hace más que Dios, cuando llena de soberbia está, pierde todo lo que podría obtener al vivir en esa pequeñez que Nuestro Padre Dios quiere de la criatura.

 

 

   La criatura es pequeña, la criatura depende de su Creador, la criatura está para darse en plenitud a Aquel que la creó. La criatura, con Discernimiento Santo, debe entender que nunca podrá ser más que su Creador y que depende totalmente de Él.

 

 

    Cuando la criatura se aparta de su Dios y Creador, porque siente que no Le debe nada, que siente que puede ser autónoma, en ese momento decrece ante los Ojos de Nuestro Dios y no porque no la quiera, sino porque la soberbia está impidiendo la entrada de Su Gracia a todo su ser.

 

 

    Ciertamente, Nuestro Dios, busca a la criatura más necesitada, ya sea por pecado, ya sea por soberbia, ya sea por maldad, por todo aquello que va en contra de lo que es el Amor. Cuando un alma se ha contaminado por la maldad, esa alma es más buscada por Nuestro Dios y lo visteis con Mi Hijo, que vino a la Tierra. Él buscaba al enfermo, al que vivía en el pecado, al que actuaba en el error. Muchos de ellos vivían así por ignorancia y otros porque habían escogido esa forma de vida pero, al fin y al cabo, todos enfermos a los Ojos de Nuestro Dios.

 

 

    Si vosotros os creéis sanos, en ese momento realmente estaréis enfermos porque, el sentirse sano, es sentirse sin necesidad de buscar a Aquel que lo va a sanar, se siente sano, pero realmente está enfermo porque su soberbia lo ciega y un alma ciega nunca podrá ir por un buen camino, tarde o temprano caerá o se desviará por caminos incorrectos que le podrán llevar a la muerte eterna.

 

 

    Mis pequeños, en todo momento pedidle a Mi Esposo, el Santo Espíritu de Amor, Sabiduría, Sabiduría Santa, que os va a llevar a una excelsitud de vida espiritual, porque la Sabiduría os llevará hacia la Verdad, hacia la realidad espiritual en la cual os debéis mover como criaturas creadas. Una criatura nunca podrá tener el lugar de Dios, ni podrá tener las capacidades de todo un Dios.

 

 

    Al no tener Sabiduría, vosotros fácilmente caéis en las mentiras de Satanás y él es el que os desvía y os lleva a imaginaros infinidad de irrealidades en las cuales puede vivir la criatura.

 

 

    Como os dije, la sabiduría os va a llevar a la humildad y os va a enseñar que sois pequeños y vais a conocer que para poder ser grandes ante los Ojos de Nuestro Dios, solamente confiando en Su Poder Divino, lo lograréis.

 

 

    Pedid pues la Sabiduría Santa, Mis pequeños, para que podáis entender que solamente en la pequeñez podréis recibir abundantemente las Bendiciones de Nuestro Dios, vuestro Creador.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

 

Quinto Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Los que estáis construyendo vuestros refugios humanos, no estáis viniendo a ser protegidos por Mi Poder Divino, estáis confiando en vuestra construcción, en vuestras capacidades, en vuestros bienes humanos.

 

    Hijitos Míos, ciertamente, por vuestra pequeñez, por vuestra falta de virtud, por vuestra falta de Sabiduría Santa, vosotros tendéis a buscar lo material para protegeros. Buscáis primero proteger vuestro cuerpo y vuestras posesiones y muy al final os acordáis de proteger vuestra alma y hacerla crecer.

 

 

    Tenéis el ejemplo de la Torre de Babel, ciertamente se habían dado, en la humanidad de aquél tiempo, grandes desastres, como el Diluvio, pero que todo esto se dio por la falta de espiritualidad del hombre. Seguían viendo solamente lo material, cómo cuidar de lo material, cómo cuidar de su propia vida física, cuando se les llamaba continuamente a un cambio de vida en lo espiritual.

