LOS TESTIMONIOS DE LOS VIDENTES COLOMBIANOS Y SU IMPORTANCIA

 

 Colombia nos está entregando varios mensajeros o videntes que nos llaman a la conversión y a un cambio de vida, podemos nombrar a Matilde Oliva (ver anexo), señora de 70 años que es invitada por Jesús a visitar el Infierno. Gloria Polo, dentista que es alcanzada por un rayo y es llevada a las zonas más profundas del Purgatorio. Regresa de la muerte y tiene el compromiso adquirido frente a Jesús de compartir su conmovedora experiencia. Se produce en ella todo un cambio de vida. Marino Rastrepo, actor colombiano, que frente a una situación límite, rehén de la guerrilla FARC, entrega su testimonio de conversión mientras se encuentra en cautiverio. Fruto de todo esto impulsa en la actualidad un movimiento de apostolado laico llamado "Peregrinos del Amor". Y no podemos dejar de mencionar a Jesús de Marinilla, ingeniero de la Universidad Nacional de Colombia (la misma de Gloria Polo), quien es inmerso en la maraña de la confusión y termina ateo y dedicado a los placeres carnales. Muere y es conducido al infierno, cuando se encuentra en la antesala recuerda su última confesión, muchos años atrás y de un consejo que le da el sacerdote: cuando estés en apuros llama a María. La Virgen lo rescata y se produce todo un cambio de vida en él. Jesús lo hace renunciar a su trabajo y le empieza a enseñar..., pero es bueno que ustedes vean el video. Cuando está llegando al infierno, algo ve, resulta que no es un estado como algunos dicen, sino un lugar aterrador donde hay muchas almas.

 

¿Por qué hemos realizado una página sobre ellos?

Nos interesa primero que todo que los conozcan y escuchen o lean sus testimonios, y además que les sirvan como material para ayudar a otras personas que conozcan.  Estos testimonios son un regalo de Dios para nosotros, se develan algunas cosas después de la muerte. Siempre el objetivo es invitar a la conversión.

 

Matilde Oliva: Para todos, no dejar de leerlo, ver anexo, porque es un claro mensaje de Jesús para que la gente sepa que el infierno existe y se puede ir a él por toda la eternidad.

Gloria Polo: Para todos, adultos, especialmente mujeres.

Marino Restrepo: Para todos, adultos, especialmente hombres.

Jesús de Marinilla: Para todos, especialmente jóvenes, hombres y mujeres.

 

Todos estamos llamados a salvar almas, no solo los sacerdotes. Utilice este material para sus hermanos, impida  que sean el botín del demonio.

Los videos, salvo el de Matilde, están en nuestra página de videos misceláneos, también los puede buscar en Youtube. El texto de Gloria Polo, si lo prefiere leer, búsquelo en Nuestra Biblioteca

 

Videos misceláneos

Nuestra Biblioteca

 

De izquierda a derecha, Jesús de Marinilla, Gloria Polo y Marino Restrepo

 

 

 Anexo 1

Jesús de Marinilla: Rescatado del Infierno

Un Café con Galat

 

 

 

 Anexo 2

 

Matilde Oliva vidente de Jesús de la Divina Misericordia en Garagoa, Colombia

 

 

 

 

Infierno

 

(Versión pdf en Nuestra Biblioteca)

 

Le beso los pies a Jesús, y los separó. ”No supe que pasó, pero vi que un hueco inmenso se abrió bajo los pies del Señor. No sé si viajamos a través de Él, pero pronto me vi en el infierno. Escuché, gritos, lamentos, había desesperación, aquel lugar era horrible. Sentí miedo, sentí morirme de pavor, y me dije, ¡hay de mí, Señor donde estoy! El Señor me dijo: “no temas nada, nada te pasará, yo estoy contigo, observa bien”.

 

Entonces vi una hornilla como la boca de un volcán. De ella salían llamas inmensas. Era como un fondo donde se cocina la caña para hacer miel. Como un lago de azufre hirviendo a borbollones, había ahí mucha gente que gritaba y pedía auxilio sin ser escuchados. Unos insultaban, otros estaban vestidos lujosamente, otros estaban sin ropa. Creo que estaban con la ropa que los enterraron. Un hombre muy rico, con mantos y anillos en los dedos, y cadenas en el cuello, sacaba la mano y decía, sálvame por esto, y mostraba como un gajo de cebollas. Pero las llamas empezaban a consumir el gajo de cebollas hasta quemarle los dedos. Creo que fue algo que dio, pero sin amor, o lo único que regaló en su vida.

 

El tormento era cruel, no había paz, le pregunté al Señor,  ¿éste es el rechinar de dientes? Y me contestó “No, todavía no es. Es solo parte de sufrimiento de los condenados”.

 

Alrededor de la hornilla habían demonios con las piernas cruzadas, todos tenían un trinche largo. Su aspecto era horrible, sus ojos rojos, boca malvada, sonrisa malévola, de un color casi negro como gris. Fumaban y fumaban algo que los hacía más rebeldes. Y bebían un líquido rojizo que los llenaba de soberbia.

 

De pronto todos se colocaron de pie en posición firme. Los condenados deseaban desaparecer. Se consumían en el lago de fuego, era una multitud incontable. El infierno se estremeció, todo tembló. Por una puerta entraba un demonio como de casi dos metros de alto, más horrible que los otros demonios. Este tenía cuernos, garras, cola y alas como de murciélago. Los demás no tenían nada de eso. Gritó y zapateó, y todo volvió a temblar, pregunté quien era, y me dijo: “Es Satanás, Lucifer, rey del infierno”. Hasta los demás demonios le tenían miedo, a una orden dada por él, todos corrieron ante él con el trinche en la mano, en fila como un batallón de soldados. Les dijo algo que no alcancé a escuchar, pues tenía demasiado miedo y no le pregunté al Señor. Si el Señor no me hubiera sostenido en ese momento, yo hubiera muerto de terror.

 

El Señor me dijo: "Acá no hay paz ni un segundo, acá no hay nada de amor, es el reino del odio. Aquí vienen todos aquellos que me despreciaron cuando estaban vivos, libre y voluntariamente, prefirieron el mal en lugar de bien. Ahora observa bien, pues para algunos comienza el rechinar de dientes, sufrimiento y muerte eterna, gusano que no muere y fuego que no se apaga. Porque el que no está conmigo, está muerto, esa es la verdadera muerte. No la que llaman ustedes muerte”.

 

Los demonios corrieron hacia la hornilla después de la orden de Satanás, y metían el trinche, sacaban a los condenados traspasados por los trinches. Se movían como culebras sin poder soltarse. Gritaban, se contorsionaban. Les salía sangre, alguno fueron traspasados por la espalda, otros por las piernas, otros por la cabeza agarraban los trinches queriendo salir. Pregunté al Señor: ¿por qué esas almas tienen sangre? Y me dijo: "Al infierno vienen en cuerpo y alma, como al cielo van en cuerpo y alma. Estamos en el primer infierno, y ya fueron juzgados, aquí están todos los condenados desde la creación del mundo hasta el diluvio”. Los demonios colocaron a los condenados como en una lámina de zinc, galvanizada y los agarraban a trinchazos entre dos o tres demonios. Luego como con un cortaúñas, un poco más largo, les prendían pedazos de carne y poco a poco le arrancaban las uñas, los dedos, el pelo, los gritos eran desesperados, eran gritos que terminaban en lamentos...

