Dios Padre

  Una Gracia especial que sólo concedo a unas pocas almas

 

 

 

     

 

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Os pido, Mis pequeños, que Me pongáis en Mi Corazón, las almas de aquellos de vuestros hermanos que se han desviado del camino, que han hecho tratos satánicos.

Si actuáis en amor, actuaréis en Sabiduría y, si sois sabios, aprenderéis a callar, antes de juzgar a vuestro hermano.

Os he insistido mucho a través del tiempo, que aprendáis a hacer vida interior, para que Me encontréis, para que os unáis a Mí, vuestro Dios.

Os pido que de ese desasosiego que tenéis en vuestra alma, os lleve a la oración por vuestros hermanos que están muertos en su alma. 

Si vosotros buscáis ese amor entre hermanos, todos los desastres se han de detener, porque el amor vence y el amor detiene todo lo malo que os pueda llegar.

 

 

 

 

 

 

Primer Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Os pido, Mis pequeños, que Me pongáis en Mi Corazón, las almas de aquellos de vuestros hermanos que se han desviado del camino, que han hecho tratos satánicos.

 

Hijitos Míos, vosotros sois instrumentos Míos, de Mi Amor. Os he dicho que vosotros solos sois inútiles, no tenéis qué dar, porque si no os acercáis a Mí, ¿de quién vais a obtener lo que tenéis?, o viene de Mí o viene del mal y vosotros sois los que escogéis, en vuestro libre albedrío, de qué lado estáis, pero aun así, sois instrumentos, que os dejáis mover, por el Bien Mío o por la maldad de Satanás.

 

Vosotros no podéis crecer solos, no podéis dar si no pedís y, por eso, hay almas buenas que están Conmigo y crecen, porque no se apartan de Mí, pero también hay almas malas que se acercan al enemigo y, también, éste las hace crecer hacia el mal. Esto siempre ha sido, Mis pequeños, es la gran lucha entre el Bien y el mal que, ciertamente, Mi Bien vencerá, pero hay muchos de vuestros hermanos que han errado el camino y que mucho daño están haciendo alrededor de la Tierra.

 

Vosotros, con vuestra oración, vosotros, los que estáis Conmigo, vosotros, los que habéis ya entendido que vuestra misión es la destrucción del mal, pero no a través de la fuerza o destruyendo la vida de vuestros hermanos, sino a través de las buenas obras, a través del amor, a través del ejemplo, a través de las virtudes, es como debéis destruir al mal. Vosotros no debéis quitarle la vida a ninguno de vuestros hermanos, aunque él esté lleno de mal, vosotros debéis defender la vida humana y vosotros debéis orar para que ellos tengan Vida Divina, que Yo pueda entrar a sus almas, aún a pesar de que ellos hayan ya hecho un trato satánico y que él les esté dominando su vida. Mi Poder es inmensamente superior al de Satanás y Yo puedo destruir toda esa maldad que se haya apoderado de un alma.

 

Y por eso os pido, Mis pequeños, que Me pongáis en Mi Corazón, las almas de aquellos de vuestros hermanos que se han desviado del camino, que han hecho tratos satánicos, que han buscado el mal y no Mi Bien. Os pido que pidáis por ellos, para que Yo los rescate. Si realmente hay amor en vuestro corazón, Me pediréis por vuestros hermanos y, de esta forma, ya no podrán estar destruyendo vida espiritual de la Tierra y les ayudaréis a ellos en su salvación eterna. De esta forma, si utilizáis Sabiduría Divina, os daréis cuenta que si salváis a un alma que está en el error, mucho mal podrá ser eliminado de la Tierra, porque éstas almas hacen mucho mal, por ser instrumentos de Satanás. Ayudadles y os ayudaréis a vosotros mismos.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Segundo Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Si actuáis en amor, actuaréis en Sabiduría y, si sois sabios, aprenderéis a callar, antes de juzgar a vuestro hermano.

 

Hijitos Míos, vuestros juicios humanos, generalmente, son erróneos. Vosotros juzgáis por lo que veis, Yo juzgo por lo que tenéis en vuestro corazón. Muchas veces podréis ver palabras que se dicen, actos que se realizan, pero dentro del corazón, tenéis otra intención.

 

A veces, vuestros mismos hermanos pueden juzgar por algo que dijisteis, pero realmente vuestra intención era diferente y ya quedasteis marcados o mal juzgados, con lo que hicisteis o dijisteis.

