Tened en cuenta vuestros pecados de omisión para que hagáis una buena confesión

 

     La creación llama a la oración

 Llamado de María Santificadora a la humanidad

 

  Notas en amarillo son nuestras
 
Amadísimos hijitos de mi corazón, que la paz de Dios esté con todos vosotros y mi santa protección os asista siempre.

 Hijitos, alabad y bendecid la gloria de Dios, porque grande es su amor y eterna es su misericordia. No temáis, os lo digo una vez más pequeños míos, nada os pasará si permanecéis unidos a vuestro Padre y Madre celestial.

 Hijitos, en cualquier momento todo se desatará, permaneced en gracia de Dios, para que el llamado de mi Padre no os coja por sorpresa y tengáis que experimentar en vuestras almas el fuego de la purificación espiritual. Haced una buena confesión de vuestras faltas, ante mis hijos predilectos (sacerdotes); tened en cuenta vuestros pecados de omisión, para que hagáis una buena confesión.

 

A continuación os hago una lista de pecados de omisión, para que los tengáis en cuenta y confeséis lo más pronto posible.



Malos pensamientos contra vuestro prójimo,

Recibir en la Eucaristía a mi Hijo, sin el debido honor y respeto;

No desagraviar a mi Hijo, por todas las comuniones que se hacen al recibirlo en la mano;

Estar distraídos en la Santa Misa, no meditar el Santo Evangelio,

Vestir indecorosamente o despreocupadamente para asistir a la Santa Misa;

No prepararse con oración, antes de la confesión y la comunión;

Ir a la Santa Misa, sólo por cumplir;

No hacer el propósito de enmendar las faltas cometidas;

No destinar el tiempo necesario para la oración, ( no buscar el tiempo diario para la oración sin distracción)

Pasar de largo ante el Sagrario, (genuflexión)

No orar por los difuntos, (en general y por el árbol genealógico por el lado de padre y madre)

No rezar el Angelus,

No alabar a Dios y darle gracias al levantarse y al acostarse; (la señal de la Cruz, una pequeña oración)

La falta de caridad con vuestros hermanos,

No rezar el Santo Rosario con devoción,

No leer la Santa Palabra de Dios y meditarla, (lectura de La Biblia, un pequeño trozo todos los días antes de dormir)

Dudar de la misericordia de Dios,  (no creer que Dios los perdona por muy grave que sea el pecado)

Tener poca autoestima, (este tema es largo, en ocasiones los puede llevar a la soledad y también a la masturbación)

Abstenerse de comer por espacio de media hora antes o después de recibir la comunión,

Ser pesimista y negativo, (esto es falta de fe, pidan a Dios incesantemente y verán los resultados)

Orar a las carreras, sin meditar en la oración,

Comulgar sin escuchar la Santa Palabra de Dios, (estar distraídos en la Misa durante la Liturgia de la Palabra)

Salir del templo sin terminar el santo sacrificio y no recibir la bendición.

 

Todos estos son pecados de omisión, que se van acumulando y se van volviendo en faltas graves; tened pues muy presente todo esto para que hagáis una buena confesión; rezad antes de confesaros y comulgaros el acto de contrición y el Salmo 51, para que seáis irreprochables ante mi Padre y os de su bendición.



Hijitos míos,
la cercanía del aviso, llama a la conversión; estad pues alerta y vigilantes, porque cuando menos penséis, mi Padre tocará a la puerta de vuestras almas, para despertar vuestras conciencias y mostraros el estado en que os encontráis ante Dios y vuestros hermanos



Hijitos, mi Padre no sólo quiere mostraros el estado de vuestras almas,
sino también el estado en que se encuentran las almas de vuestros antepasados y familiares difuntos en el purgatorio, para que cuando regreséis a vuestros cuerpos, oréis por ellos más intensamente y ofrezcáis vuestra purificación por su eterno descanso, para que os ayuden a interceder y batallar con vosotros, y así, unidos al ejército triunfante y a vuestra Madre Celestial, derrotemos de la faz de la tierra al príncipe de este mundo y sus huestes del mal.

 

Recogeos pues mis pequeños, en oración y alabanza, porque la batalla por vuestra libertad ya comenzó; colocaos vuestra Armadura Espiritual a mañana y noche; rezad mi Santo Rosario; consagraos a mi Corazón Inmaculado, y la preciosísima Sangre de mi Hijo; orad a todo instante, para que las fuerzas del mal no puedan haceros daño.

 

Consagrad a mi Corazón Inmaculado, vuestro descanso nocturno; acordaos que es en la noche, donde el ejército de mi adversario estará más activo; no se os olvide sellar vuestros hogares e hijos y familiares y todo cuanto Dios os ha dado, con la Preciosa Sangre de mi Hijo; todos los días y sus noches bendecid a vuestros hijos y familiares, así:

Una bendición por el Padre, otra bendición por el Hijo, otra por el Espíritu Santo y una bendición por mi santa intercesión; no olvidéis la oración de protección de vuestro amado Miguel, el conjuro de lo Ángeles y el rezo a vuestro Ángel custodio, tan necesario en estos últimos tiempos. Acatad pues las instrucciones que os iremos dando a través de nuestros profetas e instrumentos de estos últimos tiempos y os aseguro que la paz de Dios estará con vosotros. Gloria a Dios en el cielo y paz a los hombres de buena voluntad. Vuestra Madre, María Santificadora.