 

Para que no gritaran, sacaron una especie de arma no vista en la tierra por mí. Se las metieron en la boca. Aquella arma se abrió como una mano, y al cerrarse les agarraba la lengua, y se las arrancaban, bien torciéndolas o tirándoselas. Luego con un cuchillo bien afilado, comenzaban a volverlas cecinas, a destazarlas, volverlas pedazos como de vistel.

 Los condenados no podían gritar, sus ojos parecían salirse de ellos. Y sus mandíbulas pegaban una con otra haciendo un rechinar de dientes horrible. Después de desprender la carne, trozaban los huesos y los volvían nada. Por último partían la cabeza, hasta quedar trizas, todo parecía nada en la lámina. Sangre, carne en trozos, huesos, aquello era horrible. Y en los huesos había gusanos.

 Entonces dije al Señor, ¡pobres personas! Pensé que no iban a morir, por fin murieron, aunque los pedazos de carnes se mueven. El me dijo: “Aquí no existe la muerte, fíjate bien”. Los demonios tomaron esa lamina y echaron los trozos de la persona sobre un hueco donde había llamas y fierros filosos, una especie como de molino para volver todo polvo. En la parte de abajo de ese hueco estaba otra vez el hueco de la hornilla.

 

Al caer ese polvo vi que las personas volvían a tener cuerpo y el que se dejaba agarrar por el trinche volvía a padecer lo mismo. Entonces pregunté al Señor: ¿Qué pasa, porque tienen que volver a vivir? El me dijo: “La muerte ya no existe, como los hombres la llaman. Aquí se padece la  muerte eterna, que es la separación de DIOS. Y para llegar a este lugar de tormentos, cada uno llegó aquí libre. Esa fue la elección de ellos. Yo ya no puedo hacer nada por ellos. Cuando podían me despreciaron y llegaron a este lugar no creado para los hombres, para los hombres fue creado el cielo. Este lugar fue creado para Satanás y sus ángeles”.

 

Me di cuenta que a mayor pecado, mayor el sufrimiento. Cada uno paga según sus deudas. Y cada uno tiene castigos diferentes, pero todos sufren terriblemente. Me di cuenta que con el órgano que pecan es con el que más sufren.

 

Según se hundían en el lago de fuego, aparecían en un lugar de arenas candentes, al rojo vivo. El calor era sofocante, no se podía respirar y gritaban, ¡tenemos sed! ¡tenemos sed!

 

Entonces los demonios se les subían a la nuca y les abría la boca, hasta desgarrarla hasta los oídos. Otro demonio agarraba la arena caliente, para que la bebieran. Era tal el desespero que corrían sin control en la oscuridad iluminada únicamente por las arenas.

 

Chocaban con otros condenados y peleaban como perros callejeros. Al llegar al final habían rocas con puertas, cada uno miraba solo una puerta, al abrirla había un hoyo, donde estaban los animales ponzoñosos y aquellos que más temían cuando estaban en la tierra. El Señor me dijo que eran castigos psicológicos. No pregunté qué era eso.

 

Oh pobres condenados, que desesperación, ¡que pesadilla sin fin!

 

Cuando lograban salir de allí, se veían esos animales por el cuerpo y que salían por la boca y por todo lugar. Por lo único que podían correr, es por un desfiladero de piedras cortantes, se caían y se cortaban. Unos caían de frente y se cortaban todo, otros de espalda y al final había una planada, el que no lograba pararse rápidamente, una piedra redonda lo aplastaba como una cucaracha. Al lograr levantarse se botaban por un hueco que había, y caían a la hornilla del inicio, y todo volvía a repetirse.

 

El Señor me dijo: “¿Te diste cuenta que acá no hay descanso ni un segundo? Ahora te voy a mostrar otro lugar que está esperando a esta generación perversa y malvada. Le voy a mostrar quien sufre más y quienes van por el camino al infierno”.

 

Vi entonces tres hornos más grandes que el primero y Satanás gritaba: Qué se haga el juicio, he trabajado bastante para darle la bienvenida a mi reino, he inventado nuevos castigos, y tormentos. Que vengan aquí los que pudieron salvarse y no quisieron, que vengan a mí los que me sirvieron en la tierra.

 

Entonces vi unas mujeres, arrastradas con cadenas, llevaban cargas como mulas, eran golpeadas atrozmente y atormentadas. Les abrían sus vientres, las dejaban gritar, la despedazaban, les daban con unas cuerdas como de hierro, las insultaban, les mostraban sus hijos que ellas habían asesinado y se las amarraban a sus pechos. Ellas escuchaban el llanto y los gritos de sus hijos (¡¡¡porque me mataste mamá!!!) al grito del niño, sus pechos se desgarraban y comenzaban a sangrar, sus oídos sangraban y todo aquellos era horrible. Y pregunté al Señor: ¿Señor JESÚS quienes son esas mujeres y por qué sufren tanto? Me contestó: ”Son todas aquellas que matan a sus hijos en el aborto, sufren porque hicieron de sus vientres tumbas, y el vientre es para dar vida. El pecado del aborto le es a mi Padre muy difícil de perdonar. No basta con confesarlo, sino hay verdadero arrepentimiento. Hay que hacer mucha oración y penitencia, pidiendo misericordia a DIOS Padre como al hijo que asesinaron. Sus gritos y llantos estarán al frente del trono de DIOS y su sangre clamara desde la tierra al cielo”.

 

Y me dijo: ”Ore, Ore, por ellas, porque algunas están vivas y pueden arrepentirse. Pues muchas van por el camino del infierno”.

 

Vi al lado de ellas hombres y mujeres que sufrían iguales tormentos que ellas. Y pregunté, ¿estos quienes son, y por qué sufren iguales tormentos? El Señor me dijo: ”Son todos los cómplices del aborto, los que las ayudaron. Aquí pueden venir médicos, amigos, enfermeros, parientes, o alguna persona que escuchó que iban a abortar, y no les dijo, no lo hagas.”

 

Seguimos andando por ese ancho camino y vi hombres que venían cabizbajos, con la lengua afuera, se la machacaban con piedras, les quemaban las manos y pies y se la atravesaban con punzones. Los demonios descargaban toda su ira contra estos hombres. Vi como sufrían y pregunté ¿estos quiénes son y por qué sufren tanto? Y me dijo el Señor: ”Son los llamados a la más alta gloria de los cielos pero la han perdido. Se han vendido y me han vendido. Ellos son mis sacerdotes. Los pecados del sacerdote son doble pena para mí, por eso su castigo es doble. Son martirizados en la lengua porque han callado mi palabra y han sido perros silenciosos, tartamudean al hablar. Se han consumido en las pasiones y llenado de mosto, vino. Para ellos la maldición y el fuego”.

 

Vi mujeres y hombres al lado de ellos que sufrían grandes penas y pregunté ¿Quiénes son estos? Y me dijo: ”Son los que han pecado con ellos. La mujer que hace caer a un sacerdote, más le valiera no haber nacido, porque es más maldita que Judas. Lo mismo el hombre que haga pecar a un sacerdote”.

 

Detrás de estas había una multitud que seguían ese camino y sufrían iguales tormentos. ¿Y estos quiénes son? Y me dijo: ”Son todos aquellos que se alejaron de mí y de mi iglesia por el pecado del sacerdote y no oraron por él. El sacerdote se hizo para salvar a los hombres. Si no lo hace, lo ayudan a condenar. Pues mi palabra dice, los guardianes de mi templo están ciegos, ninguno hace nada, son todos perros mudos incapaces de ladrar, vigilantes perezosos que les gusta dormir. Perros hambrientos que jamás se hartan. Y son ellos los pastores, pero no saben comprender, cada uno va por su camino. Cada uno busca su interés, vengan dicen, busquen vinos y emborrachémonos con los licores, no ayudan al inocente y hacen desaparecer a los hombres fieles (Isaías-56-9)”.

