Clamor de las ánimas

  Antes de comenzar con la oración, les aconsejamos que mediten un texto dictado en español por Jesús referente al tema de las benditas almas del purgatorio, luego pueden volver a esta página para rezar o copiar la oración. Entrar

 

¡Oh hombres que deseáis no enfermar! ¡Oh enfermos que  deseáis sanar! ¡Oh sanos que queréis permanecer sanos! ¡Oh unos y otros que más deseéis morir bien que vivir mal!

 Ya habéis oído que nuestra devoción es el camino para llegar al logro de todos estos fines, no solo es breve y fácil la consecución, sino el camino.

  Para cobrar vuestra salud, os dejáis quitar la salud, pues os dejáis romper venas y permitís que os martiricen de mil modos, exponiéndonos a menguar la vida con lo que padecéis por aumentarla. El medio de nuestra devoción no solo no trae daño, pero ni aún riesgo; siempre es favorable y nunca nocivo; es tan eficaz como seguro, y tan seguro como probado. Muchos han empeorado con los remedios de la tierra; con éste, nadie, antes han sanado y sanan infinitos cada día. ¡Oh cuántos hubieran escapado de la enfermedad de que murieron, si como llamaron a los médicos para ella, nos hubieran llamado a nosotras! Pero no lo hicieron porque no sabían que teníamos el privilegio de alcanzarles de Dios la vida... No pedimos que os adelantéis, hágase condicional el contrato: ofrecednos tanto si os cumplimos lo que deseáis; y mientras nosotras no cumplamos vuestro deseo, no cumpláis vosotros lo ofrecido. Ofrecednos tanto, si os curamos de ese accidente habitual, que años ha padecéis; si os quitamos esa tentación prolija que os arrastra; si os aliviamos de esa pesadumbre que está continuamente alterando vuestro interior inquietud; si os sacamos airosos de ese empeño o dependencia de que depende vuestra honra, estado y fortuna, mientras no logréis estos deseos, no paguéis eso a que os obligáis: así no vais a perder y a ganar sí. De esta suerte han encontrado muchos con nosotras; ni de los santos del cielo no pudieron conseguir.

  No puede negarse a este partido el pobre; pues admitimos obras que no cuentan dinero; tampoco el avariento, pues le admitimos ayunos, tampoco al enfermo, pues admitimos lo mismo que padece, si lo ofrece en satisfacción nuestra; tampoco el que ni tiene ni puede nada, pues de éste admitimos el deseo: en fin, queda sitiada por todos lados vuestra ingratitud, y sólo quien no desea su bien puede no desear cuyo costo es tan poco, cuyo riesgo es ninguno, cuya ganancia es tanta.           copia fiel del original

Oraciones para las almas del Purgatorio

  Les presentamos a continuación varias oraciones que nos ayudarán a rogar por las almas de aquellos que se encuentran temporalmente en el Purgatorio. Comenzaremos con la “Devoción Carmelita de los cien Réquiem".

 Esta práctica consiste en diez Padre Nuestros, Ave Marías y Gloria Patri. Para esto, cada cual puede ayudarse del Rosario común  o de cinco decenas recorriéndolo dos veces, con lo que se forma en centenar.

 Después de la señal de la santa cruz, invocando el auxilio del Espíritu Santo para hacer con fruto esta oración, se empieza con esta deprecación:

 

 “ Animas santas, almas que estáis purgando, rogad a Dios por mí; que yo rogaré por vosotras; a fin de que cuanto antes se os conceda la gloria del Paraíso celestial”. Enseguida se dice un Padre Nuestro, Ave María y Gloria Patri, y luego diez veces: Dadles, Señor el eterno descanso y haced lucir sobre ellas vuestra eterna luz”.

 Concluida la primera decena se repite el Padre Nuestro, Ave María y Gloria y se dice la segunda así sucesivamente hasta que se completen los diez, Padre Nuestros, Ave María, Gloria y los cien Réquiem añadiendo en el último salmo el De profundis clamavi... etc. o un Padre nuestro, con otro Réquiem al final.

 

 De Profundis:

 Desde los abismos di voces clamando a vos oh Señor, oíd pues Señor, mi voz.

 Atended, Señor, al clamor de mis súplicas. Pues si examináis mucho mis culpas, ¿quién aguardará buen suceso?

 Porque en sólo Vos se halla la piedad y la misericordia, y por causa de vuestra ley, he esperado en vos, oh Señor.

 Mi alma está muy segura en sus palabras, y ha esperado en el Señor.

 Desde la centinela de la madrugada hasta la noche, espere Israel en el Señor.

 Porque en sólo Dios se halla la misericordia, y la copiosa redención de los pecados.

 Como que Él mismo ha de redimir a Israel, de todos los pecados.

  Gloria al Padre, al Hijo, etc.

 

 Dales, Señor el descanso eterno,

 Ilumínelas la eterna luz.

 De las puertas del infierno

 Libra, Señor, sus almas,

 Descansen en paz. Amén.

 

 

Voto de ánimas

 

 

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