 

No, Mis pequeños, vuestra posición no es de juicio, vuestra posición es de oración, de amor, de ayuda a las almas. Si en algún momento vosotros, visteis que algún hermano vuestro dijo algo incorrecto o creísteis que dijo algo incorrecto, o que hizo algún acto que no os pareció, debéis conversar con él antes de juzgarle. Eso es de hermanos, Mis pequeños, eso es Caridad, eso es amor que debe haber entre vosotros, para que luego no se den malos entendidos que os puedan separar unos de los otros. Porque también entra la imaginación del hombre, que puede ser muy destructiva, porque en ella también se puede meter Satanás y sabéis que Satanás siempre aprovechará hasta la mínima oportunidad para destruir el amor entre los hombres, las buenas relaciones, la vida espiritual.

 

Por eso vuestra oración tiene que ser continua, por eso debéis siempre estar Conmigo, para que vuestros razonamientos sean correctos y, especialmente, que vuestros juicios ya no sean vuestros juicios, que sean Mis Juicios, y eso es actuar en Sabiduría, por eso la comunicación entre hermanos, siempre debe existir, pero siempre basada en el amor, en el respeto mutuo, para que no haya distanciamientos ni destrucción del amor dentro de los miembros de una misma familia.

 

Mi Hijo os dijo “amaos los unos a los otros” y eso tiene muchas facetas, Mis pequeños. Me gustaría que meditarais éstas Palabras de Mi Hijo y veréis su riqueza, porque dentro del “amarse los unos a los otros”, está toda la vida del ser humano y, sobre todo, de los hijos Míos.

 

El amor siempre os va a defender contra toda maldad, el amor siempre os va a hacer crecer, el amor va a respetar a unos y a otros, el amor va a saber perdonar a unos y a otros, el amor siempre os va acercar a Mí, el amor siempre os va a llevar directamente al Cielo.

 

Son tantas cosas que vosotros obtenéis cuando amáis de corazón y por eso os pido que nunca os apartéis del Amor Verdadero, que es el Mío, pero sobre todo, si actuáis en amor, actuaréis en Sabiduría y, si sois sabios, aprenderéis a callar, antes de juzgar a vuestro hermano.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

 

Tercer Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Os he insistido mucho a través del tiempo, que aprendáis a hacer vida interior, para que Me encontréis, para que os unáis a Mí, vuestro Dios.

 

Hijitos Míos, os he insistido mucho a través del tiempo, que aprendáis a hacer vida interior, para que Me encontréis, para que os unáis a Mí, vuestro Dios y de esta forma encontréis lo que tanto Mi Hijo os decía: encontraréis el Reino, Mi Reino dentro de vosotros.

 

Es una realidad, Mis pequeños, y muchos de vosotros lo habréis constatado. Cuando primeramente se os pidió esto, que orarais de corazón, en lo profundo de vuestro ser, poco a poco lo hicisteis. Quizá al principio fueron cinco minutos, pero poco a poco fuisteis aumentando el tiempo de estar frente a Mí, ya fuera ante el Santísimo expuesto, ya fuera en lo callado de vuestra recámara o en algún lugar silencioso, en donde pudiéramos estar, Yo, con vosotros. Poco a poco fuisteis aumentando el tiempo de esa oración y esto ¿por qué?, ¿os lo podréis explicar, Mis pequeños?

 

Yo sí, y es que Mi Amor os va enamorando. Realmente vuestra alma, es la que se va a enamorando de Mí, va tomando su verdadero alimento, se va llenando de Mi Vida y así como, vuestro cuerpo os pide alimento, porque necesita ese alimento para vivir y vuestro cuerpo os lleva a buscar ese alimento, porque os da hambre, también vuestra alma, cuando ya aprendió a orar, que es empezarse a alimentar correctamente, ella os lleva hacia Mí y se empieza a alimentar cada vez más y, si en un principio fueron esos cinco minutos, después serán veinte, treinta, cincuenta, una hora, dos, tres horas y se os pasan rapidísimo, Mis pequeños, porque vuestra alma ya Me encontró, vuestra alma está gozando Conmigo, empezáis a gozar el Cielo en la Tierra.

