Cuando se condenen os maldecirán eternamente

 

 

      

    Castigos hijos, castigos vienen a esta Humanidad perversa y pecadora. El hombre se ha olvidado de su Dios, nada le temen y nada quieren con Él, y Dios, con su Corazón compungido por las medidas que tiene que tomar, tiene que enviarle azotes para que entre en razón y lo busquen afanosamente, pues muchos, muchísimas almas solo entienden el lenguaje del castigo y este le hace volver a Dios, a abajarse a Él como tal: Dios y Señor de todas las generaciones y pueblos. 

  Que triste es para un padre tener que castigar a sus hijos, Yo también tengo pena y dolor por ello, pero Mi santa e infinita justicia lo exige. Llevo años y años tratando de que la Humanidad se enmiende, pero cada vez está más pervertida. Poniendo leyes en contra de Mis leyes como los matrimonios de un mismo sexo y tantas aberraciones que avergüenzan a los Ángeles del Cielo. Y no queréis ver que en todas esas leyes está Satanás jactándose de sus éxitos, de sus conquistas ¡cuantas almas se lleva cada día! ocasionando con ello el dolor acérrimo de Mi Santa Madre que desea salvaros a todos y, por todos sufre e intercede. Pero vuestra rebeldía es tal que Sus súplicas son para muchos vanas, porque vuestra dureza de corazón no os mueve a obrar el bien nada, absolutamente nada. Yo, Jesús, os hablo.

  Esas modas indecentes que vosotros los padres permitís en vuestras hijas. Esos vicios arraigados de vuestros hijos que beben y se embriagan asiduamente. ¡Pero hijos míos! ¿habéis perdido totalmente la cordura permitiendo a vuestros hijos toda clase de excesos? Abortos, promiscuidad, ¿es eso querer a vuestros hijos? ¿Es eso? Los empujáis con vuestro silencio e indiferencia al abismo infernal y cuando se condenen os maldecirán eternamente. 

  ¡Ay de vosotros generación perversa y contaminada por el vicio y el mal! ¡ay de vosotros! Os tengo que azotar muy a Mi pesar, cuando si volvieseis a Mí con dolor de los pecados y arrepentimiento, evitaríais el azote divino. Vosotros sois padres y sabéis lo que duelen los hijos, Yo os cree para la felicidad y no para castigaros, pero o reís de Mí y de Mis santas leyes y porque no las cumplís y os habéis entregado a Satanás totalmente, Yo, Jesús, castigaré a esta Humanidad que le hará recordar que a Dios hay que darle lo que es de Dios. Yo, Jesús, os hablo y os aviso. La paz a quien de buena fe crea y ponga en práctica estos mensajes.

 

  

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