 

 

Vi detrás de estos, hombres y mujeres que sufrían iguales tormentos, y le dije ¿quiénes son? Y me dijo “Son todos los religiosos y religiosas. Ore, ore por ellos, para que me amen y logren salvarse. No hablen nunca mal de los míos. Es como si untaran el dedo con chile y me lo metieran en el ojo. Solo oren, oren por ellos, y no me causes tormentos”.

 

Vi hombres y mujeres que llevaban vendados los ojos, detrás de ellos iban muchos encadenados. Los demonios los insultaban, los golpeaban, y los violaban. Su tormento era cruel, y pregunté ¿quiénes son esos? Y me dijo: “Son todos los brujos, hechiceros que se han dejado enceguecer por Satanás. A ellos les esperan los tormentos inmensos, porque vivieron más cerca de Satanás acá en la tierra, más que a mí. Y sufrirán más que nunca, por haber servido en el mal, libre y voluntariamente. Los encadenados son todos aquellos que los consultan, y todos aquellos que mandan a hacer un mal de brujería. Es preferible que mataran cara a cara, y no así. Pues escrito está, que mi Padre no salvará a esa raza, fuera de mí, perros malditos, para ustedes no habrá fuego ni brazas para calentar el pan (Isaías 47- 12)”.

 

“Ore, ore, porque hay muchos que pueden arrepentirse. También la multitud que les siguen y sufren tormentos son los creyentes en horóscopos, invocadores de espíritus, toda persona que quiera saber el futuro, o consulte a uno de ellos, es merecedor del fuego eterno del infierno.

 

Vi luego hombres y mujeres atados por cadenas en las manos, cada uno tiraba por su lado, se tiraban y se caían entre sí. Los demonios les decían, por su culpa sufre, déle más duro. Y pregunté ¿Quiénes son? Y me dijo: ”Son todos mis matrimonios que no viven en paz. Son dos bestias atadas por la misma cuerda”. Y pregunté ¿Por qué van al infierno? Y me dijo: ”Besa mi mano” lo hice y me la colocó en los ojos. Y vi que en esos hogares había insultos, celos, peleas, y Satanás le gritaba a JESÚS. ¡¡Mire, mire como tengo a sus matrimonios!! ¿Qué sacó con santificarlos en el sacramento? como la primera pareja (Adán y Eva) me pertenecen, pero ahora haré que pierdan la gloria, no permitiré que oren ni que vayan a misa. Y se reía a carcajadas…Mientras JESÚS lloraba. “Oren, porque hay muchos que pueden arrepentirse y cambiar”.

 

Vi hombres y mujeres atados por los pies, y sufrían peor que los anteriores. Y pregunté ¿estos quiénes son? Y me dijo:  "Son todos los que viven sin casarse, o han cometido adulterio o fornicación”. Y pregunté: ¿porque van al infierno? Y me tocó los ojos y vi que JESÚS bendecía todas las uniones entre el hombre y la mujer cuando estaban íntimamente, como la primera pareja. Pero cuando no estaban casados, era Satanás el que dormía al lado de ellos. Golpeando al Señor JESÚS, le escupía la cara diciendo: mira tu criatura, el hombre convertido por mí en un animal. Aun peor que ella, ¿de qué te sirvió morir por ellos? yo destruiré tu sacramento que les permite unirse santamente. Pero yo haré de cada lecho un fuego infernal envuelto en pasiones aun no permitidas. Pues a mí si me escuchan, aunque yo no les ofrezco un reino de paz, sino de dolor…

 

Y JESÚS me dijo: ”Mi sufrimiento para ellos ha sido inútil, por eso van al infierno”. Y vi que unos de los castigos para ellos, es ver al hombre o mujer por el cual se condenaron en el pecho, y Satanás le daba un cuchillo filoso y ellos mismos se cortaban, y sacaban pedazos de carne hasta llegar al corazón. Diciendo, maldito, maldito, por tu culpa estoy aquí en este infierno. Te quiero sacar del pecho para siempre pero no puedo.

 

El Señor me dijo: ”Ore, ore, porque algunos están vivos, y se pueden arrepentir”.

 

Vi hombres atados con hombres, y mujeres atadas con mujeres, atados por la cintura, que se balanceaban, como animales salvajes, arrastrando una presa. Y estos quiénes son y porque sufren? El Señor me dijo: ”Son toda clase de homosexuales y lesbianas, que libres me rechazaron, y no fueron capaces de ser castos ofreciendo su vida”. Y vi como Satanás, se revolcaba en el lecho de estos pobres seres, dándoles más deseos sin llegar a ser  saciados nunca. Y vi como los espíritus los atormentaban en sus partes con los que pecaron. Y vi que les atravesaban palos desde el ano hasta la boca, y le giraban.

 

Y pregunté ¿La presa? Y me contestó: ”Son todos aquellos que se acostaron con ellos. Ore, porque aun hay vivos que pueden salvarse al arrepentirse. La persona homosexual que ofrezca su castidad a mí, y viva sin hacer pecar a nadie, yo derramo mi infinita misericordia, porque los amo inmensamente”.

 

Toda relación, anal es condenada por el Señor, es contra la naturaleza. No podemos condenar a quienes practican la homosexualidad, si hacemos lo mismo.

 

Vi hombres y mujeres con caras de animales, y sufrían inmensamente. Y al lado de ellos, unos que llevaban como unas cintas y unas hojas o revistas donde habían mujeres y hombres desnudos. También sufrían y van al infierno. Y le pregunté al Señor: ¿quiénes son, y también van al infierno? Si van al infierno sino se arrepienten. Los primeros son todos los que han tenido, intimidad con los animales. Rebajándose al nivel de la bestia, y aun más que ella, porque si ella pensara, no lo haría. Y todo aquel que haga del sexo una obsesión a través de películas, revistas, chistes grotescos, prostitución, palabras de mal sentido. Son dignos del fuego eterno, con todos sus tormentos, pues han aprendido a hablar la bajeza de Satanás y no a hablar y vivir la santidad y pureza de DIOS uno y trino.

 

Vi hombres y mujeres de diferentes edades, caminaban como ciegos golpeándose con todo. Y un demonio estaba al pie de ellos, haciéndoles caer más y más. ¿Y estos quienes son Señor? Y me dijo: “Son todos los borrachos, alcohólicos van porque han destrozado el templo de Espíritu Santo, donde mora la trinidad santa. Su propio cuerpo. Y han hecho daño a sus semejantes, a sus familias, olvidándose del primer mandamiento. Amar a DIOS y al prójimo como a sí mismo. Estos no han aprendido ni siquiera a amarse”.

 

Y al lado de ellos, iban de diferentes edades reventados los labios, con humo en la nariz, ¿Y estos quiénes son?, pregunté, y me dijo: ”Son todos los fumadores de toda clase de hierbas, droga, cigarros o vicio. Y van porque no han amado su propio cuerpo, y los que van con ellos, son todos los que ofrecen, o llevan a pecar. Yo les he dicho, que el que regala un vaso de agua, es digno de cielo eterno. Pero también quien ofrece, o hace pecar a alguien, es digno del fuego eterno. Ore, porque algunos pueden cambiar su vida, y librarse de este castigo”.

