Dios Padre

Va a ser difícil encontrar un sacerdote; ¡cuidado con los pecados mortales!

 

Dios Padre habla a sus hijos

 

 

 

 

Temas:

 

Mis Bendiciones de Dios sobre vosotros, Mis pequeños laicos, convencidos de Mi Amor y defensores de Mi Palabra y de Mis Sacramentos.   

Encontrar un sacerdote, que perdone vuestros pecados, cada vez se va a hacer más difícil.

Entrad pues de lleno a la Comunión de los Santos y os pido nuevamente que vuestra oración sea continua.

Aprended pues, Mis pequeños, a vivir llenos de Mi Amor, que os protegerá eficazmente contra los ataques que continuamente tenéis de Satanás.

Orad, orad Mis pequeños sacerdotes, por el Bautismo, por estas almas distraídas, por las almas perversas, por las almas satanizadas.

 

 

   

 

Primer Misterio, Habla Nuestro Señor Jesucristo

 

 

Sobre: Mis Bendiciones de Dios sobre vosotros, Mis pequeños laicos, convencidos de Mi Amor y defensores de Mi Palabra y de Mis Sacramentos.  

 

Hijitos Míos, Yo en la Iglesia os he dejado un faro de salvación. La Iglesia es la Luz en el mundo. Yo os he dejado la Iglesia para que ella os guiara y os protegiera. Dejé ese poder en Mis ministros y sacerdotes, ellos debieran haberos guiado hacia el crecimiento espiritual, a tener una vida santa, una vida en el Amor que Yo os enseñé, que os dejé, que Me costó mucho, que Me costó hasta la última gota de Mi Sangre.

 

La Iglesia iba a ser ese oasis de Amor para que vosotros, Mis hijos, fieles a la Iglesia, recibierais Mi Paz y Mi Alimento Divino al acudir a ella y, también recibierais enseñanza para vuestro crecimiento espiritual y para ser ejemplo ante vuestros hermanos viviendo santamente, porque Mi Iglesia es santa y todos aquellos que la sigan, deben ser santos.

 

Sabiendo esto Satanás se introdujo a Mi Iglesia y esa santidad, que debiera promulgarse a través, primeramente del ejemplo de Mis ministros y sacerdotes, esa Luz, ese ejemplo, fue opacado por su maldad. Los encargados de mantener la vitalidad de Mi Iglesia se dejaron convencer por la maldad de Satanás y, en lugar de buscar la espiritualidad de su alma, una gran mayoría ha buscado los bienes de la carne, dejando a la deriva Mi Iglesia, Mis Enseñanzas, la Vida que vosotros, los fieles a ella, debierais tener.

 

Por eso, he suscitado a través de Mi Santo Espíritu de Amor, que los Dones, Virtudes que debieran tener Mis ministros y sacerdotes, ahora hayan llegado a los fieles laicos, a los que han buscado Mi Amor y lo mantienen en su corazón. Por eso ahora Me he derramado sobre esta Iglesia viviente, actuante, en los laicos y ya no a la Iglesia que se volvió pasiva, mentirosa y asesina de Mis Bienes, de Mi Palabra, de Mis riquezas y de Mi Amor, como ahora están Mis ministros y sacerdotes, pasivos, pecadores, traidores a lo que tanto Me costó y que tanto amo.

 

Por eso os pido, Mis pequeños, vosotros, los laicos fieles a Mi Palabra, fieles a los Sacramentos, fieles a Mi Amor, que sigáis adelante, manteniendo la vitalidad de la Iglesia, porque vosotros sois también Iglesia, vosotros le dais vitalidad con el ejemplo que dais a Mis mismos sacerdotes, a vuestra familia, a vuestros hijos, a vuestras amistades, a los que os rodean. En vosotros ahora recae esta Bendición, que primeramente la he dado a Mis ministros, pero que la rechazaron, porque se dejaron guiar por lo que Satanás les propuso y los convenció.

 

Os doy las gracias, Mis pequeños, los que os mantenéis fieles y mantenéis la vitalidad de la Iglesia, aún a pesar de los escándalos que causa Satanás a través de Mis ministros.

 

Venid a Mí, Mis pequeños, porque sois el rebaño elegido, sois esa pequeña porción del mundo que se ha mantenido fiel a Mí, vuestro Dios, vuestro Hermano Cristo Jesús, que os vino a enseñar las Verdades del Cielo y que vosotros acogisteis en vuestro corazón, porque aquellos que las debieron haber respetado y defendido, las hicieron a un lado, las despreciaron y se volvieron del mundo.

