Dios Padre

Yo me encargaré de purificaros y de llevaros al amor intenso

 

 

 

 

Temas:

 

Que Yo Me sienta orgulloso de cada uno de vosotros, que actuasteis en el Bien hasta el último momento.

Aún podéis disminuir la intensidad de vuestro sufrimiento particular y el sufrimiento mundial que tendrán todos los pueblos de la Tierra.

Que vuestra oración sea insistente a Mi Corazón Sacratísimo, para que Yo derrame Bendiciones inmensas sobre aquellos hermanos vuestros que os piden que oréis por ellos.

No les deseéis el mal a vuestros hermanos que están haciendo el mal en la sociedad, al contrario, traédmelos a Mi Corazón.

Entregadme vuestra soberbia y vuestra vanidad y entrad a la humildad, que es la puerta segura de la entrada de todo Mi Ser en vosotros.

 

  

 

 

Primer Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Que Yo Me sienta orgulloso de cada uno de vosotros, que actuasteis en el Bien hasta el último momento.

 

Hijitos Míos, os he pedido que siempre estéis preparados para lo que pueda venir a vuestra propia vida, porque debéis estar preparados para cuidar lo más grande y más bello que tenéis, que es vuestra propia alma, pero ahora también os pido que estéis preparados para los acontecimientos que se van a venir sobre toda la Tierra.

 

Momentos grandes, difíciles, pero si los tomáis realmente con amor y respetando Mi Voluntad, veréis que estos acontecimientos, lejos de atemorizaros, os van a llevar a una paz interior bellísima, porque vosotros deberéis tomar, como os he dicho, esto como una penitencia a vuestros pecados pasados.

 

Entended con todo esto, Mis pequeños, que os estoy ayudando a que vosotros alcancéis vuestra purificación y, con ello, vuestra santificación, porque las almas santificadas son las que van a tener la oportunidad de ver los Cielos Nuevos y las Tierras Nuevas, lo que os he prometido, y que estáis a momentos de recibir este gran regalo. Pero una gran mayoría de hijos Míos, no acuden regularmente al Sacramento de la Confesión, de hecho, no acuden a los Sacramentos y por eso os doy la oportunidad, con todos estos acontecimientos, a que vosotros reflexionéis y aceptéis, en vuestra vida, lo que Yo os mande.

 

Os vuelvo a repetir, no toméis esto como un castigo de parte Mía, vosotros os habéis ganado estos dolores por vuestro mal proceder, porque Me habéis dado la espalda, porque no queréis vivir en el Amor. Así pues, así como el sacerdote os deja penitencia que debéis realizar después de vuestro arrepentimiento de corazón, para que vuestros pecados sean perdonados, esto que Yo voy a permitir en vuestra vida, a nivel mundial, es la penitencia para el perdón de vuestros pecados, pasados y presentes y tomadlo así, simplemente, ofreciendo de corazón vuestros dolores, para que vuestra alma quede preparada, para que al quedar limpia, podáis tener acceso a la Promesa que os he dado de los Cielos Nuevos y las Tierras Nuevas.

 

Mi finalidad es de Amor, es de respeto a vosotros y sobre todo, de un cuidado extremo que tengo hacia cada uno de vosotros, porque os amo. Quiero lo mejor para vosotros, pero también debéis vivir de acuerdo a la dignidad que tenéis, porque sois hijos Míos, y un hijo Mío, verdadero, no puede estar viviendo en el mal, no puede estar viviendo en pecado, no puede estar dando un mal ejemplo. Mi Hijo, cuando estuvo sobre la Tierra, todo Su comportamiento era de acuerdo a la dignidad que Él tiene y así lo mostró a los hombres y ahora os toca a vosotros, Mis pequeños, hermanos de Mi Hijo, Cristo Jesús, también os debéis comportar con la dignidad que tenéis. Mi Hijo os atrajo esa dignidad, agradecedle y manteneos cuidando vuestra alma, vuestra persona, con la dignidad real que tenéis.

 

No os apartéis, del Bien, Mis pequeños, hasta el último momento de vuestra vida quiero que se pueda decir de cada uno de ustedes, que sois hijos Míos, hijos de Dios. Dadme ese gusto, Mis pequeños, que Yo Me sienta orgulloso de cada uno de vosotros, que actuasteis en el Bien hasta el último momento.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

 

Segundo Misterio, Habla La Santísima Virgen María

 

Sobre: Aún podéis disminuir la intensidad de vuestro sufrimiento particular y el sufrimiento mundial que tendrán todos los pueblos de la Tierra.

