Sois otros Cristos

 

 

  

Caóticas decisiones toman algunos Obispos para librarse de responsabilidades en su episcopado. Yo, Jesús, os hablo. Hijos Míos de Mi Divino Corazón, se que sufrís, se que llora vuestro corazón, pero Yo estoy a vuestro lado sin dejaros ni un solo momento, y al igual que el bebé debe tomar la medicina que le da su madre para curarse de infecciones, Yo, hijos Míos, os doy también Mi amarga medicina para purificaros y haceros crecer en virtud, y para regar con vuestras lágrimas vuestras obras y vuestros apostolados. Yo, Jesús, os hablo.

  

No temáis a quienes pueden anularos en esta vida pero no pueden anularos en Mi Corazón. Os llevo dentro de Mi Divino Corazón y os tengo allí encerrados sin que el mal alcance a vuestras almas que son Mías y que nadie Me las puede arrebatar. Se que a veces la prueba es muy dura, dolorosa, amarga, desolada, lo se hijos Míos, porque estáis bebiendo de Mi propia Pasión y os doy ese amargo cáliz para que vuestras Obras de Amor sean auténticas obras para el bien de las almas y no para satisfaceros, ni envaneceros.

  

Caminad hijos Míos adelante sin preocuparos las pedradas que os dan a vuestra espalda, caminad adelante con fe y ofrecedme el cáliz de vuestra amargura, Yo sacaré de él un bien inmenso para el Cuerpo Místico de Mi Iglesia y para vosotros mismos, y aunque parezca hijos Míos que os he abandonado y que no os respondo, no hijos no, Yo nunca abandono ni al más pecador ¿cómo iba abandonaros a vosotros que Me sois fieles? Creed en Mí y en Mi providencia, creed que Yo el Redentor del mundo saco bienes de los males, y aunque tengáis que caminar con vuestra cruz a cuestas, pensad que antes de pasar vosotros esas amarguras las pasé Yo en todo los aspectos y junto a Mí, Mi Santa Madre que sufrió lo que mente humana no puede suponer.

  

Rezad hijos Míos por quienes os hacen mal, si perdonáis de corazón el mal que os hacen Me estáis ofreciendo una moneda espiritual de un valor inestimable, porque es difícil al corazón humano y al amor propio perdonar a los enemigos, pero eso es lo que os pido que les perdonéis y que recéis sinceramente por ellos.

  

Quien quiere venir en pos de Mí tome su cruz y sígame, porque hijos, cuando Me seguís con la cruz a cuestas sois otros cristos, y vuestros frutos son incalculables, ahí es donde vuestra fe se asienta, ahí es donde vuestro amor se purifica, hijos, no sucumbáis al desánimo, ni a la desolación, y sed reflejos Míos en la amargura, para que junto a Mí, gocéis eternamente de la gloria que os tengo reservada. Yo, Jesús, Vuestro Hermano, Vuestro Redentor, os hablo y os bendigo. La paz de Mi Padre y de la Santísima Trinidad esté con todos vosotros

 

 

 

 

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