 

Mis Bendiciones de Dios sobre vosotros, Mis pequeños laicos, convencidos de Mi Amor y defensores de Mi Palabra y de Mis Sacramentos. Benditos seáis, porque vosotros habitaréis los Nuevos Cielos y las Nuevas Tierras, preparados para aquellos fieles al Amor que se os enseñó a través de Mis Palabras, a través de Mi Presencia sobre la Tierra.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

 

Segundo Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Encontrar un sacerdote, que perdone vuestros pecados, cada vez se va a hacer más difícil.

 

Hijitos Míos, ciertamente que vuestro amor Me llena, Me complace, Me gozo en él, especialmente cuando ponéis todo vuestro empeño para lograr que vuestro amor sea continuo hacia Mí, pero conozco vuestra naturaleza humana, caída en el pecado y, por eso, no os podéis mantener continuamente en el Amor ni buscando el Bien, tanto para vuestros hermanos como para vosotros mismos y este bien, que vosotros lográis, es el bien que os va transformando y os va haciendo bellos ante Mí, vuestro Dios.

 

Ciertamente, algo que me gusta mucho, Mis pequeños, es vuestro arrepentimiento. Recordad las Palabras de Mi Hijo, en la Parábola de aquellas ovejitas que se pierde una, deja las noventa y nueve y va en búsqueda de la que se perdió y, cuando la encuentra, regresa contento el pastor porque recuperó aquella que estaba perdida.

 

Vosotros, en la vida real, os sucede esto y Me gusta mucho, Mis pequeños, cuando habiendo caído en el mal, cuando habéis estado a niveles muy bajos de espiritualidad y que Me causáis mucho dolor con vuestros pecados, al recibir Mi Gracia, que continuamente fluye sobre todo el género humano, vosotros os arrepentís, pedís perdón por vuestras faltas y regresáis a Mí. Con esto, Mis pequeños, Me causáis una alegría inmensa, porque caísteis, os disteis cuenta de vuestro error, os disteis cuenta del dolor que Me habéis causado y regresáis a Mí, arrepentidos y con un deseo grande de no volver a caer, aunque, desgraciadamente, por vuestra debilidad, caeréis después, pero este momento en que os levantáis, Mis pequeños, Me gusta mucho, porque habéis aprendido una lección más en vuestra vida, quizá ya no caeréis más en ese error, caeréis en otros, pero aprendisteis la lección, en este pecado que habíais cometido, en esta falta que os separó de Mí.

 

Acudid a Mí continuamente, Mis pequeños, para que Mi Gracia, que continuamente fluye, os llene perfectamente y, así, tengáis una fuerza de recuperación y de lucha contra los pecados con los que continuamente Satanás os está tentando para que caigáis y os separéis de Mí y él, lo que desea, es que os mantengáis ahí, en el pecado, en vuestra maldad, que no os arrepintáis y que os alcance la muerte en ese estado y, así, os condenéis eternamente.

 

Tened cuidado, porque esto es una realidad, Mis pequeños, Yo siempre estoy esperando que os levantéis, que os arrepintáis y Mi Amor siempre os perdonará, aún por más grave que sea vuestro pecado. Mi Gracia, que fluye continuamente hacia vosotros, todo lo perdona, pero vosotros debéis tener un arrepentimiento de corazón, para que realmente se dé esa Gracia inmensa que necesita el alma, que es el perdón por parte Mía, a través de Mis ministros, los sacerdotes.

 

Manteneos pues alertas, porque se irá agravando cada vez más el ataque de Satanás sobre la Tierra, sobre todos vosotros. Y, por otro lado, la Iglesia sufrirá también graves caídas, una gran purificación y encontrar un sacerdote, que perdone vuestros pecados, cada vez se va a hacer más difícil. Por eso deberéis ahora luchar fuertemente contra todo aquello que pueda entrar en vuestro corazón, a vuestra mente y os dañe en forma mortal.

 

Abrid pues vuestras capacidades para que os unáis perfectamente a Mi Gracia, que fluye continuamente, y ya no os alejéis de Mí y así podáis resistir los ataques de Satanás contra vuestra alma, contra todo vuestro ser y también, para con vuestros hermanos que os rodean, cuidadles, cuidadles sobre todo a aquellos que están alejados de Mí.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Tercer Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Entrad pues de lleno a la Comunión de los Santos y os pido nuevamente que vuestra oración sea continua.

 

Hijitos Míos, os he dicho que Mis Gracias y Bendiciones, continuamente están fluyendo sobre la Tierra. Debieran llegar a todas las almas, pero hay tantas almas distraídas en las cosas del mundo, que esos tesoros de Mi Amor, de Mi Corazón Sacratísimo, no llegan a muchos de vuestros hermanos y por eso se mantienen distraídos en las cosas del mundo y, al estar en el mundo, no están llevando a cabo la misión que Yo les encomendé para reparar, para salvar, para santificar a la humanidad entera. A eso vinisteis a la Tierra, Mis pequeños, a salvar, a salvar almas, a salvar vuestra propia alma, a santificarla, obedeciéndome en todos Mis Mandatos y Mis Deseos.

