OTRO ARDID MÁS DEL DEMONIO

 EL LIBRO

“ADVERTENCIAS DEL MÁS ALLÁ”

 

 

 

 

 

 

Hermanos, si tuviéramos que pensar quien es el gran mentiroso de este mundo, la respuesta sería inmediata: El demonio.

 

En “Nuestra Biblioteca” explicamos, que habíamos rechazado el libro, por considerar que no se puede confiar en los demonios aun cuando se diga fehacientemente que están en esos momentos obligados a decir la verdad. Eso es imposible de probar.

 

No era nuestra intención, comentar sobre el libro ni darle tanta cabida en nuestro sitio católico al gran enemigo de Dios y de los hombres, pero nos hemos encontrado que en varios sitios católicos se comenta y se promociona el  libro con una peligrosa ingenuidad. El libro está lleno de mentiras y lo único que persigue es la confusión de los católicos.

 

 

 

Vamos a analizar solamente dos afirmación, no vale la pena  analizar el libro completo, pues siempre mezcla mentiras con verdades. 

 

Se supone aquí que es Judas Iscariote quien habla, puede ser, pero puede no serlo.

 

 

 

 MENTIRA Nº 1

 

 

 LA ANTIGUA MISA ENCERRABA GRACIAS INFINITAS, LA DE AHORA, NO.

 

 

Exorcista: ¡Di la verdad, Judas Iscariote! Tienes que decirla, ¡Sobre la orden de la Santísima Virgen!

 

Judas: Entonces, millares de almas que se pierden, que sufren a la condenación eterna, ¡serian salvas! El error está en la Misa, principalmente en la Misa. Un torrente infinito de gracias brotaba de la Misa, cuando todavía era convenientemente celebrada. La Misa es el factor principal. La Misa y la Comunión, es lo más grande para ustedes, católicos, Todos los místicos, todas las apariciones de la Santísima Virgen, tienen que apagarse durante esta realidad.

 

La Santa Misa tiene un valor infinito, incalculable. Y es el propio Cristo que sube al Altar con toda su plenitud de gracias, que nosotros tanto odiamos. En una Misa debidamente celebrada somos obligados a huir. Huimos luego del Aspergesme. Sirviéndonos de una imagen, podemos decir que nos limitamos a espiar recelosos por una grieta. Por el contrario, en la Misa Moderna, podemos danzar tranquilos, hasta... nadie quiere decirlo.

 

 

 Veamos cuales son las principales diferencias, debemos decirle que como a muchos, algunos cambios nos gustan y otros no.

 

  1.- La diferencia más conocida se refiere al uso del latín en la misa antigua, denominada "tridentina" o de "San Pío V", y de las lenguas vernáculas de la misa actual, conocida como "de Pablo VI". Sin embargo, esta última puede ser celebrada igualmente en latín, como es el caso a menudo en El Vaticano.

 

2.- El misal (libro litúrgico) de San Pío V fue promulgado en 1570, tras el concilio de Trento, que marcó el inicio de la Contrarreforma tras la crisis desatada por el cisma protestante. El misal sufrió durante siglos numerosos cambios, hasta la última versión de 1962, bajo el papado de Juan XXIII. Es por ello que Benedicto XVI prefiere referirse a él como el misal "de Juan XXIII".

 

Ese misal incluye una plegaria para la conversión de los judíos que se reza en Viernes Santo. El misal de Pablo VI sustituyó esta práctica por otra que evoca a los judíos como el primer pueblo que "recibió la palabra de Dios", sin pedir su conversión. Este misal fue promulgado en 1970 tras el concilio Vaticano II, que acordó más protagonismo a los fieles. En medios eclesiásticos se dice ahora que los fieles "participan" en la misa, mientras que en el pasado "asistían".

 

3.- Con el antiguo misal el sacerdote celebraba el acto religioso de espaldas a sus fieles, y de cara al altar. Con el nuevo, la misa es frente a los asistentes.

 

4.- En la misa antigua los fieles no tocaban la hostia con las manos como es el caso en la moderna.

 

 5.- Los fieles intercambian un saludo en signo de paz, otra innovación que los conservadores rechazan por la misma razón.

 

  

 

Bueno, podemos decir que a muchos no nos gusta:

 

Que el sacerdote casi todo el tiempo se encuentre  de espaldas al Tabernáculo.

 

Que ahora el Sagrario, no siempre está ubicado en el lugar más importante de la iglesia, detrás del altar, sino muchas veces, a un costado

 

El tema de la comunión en la mano, nos molesta profundamente ¿quién es digno de tocar a Jesús con las manos?

 

La comunión de pie y no de rodillas.

 

La asistencia de laicos en  la entrega de la comunión.

 

Pero aun cuando existan estos cambios y muchos de ellos no nos gusten, el valor de la Santa Misa es el mismo, en nada ha variado su valor y sus beneficios:

 

 

1. La Misa es la continuación del Calvario.

 

2. Cada Misa vale tanto como la vida, sufrimientos y muerte de Nuestro Señor Jesucristo, ofrecidos en sacrificio.

 

3. La Santa Misa es el acto de desagravio más poderoso para expiar los pecados.

 

4. A la hora de la muerte, el consuelo más grande del alma consistirá de las Misas oídas en vida.

 

5. Cada Misa bien oída nos acompañará hasta el Tribunal Divino, suplicando perdón.

 

6. En la Santa Misa, según el fervor con que se asiste, se puede disminuir en grado mayor o menor, la pena temporal debida por los pecados.

