Dios Padre

Una sola alma vale más que muchos mundos

 

Dios Padre habla a sus hijos

     

 

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Yo vine para todos aquellos que, con sencillez, abrieran su corazón a Mis Enseñanzas. 

Vuestros actos hechos con amor, son invaluables, porque con ellos, unidos a los Méritos de Mi Hijo, vosotros vais salvando almas y vais purificando la faz de la Tierra. 

Ahora Yo pido también Mi parte, que vosotros seáis los apóstoles de estos tiempos de tribulación.

Estáis haciendo la Voluntad del Padre y Me estáis ayudando a Mí, en lo que Mi Hijo Me pidió en la Cruz.

Un alma vale más que muchos mundos. Os podéis imaginar ahora, realmente el Dolor que tengo al ver que muchas están distraídas en las cosas del mundo.

 

 

 

 

 

 

Primer Misterio, Habla Nuestro Señor Jesucristo

 

Sobre: Yo vine para todos aquellos que, con sencillez, abrieran su corazón a Mis Enseñanzas. 

 

Hijitos Míos, podría hacer una comparación que, para muchos, sería extremosa y quizá ni le entenderían, porque os he pedido que seáis como niños. Os podría Yo preguntar, ¿qué oración creéis vosotros que llegue más fácil a Mi Corazón, la de un teólogo, que ha estudiado infinidad de libros, con mucha experiencia, o la de un niño sencillo, que quizá ni siquiera haya estudiado el cómo se debe de orar? Os imagináis ya la respuesta, Mis pequeños.

 

Muchas veces, mientras más elucubráis, mientras más tratáis de encontrarme, según personas estudiosas, en la profundidad de las Enseñanzas que Yo os di, estos estudiosos se pierden, no creen que pueda ser tan sencillo Mi Mensaje que Yo, Personalmente os dejé en la Tierra. Todo un Dios hablando a los hombres, y de manera sencilla, entendible para todos. Cuando Yo hablaba, ahí estaban presentes los escribas y fariseos, pero también gente muy sencilla del pueblo y, hasta niños y todos entendían Mi Mensaje. ¿Por qué insisten, pues, estas personas, de grandes estudios, en creer que hay algo secreto, escondido o algo que solamente pueden entender personas estudiosas y que Mi Mensaje es para ellos, cuando Yo vine para toda la humanidad?

 

Por eso, tanto os he pedido que seáis como niños, porque vais a recibir, con suavidad, con delicadeza, con sencillez, Mis Mensajes y Mi Palabra, ésta entrará en vosotros, anidará en vuestro corazón y dará mucho fruto. En cambio, en aquellos que están buscando cosas secretas y escondidas dentro de Mis Mensajes y de Mis Enseñanzas, buscando si hubo un doble sentido en lo que Yo estaba enseñando y que los demás, supuestamente, no supieron entender y que solamente ellos lo pueden entender. Mientras estos personajes se la pasan elucubrando y tratando de encontrar ese segundo sentido, tardan mucho en dar fruto y, quizá nunca lo den, porque tanto se tardaron en elucubrar, en estudiar, en llegar a un acuerdo entre ellos que, mientras un niño, una gente sencilla, lo entendieron desde el principio y ya dieron fruto, éstos, no lo están dando.

 

Por eso os insisto, Mis pequeños, que sigáis sencillos, que no elucubréis, porque Yo no traje secretos a la Tierra, Yo no vine solamente para un grupo, o grupos secretos o grupos de estudiosos, Yo vine para todos aquellos que, con sencillez, abrieran su corazón a Mis Enseñanzas y a Mi Amor. Para ellos es el Reino de los Cielos, para ellos es Mi Amor, que es comprensible para los que son como niños y que es incomprensible para aquellos que en su soberbia, creen que solamente ellos pueden entender lo que todo un Dios os trajo a la Tierra.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

 

Segundo Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Vuestros actos hechos con amor, son invaluables, porque con ellos, unidos a los Méritos de Mi Hijo, vosotros vais salvando almas y vais purificando la faz de la Tierra. 

 

Hijitos Míos, no es necesario que hagáis grandes cosas para que vuestra intercesión y vuestra ayuda llegue a los Cielos.

Os quiero poner un ejemplo, imaginad que vosotros sois muy pobres y estáis pidiendo limosna, agradecéis que alguien os dé una monedita, pero también agradecéis cuando se os da un billete de más valor. Sois pobres, y esa monedita vosotros la vais a agradecer, porque sabéis que con esa monedita o con dos o tres de ellas, podréis tomar ya algún alimento y ya, ese día, habréis comido y os sentiréis mejor.