 

Vi hombres y mujeres en minifalda, o con vestidos indecentes, y detrás de ellos, un gran número de hombres y mujeres. Y pregunté: ¿Porque van al infierno, y porque los atormentan? Me contestó: “La mujer que use minifalda va al infierno, por corromper al hombre seduciéndolo con su vestuario. Y lo mismo el hombre, van por dejarse seducir. Cuidado con el vestuario. La mujer no debe llevar pantalón y si lo lleva que no sea ajustado. Muchas parecen mulas con frenos. Los hombres no deben llevar el pantalón apretado, pero tampoco, aquellos que parecen faldas”.

 

Vi que iban hombres y mujeres de toda edad, hasta niños con las manos cortadas, algunos sin dedos. Y le pregunté ¿Quiénes son y por qué van al infierno? Y me dijo: “Son todos los tramposos, los ladrones, los estafadores, los que no pagan sus deudas, los que solo se dedicaron al trabajo, los avarientos, los que en su corazón solo estaba el Dios dinero, los que nunca dieron una limosna al pobre, ni ayudaron al más pequeño de sus hermanos. Son todos aquellos que al final les tendré que decir, apártate de mi maldito, vaya al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles. Pues tuve hambre y no me dieron de comer, tuve sed y no me dieron de beber. Fui forastero y no me alojaron, estuve desnudo y no me vistieron, estuve enfermo y en la cárcel y no me visitaron. Ore, ore por ellos, porque algunos están vivos y pueden cambiar su corazón de piedra (Mateo 25.)”.

 

Vi hombres y mujeres de todas las edades, que llevaban la lengua afuera, y un demonio, iba montado sobre sus hombros, metiéndole su lengua en la boca de ellos. Era una gran cantidad y le pregunté al Señor ¿Quiénes son Señor, y por qué traen ese demonio? Me dijo: ”Son todos los chismosos, calumniadores, mentirosos, son todos aquellos incapaces de domar la lengua. Que hicieron mal, pues esta cargada de veneno mortal, como escrito está en mi apóstol Santiago “Sepan domar su lengua”. El demonio que llevan es el demonio del chisme, ore para que se conviertan, porque algunos están vivos, y no vengan a este lugar de castigo”.

 

Vi hombres y mujeres que de sus bocas salían sapos, y víboras. ¿Y estos quiénes son? pregunté. “Son todos los que pudieron enseñar mi fe y mi doctrina y no lo hicieron. Pero sí, enseñaron cosas falsas basadas en teorías sin poderse comprobar. Son los maestros, escritores, catequistas, sacerdotes y padres de familia y todo el que pueda enseñar mi fe. Y toda persona que destruya la fe de mis pequeños niños. Yo les he escrito, hay del que enseñe otra palabra, hay del que escandalice a uno de estos pequeños, mas le valiera amarrarse una piedra de moler al cuello y tirarse al mar. Ore, ore porque para ellos, el castigo es tremendo. Y no lleguen al lugar del castigo”.

 

Vi familias y padres e hijos golpeándose. De sus bocas salían llamas de fuego. Y pregunté: ¿por qué vienen aquí y porque los atormenta el demonio, y por qué sale fuego? Y me dijo: “Son los padres que no se hicieron amar y respetar con sus hijos, los insultaron. Son los hijos altaneros y groseros con sus padres.” Y pregunté: ¿Por qué van ellos ahí? Y me dijo: ”Al final cuando cada uno se presente ante el justo juez, sino fueron buenos van a decir, maldito de mi por no haber respetado y amado a mis padres. Y por esa maldición va al infierno. O va a decir, maldito por no obedecer y seguir la fe católica. O al contrario, van a decir, maldito mis padres porque no me enseñaron a respetarlos y amarlos. Por esa maldición los padres van al infierno”.

 

Al contrario los padres deben respetar y dar amor a sus hijos. Jamás con insultos. “Ore, ore, porque algunos pueden salvarse”

 

Vi que en esas casas, donde el padre y la madre, insulta a sus hijos, los demonios salen de sus bocas como gusanos o serpientes que se arrastran. Y poco a poco van y se meten al otro hijo, o al esposo que está lejos. Vi que la única manera para acabar esos demonios en esas casas, es rezar y especialmente el santo rosario.

 

Vi gente de toda clase y edades que votaban dinero al aire y alrededor de ellos, gente muriéndose de hambre. ¿Y estos quiénes son y por qué van al infierno? Y me dijo: ”Son todos los que desperdician el dinero en lo que no sirve, son los que compran cosas innecesarias, son los que hacen fiestas para sus gustos, invitan únicamente a los que pueden llevarles algo o los invitan a otra fiestas. Son todos los que desperdiciaron, comprando  demasiadas cosas, y las dejan dañar en sus refrigeradores en vez de regalarlas. Y nunca hacen obras de misericordia, solo piensan en ellos mismos mientras alrededor del mundo se mueren de hambre. Ore, ore por ellos para que se conviertan, y no vayan al lugar del castigo”.

 

Vi jóvenes que llevaban aparatos en sus oídos, no pregunté que aparatos porque no los conozco, conectados a una radio, caminaban como sonámbulos. Por esos aparatos les entraban escorpiones, sapos y muerte. Y pregunté ¿Quiénes son? Y me dijo: “Son todos aquellos que escuchan música satánica, rock, la música metálica y se han convertido en adoradores del diablo que los llevan a su propia muerte y les hacen perder el sentido de la vida, son todos los que entran al culto satánico, discotecas o en sus casas se encierran escuchando a alto volumen esa maldita música, para ellos la vida no tiene sentido, ni estudiar ni nada. Se vuelven perezosos y rebeldes. Pobre juventud va a la perdición, ya no hay inocencia en los mayores de 4 años. La maldita televisión y la música los han pervertido, y su corazón enceguecido se va alejando de mí. Ore, ore, para que yo pueda rescatarlos, pues viajan como moscas al mortecino. Ore, ore para que abandonen todo, y no lleguen al lugar de castigo elegido por ellos”.

 

Vi hombres y mujeres de toda clase, que caminaban de espalda, y un demonio los arrastraba y al caminar, tropezaban con otros, y los hacían caer. Pregunté quienes son, y me dijo: “Son todos aquellos que me iban siguiendo por el camino del cielo, pero las dificultades, los tropiezos, el desaliento, los problemas con los mismos grupos, los hicieron que me abandonaran, y hoy van camino al infierno, y se llevan a otros. A estos les es difícil volver a mí. Porque tiene un demonio que los detiene, este demonio al final los entregara a Satanás, y recibirá más orgullo por haber vencido a uno de los míos. Ore, ore por ellos, pues mi corazón se hiere continuamente, por estos nuevos judas que no quieren sufrir por mí”.

 

Vi hombres y mujeres de diferentes edades y clases, golpeándose el pecho con un cuchillo, luchaban por quitar un espectro humano, desde los pechos hasta sus ingles. Al golpearse sus heridas sangraban mientras que un demonio les gritaba, tú has sufrido mucho por culpa de él , déle más duro, déle más duro, no le perdone no le perdone. Entonces pregunté: ¿Quiénes son Señor, y quienes son los que están en el pecho? El Señor me dijo: “Son todos aquellos que nunca han perdonado la falta de sus hermanos, guardan rencores, odio, resentimiento, rencillas, pensando que fueron los únicos que sufrieron. Las personas que llevan en el pecho, son sus supuestos enemigos. Y por eternidad de eternidades, lo tendrán en el pecho como castigo. Oren, oren, para que perdonen, como yo perdono, porque si no perdonan las faltas de sus hermanos, mi Padre tampoco les perdonara”.