Bendición de María Santificadora: Cúbrenos
Bendición de María Santificadora: Ampáranos
Bendición de María Santificadora: Guíanos
Bendición de María Santificadora: Santifícanos y llévanos a la gloria del Padre. Amén.

Rezar las 7 Ave Marías en honor a nuestra Madre Santificadora.


Mensaje entregado a Enoch el  3 de Enero de 2012

 

Salmos 51


Salmo de David, cuando el profeta Natán fue a verlo por haber cometido David adulterio con Betsabé.

1 Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
2 Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.
3 Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí.
4 Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio.
5 He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.
6 He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
7 Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve.
8 Hazme oír gozo y alegría, Y se recrearán los huesos que has abatido.
9 Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades.
10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
11 No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu.
12 Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente.
13 Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, Y los pecadores se convertirán a ti.
14 Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación; Cantará mi lengua tu justicia.
15 Señor, abre mis labios, Y publicará mi boca tu alabanza.
16 Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; No quieres holocausto.
17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
18 Haz bien con tu benevolencia a Sion; Edifica los muros de Jerusalén.
19 Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, El holocausto u ofrenda del todo quemada; entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.
 

 

 

Anexo

Recordamos este mensaje entregado por nuestro Padre, referente al pecado de omisión de la caridad

 


 Sobre: El pecado de omisión es un terrible pecado, porque es egoísmo puro.

Hijitos Míos, ya os he hablado de esto antes, pero a vosotros, todo se os olvida fácilmente, especialmente cuando tenéis que trabajar para Mí, vuestro Dios y cuando os tenéis que separar de algo. El pecado de omisión, Mis pequeños, es muy importante dentro de vuestra vida espiritual, pero os lo podría poner así: es un terrible pecado, porque es egoísmo puro, porque no estáis dando lo que tenéis y lo que tenéis no es vuestro, es Mío.


 
Es tremendo este pecado, porque mucho del mal que existe en el mundo es causado por esto, Mis pequeños, porque todo lo que tenéis y Yo os he dado, es para que lo compartierais con vuestros hermanos.


 
Os he dado dones, capacidades, os he bendecido con trabajo, con salud, con tantas cosas y vosotros no compartís lo que tenéis, os apropiáis lo que Yo os doy, pero no es vuestro.


 
Si Yo no os hubiera dado las capacidades que tenéis, no hubierais crecido en esas capacidades a donde ahora estáis. Os apropiáis de lo Mío, porque sentís que habéis puesto vuestro trabajo, habéis trabajado mucho para crecer en las capacidades que Yo os concedí y por eso os apropiáis de lo que tenéis, ya sea en lo material o en lo intelectual o aún en lo espiritual.


 
Ciertamente Yo puse la semilla y vosotros la hicisteis crecer con vuestro trabajo, pero aún así, si Yo no os hubiera puesto esa semilla, si Yo no os hubiera ayudado a desarrollarla, a poneros todo lo necesario delante de vuestra vida, para que crecierais y fuera fácil vuestro crecimiento en ese o en varios de vuestros dones concedidos, no hubierais crecido. Yo os he ayudado muchísimo en que vuestro crecimiento, en lo que tenéis, se dé y por eso, con agradecimiento hacia Mí, debierais ayudar a vuestros hermanos, porque de esta forma, al momento en que vosotros compartís lo que tenéis, en ese momento Yo os doy más y así nunca se os terminará lo que tenéis. Quizá, podéis creer que ya crecisteis los suficiente cuando realmente todavía os falta más y es cuando entro Yo, vuestro Dios, a incrementar vuestras capacidades, dones y aún lo material que compartáis con vuestros hermanos, cuando entreguéis todo con amor.


 
Dad, dad y a manos llenas y veréis cómo, en Mi Bondad Infinita, recibiréis todavía más. Lo que quiero, Mis pequeños, es que anuléis de vuestra vida, este pecado de omisión y que todo se vuelva Caridad, que es lo opuesto en vuestra vida. Que vuestra vida sea virtuosa, que vuestra vida sea de donación, porque vosotros, al igual que Mi Hijo, debéis ser prolongación de Mi Amor ante vuestros hermanos. Sois instrumentos Míos, en este momento sobre la Tierra, como Mi Hijo lo fue, Yo no bajé en lo Personal, Él bajó en Nombre Mío para mostrarme al mundo, ahora Yo he puesto Mi Confianza en vosotros y os he dado la misma tarea que a Mi Hijo, en cierta forma, en que Me mostréis al mundo, pero primero os debéis llenar de Mí, os debéis llenar de amor, de Virtudes, de vida espiritual y si os sentís fallos en algo, pedídmelo, para que os satisfaga, porque si sois Mis instrumentos sobre la Tierra, Yo quiero que estéis bien dotados de Mis Gracias y Bendiciones, para que no tropecéis, para que deis a vuestros hermanos lo que ellos necesitan, pero siempre en Nombre Mío, y eso sí os pido, Mis pequeños, que nunca os apropiéis de los dones que Yo os haya concedido, porque son un préstamo para vuestra vida y que tarde o temprano, cuando regreséis a Mí, Me tendréis que dar cuentas de qué hicisteis con los dones obtenidos, cómo los hicisteis crecer y cómo los compartisteis con vuestros hermanos.
Meditad esto, Mis pequeños.
 
 

  

 

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