 

 

Hijitos Míos, Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María.

 

Recordad el pasaje en las Escrituras, cuando estábamos en las Bodas de Caná, Mi Hijo y Yo. Yo le dije a los sirvientes “hagan lo que Mi Hijo les diga”, ahora estáis en otros momentos de la humanidad. Ahora es Mi Esposo el Espíritu Santo el que está entre vosotros y ahora os pido a todos vosotros: hagan lo que Mi Esposo quiere, para todos vosotros.

 

Ciertamente Él viene a purificar la Tierra entera con Su Amor Divino os viene a purificar, Mis pequeños. Cuando se habla de una purificación, cuando se habla de una reprensión del Cielo hacia todos vosotros, esto se hace a través de un acto amoroso, porque si vosotros sois sencillos y humildes, aceptáis de corazón que se os reprenda, porque sabéis que esa reprenda os va a servir para mejorar. No así los que son soberbios ellos, al contrario, se enojan y responden con grosería, hasta con maldad, porque se les trate así, según ellos.

 

Mis pequeños, los padres amonestan a los hijos cuando van por mal camino o lo hacen para ayudarles, para que evitarles tener un accidente grave y que puedan hasta perder la vida o los deje lisiados.

 

Ahora, Mi Esposo, El Santo Espíritu de Amor, os viene a reprender, pero amorosamente, Mis pequeños. Algunos de vosotros entenderéis esto como un ataque, un ataque personal y malo de vuestro Dios y no es así, Mis pequeños. Si hacéis un examen de conciencia, honesto y verdadero, veréis que cada uno de vosotros os merecéis esa reprimenda, porque os habéis alejado de las Leyes de Nuestro Dios, os habéis alejado especialmente de Su Amor y de la Caridad que debéis tener hacia vuestros hermanos. Habéis fallado en múltiples ocasiones y traéis una carga, a veces, tremenda de faltas pasadas que no habéis confesado ni habéis buscado a algún sacerdote que os las perdone. Estáis tan alejados de la Iglesia, de esa institución Divina que os dejó Mi Hijo y ya no buscáis el Alimento Divino que tenéis, que es el Cuerpo de Mi Hijo y Su Sangre Preciosa.

 

Sí, Mis pequeños, habéis fallado demasiado y ¿aún así creéis que no os merecéis un castigo? No Mis pequeños, no seáis soberbios, el regalo que os va a dar Nuestro Padre Dios, es inconmensurable, es grandísimo y debéis estar preparados vosotros, en lo espiritual y aun en lo físico, para recibir este regalo tan grande que Él os quiere dar y que vosotros gozaréis infinitamente, porque cuando Nuestro Dios regala algo a Sus criaturas, sobrepasa toda imaginación y eso es lo que ahora vais a tener, Mis pequeños, regalos que sobrepasan vuestra imaginación.

 

Así, pues, os repito, aceptad con humildad lo que Él permita en vuestra vida. Cada uno de vosotros habéis pecado y ciertamente, en diferente forma y en diferente nivel de maldad. Cada uno recibiréis, según vuestros pecados, según vuestras faltas, según vuestro olvido a estar bajo las Leyes y bajo el Amor de Nuestro Dios. Sabiendo esto, cada uno de vosotros, en vuestro corazón, arrepentíos ya, para que vuestra penitencia no sea tan grave. Aún podéis disminuir la intensidad de vuestro sufrimiento particular y el sufrimiento mundial que tendrán todos los pueblos de la Tierra. Arrepentíos, pedid perdón a Nuestro Dios, que es todo Bondad y Misericordia sobre cada uno de vosotros. Arrepentíos y sobre todo, haced un cambio de vida total, para que Nuestro Buen Dios se apiade de vuestra maldad, de vuestro orgullo, de vuestros errores.

 

Estoy con vosotros, Mis pequeños, Yo intercedo continuamente, para que esta penitencia no sea tan grave sobre vosotros, pero ayudadme también con el cambio de vida que debéis hacer, y manteneos así, dejando atrás vuestros pecados y tratando de mejorar vuestra vida y sobre todo, el crecimiento de vuestra alma para llevarla a su santificación.