 

Vosotros debierais ser ángeles en la Tierra, cumpliendo fielmente y con amor Mi Voluntad. Os he dado el libre albedrío, para que vuestros actos y vuestra salvación tuvieran un mérito propio, porque Yo no os obligo y, si vosotros actuarais obligados por Mí, por Mi Amor, no tendríais entonces méritos ni tampoco os podríais ganar niveles altos en el Reino de los Cielos, actuando de acuerdo a Mi Voluntad, pero con vuestro libre albedrío.

 

Debéis cuidar el alma de tantos hermanos vuestros, vosotros debéis ser centinelas de amor, orando continuamente por las almas de vuestros hermanos que han caído en el pecado, y alguno de ellos no solamente han caído en el pecado, sino que son instrumentos de Satanás, actúan induciendo el mal en las almas. Cuando vosotros sois mal ejemplo y os volvéis escándalo ante vuestros hermanos, tened cuidado, porque posiblemente os estéis ganando la condenación eterna.

 

Por eso, vosotros, los que estáis Conmigo debéis pedir por vuestros hermanos que erraron el camino y por no tener una Fe firme en Mí, en Mi Amor, en las Enseñanzas que se os han dejado, os podéis mantener así, en el pecado y os podéis condenar fácilmente. Vosotros, los que ya estáis a Mi servicio y que estáis consientes de la problemática mundial, a nivel espiritual, que vuestra oración sea continua y, pedidme esa Gracia, para que Mi Santo Espíritu os dé ése don de la oración continua, para la salvación de las almas distraídas, de las almas pecadoras, de las almas que son instrumentos de Satanás, para que puedan encontrar esa Luz que he dejado en la Tierra, que es Mi Amor. Un alma que alcanza Mi Amor, se enamora, goza de Mi Amor y ya no se puede despegar de Él.

 

Pedidme, Mis pequeños, que vuestros hermanos alejados puedan encontrar Mi Amor en su vida y, de esta forma, cambien totalmente su forma de ser y de actuar ante vosotros, ante todos vuestros hermanos alrededor de la Tierra, para que sean un ejemplo vivo de que Yo habito en ellos. No os imagináis, Mis pequeños, el gozo que Me dais, cuando vosotros libremente escogéis el camino del Bien y, además, por vuestro ejemplo, por vuestras palabras, por vuestras oraciones, Me recuperáis muchas almas para el Reino de los Cielos. Vosotros seréis consentidos de Mi Corazón por toda la eternidad y esas almas que vosotros salvasteis, por vuestra intercesión, orarán también, eternamente, por vosotros para que Yo os siga consintiendo más, porque esas almas, en su gozo eterno, sabrán que fue vuestra oración, vuestra donación, vuestros sacrificios, penitencias, lo que hicieron que ellas se pudieran salvar. Aun vosotros mismos, quizá fuisteis llamados a Mi Amor por la intercesión de algún alma o de varias almas alrededor de la Tierra y por eso debéis también agradecer a las almas buenas que su oración haya llegado vosotros, os haya protegido, os haya transformado. Recordad que estáis en la Comunión de los Santos y la oración de las almas orantes alcanza a todas las almas, buenas y malas.

 

Entrad pues de lleno a la Comunión de los Santos y os pido nuevamente que vuestra oración sea continua, que sea perseverante, que sea confiada, porque de esta forma estaréis actuando en Fe, sabiendo que Yo puedo salvar muchas almas, aún por más difícil o casi imposible se vea su salvación. Confiad, confiad en Mi Amor y confiad en vuestra intercesión.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Cuarto Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Aprended pues, Mis pequeños, a vivir llenos de Mi Amor, que os protegerá eficazmente contra los ataques que continuamente tenéis de Satanás.

 

Hijitos Míos, debido a que vosotros vivís en la maldad, vivís rodeados de la maldad, minimizáis el poder de Satanás, el poder maligno con que os ataca continuamente, pero la realidad es, Mis pequeños, es que Mi Gracia, Mi Amor os defienden, en gran parte, de su ataque maligno, porque si Yo no os protegiera continuamente, os destrozaría y ya os lo he dicho otras veces, Mis pequeños.

