Con Dolor y Lágrimas

 

Soy crucificado de nuevo cada día por los pecadores.

 

 

   Yo soy El que te ha librado de la muerte. Fui perseguido por tu causa... desfigurado por los golpes, escupido, despreciado, mofado y burlado por tu salvación; flagelado sin piedad a causa de Mi Gran Amor por ti.

  He llevado tus pecados sobre Mis Hombros sin pronunciar queja alguna, "como cordero llevado al matadero, como una oveja muda ante los trasquiladores, no abrí Mi Boca".  Y por liberarte, Me dejé traspasar por aquellos mismos a quienes creé. Sí, ellos perforaron las Manos que los crearon, y a través de Mis Llagas yo te he sanado... Por amor a ti, soporté horas de sufrimientos para sacar tu alma del abismo.

  Yo soy tu Santo, sin embargo les he permitido extenderme en la Cruz hasta que Mis Huesos se dislocaron. Siente hoy Mi Agonía, siente Mi sed por falta de amor, un amor que ningún raudal podrá jamás apagar y ningún torrente podrá jamás ahogar.
 

  Con dolor y lágrimas he visto a esta generación impía alejarse, siguiendo el Vicio en vez de la Virtud; la Muerte (el pecado) en vez de la Vida (la santidad), porque esta generación ha confiado en la mentira (el demonio), concibiendo así el racionalismo que dio a luz al ateísmo (vida sin Dios).

 ¿Por cuánto tiempo deberé permanecer abandonado y solitario detrás de cada Tabernáculo (sagrario), mientras corren por Mis Mejillas Lágrimas de Sangre, dejando desgarrada cada fibra de Mi Corazón?

 Mis Agonías de Getsemaní se repiten en Mi Alma, hora tras hora; entra en Mis Llagas y comprenderás Mis Agonías.

 Mi Pasión se repite cada día. Cada día Soy arrastrado por el camino del Calvario por aquellos que no siguen ya Mi Senda. Mis Agonías son multiplicadas cuando veo a Mis hijos dirigirse al fuego eterno. Mi Corazón se hunde en intolerables dolores al observar tanta ingratitud en esta tierra. Mi Cuerpo es flagelado sin piedad.

  A quien Me pregunte: "¿Por qué corren a torrentes estas Lágrimas de Sangre por Tus Mejillas?", Yo le responderé: Éstas se derraman por ti, hijo Mío, son Lágrimas causadas por los pecados y las impurezas. Y si Me preguntan: "¿Y qué son estas marcas de Tu Cuerpo? ¿Por qué están abiertas Tus Heridas de par en par?, les responderé: "Estas Heridas, hijo Mío, Me las causan diariamente, sin piedad, aquellos a quienes más amo, pero que ahora se han vuelto contra Mí, dejando Mis Heridas abiertas de par en par. Sin embargo ellos fueron los que una vez dijeron: "Nosotros quisiéramos aprender Tus Caminos y seguirte". Intelectualmente, ellos están en la oscuridad y hasta que no mueran a sí mismos, no serán capaces de ver la Luz.

 Vengo a ti, hijo Mío pecador, justo o injusto, o rechazado por la humanidad o zarandeado de un lado a otro, en este mundo, vengo a pedir de ti, tu reconciliación. Ve a reconciliarte con tu hermano, porque al reconciliarte con él, te estás reconciliando Conmigo, tu Dios. Ofréceme tu paz como Yo te ofrezco Mi Paz. Imítame y sé santo; sacrifícate y ayuna para que puedas crecer en Mi Espíritu que es: Amor, Santidad y Verdad.

 

Lo que Yo necesito de ti es la santidad


 

Yo les digo, solemnemente, que renueven su mente a través de una revolución espiritual, una revolución de amor. Perdonen los rencores que tienen unos contra otros y vengan a Mí renovados, vengan a Mí puros. ¡Despierten de su sueño! Yo estoy a sus puertas y llamo. No sean como la sal que ha perdido su sabor; sean como un árbol del que brotan hermosos retoños y que lleva los frutos de la santidad. Cumplan Mi Ley uniéndose y ayudándose unos a otros.

Como ayer, alzo Mis Ojos al Padre y Le ruego:

Padre Santo, conserva a los que Tú Me has dado,
fieles a Tu Nombre, para que sean uno como Nosotros.
Para que todos sean uno
Padre Recto, recuérdales Mi docilidad,
Mi humildad, Mi sinceridad y Mi gran Amor,
para que ellos puedan poner fin a Mi Agonía,
esta Agonía que es la causa
del derramamiento de tanta Sangre en Mi Cuerpo.
Permite que reconozcan sus errores y se reconcilien,
para que cuando vengan a recibirme,
al beberme y comerme, vengan dignamente.
Padre, llama a los pastores
y enséñales a ser capaces de ceder y a ser dóciles
los unos con los otros, sencillos y humildes.
Que en este tiempo de Cuaresma
comprendan Mi Expiación y
busquen en Mí la verdadera Sabiduría.
Amén.


   Dichoso el hombre que Me escucha. Dichosos aquellos que siguen Mis Caminos. Dichoso el hombre que se humilla. Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

  Yo, su Señor, los bendigo a ustedes y a sus familias, dejando Mi Suspiro de Amor en sus frentes y Mi Paz en sus pequeños corazones; y no olviden nunca que el Amor está siempre con ustedes. Sean uno.

 

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