 

Os lo pido de Corazón.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Tercer Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Que vuestra oración sea insistente a Mi Corazón Sacratísimo, para que Yo derrame Bendiciones inmensas sobre aquellos hermanos vuestros que os piden que oréis por ellos.

 

Hijitos Míos, vosotros veis, en lo humano, hermanos vuestros que estiran su mano para recibir una moneda de vosotros, una ayuda que les va a servir a ellos para alimentarse en ese día o irla pasando mejor, de alguna forma, gracias a vuestra ayuda y a la de vuestros hermanos. Pero ahora también os pido, Mis pequeños, que veáis esa misma mano que se alarga hacia vosotros, pero esta es espiritual y la debéis de ver con el corazón.

 

Son tantos, tantos hermanos vuestros alrededor del mundo, que necesitan una ayuda espiritual, un apoyo espiritual, palabras que salgan del corazón, para ayudarles a resolver sus problemas, para ayudarles a crecer espiritualmente, hacerles ver la realidad de su existencia. Tantas almas que necesitan que un hermano se les acerque, para apoyarles en sus dolores, en sus preocupaciones. Tanto que necesitáis cada uno de vosotros y cuando necesitáis de esa ayuda, muchas veces no tenéis a nadie a vuestro lado.

 

Ciertamente contáis Conmigo, con vuestro Dios, para que os apoye, para que os ayude a salir adelante pero, por vuestra falta de Fe, necesitáis a alguien, entre vuestros hermanos, a quien ver, alguien a quien tocar, ellos pueden daros una ayuda espiritual, una ayuda moral a vuestros problemas pero, como os repito, Me tenéis a Mí, pero os falta Fe para sentir Mi Presencia entre vosotros o, es más, dentro de vosotros. Por eso os pido, Mis pequeños, que vuestra oración sea insistente a Mi Corazón Sacratísimo, para que Yo derrame Bendiciones inmensas sobre aquellos hermanos vuestros que os piden que oréis por ellos. Tan pronto os pidan, voltead hacia Mí, Mis pequeños, y ponedme, en Mi Corazón, las necesidades de vuestros hermanos y aun vuestras propias necesidades.

 

Ese acto que vosotros hacéis, ya es un acto de Fe, estáis volteando a verme, estáis Conmigo, Me estáis mostrando las necesidades de vuestros hermanos y eso Me halaga, Mis pequeños, porque estáis creyendo que Mi Vida está entre vosotros y aun dentro de vosotros. Yo realmente vivo en vuestro interior y sé lo que necesitáis cada uno de vosotros, pero debéis pedir Mi ayuda y esto lo hago para reforzar vuestra Fe, y para que crezcáis en ella. Si Yo os diera todo sin que vosotros tuvierais la necesidad de pedirlo, vosotros no creceríais en Fe, ni en Confianza, ni en Esperanza en Mí.

 

Con esto, Mis pequeños, os hago a vosotros voltear hacia Mí y esa confianza Me halaga porque, primeramente, os conocéis a vosotros y sabéis que no podéis ayudar a vuestros hermanos con tal o cual necesidad, porque no tenéis las capacidades para hacerlo y, por otro lado, al voltear hacia Mí, Me halaga, porque sabéis que Soy vuestro Dios y que puedo hacer todo por vosotros y viviendo así, en humildad, en sencillez, Yo puedo derramarme fuertemente sobre vuestros hermanos y sobre vosotros mismos.

 

Muy difícil es la vida del hombre si no tiene Fe, por eso, pedidle a Mi Santo Espíritu, que está habitando entre vosotros, que os ayude con ese regalo tan grande, que el hombre necesita, que es la Fe y ésta, para que se complemente, pedidle también el Amor, que el Amor es lo que mueve a toda la Creación y mueve hasta Mi propio Corazón. Es a través del Amor por el cual vosotros Me sacáis muchos regalos para vosotros o para vuestros hermanos, el Amor verdadero. El Amor sano y santo, que lo utilizáis para pedir por vuestros hermanos, ya no para vosotros mismos, sino para las necesidades de vuestros hermanos, es lo que mueve a Mi Corazón, por eso obtenéis vosotros, dentro de la Comunión de los Santos, al pedir unos por otros, Mis Bendiciones.