 

Vi hombres y mujeres de todas las edades, sus manos sangraban, y ellos al mirarlas gritaban de terror. Y un demonio les cortaba con una espada, los pasaba por parte y parte, volviéndolos nada. Pregunté ¿Quiénes son Señor? Dijo: “Son todos los asesinos, los secuestradores, los atracadores, son todos aquellos que le han quitado la vida, a alguien, física psíquica, y espiritualmente. Son aquellos que pudiendo salvar una vida, no lo hicieron, su sangre clama, desde la tierra al cielo. La vida yo la doy y la quito cuando quiero, nadie fuera de DIOS puede quitar la vida, ni a un niño, ni a un anciano, ni aun un enfermo, solo DIOS dispone de ellos. Quien lo hace le esperan los mas grandes castigos y tormentos, en el lago de azufre donde el gusano no muere y el fuego no se apaga. Ore, ore, porque hay muchos que están vivos y pueden arrepentirse, hija mía ora, especialmente por los médicos”.

 

Seguimos caminando y vi hombres y mujeres, jóvenes y niños de todas las clases, iban dando vueltas entre sí como perdidos y confusos, los demonios los cubrían con sus sombras, y les decían, no crean, no crean. Y pregunté ¿Quiénes son? Y me dijo: “Son todos aquellos, que pertenecen a mi iglesia o pertenecieron, pero que abandonaron los sacramentos, o si acuden no creen en ellos, ni en la gracia ni en el poder santificador a través de ellos. Han despreciado al DIOS de la verdad por la mentira. Quienes más sufrirán, son los que no creyeron en mi real presencia, en la sagrada eucaristía, y se hicieron sacrílegos, pues mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida y quien come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo le resucitaré el ultimo día. Ore, ore porque algunos pueden regresar”.

 

Vi hombres, jóvenes, mujeres y niños con edad de razón, en gran cantidad, caminaban a tientas, pisaban cualquier luz que los podía iluminar, los demonios gritaban, no crean en la luz no crean! Y pregunté ¿Quiénes son? Y me dijo: “Son todos aquellos, que han cometido cualquier pecado y no lo han confesado, por pena, o porque no creen. O si lo confesaron, no lo hicieron con verdadero arrepentimiento. DIOS conoce el corazón de cada hombre. Ore, ore para que se conviertan. Nadie que no confiese su pecado puede entrar en el reino de los cielos”.

 Entonces exclamé, ¡¡¡¡¡Señor JESÚS, DIOS mío quien puede salvarse!!!!!

 

Me contestó: “Tu ven y sígueme. Para DIOS nada es imposible”. Callé, y seguimos caminando. Encontramos miles, y miles que iban al camino del infierno. No pregunté quienes eran ellos, solo iba pensando, misericordia DIOS mío, misericordia Señor....

 

El no me dijo quienes eran, ni cual fue su pecado, eran de toda edad, y de toda clase, y por algo que yo no entiendo, se me dio a saber, que eran de toda religión, fe y creencia. Porque DIOS hace juicio sobre toda persona que vengan a esta tierra, nazca donde nazca y crea en lo que crea. Después de caminar y caminar JESÚS me dijo: “Aquí termina el camino al infierno” y se sentó sobre una piedra. Sus llagas sangraban, sus ropas eran rojas y estaba llorando. Le dije ¿Qué tienes Señor y DIOS mío? ¿Por qué sus vestidos están rojos, si llegaste de blanco y por qué sangran y por qué está llorando?

 

Y me dijo: “Lloro al saber, que para ellos mi sacrificio fue inútil, y mi sangre se derramó en vano. Pues ellos no quisieron salvarse, me despreciaron. Mis ropas están rojas empapadas por mi sangre que he vertido en el dolor de sus pecados, y que ellos no quisieron recibir. Ya que mi perdón esta dado por parte de mi Padre pero ellos no me recibieron. Y yo les he escrito, el que me reciba lo haré hijo de DIOS. Oh hija mía, ore, ore, ayúdame a la salvación de los hombres y de las almas. Nos abrazamos y lloramos juntos, de pronto yo estaba en mi cuarto, abrazada fuertemente en él, el miedo era espantoso, todo mi cuerpo temblaba. Le dije Señor tengo miedo. Me colocó la mano sobre la cabeza y me dijo: “esto que has visto no lo contarás hasta dentro de 6 meses que te hayas repuesto completamente. Luego te llevaré al cielo, y te mostrare el camino de quienes van por él”.

 

Oramos juntos, se despidió dejándome en paz, lo vi partir, me volvió a mirar. Aun iba llorando, sus ropas iban rojas, sus llagas, sangraban, me dijo adiós con la mano, y desapareció de mi vista.

 

 

Nota: El día 11 de Marzo de 2012, María Santísima ratifica como genuina a Matilde: No es posible, si no encontráramos unas que otras almas como Agustín, como Matilde “Olivita”,como Vassula.....

 

En "Nuestra Biblioteca", en pdf para bajar e imprimir.

 

 

01. El Infierno - Matilde Oliva.pdf  (Lo mismo que está en la Biblioteca)

01. Una sencilla campesina como instrumento de Dios.mp4

02. Fin de los tiempos.mp4

03. El infierno.mp4  (Cortesía de Audios para Católicos)

 

 

 

 

MATILDE OLIVA IS A VISIONARY OF JESUS OF THE DIVINE MERCY IN GARAGOA,

REPUBLIC OF COLOMBIA
 

 

 

 

 Hell


She kissed Jesus’ feet, and she separated them. “I don’t know what happened, but I saw an immense hole that opened under the feet of the Lord. I don’t know if we traveled through it, but soon I found myself in hell. I heard screams, laments, there was desperation, that place was horrible. I felt fear; I thought I would die of dread, and told myself: “Poor me, where am I Lord?” And the Lord answered: “Don’t be afraid of anything, nothing will happen to you, I am with you, observe well”.

 


Then I saw a round burner like the mouth of a volcano. Immense flames came out. It was like a pot where you cook the sugar cane to make the molasses. Like a lake of sulfur boiling rapidly, there were a lot of people there screaming and asking for help without being heard. Some threw insults, others were dressed luxuriously, and others were naked. I think they had the clothes with which they were buried. A very rich man, with capes and rings in his fingers, and chains in his neck, put his hand out and said: “save me for this”, and he showed a bunch of onions. But the flames started consuming the bunch of onions until his fingers were burned. I think it was because of something he gave, but without love, or the only thing he gave away when he was alive.

 


The torment was cruel; there was no peace, I asked the Lord: “Is this the gnashing of teeth?” And He answered: “No, not yet. It’s just part of the suffering of the condemned”.
Around the burner there were demons sitting with their legs crossed. They all had long pitchforks. Their look was horrible. Their eyes red, wicked mouth, wicked smile, of an almost black, almost grey, color. They smoked and smoked something that made them more rebellious. And they drank a reddish liquid that filled them with arrogance.

 


Suddenly they all stood up in a firm stance. The condemned wanted to disappear. They were burning in the lake of fire, it was an incalculable multitude. Hell trembled, everything trembled. Through a door a demon was entering of almost two meters tall, more horrible than the other demons. This one had horns, claws, a tail and wings like a bat. The others did not have anything like that. He screamed and kicked his heels, and everything trembled again. I asked who he was, and He told me: “It’s Satan, Lucifer, king of hell”. Even the other demons were afraid of him, and he gave an order, and all ran towards him with their pitchforks in their hands, in a line like a battalion of soldiers. He told them something I was not able to hear, because I was so fearful and I did not ask the Lord. If the Lord would not have held me at that moment, I would have died of terror.