 

Ese mendigo Soy Yo, Mis pequeños, y estoy esperando vuestras oraciones, vuestra donación, lo que hagáis con amor, para que llegue a Mí, al Reino de los Cielos, y si cada uno de vosotros, en la Tierra, Me dierais, aunque fuera algo pequeño, Yo podría reunir suficientes oraciones, sacrificios, penitencias, actos de amor, que alegrarían Mi Corazón y Me derramaría en grandes Bendiciones, también, para la Tierra y así ir ganando almas para su salvación eterna y para el perdón de tantos pecados que se cometen todos los días y que dañan Mi Corazón Sacratísimo.

 

Ojalá, Mis pequeños, podáis entender este ejemplo que os doy, porque nunca es pequeña una obra hecha con amor de parte de vosotros. Dad lo que podáis todos los días, Mis pequeños, Dadme con amor, aunque sean actos pequeñitos, pero que salgan de lo más profundo de vuestro corazón. No os estoy pidiendo grandes cosas, os estoy pidiendo cosas pequeñitas que cualquiera puede hacer y, que a diario, tenéis grandes oportunidades de hacer con vuestros hermanos, que eso va a llegar a Mí y Yo mucho os lo voy a agradecer.

 

Ofrecedme todo lo que podáis en todo momento, os lo digo Yo, vuestro Padre y vuestro Dios, porque necesito de vuestra presencia, necesito vuestros actos, necesito que vosotros estéis Conmigo, que no Me hagáis a un lado de vuestra vida. Necesito que os deis cuenta de que valéis muchísimo para Mí y, vuestros actos hechos con amor, son invaluables, porque con ellos, unidos a los Méritos de Mi Hijo, vosotros vais salvando almas y vais purificando la faz de la Tierra. Es preferible una gotita, continuamente, que Me deis, pero que sea todos los días y en varios momentos del día. Aunque sean vuestros actos pequeñitos, os vuelvo a repetir, son muy valiosos para Mí y por todo eso que estáis haciendo, Yo os lo regreso en Bendiciones.

 

Hay otros de vuestros hermanos que, ciertamente, como os dije, dan un billete de gran valor al Pobre, pero lo dan muy de vez en cuando y, ciertamente, quizá hagan una buena acción grande, pero muy de vez en cuando. También es bueno esto, Mis pequeños, porque entra dentro de la economía del Cielo para la salvación de las almas, pero esta alma se acuerda de Mí muy de vez en cuando. En cambio los que hacen actos pequeñitos, pero continuos, están siempre cerca de Mi Corazón, porque se están acordando continuamente de Mí, Me están ofreciendo sus pequeñeces, pero con esas pequeñeces, van a acabar produciendo grandes obras de amor para el bien de ellos y de sus hermanos.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

 

Tercer Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Ahora Yo pido también Mi parte, que vosotros seáis los apóstoles de éstos tiempos de tribulación.

 

Hijitos Míos, ya os había explicado este tema, de que es el ejemplo el que va a mover, realmente, al hombre a actuar en el bien o a actuar en el mal.

 

Podéis, ciertamente, educar con la palabra, pero siempre el ejemplo va a ser más poderoso, por eso os mandé a Mi Hijo a la Tierra. Tenían ya la Palabra los hombres de ése tiempo, al pueblo escogido se les había dado la Palabra, pero la hacían a un lado, seguían actuando según el ejemplo que daban sus dirigentes y no era el mejor ejemplo que podían tener entre los hijos de Israel.

 

Mi Hijo, les llevó Palabra y Ejemplo y con eso terminó con la falsedad que los mismos escribas y fariseos llevaban al pueblo. Habían inventado muchos preceptos, haciéndole creer al pueblo que eran de parte Mía, de vuestro Dios y así engañaban al pueblo, para quedarse con sus bienes y luego aparentaban hacer grandes cosas y con ello seguían engañando al pueblo con su mal proceder.

 

Ahora es vuestro tiempo, Mis pequeños, de actuar con la palabra y el ejemplo, porque hay muchos, muchos hermanos vuestros que han perdido esta oportunidad de la palabra y el ejemplo, porque no lo tuvieron en su hogar. Vosotros, ciertamente, estáis luchando contra la falsedad de las autoridades, contra la falsedad de aquellos que se sienten que tienen la verdad, contra la falsedad de aquellos que aparentan bondad, pero internamente están buscando destrucción.

 

Estáis Conmigo y debéis ser ese ejemplo de vivir en la Verdad, en la rectitud, en el Amor y sobre todo en la justicia, que fue lo que trajo Mi Hijo, también, a la Tierra y porque seréis también juzgados por la Justicia Divina.

 

Habéis sido instruidos por Mí en Mi Santísima Trinidad, por Mi Hija, la Siempre Virgen María, daos cuenta de la Gracia que se os ha concedido y, con ello, tenéis una obligación para Conmigo y para con vuestros hermanos, transmitir lo que habéis aprendido de Mí, directamente, de vuestro Dios.