 

 

    Mi Hijo también se lo dijo a los hombres de ese tiempo “vosotros venís tras de Mí, por el alimento que Yo os doy para vuestro cuerpo, pero no queréis hacer un cambio fuerte, definitivo en vuestra alma”.

 

 

    Y seguís en lo mismo, se os ha pedido a través de los profetas del Antiguo Testamento, se os ha pedido a través de Mi Hijo, en el Nuevo Testamento, a través de los profetas de este tiempo, a través de Mi Hija, la Siempre Virgen María en Sus apariciones. Todo lo que se os dice, todo lo que se os recuerda, es volver hacia Mí, vuestro Dios, a engrandecer vuestra alma, con las capacidades que ya debéis tener, empezando con el Amor y teniendo el Amor en alto grado, vosotros tendréis infinidad de Virtudes, de capacidades y dones especiales para ayudar a vuestros hermanos y así poder seguir viviendo en el Amor. Pero preferís seguir cuidando y protegiendo a vuestro cuerpo y vuestras cosas materiales, habláis de refugios, habláis de protecciones para que los desastres que se puedan venir no os produzcan ni un solo rasguño en vuestro cuerpo y que podáis proteger vuestras posesiones materiales. ¿De qué os sirve un refugio humano con una construcción blindada y protegida de otros hermanos vuestros, cuando vuestra alma vive en el error, en el pecado, en la falta de amor hacia sus hermanos y, sobre todo hacia Mí, vuestro Dios? Os seguís cubriendo de cosas que os protegen nada más en vuestra materialidad y ¿de qué os servirán si vais a sucumbir y a morir eternamente por vuestra falta de amor hacia Mí y hacia vuestros hermanos?

 

 

    Entended bien esto, Mis pequeños, porque estáis tergiversando fuertemente vuestra realidad. Aquellos que confían fuertemente en Mí, que confían con una Fe ciega, no necesitan buscar refugios, no necesitan construir una Torre de Babel para retarme, creyendo que estando en vuestra Torre de Babel no os alcanzará Mi Ira si os la merecéis, pero si vosotros os protegéis con una vida de Amor y de Virtudes, profunda, esa es vuestra protección real, porque lo que debéis proteger es vuestra alma, porque es lo que va a trascender después de vuestra muerte.

 

 

    Seguís protegiendo lo que se quedará en el mundo y que polvo se volverá. Vuestra alma es un tesoro y no lo estáis protegiendo como debéis, especialmente por vuestra falta de Fe, y vuestra falta de Fe os lleva a que no confiéis en Mí, vuestro Dios y eso Me duele mucho. No confiáis en Mi Amor, no confiáis en Mi Providencia Divina, no confiáis en que Yo os puedo resguardar de todo mal, aún a pesar de que éste se acerque a vosotros en una forma inmensa, que creyendo que os podrá aplastar, no podrá, porque Yo os estaré cuidando. Nada puede ser más Poderoso que Yo, vuestro Dios, si vosotros estáis Conmigo, Mi Poder Divino os protege de todo mal, pero Soy Yo, el que os está protegiendo, no es vuestra Torre de Babel ni vuestras construcciones que hagáis para protegeros las que mantendrán vuestra vida. Soy Yo, vuestro Dios, el que os cuidará. Amo grandemente a todas aquellas almas que confían plenamente en Mí, vuestro Dios. Sed como niños, os dijo Mi Hijo y el niño se acerca al padre y a la madre cuando sienten el peligro y vosotros, los que estáis construyendo vuestros refugios humanos, no estáis viniendo a ser protegidos por Mi Poder Divino, estáis confiando en vuestra construcción, en vuestras capacidades, en vuestros bienes humanos y ellos no son nada junto a Mi Poder Divino. Tened cuidado porque Satanás os puede estar engañando y desviando de vuestra verdadera realidad, que es la de cuidar vuestra alma y no tanto vuestro cuerpo.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

 

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