Dios Padre

 

  EL ENTUSIASMO CONMUEVE AL CIELO

 
   

 

 

 



ES EL ENTUSIASMO QUE CONMUEVE FUERTEMENTE A LOS CORAZONES DEL CIELO

 



(HABLA DIOS PADRE)

Ven Pequeñita y mira. Ayer que fue Domingo día Mío totalmente, no escribimos. Tu Familia terrenal había llegado y necesitabas honrar a tu padre y a tu madre. Como verás, de El Cielo no nos pisamos los talones de unos a otros mandamientos. El Cielo es un gran pintor y nunca deja manchones en los lienzos amados, pequeñitos.

 

 

 Se que en tu insipiencia corres de un lado al otro tratando de cumplirlo todo, pero si algo es el Cielo Amado es sitio de infinita comprensión y compasión de la tan limitada y frágil condición humana. A veces, como ayer, te sientes mal porque, aunque preguntas, no estás, en ocasiones, clara si la respuesta vino de tu mismo deseo y te angustias de gran manera, pero cuando es limpia la intención y estas dispuesta a portar la corona de espinas, que es de burla y mofa ante los hombres y no te avergüenzas de mostrar y demostrar tu fe ante el mundo, nada puede salir mal.

 

 

Te vi con gran ternura llegar corriendo a la Santa Misa y estabas tan ávida de Dios que te pusiste a leer más de lo que te ofreció mi siervo Enrique, pero era tu avidez de Dios, con valor y arrojo. Si hubieras podido te abrazarías a los Pies Infinitamente Santos de Mi Amadísimo Hijo Jesucristo.

 

 

Hiciste bien, Pequeña, tu no puedes ser responsable más que por tu propia devoción y apego a La Ortodoxia y costumbres ancestrales de la Santa Iglesia que fundó Mi Amadísimo Unigénito Hijo Jesucristo. Mira, niña pequeña, es el entusiasmo que conmueve fuertemente los Corazones del Cielo.

 

 

Con tal pereza e indiferencia, casi forzados, vienen Mis Hijos los domingos y días festivos a Mi Santa Casa y Morada, que aunque seas oveja torpe y arrojada nos agrada tu presencia porque vas por una razón simple: Te arrastra el Corazón, él llega primero y tu cuerpo solo sigue. Al contrario de lo que usualmente vemos en Mis Iglesias, tu amas la homilía y te agrada que sea larga y no sueles perder palabra. Tu no has hecho una religión social, sino de recogimiento y Comunicación con El Santo Cielo. La Santísima Eucaristía es para ti una explosión del Cielo en tu alma y Sé, pequeña, que esperas Su santa hora con ansia y expectación. No pierdas NUNCA la reverencia, el recogimiento, la atención, aunque nadie mas lo haga: HAZLO TU, que aunque uno solo lo haga bien, la Santa Misa adquiere la dignidad propia y merecida. (entiendo porque lo veo que es como un profesor que da su clase y cuando es uno, aunque sea, que mantiene firme su atención hay reciprocidad y él lo percibe)

 

 

De lo demás, Pequeña, sigue como hasta ahora, que ya ves que los cambios son poco a poco en ustedes que se han convertido lentamente llevados de la Santa Mano de Mi Amadísima Hija María Santísima, no así los que lucharán por LA SALVACIÓN. Ahí es instante.

 


Tu, Pequeña, te sujetaste a la conversión, seguiste, cada vez mas lejos del mundo, aquello que santamente Mi Hija Amantísima te fue enseñando, conocimiento celestial. Me agrada ¡tienes tanto miedo de ofenderme! Ese es un temor santo, reverencial: temor de perder al Amado y en sí mismo es humilde porque a cada paso reconoces tu fragilidad y fácil falibilidad. No dudes nunca de que El Cielo es quien te guía con infinito amor. Todo lo que se te ha mostrado Es y con tus propios ojos, esta vez del cuerpo, lo comprobarás en la realidad.

 

 

Lo de tu padre terrenal es verdad de verdades y tu misma verás el cambio. Soy un Dios de Palabra, así que lo que he dado lo mantengo, no Quiero que te angusties pensando que tu padre terrenal lo puede perder si no asiste a La Santa Misa, es un don grande que le he otorgado por amor a ti, porque nada en el mundo me has pedido más que su Conversión y consiguiente Salvación. No has dejado de orar por él en todo tu desierto, y con fuerza ahora. Lo mismo que pasó con mi hijo con el que tuviste misericordia y comulgaste por él, ahora Yo, Tu Amantísimo y misericordiosísimo Padre Verdadero Celestial, he permitido que sea esta Eucaristía Sagrada, tu padre quien la reciba en su alma, por eso lo que tu sentiste fue frío en el alma, el suyo; y él calidez y hogar, el tuyo. Fue hermoso como corriste a la siguiente misa para volver a comulgar santamente porque no sentiste a Mi Amadísimo Hijo entrar en tu alma. Fue ahí tu visión Eucarística. Lo viste:


En la segunda Sagrada Eucaristía de ayer vi una Santa Hostia frente a mi visión y a mi padre de un lado de mi, a mi madre del otro, tomados firmemente de mi mano y nos cerrábamos en un circulo y así entrábamos juntos a la Hostia Blanquísima. En la noche vi como del Cielo un Ángel pasaba y les ponía el sello de Dios en sus frentes: una cruz, como la que por Gracia me dieron a mi. Pero vi como los que no la tienen, tienen una cruz pero invertida. Están sellando a aquellos por quienes los fieles del Señor  hemos rogado fuerte, constante e incansablemente. Son como los últimos en entrar.

 


¿Es así Padre?
Tristemente sí, Pequeña. Ellos recibirán Mi Sagrada Misericordia por haber sido tan amados por los Pequeños de Mi Santa Predilección, los demás verán mi justicia y dependerá de ellos y sus obras lo que recibirán al final.
No obstante, no dejéis de orar por ellos que mucho se logra con la oración.


 


(HABLA UN ÁNGEL DE DIOS)

A veces es necesario mucho amor para salvar un alma que no quiere ser salvada porque ni siquiera sabe que está perdida, no sabe que necesita ser encontrada. Mucha, mucha oración es necesaria ( me viene una imagen de
Santa Mónica (*) cómo oró décadas por su Hijo San Agustín) Es posible, no lo duden NADA HAY IMPOSIBLE PARA EL PADRE ETERNO, peo deben orar mucho, Pequeñita, niña del Padre Amado.

 

 

Hablamos sobre Santa Mónica en esta página nuestra: Entrar

 

 

 

Nota nuestra:  Es primera vez que lo decimos, que este Portal Católico ocupa uno de los primeros lugares de los ranking mundiales de páginas Web de habla hispana. y ¿por qué tamaño éxito? Simplemente porque hemos recordado lo que los sacerdotes de antaño predicaban y que los actuales olvidan: El terror del Infierno y cómo las almas pueden caer en las garras de Satanás. Aquí nuevamente nuestro Padre pide rezar por los pecadores, para que los salvemos. La oración todo lo puede y sí, lo podemos lograr. No dejen de rezar a cada instante, ofrezcan también los sufrimientos y pesares del día a día. Hagamos mención al título de esta página: El entusiasmo conmueve al Cielo, no desfallezcamos, nada está perdido, lo podemos lograr, podemos salvar a muchos, de nosotros depende.

 

 

 

El Cielo nos regala una nueva vidente para América  y el Mundo: Y María del Getsemaní

 

 

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