 

A veces os llegan regalos Míos que vosotros no pedisteis en lo personal, pero que os llegaron en el momento más oportuno de vuestra vida y esto se da porque alguno de vuestros hermanos de la Comunión de los Santos ha pedido, para que se le conceda a algún otro hermano esa Bendición. Como os he dicho, nada se pierde dentro de la economía espiritual, tarde o temprano, vuestra oración, vuestras peticiones, vuestra intercesión, van a llegar a algún alma y les van a ayudar, os lo aseguro y os lo prometo. Es Mi Amor, que os he dicho, que es dinámico, todo lo va curando, todo lo va reformando, todo lo va santificando.

 

Confiad en Mí, Mis pequeños, para que podáis obtener de Mí todas vuestras necesidades, tanto de las que tenéis aquí en la Tierra, como las que tenéis en vuestra alma y que tendréis necesidad de ellas en el Reino de los Cielos.

 

Os quiero siempre felices, Mis pequeños, fuisteis creados para ser consentidos, para que gozarais plenamente en cuerpo y alma. Entendedlo, Soy un Dios de Amor, no Soy un Dios de maldad ni de temor. Os amo, Mis pequeños.

Gracias, gracias, Mis pequeños.

 

 

Cuarto Misterio, Habla Nuestro Señor Jesucristo

 

Sobre: No les deseéis el mal a vuestros hermanos que están haciendo el mal en la sociedad, al contrario, traédmelos a Mi Corazón.

 

Hijitos Míos, debéis entender, y ya os lo he pedido otras veces, que sois pequeñitos, sois niños de párvulos, que apenas estáis creciendo, apenas estáis tratando de alcanzar una vida espiritual alta, grande. Son tantas las distracciones que os pone Satanás, que no os dejan crecer. Tenéis el ejemplo de hermanos vuestros que alcanzaron la santidad de vida porque se esforzaron en ello, la santidad no llega en forma sencilla y sin poner nada de vuestra parte, debéis luchar, Mis pequeños, por alcanzarla.

 

Ved Mi Vida sobre la Tierra, sufriendo todo tipo de adversidades. A pesar de Mi Predicación pocas almas Me aceptaron y acabaron asesinándome en la Cruz, que era la forma en que los malhechores terminaban. Yo, todo un Dios, blasfemado por los hombres y terminando en la Cruz como un malhechor. No, Mis pequeños, Yo no Me merecía esto, porque Soy vuestro Dios y sobre todo porque Soy el Amor Perfecto. En Mí no hay maldad y la Cruz era para los maleantes. En Mí solamente hay Amor y los maleantes difícilmente aman de corazón y si aman, quizá solamente sea a sus pequeñitos, a sus propios hijos.

 

Amar de corazón quiere decir respetar la vida y los bienes de sus hermanos. Podríais indicarme que hay maleantes que comparten del fruto de lo que ellos ganan con sus fechorías, pero eso no es amor, Mis pequeños, porque no están recibiendo ésos bienes de un trabajo digno y correcto, están recibiendo ésos bienes del pecado que cometen y eso no está bien, Mis pequeños.

 

Orad por aquellos que están viviendo en el error, que viven en la maldad, porque en una gran mayoría de los casos, no han recibido ningún tipo de espiritualidad, ya que dentro de sus familias, generalmente, hay mucha tribulación, separación, golpes, sufrimientos tremendos y por eso vosotros no debéis juzgar en ningún momento, debéis orar, simplemente, amarles dentro de vuestra oración, compadeciéndoos de ellos, compadeciéndoos del mal que están realizando.

 

Hay tanto que tenéis qué hacer, Mis pequeños, a través de vuestros actos personales y a través de vuestra donación, con vuestra intercesión para el perdón de los pecados que comenten. Mucho bien podéis hacer en esas almas que necesitan de Mi Presencia para su mejora, no les deseéis el mal a vuestros hermanos que están haciendo el mal en la sociedad, al contrario, traédmelos a Mi Corazón.