 

Por eso, ante vuestros hermanos, vosotros debéis ser diferentes, porque Yo ya os he vuelto diferentes con Mis Enseñanzas. Con Mis cuidados amorosos, os he llevado de la mano, os he contestado a vuestras dudas, os he hecho almas con un grado superior de espiritualidad, ahora Yo pido también Mi parte, que vosotros seáis los apóstoles de estos tiempos de tribulación, que necesito, para que misionéis, y Me atraigáis muchas almas al Reino de los Cielos. No os podéis acobardar, porque si confiáis en Mí, el simple hecho de estar Conmigo, sabiendo que Yo os defenderé de todo ataque del enemigo, os debe de dar una valentía muy grande. Si tenéis Fe, sabréis confiar plenamente en lo que Yo os pida, pero sobre todo, lo que os pido es que tengáis amor, porque si Yo he tenido amor para con vosotros, si Yo os he escogido para que hagáis una gran obra entre vuestros hermanos, también debe de existir ése amor misericordioso hacia ellos, porque necesitan de Mí, a través de vosotros.

 

Acercaos siempre a Mí, Mis pequeños, seguid tomando de Mí todo lo que necesitéis para cuidar de vuestros hermanos, para alimentarlos, para convencerlos de vivir en el Amor, en Mi Amor y no en los amoríos del mundo, para llevarlos de la mano como Yo os he llevado a vosotros. Os he dado el ejemplo, ahora debéis dar vosotros también ése ejemplo.

 

Os Bendigo, Mis pequeños y contad con Mi ayuda continuamente, para que deis mucho fruto con todo lo que Yo he invertido en vosotros.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

 

Cuarto Misterio, Habla La Santísima Virgen María

 

Sobre: Estáis haciendo la Voluntad del Padre y Me estáis ayudando a Mí, en lo que Mi Hijo Me pidió en la Cruz.

 

Hijitos Míos, Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María, que está con todos vosotros, que está con todos Mis hijos, que está con todos aquellos que hacen el bien y también con los que hacen el mal.

 

Yo, llevo también la Misericordia Infinita de Mi Hijo en Mi Ser. Al dejarme en la Cruz de Mi Hijo esa tarea, de ser la Madre de todo el género humano, Me ha dado una tarea grande, bella, porque estoy ayudándole a Él a ganar almas para la salvación y para el Reino, pero también Me duele, como a Él, como muchas almas se mantienen en el pecado, en la maldad y que no quieren reaccionar.

 

En estos tiempos, Satanás se ha encargado de atacarme al quitarme del corazón de muchas almas. Y así se van formando sectas, en donde atrás de estas supuestas reuniones religiosas, él es el que las va manipulando y les va quitando la Gracia, les va quitando todo aquello que les puede ayudar para defenderse de sus ataques y de crecer espiritualmente.

 

Me ha atacado para que vosotros, hijos Míos, no os acerquéis a Mí, a pedir Mi intercesión y pedir Mi ayuda, para que Yo os lleve hacia Mi Hijo. Una Madre tiene una sensibilidad muy especial para con los hijos, los conoce perfectamente y así, la madre, a veces, hasta se puede adelantar a los deseos, dudas o a las necesidades de los hijos, a hablar por ellos, interceder por ellos, porque los conoce y Yo os conozco perfectamente a cada uno de vosotros.

 

Satanás sabe todo esto, sabe cuál es Mi posición ante Nuestro Padre, en Su Santísima Trinidad y eso lo llena de envidia y de odio hacia Mí, porque él no quiso humillarse, la soberbia lo venció. Sí, Yo Pequeñita, una hechura especial de la Santísima Trinidad, para que la Tierra recibiera al Salvador, a Mi Hijo Jesucristo. Ciertamente no Soy como cualquier mujer, Soy la Mujer por excelencia, la Mujer en Perfección. Todas las Bondades y Virtudes llegaron a Mí como regalo de la Santísima Trinidad y Yo respondí con humildad ante todos estos regalos y eso no lo soporta Satanás, porque su soberbia le impide ver la Bondad de Nuestro Dios.

 

Por eso él ataca continuamente Mi Nombre ante los hombres, ataca a todos aquellos que están Conmigo y Me buscan, ataca a Mis hijos escogidos de estos tiempos, que se unen, como vosotros, a orar por sus hermanos, rezando el Santo Rosario, haciendo actos de caridad, creciendo espiritualmente y, sobre todo, agradeciéndole a Nuestro Padre Dios Mi Creación, el que Yo haya sido Creada, para que por Mí, llegara a la Tierra el Salvador.

 

Pero no os preocupéis, Mis pequeños, vosotros, los que estáis Conmigo, vosotros, los que Me amáis, Yo Soy vuestra Madre, vosotros sois los elegidos de Mi Corazón que he de cuidar, que estáis protegiendo al Reino de Mi Hijo, que estáis protegiendo el redil de las ovejas escogidas para el Nuevo Reino.