 

Cuando el alma empieza a tener esa intimidad Divina, Yo Me regalo al alma y le empiezo a dar regalos que antes ni se imaginaba que existían y que es a partir de cuando veo que un alma Me es fiel. Me derramo en Bendiciones, porque esa alma está buscándome, Yo Me dejo encontrar y el dejarme encontrar, quiere decir que Yo le voy a dar ese Alimento Divino, pero además, regalos, para seguirla conquistando. Es el Amor, Mis pequeños, lo que hace todo esto.

 

Los enamorados se la pasan mucho tiempo juntos, hablando, quizá, hasta de tonterías, pero lo que quieren es estar juntos, estar unidos, tomándose de la mano, viendo un atardecer juntos, conversando de algo que les gusta y, así se pasan mucho tiempo, porque los une el amor.

 

También Conmigo, Mis pequeños, estáis con vuestro Dios, Yo os alimento y, al empezar a recibir Mis Bendiciones y Mi Amor en pleno, ya vosotros no os queréis apartar de Mí. Vosotros, poco a poco vais creciendo en el Amor, Me vais tomando más en cuenta, ya Mi Presencia en vosotros ya no es nada más para un momento en vuestro día, Me empezáis a invitar a ir a donde vosotros vais, y es cuando caminamos juntos, es cuando empezamos ya a compartir juntos. Somos un par de enamorados, y así es como el alma se da totalmente a Mí y Yo Me doy totalmente al alma y, ése es el amor que Yo quiero de cada uno de vosotros, Mis pequeños, el Amor de todo un Dios que se da totalmente a Su criatura.

 

Gozadme pues, Mis pequeños, empezad con esos cinco minutos, poco a poco. Yo os iré enamorando y quiero que llegue el momento en que seamos ya uno para el otro y así gocemos mutuamente de este Amor que nos debe unir, no solamente ahora, sino para toda la eternidad.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Cuarto Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Os pido que de ese desasosiego que tenéis en vuestra alma, os lleve a la oración por vuestros hermanos que están muertos en su alma. 

 

Hijitos Míos, muchos de vosotros vivís en el desasosiego, en el temor, por lo que se os ha avisado de los desastres que han de venir pronto pero, Mis pequeños, debierais vivir en ese desasosiego, pero en lo espiritual y, os digo esto por todas las almas que ya están muertas en lo espiritual y, os rodean.

 

Ciertamente os atemoriza la muerte humana que pueda haber en esos momentos de terremotos o de destrucciones masivas que se puedan dar, pero, ¿qué vale más, Mis pequeños, vuestra alma o vuestro cuerpo? Y vosotros sabéis la respuesta.

 

Os pido que de ese desasosiego que tenéis en vuestra alma, os lleve a la oración por vuestros hermanos que están muertos en su alma. Vosotros estáis aquí en la Tierra para una misión espiritual, no para alargar vuestra vida humana. Si estáis pensando que viviréis eternamente aquí sobre la Tierra, llenándoos de bienes materiales, estáis equivocados, Mis pequeños, vosotros vinisteis por un momento de la eternidad a ayudar a vuestros hermanos en la salvación de sus almas. Es la única oportunidad que vais a tener en la eternidad de ayudarme a Mí, vuestro Dios, en la salvación de las almas, es una Gracia muy especial, que solamente concedo a unas cuantas almas. Vosotros Me estáis ayudando a Mí, vuestro Dios, ese es un honor inmenso para las almas y, así lo sienten los mismos ángeles, que Me sirven de día y de noche.

 

Vosotros, que estáis ya en la Tierra, como instrumentos Míos, instrumentos de Mi Amor, os debéis dar cuenta de esta grandiosidad que os estoy regalando, que no se le ha concedido ni se les concederá a todas las almas. Vosotros ya estáis aquí, en la Tierra, no desperdiciéis vuestro tiempo, no desperdiciéis ese momento tan pequeño de la eternidad, en el que podéis vosotros, llenaros de infinidad de Bendiciones Mías y también que podéis llenar a muchos de vuestros hermanos, de Mis Bendiciones.

