Mi Madre es como el Arca de Noé

 

 

  

   Jóvenes y ancianos, todos padecerán en los últimos tiempos la desolación angustiosa que el Cielo mandará por tanto mal como habéis hecho, sin importaros nada la salvación de vuestra alma. Yo, Jesús, os hablo.

  Nadie escapará a la angustia, al dolor, a la desolación, porque el Cielo ha intentado constantemente salvaros y hacer que volvieses a Mí y a la mayoría de las almas no les ha importado nada las reiteradas peticiones de Dios para su reconversión. Cierto hijos Míos, que vosotros los que Me habéis sido fieles y os habéis esforzado por santificaros, vuestra desolación será diferente, sufriréis, pero lo haréis más por vuestros hermanos que por vosotros mismos y, lloraréis al ver la desgracia en la carne de vuestros hermanos. 

 Quien acuda a Mi Santa Madre y se refugie en Ella no padecerá, porque Ella es como el Arca de Noé que salvaguardará a quienes se le acerquen y la amen de todo corazón, pues Mi Madre pide incesantemente que Mi brazo castigador se aplaque y la dureza del castigo que merecéis sea más leve, pero hijos, Mi justicia exige satisfacción y si vosotros voluntariamente no Me la queréis dar, no formáis cadenas de oración, no formáis horas de vela ante el Santísimo, Yo tengo que emplear la justicia que por ser Dios Me corresponde, pues por ser Dios, no recibo más que ingratitudes, blasfemias, reproches, dudas, así sucesivamente.

 Cuando en un jardín las malas hierbas impiden que las flores se luzcan, hay que quitarlas de raíz para que las flores se vean en todo su esplendor y crezcan sin obstáculo alguno. Así haré con los impíos que Me dieron una y otra vez la espalda, que si rieron de Mis leyes, que se mofaron de Mis mandamientos y tomaron la vida como un medio para el goce y los placeres pecaminosos.

 Por eso hijos, Mi justicia está a punto de actuar, y os pido que os acojáis a Vuestra Madre Santísima y, con toda la humildad del mundo os ofrezcáis a Ella, os consagréis a Su Inmaculado Corazón y confiéis en que una madre nunca abandona a sus hijos. Yo, Jesús, os hablo. Rezad, rezad en todo momento, no os canséis de rezar y pedirme misericordia. Rezad por los obispos, y por el Papa, rezad por vuestros pastores y haced por ellos sacrificios. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo. Mi paz a todo aquel que crea y ponga en práctica estos mensajes.

 

 

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