 

Seguid adelante, que Yo estoy con vosotros, Mis pequeños, porque estáis haciendo lo que Mi Corazón desea, porque estáis haciendo lo que Mi Hijo Me pidió en la Cruz, salvación de almas y transmisión del Amor Divino a todos vuestros hermanos.

 

Os amo inmensamente, Mis pequeños y continuamente velo por vosotros, intercedo ante Nuestro Dios por vuestras necesidades, pero debéis entender que porque estáis Conmigo, Satanás os atacará todavía más fuerte, pero nunca os vencerá, porque estáis protegidos por el Amor Divino de nuestro Dios y por Mi Amor de Madre hacia todos vosotros.

 

Os Bendigo, Mis pequeños, os llevo en Mi Regazo, os protejo con Mi Corazón de Madre. El corazón de una madre se da en totalidad por el hijo a quien ama y lo defiende contra todo lo que le pueda causar un daño y así estoy Yo, Mis pequeños, en estos tiempos, protegiéndoos a vosotros de los ataques de Satanás, que con una furia tremenda, más que antes, os quiere destruir, pero Yo Me he interpuesto frente a vosotros y ante él, para que no os dañe como os quiere dañar.

Os amo, Mis pequeñitos, porque estáis haciendo la Voluntad del Padre y Me estáis ayudando a Mí, en lo que Mi Hijo Me pidió en la Cruz.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Quinto Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Un alma vale más que muchos mundos. Os podéis imaginar ahora, realmente el Dolor que tengo al ver que muchas están distraídas en las cosas del mundo.

 

Hijitos Míos, un alma es valiosísima para Mí, para vuestro Dios. Un alma es Esencia Divina de Mi Ser y, al ser así, Mis pequeños, un alma vale más que muchos mundos.

 

Vosotros no os dais cuenta de vuestro valer, ahora, por vuestra afectación por el Pecado Original, pero valéis muchísimo, Mis pequeños, porque sois parte de Mí y Yo Soy Infinito, Soy Omnipotente, lo Soy Todo.

 

Cuando un alma se pierde, se sufre, las almas sufren, las almas que están ya en los Cielos lloran por un alma que se condena, porque conocen Mi Sufrimiento, porque una parte de Mí se ha perdido.

 

Estáis viendo desastres alrededor del mundo, veis desastres materiales y os acongojáis por ello. Si vuestro corazón sabe amar, sufriréis por aquellos hermanos vuestros que han perdido sus bienes materiales. Habláis de ello, de cómo se van perdiendo cosechas, animales, ganado, se van perdiendo casas pero, debierais enfatizar, que se van perdiendo vidas, vidas que no buscaron el estado de Gracia, que no buscaron llenarse de Mí. Ciertamente se pierden vidas en desastres naturales, pero cuántas almas no están muertas ya por el pecado y por la maldad que anida en su corazón.

 

Vosotros, en su gran mayoría, no llegáis a conocer a esas almas que están muertas, que viven en el pecado. Una gran mayoría de ellas no llegan a arrepentirse y mueren así, en pecado grave y se condenan.

 

Para vosotros, la destrucción de un pueblo o de una ciudad, lo veis como un desastre pero os vuelvo a repetir, un alma vale más que muchos mundos. Os podéis imaginar, ahora, realmente el Dolor que tengo al ver que muchas están distraídas en las cosas del mundo y llenas de pecado, a donde las ha llevado Satanás.

 

Vuestro mundo está destruido y no por los desastres naturales, sino por el pecado que habita en el corazón de los hombres y por ello no os acongojáis, no lloráis, no intercedéis.

 

Os hago saber esto, Mis pequeños, para que se mueva vuestro corazón en compasión, primeramente hacia Mí, vuestro Dios, porque sufro mucho por estas almas, hijos Míos que se condenan y, segundo, para que si hay amor en vuestro corazón, intercedáis por vuestros hermanos que, aunque no los conozcáis, oréis por las almas que están viviendo en el error, en el pecado, en la maldad, para que Mi Gracia caiga sobre ellos por vuestra intercesión y se puedan salvar. Me daréis una gran alegría, Mis pequeños, de que vuestras oraciones hagan que vuestros  hermanos reaccionen y vuelvan a Mí.

 

Dadme pues muchas alegráis, Mis pequeños, recuperadme almas, no quiero que se sigan perdiendo, no quiero que parte de Mí se condene, que son las almas que se han alejado de Mí, porque las ha engañado Satanás.

 

Cuidadme a vuestros hermanos, traedlos hacia Mí y, os repito, dadme alegrías, como Yo también os las doy continuamente durante vuestra vida.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

 

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