 

Estáis ayudando al Cielo, Me estáis ayudando a recuperar a esas almas que están perdidas, muchas de ellas. No quiero que perdáis esa visión de la realidad de vuestra vida y de vuestra realidad espiritual, que no desviéis vuestra mirada hacia lo humano, no os dejéis convencer por Satanás, que os lleva nada más a ver lo humano, lo material, lo que os rodea y que veis con los ojos humanos. Vosotros estáis ya Conmigo y debéis ver la vida espiritual que se está dando a vuestro alrededor y, esto lo veréis a través de los actos de vuestros hermanos y aun de vuestros propios actos, porque es vuestra alma la que mueve el cuerpo. Si veis actos buenos en el alma de alguno de vuestros hermanos, es que su interior es bueno, pero si estáis viendo que su exterior está produciendo actos malos, es que su interior está enfermo de pecado y esas almas las debéis ayudar, ya sea con vuestras palabras, con vuestro ejemplo, con vuestra oración, pero ésa es vuestra verdadera misión, Mis pequeños.

 

Ayudadles por favor a estos hermanos vuestros que tanto necesitan de Mí. Yo quiero sus almas, los quiero a ellos, tanto como os quiero a vosotros. Amaos los unos a los otros, aunque os cueste trabajo, Mis pequeños porque, ciertamente, muchos de ellos os atacarán u os han venido atacando a lo largo del tiempo, pero debéis aprender a perdonarlos, como Mi Hijo perdonó a Sus verdugos y como os perdona a cada uno de vosotros, porque todos habréis caído alguna vez en pecados graves y Él os ha perdonado.

 

Por eso, os he dicho que no juzguéis, porque si juzgáis, también ese juicio se vendrá sobre vosotros, porque también a vosotros se os ha perdonado.

 

Tratad de vivir en el Bien, Mis pequeños, porque así como tratéis a vuestros hermanos, también seréis tratados al momento en el que regreséis al Reino de los Cielos.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Quinto Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Si vosotros buscáis ese amor entre hermanos, todos los desastres se han de detener, porque el amor vence y el amor detiene todo lo malo que os pueda llegar.

 

Os pido, Mis pequeños, que hagáis en lo posible el ejercicio espiritual de ver más por las cosas del mundo, sí, las cosas del mundo, pero en lo espiritual. Tantas necesidades espirituales que tienen vuestros hermanos y vosotros mismos.

 

Si os ponéis a meditar en esto, Mis pequeños, os daréis cuenta que es muy vasta la necesidad de vuestra oración en lo espiritual que vive en el mundo. Enfermedades, problemas familiares, económicos, agonías dolorosas, pero también y sobre todo, agonías solitarias, en las que Yo no estoy en esas almas y Me necesitan. Problemas también mundiales, problemas entre los pueblos, enfermedades que abarcan a países enteros, desastres inmensos que causan desgracias, tanto humanas como económicas.

 

Y así os puedo seguir aumentando la lista inmensamente de todas las necesidades en las que vosotros podéis ayudar con vuestra oración.

 

Ciertamente, la oración va a mover corazones y los va a mover, ya sea, para su propia salvación o para mover el corazón de los gobernantes, para que ayuden a sus gobernados a que puedan recuperar, aunque sea en parte, de los bienes que han perdido.

 

Os he dicho que este tiempo que es de aparente destrucción material, será para una recuperación inmensa de lo espiritual. Ciertamente perderéis lo que es del mundo, pero ganaréis inmensamente lo que es de vuestra alma.

 

Debéis pues estar preparados, para apoyar a vuestros hermanos, tanto en lo espiritual como en lo material, para que os vayáis uniendo como pueblo Mío, como lo que Yo siempre he deseado que seáis, pero que la maldad os ha separado.

 

No Me gusta, Mis pequeños, que sufráis y que sea el sufrimiento el que os una, por eso mandé a Mi Hijo para que os hablara de Amor, para que vosotros pudierais vivir el Amor y que fuera el Amor, sin ningún tipo de destrucción y de muerte, el que os uniera como verdaderos hermanos, pero sois como el pueblo judío, de cerviz dura y solamente en los problemas graves es cuando las almas se unen.

 

Así lo habéis pedido, Mis pequeños, con vuestra forma de ser y de actuar y por eso permito estos desastres en vuestra vida, para que vosotros os unáis en el amor que os debiera unir, en la paz y en la armonía de los pueblos.

 

Siempre voy a estar con vosotros, en la desgracia o en la paz y os repito, quisiera que fuera en la paz y, eso también depende de vosotros. Si vosotros cambiáis, si vosotros buscáis ese amor entre hermanos, todos los desastres se han de detener, porque el amor vence y el amor detiene todo lo malo que os pueda llegar.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

 

 

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