 


The Lord told me: “Here there is not a moment of peace; here there is no love; it is the kingdom of hate. Here come all those that despised Me when they were alive, free and voluntarily, preferred the bad instead of the good. Now observe well, because some are beginning to gnash their teeth, eternal suffering and death, worm that does not die, and fire that does not quench. Because whoever is not with Me is dead; that is the true death, not the one you call death”.

 


The demons ran towards the burner after Satan’s order, and would dip in their pitchforksand pick up the condemned. They squirmed like snakes without being able to get loose. They screamed; they contorted. Blood was coming out of them. Some were pierced in the back, others by the legs, and others by the head who tried to grab the pitchforks to get out. I asked the Lord: “Why are those souls bleeding?” And He told me: “To hell they come in body and soul, like to heaven they go with body and soul. This is the first hell, and they have already been judged. Here are all the condemned since the creation of the world until The Flood”. The demons placed the condemned like in a zinc sheet, galvanized, and held them with the pitchforks between two and three demons. Later with a nail clipper, a little longer, they would light pieces of their meat and little by little pulled out their nails, their fingers, and the hair. The screams were desperate; they were screams that ended in laments…

 


So they would not scream, they took a kind of arm that I have not seen on earth. They put it inside their mouths. That arm opened like a hand, and when it closed it grabbed the tongue and took it out, either by twisting or tearing it. Later with a very sharp knife, they started to slice them, to cut them into pieces similar to a steak.

 


The condemned could not scream, their eyes seemed as they were going to pop out. And their jaws hit one against the other, make a horrible gnashing noise. After tearing off the meat, they cut the bones and smashed them to pieces. The last thing they did was cutting the head, until just pieces remained, everything looked like nothing in the sheet. There was blood, pieces of meat, bones; it was horrible. And in the bones there were worms.

 


Then I told the Lord: “Poor people”. I thought they would never die, but at last they died, even though the pieces of meat still moved. He told me: “Death does not exist here, look well”. The demons took the zinc sheet and threw the pieces of the person’s bones over a hole that had flames and sharp irons, a kind of mill to turn everything into dust. On the bottom of that hole was again the hole of the pot.

 


When the dust fell I saw that the people again had a body and whoever let themselves be caught again by the pitchfork would suffer the same torture again. And then I asked the Lord: “What’s happening, why do they have to live again?” And He told me: “Death does not exist anymore, like men call it. Here the eternal death is endured, which is the separation from GOD. And to come to this place of torments, each one got here freely. It was the election they made. I was not able to do anything for them. When they could they despised Me and they came to this place not created for men, for men Heaven was created. This place was created by Satan and his angels”.

 


I noticed that the greater the sin, the greater the suffering. Each one pays according to his debt. And each one has different punishments, but all suffer greatly. I noticed that with the organ they sinned is with the one they suffer the most.

 


As they sank in the lake of fire, they appeared in a place of burning sands, red hot. The heat was suffocating, they couldn’t breathe and screamed: “We are thirsty! We are thirsty!”
Then the demons would jump on their napes and open their mouths, tearing them to the ears. Another demon grabbed the hot sand, so they would drink it. They were so desperate that they ran uncontrollably in the darkness illuminated by the sands.

 


They clashed with other condemned and fought like alley dogs. When they reached the end there were rocks with doors, each one look just one door, when they opened it there was a hole, where the poisonous animals and those they feared the most when they were on earth. The Lord told me they were psychological punishments. I did not ask what that was.

 


Oh, poor condemned, what desperation, what never ending nightmare!
When they were able to get out of there, you could see those animals on their bodies and coming out of their mouths and every other place. The only place they could run, was through a pass of cutting stones; they would fall and get cut. Some fell forward and cut everything, others backwards, and at the end there was a flat, whoever did not get to stand up quickly, a round stone would flatten him like a roach. When they were able to get up, they threw themselves inside a hole that was there, and would fall to the pot in the beginning, and everything repeated again.

 


The Lord told me: “Did you notice that here there is no rest for even a second? Now I am going to show you another place that is waiting for this perverse and wicked generation. I will show you who suffers the most and who are on the way to hell”.

 


Then I saw three ovens bigger than the first one and Satan shouting: “Judge them, I have worked enough to give them a welcome to my kingdom. I have invented new punishments and torments. Let those who could have saved themselves and did not want to, to come to me those who served me on earth.

 


Then I saw some women, crawling with chains, carrying loads like mules; they were atrociously hit and tormented. Their wombs were opened, they let them cry; they cut them up; they hit them with ropes as of iron; they insulted them; they showed them the children they had killed, and they tied them to their breasts. They listened to the cries and screams of their children (Mother, why did you kill me!!!!) and with every scream from the child, their breasts tore apart and started to bleed, their ears bled, all of that was horrible. And I asked the Lord: “Lord JESUS who are these women who suffer so much?” He answered: “These are all the women that kill their children through abortion. They suffer because they made tombs of their wombs, and the womb is for giving life. The sin of abortion is very difficult for my Father to forgive. It’s not enough to confess it, if there is not a sincere repentance. A lot of prayer and penitence must be made, asking for Mercy to God the Father, and to the child they murdered. Their screams and cries will be in front of GOD’s throne and their blood will clamor from earth to heaven”.

 


And He told me: “Pray, Pray for them, because some of them are still alive and can repent, because many are on the way to hell”.
By their side I saw men and women who suffered the same torments as them. And I asked: “Who are these and why do they suffer the same torments?” The Lord said: “These are all the accomplices of the abortion; those who helped. Here doctors, friends, nurses, family, or some person who heard that they were going to abort and did not tell them, don’t do it”.

 


We kept on walking through that wide way and I saw men coming with their heads down, with their tongues out; they were pounding them with stones, their hands and feet were burned, and they pierced it with prickres. The demons unleashed all their ire against these men. I saw how they suffered and asked: “Who are these and why do they suffer so much?” And the Lord told me: “They are the ones called to the highest glory of heaven but have lost it. They have sold themselves and have sold Me. They are my priests. The sins of the priest are doubly painful for Me, that’s why the punishment is double. They are martyrized in the tongue because they have silenced My Word and have been silenced dogs, stuttering when they talk. They have consumed themselves in the passions and filled up with wine. For them is damnation and fire”.

 


I saw women and men next to them suffering great pains and asked: “And who are these?” And He told me: “They are the ones who sinned with them. The woman who makes a priest fall, it would have been better if she never was born, because she is more damned than Judas. The same for the man who makes another priest sin”.

 


Behind them there was a multitude that followed that way and suffered the same torments. “And who are these?” And He said: “These are all those that got away from Me and My Church because of the priest’s sin and did not pray for him. The priest was made to save man. If he does not do it, you help him to be condemned. For My Word says: “His watchmen are blind, they are all without knowledge; they are all dumb dogs, they cannot bark; dreaming, lying down, loving to slumber. The dogs have a mighty appetite; they never have enough. The shepherds also have no understanding; they have all turned to their own way, each to his own gain, one and all. "Come," they say, "let us get wine, let us fill ourselves with strong drink; and tomorrow will be like this day, great beyond measure." The righteous man perishes, and no one lays it to heart; devout men are taken away, while no one understands. For the righteous man is taken away from calamity.” (Isaiah 56: 10-12; 57:1)

 


I saw behind these, men and women suffering the same torments, and I told Him: “Who are these?” And He said: “These are all the religious. Pray, pray for them, so they will love Me and be able to save themselves. Never speak bad of mine. It’s as if you tied the finger with a red pepper and would put it inside My eye. Just pray, pray for them, and don’t cause me torments”.