 

Vivís en soberbia, aún dentro de vuestra misma maldad, os burláis de Satanás y de sus capacidades, cuando debierais también respetar esta misma situación, porque cuando vosotros os sentís soberbios, os sentís fuertes ante él, al grado que os burláis de él. Vosotros mismos estáis descuidando llenaros de Mi Gracia, llenaros de  Amor, llenaros de vida espiritual, que es la que realmente os protege contra su ataque y no es vuestra soberbia la que os protege contra de él.

 

Debéis actuar con más Sabiduría, debéis acercaros a Mí, para que Yo os enseñe y os cuide más, porque vosotros, en vuestro pecado que os lleva a vivir como niños tontos, no os dais cuenta de la gravedad en la que vivís.

 

Por eso os he dado un Ángel de la Guarda, para que continuamente os protegiera, a lo largo de vuestra vida, desde el momento de vuestra concepción hasta vuestro regreso a Mí, porque Yo, vuestro Dios, sabiendo y queriendo que vosotros tuvierais vida terrenal, os protejo os cuido de todo mal y os doy esta protección a través de vuestros Ángeles Custodios, a través de Mi Gracia, a través de tantas Bendiciones que os dejó Mi Hijo en los Sacramentos, en las oraciones en vuestra vida de piedad, en vuestra vida de amor.

 

Ciertamente, si vosotros vivís en el Amor, envueltos en Mi Amor y, sobre todo, dando Mi Amor, que debe vivir plenamente en vuestro corazón, a vuestros hermanos, eso sí os va a asegurar una protección muy poderosa, porque Satanás no puede nada contra el Amor, que Soy Yo, vuestro Dios.

 

Aprended pues, Mis pequeños, a vivir llenos de Mi Amor, que os protegerá eficazmente contra los ataques que continuamente tenéis de Satanás, contra vosotros y vuestros hermanos. Proteged a vuestros hermanos a través de la oración con Mi Amor. Ayudad a vuestros hermanos con vuestro ejemplo, a que aprendan a vivir en el Amor. Luchad fuertemente contra vosotros mismos, para que no sea el pecado el que se implante en vuestros corazones, sino que sea Mi Amor el que Reine plenamente en vosotros y, así, aseguraréis vuestro Cielo sobre la Tierra y aseguraréis la eternidad en Mi Reino.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

Quinto Misterio, Habla Dios Padre

 

Sobre: Orad, orad Mis pequeños sacerdotes, por el Bautismo, por estas almas distraídas, por las almas perversas, por las almas satanizadas.

 

Hijitos Míos, recordad que por vuestro Bautismo, vosotros sois sacerdotes, profetas y reyes.

 

Ahora os pido que para que cumpláis plenamente con esta obligación, que adquiristeis con vuestro Bautismo, el de ser sacerdotes, continuamente Me ofrezcáis las buenas obras que se llevan a cabo sobre la Tierra, que las unáis a los Méritos de Mi Hijo Jesucristo, que se dio eternamente por vosotros, que vosotros estéis pendientes continuamente por el bienestar de las almas, ayudándoles con vuestra oración, por ser sacerdotes orantes, intercesores ante Mí, por su salvación eterna, pero sobre todo, que su actuación sobre la Tierra no sea estéril, porque hay muchas almas que pasan por la Tierra y no hacen gran cosa para Mi Reino y para la salvación de las almas, viven tan embebidos en sus cosas o viven vendidos a Satanás por sus pecados, que hacen que su actuación, que debiera ser provechosa para la economía Celestial, sea inútil y, a veces, aún mala, porque Me quita almas para su salvación.

 

Ofreceos continuamente como Mi Hijo se ofrecía, también continuamente, para vivir Conmigo, bajo Mi Voluntad y ya no hagáis vuestra voluntad, porque Mi Voluntad os va a llevar a la santidad, os va a llevar a la perfección y, si vivís bajo vuestra voluntad, siempre vais a ser mediocres en todos sentidos, porque no tenéis Mi Sabiduría ni Mis capacidades Divinas que Yo os puedo otorgar si vivís bajo Mi Voluntad, pero que no podéis obtener si vivís bajo vuestra voluntad.

 

Sed pues esos sacerdotes que, con vuestro sacerdocio bautismal adquiristeis y que, ofreciéndoos como Mi Hijo, Me podáis ganar infinidad de almas en estos momentos últimos de la humanidad para su salvación eterna. Momentos de cambio, momentos de crisis espiritual para infinidad de almas que están alejadas de Mí y que no se dan cuenta de lo que está sucediendo a su alrededor.

 

Orad, orad Mis pequeños sacerdotes, por el Bautismo, por estas almas distraídas, por las almas perversas, por las almas satanizadas, que mucho daño hacen a todos vosotros que sois Mis hijos.

Gracias, Mis pequeños.

 

 

 

 

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