 

Recordad cuando Yo estaba en la Cruz, Yo tenía a dos ladrones junto a Mí y uno de ellos se movió en su corazón y Me pidió perdón. Ciertamente había cometido muchas faltas graves, pero al estar junto a Mí, su corazón sintió el amor que quizá nunca había tenido, ni en su hogar ni en las personas que estaban a su alrededor. Era un hermano vuestro que necesitaba amor y lo sintió en ese momento y hubo un arrepentimiento de corazón. Esos son los regalos que Yo hago a las almas arrepentidas y esos son los milagros que hace el Amor, y Yo quiero que vosotros hagáis milagros, poniéndome a tantas almas, vacías de Amor, ante Mi Presencia. Traédmelas, Mis pequeños, para que tomen el lugar del buen ladrón, para que sientan Mi Amor y lo puedo hacer, Mis pequeños, si vosotros las traéis hacia Mí, ponédmelas junto, para que ellas absorban y sientan Mi Amor, y de esta forma se puedan arrepentir de su vida pasada, de su vida de error, de su vida de maldad y venga el arrepentimiento de corazón, para que obtengan el premio que Yo le prometí al buen ladrón: “hoy mismo estarás Conmigo en el Paraíso”.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

 

Quinto Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Entregadme vuestra soberbia y vuestra vanidad y entrad a la humildad, que es la puerta segura de la entrada de todo Mi Ser en vosotros.

 

Hijitos Míos, ciertamente tomaré vuestra vida, si Me la ofrecéis, si deseáis que Yo, vuestro Dios, os tome y os guíe,  de esta forma, estaréis aceptando el vivir bajo Mi Divina Voluntad. Yo plenamente en vuestra vida. Es lo que Yo quiero de cada uno de vosotros, que seáis como vuestros Primeros Padres, obedientes en todo a Mis necesidades, a Mis gustos, a Mis Promesas, a Mi Amor, a todo lo que Yo os pida que realicéis, porque Yo solamente quiero vuestro bien.

 

El hijo obediente acepta las órdenes de sus padres, porque sabe que de ellos va a obtener mucho y lo que ellos os pidan, siempre será para un bien, ya sea para ellos, para uno mismo o para alguien más. Nunca os van a pedir vuestros padres, hacer algo que vaya en contra de vosotros o de alguien y así estoy Yo ahora con vosotros, Mis pequeños.

 

Si vosotros aceptáis Mi Vida, Mi Divina Voluntad en vuestro ser, si os olvidáis ya de vuestro “yo” y dejáis que Yo pueda, otra vez, hacer Mi Paraíso Terrenal en vuestro corazón, porque os quiero llevar a una pureza y a una santidad tal, como la tenían vuestros Primeros Padres, os llevaré a ese momento en que Yo convivía en su corazón plenamente. Ellos se comunicaban plenamente Conmigo, con un gusto tremendo y siempre tenían abierto su corazón a Mi entrada. Su corazón era Mi aposento real, Yo bajaba a su corazón y Me deleitaba ante los pensamientos, acciones, de su vida espiritual, dentro de su ser y quiero que volváis a esos momentos, que mantengáis vuestra alma siempre dispuesta a que Yo pueda bajar del Cielo a vuestro corazón. Me deleitaré estando con vosotros y, ciertamente, vosotros también os vais a deleitar con Mi Presencia en todo vuestro ser, en vuestra vida, en todo lo que hagáis, de esta forma, todos vuestros actos, pensamientos, todo será Divinizado, todo será bellísimo, todo os saldrá bien, porque Yo estaré con vosotros en todo momento, os estaré llevando a la perfección total y especialmente a la perfección en el Amor.

 

Conviviréis nuevamente con la naturaleza, con todo lo creado y es cuando gozaréis plenamente con todo lo que Yo os he dado, de todo lo que creé para vuestro bienestar, tanto físico como espiritual. El hombre fue creado para ser el rey de la Creación y vosotros deberéis volver a ese momento, cuidaréis lo Mío y también Me ofreceréis todo lo que Yo os he dado.

 

Empezad pues, Mis pequeños, dejadme que Yo ya habite plenamente en vosotros, olvidad vuestro “yo” y dejad que Yo tome posesión de lo que ciertamente Me pertenece, que es todo vuestro ser. Os he dado el libre albedrío, entregadme vuestro libre albedrío, entregadme vuestro “yo”, entregadme vuestra soberbia y vuestra vanidad y entrad a la humildad, que es la puerta segura de la entrada de todo Mi Ser en vosotros, Yo Me encargaré de purificaros y de llevaros al Amor intenso que solamente Yo, vuestro Dios os puedo dar.

Gracias, Mis pequeños.

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