 


I saw men and women with their blindfolded, behind them walked many people chained. The demons insulted them, hit them, and raped them. Their torment was cruel, and I asked: “Who are these?” And He said: “These are all the warlocks, sorcerers that have let themselves be blinded by Satan. Immense torment awaits them, because they lived closer to Satan here on earth, more than to Me. And they will suffer more than ever, for having served evilness, freely and voluntarily. The chained are all those who consulted them, and all those that order an evil witchcraft. It’s preferable that they kill face to face, and not like this. Because it is written, that my Father will not save this race, out of Me, damned dogs, for you there will not be fire nor coal to warm the bread”. (Isaiah 47:12)

 


Pray, pray because there are many that can repent. Also the multitude that follows them and suffer torments are the believers in horoscopes, spirit invokers, any person that wants to know the future, or consults with one of them, is worthy of hell’s eternal fire.

 


Then I saw men and women tied with chains in their hands. Each one pulled for his side, they pulled and fell between each other. The demons told them, you are suffering for his fault, hit him harder. And I asked: “Who are they?” And He said: “They are all the matrimonies that do not live in peace. They are two beasts tied by the same string”. And I asked: “Why are they going to hell?” And He said: “Kiss my hand” and I did and He placed it in my eyes. And I saw that in those homes there were insults, jealousy, fights, and Satan screaming at JESUS: “Look, look how I have the married!! What did you get out of sanctifying in the sacrament? Like the first couple (Adam and Eve) they belong to me, but now I will make them lose the glory. I won’t allow them to pray or to go to Mass. And he laughed with shrieks of laughter…, while JESUS cried. “Pray, because there are many that can repent and change”.

 


I saw men and women tied by the feet, and suffered worse than the others. And I asked: “Who are these?” And he answered: “These are all who live without marrying, or have committed adultery or fornication”. And I asked: “Why do they go to hell?” And He touched my eyes and I saw JESUS blessing all the unions between man and woman when they were intimate, like the first couple. But when they were not married, it was Satan who slept beside them. He would hit the Lord Jesus, spitting his face saying: “Look at your creature, the man turned by me into an animal. Even worse for her. What served you to die for them? I will destroy your sacrament that allows them to unite in holiness. But I will make each bed a hellish fire involved in passions not yet allowed. Because they hear me, even though I do not offer them a kingdom of peace, but of pain…”

 


And JESUS told me: “My suffering for them has been in vain, that’s why they are going to hell”. And I saw that one of the punishments for them is to see the man or woman for which they condemned themselves, Satan gave them a sharp knife and they cut themselves and took out pieces of meat until reaching the heart. Saying: damned, damned, because of your fault I am here in hell. I want to take you out of my bosom forever and I can’t.

 


The Lord told me: “Pray, pray because some are alive and they can repent”.
I saw men tied with men, and women tied with women, tied by their waists that balanced, like savage animals pulling a prey. “And who are these and why do they suffer?” The Lord said: “These are all kinds of homosexuals and lesbians, that freely rejected Me, and were incapable of being chaste offering their lives”. And I saw how Satan, was in bed with these poor beings, giving them more desire without being capable of ever being satiated. And I saw how the spirits tormented the parts with which they sinned. And I saw that they pierced them with sticks from the rectum up to the mouth, and rotated them.

 


And I asked: “And the prey?” And He answered: “They are all the ones that went to bed with them. Pray because some are still alive that can be saved if they repent. The homosexual person that offers his chastity to Me, and lives without sinning, I will spill my infinite mercy because I love them immensely”.
All anal relationship is condemned by the Lord. It is counter nature. We cannot condemn those that practice homosexuality if we do the same.

 


I saw men and women with animal faces, and they suffered immensely. Besides them, some were wearing some ribbons and some pages or magazines where there were naked men and women. They also suffered and went to hell. And I asked the Lord: “Who are they and are they also going to hell?” He said: “Yes, they will go to hell if they don’t repent. The first ones are all that have had sexual relations with animals. Reducing themselves to the level of the beast, and even more that it, because if she would think (the beast), she would not do it. And anyone who makes an obsession of sex through movies, magazines, grotesque jokes, prostitution, and dirty words. They deserve the eternal fire with all its torments, because they have learned to speak the lowliness of Satan, and not talk and live the sanctity and purity of God One and Triune.

 


I saw men and women of different ages, walking as if blind hitting everything. And a demon was beside them, making them fall more and more. “And who are these, Lord?” And He told me: “These are all the drunks, alcoholics. They go because they have destroyed the temple of the Holy Spirit, where the Holy Trinity resides, in their own bodies. And they have harmed their likeness, their families, forgetting the First Commandment: Love GOD and your neighbor as yourself. These have not even learned to love themselves”.

 


And beside them were going people with their lips broken, with smoke in their noses. And I asked: “And who are these?” He said: “These are all the smokers of all kinds of weeds, drugs, cigarettes or vices. And they go because they have not loved their own bodies, and the ones who go with them, are all those who offer them or make them sin. I have told you, that whoever gives a glass of water is worthy of eternal heaven. But also the one who offers or makes someone sin is worthy of eternal fire. Pray because some can change their lives and free themselves of this punishment”.

 


I saw men and women in miniskirts or with indecent garments, and behind them, a great number of men and women. And I asked: “Why do they go to hell and why are they being tormented?” He answered: “The woman who uses a miniskirt goes to hell, for corrupting man by corrupting him with her dress. And the same to man, they go to let themselves be seduced. Be careful with your garments. The woman should not wear pants and if she wears one, it should not be tight. Many look like a mule with brakes. Men should not wear their pants tight or those that look like skirts”.

 


I saw men and women of all ages, even children, with their hands cut, some without fingers. And I asked Him: “Who are they and why are they going to hell?” He said: “These are all the crooks, thieves, scammers, the ones who do not pay their debts, the ones who only dedicated themselves to their work, the avarice, the ones with only God money in their hearts; the ones who never gave alms to the poor, or helped the smallest of his brothers. They are all those that at the end I will have to say get away from Me cursed, go to the eternal fire, prepared for the devil and his angels. For I was hungry and you gave me food, I was thirsty and you gave me drink, I was a stranger and you welcomed me, 36 I was naked and you clothed me, I was sick and you visited me, I was in prison and you came to me.' (Matthew 25: 35-36)

 


I saw men and women of all ages, that had their tongue hanging out, and a demon went sitting atop their shoulders, putting his tongue inside theirs. It was a great quantity of people and I asked the Lord: “Who are they, Lord, and why do they bring that demon?” He said: “These are all the gossipers, slanderers, liers, all that are incapable of dominating their tongue. What did they do wrong? Well it is loaded with mortal venom, like it’s written in my Apostle James: ‘Learn to tame your tongue’. The demon they take is the demon of gossip. Pray so they will convert, because some are still alive, so they won’t come to this place of punishment”.

 


I saw men and women that had frogs and vipers coming out of their mouths. I asked: “And who are they?” He said: “They are all the ones who could have taught my faith and my doctrine, and didn’t do it. But instead taught false things based in theories that cannot be proven. They are the teachers, writers, catechists, priests, and head of families, and everyone else that can teach my faith, and every person that destroys the faith of my little children. I have written to them, poor he who teaches another word, poor he who scandalizes one of my little ones, it would be better for them to tie around their neck a millstone and throw themselves into the sea. Pray, pray because for them the punishment is tremendous, so they won’t reach the place of punishment”.

 


I saw families and parents and children hitting each other. Out of their mouths came flames of fire. And I asked: Why do they come here and why does the devil torments them, and why are flames coming out?” The Lord answered: “They are the parents that did earn the right to be loved and respected by their children. They insulted them. They are the haughty and rude children with their parents.” And I asked: Why do they go there?” And He told me: At the end when each one presents himself in front of the just judge, if they were not good they will say: ‘I’ll be damned because I did not respect and loved my parents’. And for that curse he goes to hell. Or he might say: “I’ll be damned for not obeying and following the Catholic faith’. Or in the contrary, they are going to say, ‘My parents be damned because they did not teach me to respect and love them”. For that curse the parents will go to hell”.

 


On the contrary, parents must respect and give love to their children, never with insults. “Pray, pray because some can save themselves”.
I saw that in those homes, where the father and mother insult the children, the demons come out of their mouths like worms or snakes that crawl. And little by little they go and enter the other child, or the husband who is far away. I saw that the only way to get rid of those demons in that house was to pray, especially the holy rosary.

 


I saw all class of people throwing their money up in the air, and around them people dying of hunger. And who are these? He answered: Those are all the waste their money on useless things; the ones who buy unnecessary things; the ones who have parties for their tastes. They invite only the ones that can bring them something or that will invite them to another party. They are all the ones that wasted by buying too many things, and they let them rot in their refrigerators, instead of giving them away. And they never do works of mercy. They only think in themselves while around the world others are dying of hunger. Pray, pray for them so they will convert and they won’t go to the place of punishment”.

 


I saw young people with headsets. I did not ask what type of equipment they were because I don’t know them, connected to a radio. They walked like sleepwalkers. Through the headsets scorpions, frogs, and death entered their ears. I asked: Who are they? And He told me: “They are all who listen to Satanic music, rock, metallic, and have converted to being adorers of the devil; that will lead them to their own death, and make them lose their sense of life. They are all the ones who enter to the Satanic cult, discoteques, or lock themselves up in their homes listen with high volume that damned music. For them life has no meaning, they will not study or do anything else. They get lazy and rebellious. This young adulthood is going towards perdition, there is no longer any innocence in any child over 4 years old. The damned television and the music has perverted them, and their hearts blinded is getting away from Me. Pray, pray so I may be able to rescue them because they travel like flies to their deaths. Pray, pray so they won’t abandon everything and they won’t reach the place of punishment selected for them”.

 


I saw men and women of all classes, walking backwards, and a demon dragged them, and when they walked they would stumble with each other, and that made them fall. I asked who they were and He told me: “They are all that were following Me in the way to Heaven, but the difficulties, the tripping’s, the discouragement, the problems with the same groups, made them abandon Me. And today they are going on the way to hell and taking others with them. For these it will be very difficult come back to Me. Because they have a demon that stops them, and this demon at the end delivers them to Satan. And he will be even prouder for having beaten one of mine. Pray, pray for them, for my heart is wounded continuously for this new Judas’ that do not want to suffer for Me”.

 


I saw men and women of different ages and classes, hitting their chest with a knife. They fought to remove any human likeness, from the breast down to the groin. When they hit themselves they bled while a demon shouted: You have suffered too much for him, hit him harder, hit him harder, don’t forgive him, don’t forgive him. Then I asked: “Who are they, Lord, and who are the ones in the breast?” The Lord answered: “They are all the ones that never forgave their brothers fault; they harbor grudges, hate, resentment, quarrels, thinking they were the only ones who suffered. The persons they carry in their breasts are supposedly their enemies. And for eternity of eternities, they will have them on their breasts as punishment. Pray, pray so they will forgive as I forgive, because if you do not forgive the faults of your brothers, My Father will not forgive them”.

 


I saw men and women of all ages, their hands bleeding, and when they looked at them, they screamed in terror. And a demon was cutting their back, back and forth, turning them into nothing. I asked: Who are they, Lord?” He said: “These are all the assassins, the kidnappers, the robbers, all who have taken someone’s life in a physical, psychological, and spiritual way. They are the ones who had been able to save a life, but did not do it, and their blood clamors from earth to the heavens. I give life and I take it away when I want to, no one outside of GOD can take a life, not to a child, an old person, a sick one; only GOD disposes of them. Whoever does it, the greatest punishments and torments await him, in the sulfur lake where the worm does not die and the fire does not go out. Pray, pray because many are alive and can repent. My daughter, pray especially for doctors”.

 


We kept on walking and I saw men, women, young adults, and children of all classes. They were grating between themselves as if lost and confused. The demons covered them with their shadows and telling them: Don’t believe, don’t believe. And I asked: Who are they?” He told me: They are all those who belong or used to belong to my Church, but abandoned the Sacraments. Or if they go, they don’t believe in them, or in the grace, or in the sanctifying power through them. They have despised the GOD of truth for the lie. The ones who will suffer the most are the ones who did not believe in my Real Presence in the Holy Eucharist, and they were sacrilegious. Because My Body is true food and My Blood is true drink, and whoever eats my body and drinks my blood remains in Me and I will raise him up on the last day. Pray, pray because some can come back”.

 


I saw men, young adults, women, and children with age of reason, in great quantities, walking with fear, they would step on any light that could illuminate them. The demons shouted: “Don’t believe in the light, don’t believe!” I asked: “Who are they?” He said: “They are those that have committed any sin and have not confessed it, because of shame or because they don’t believe. Or if they confessed it, they did not do it with true repentance. GOD knows the heart of each man. Pray, pray so they will convert. No one that does not confess his sin can enter the kingdom of heaven”. Then I exclaimed: “Lord JESUS, my GOD, who can save himself?”

He answered: “Come and follow Me. For GOD nothing is impossible.” I shut up and we kept on walking. We found thousands and thousands that were on the way to hell. I did not ask who they were. I just was thinking: “Mercy, my GOD, mercy Lord…”

 


He didn’t tell who they were, or what their sin was. They were all ages and classes, and because of something I did not understand, it was made known to me, that they belong to all kinds of religions, faith, and creeds. Because GOD judges over every person that comes to this earth, being born wherever he is born, and believing whatever he believes. After walking and walking JESUS told me: “Here the way to hell ends”. And He sat down on some stones. His wounds were bleeding, his clothes were read, and He was crying. I told Him: “What’ is wrong Lord and my GOD? Why are your clothes red, if they were white when you came, and why are you bleeding, and why are you crying?”

 


And He told me: “I cry when I know that for them my sacrifice was useless and blood was spilled in vain. Because they did not want to save themselves; they despised me. My clothes are red wet with my blood that I have shed in the pain of their sins, and they did not want to receive it, since my forgiveness is given on the part of My Father, but they did not receive Me. And I have written to them, whoever receives Me, I will make him son of GOD. Oh my daughter, pray, pray, help Me in the salvation of men and their souls. We embraced and prayed together, and suddenly I was in my room, heavily embraced by Him, the fear was terrifying, my whole body trembled. I told Him: “Lord I am scared”. He placed his hand over my head and told me: “This that you have seen you will not tell until 6 months from now, when you have recovered completely. Later I will take you to heaven and I will show the way and who are on it”.

 


We prayed together, he said goodbye leaving me in peace, and He looked at me again. He left crying, his clothes red, and his wounds bleeding. He waved goodbye with his hand, and he disappeared from my sight.

 

 

Translation by Carmen Morell

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