 

7. Al asistir devotamente a la Santa Misa, se rinde el más grande homenaje a la Sagrada Humanidad de Nuestro Señor.

 

8. En la Santa Misa, Nuestro Señor Jesucristo ofrece expiación y desagravio por muchas omisiones y negligencias nuestras.

 

9. En la Santa Misa, Jesucristo perdona los pecados veniales que todavía no se han confesado. Además se disminuye el poder de Satanás sobre el alma.

 

10. Al asistir a la Santa Misa se proporciona a las almas del Purgatorio, el alivio más grande que sea posible.

 

11. Una Misa bien oída durante la vida, será de más provecho al alma, que muchas que se ofrecieran para su reposo después de la muerte.

 

12. Por asistir a Misa, el alma se preserva de peligros, desgracias y de calamidades, que de otro modo hubieran sucedido. Además, se abrevia o reduce la duración de su Purgatorio.

 

13. Cada Misa bien oída obtiene para el alma un grado más elevado de gloria en el Cielo.

 

14. En la Misa se recibe la bendición del sacerdote que Nuestro Señor ratifica en el Cielo.

 

15. En la Misa se arrodilla entre una multitud de los santos ángeles, que están presentes en actitud de profunda reverencia, durante el sacrificio adorable de la Santa Eucaristía.

 

16. En la Santa Misa se reciben bendiciones para todos los bienes y empresas temporales.

 

 

 

Por lo tanto, que en el libro se diga que los demonios en la misa antigua oteaban por las rendijas y ahora prácticamente danzan en medio de ella es de falsedad absoluta y lo único que persigue es la confusión de los católicos y restarle importancia a todos sus beneficios y a su gran valor.

 

¿Para qué vamos a ir a Misa?, si ya no es tan importante.

 

Ardid del demonio, donde lo único que se persigue es alejar a los fieles de los sacramentos y perder la confianza en la Iglesia.

 

En el libro se afirma que es la Santísima Virgen quien quiere transmitir mensajes a través de los demonios, nada más descabellado, ella no los necesita, pues trasmite mensajes todo el tiempo donde ella quiera y con quien quiera. No va a utilizar a los demonios, sus enemigos para estos fines.

 

Pero, avancemos y veamos otra mentira más y aún más grave.

 

 

   

 MENTIRA Nº 2

 

 

¿ESTARÁ CRISTO TODAVÍA PRESENTE EN TODOS LOS SAGRARIOS?

 

 

Exorcista – Di la verdad, Di lo que la Santísima Virgen quiere transmitir ¡Solo la verdad!

Judas - Hasta en la casilla mortuoria, lo mismo enfrente del Sagrario. Pues ya no es en todos los Sagrarios que... no quiero decir esto, no quiero decirlo (rozna con violencia).

Exorcista -  ¡Di la verdad, tienes que decirla Judas Iscariote, sobre las órdenes de la Santísima Virgen! ¡Lucifer tú no puedes perturbarlo!

 Ellos, en el Cielo, lamentan que la Hostia Consagrada ya no se encuentra en todos los Sagrarios.

Exorcista –¿Como? ¡Di la verdad, en nombre (...)!

Judas – Si al Celebrar la Misa, el Sacerdote ya no cree en las palabras de la Consagración y no tiene la intención de Consagrar, entonces no Consagrará, entonces la Hostia no esta Consagrada. Es apenas un poco de pan, como dicen los protestantes y las sectas. La mayoría de los Sacerdotes “Se miraban”, y sólo hacen lo que el pueblo ordena. Quieren ser elogiados en su modernismo y en su presunción, que casi les salta por la cabeza (rezonga).

Exorcista - Di la verdad y sólo la verdad, di todo lo que tengas que decir, sobre las órdenes de la Santísima Virgen, ¡Judas Iscariote!

Judas – Mas lamentablemente, para ellos allá arriba (apunta para arriba), las personas piensan que reciben a Cristo en la Hostia... cuando es apenas pan.

 

 (Nótese el teatro que hace aquí, "no quiero decirlo esto, no quiero decirlo" algo que a él le conviene: cuando algunos comulgan, no reciben a Cristo, sino sólo pan, ¿por qué callar algo así y no querer decirlo?, porque es parte del show, mentiras y mentiras.)

 

 

 

 Entonces, lo que aquí se dice es que un mal sacerdote no consagra.

 

Pero leamos lo que el propio Jesús dice al respecto (Libro: Tu sabes que te amo, Padre Ottavio Michelini)

 

Vuelvo, hijo, sobre un razonamiento que ya te he hecho, pero sobre el que es necesario parar frecuentemente vuestra mente para pensar y meditar, para después pensar y meditar de nuevo.  Quiero referirme a la renovación del santo Sacrificio de la Cruz continuado perpetuamente en la Santa Misa.

Tú sabes cómo son de pocos los sacerdotes que se acercan al Altar para realizar la Acción tres veces santa con el debido espíritu de fe y de gracia.

No hablamos de aquellos que profanan sacrílegamente mi Cuerpo y mi Sangre, y que no son pocos. Sin ningún pensamiento de recogimiento, proceden a la celebración del Rito Sagrado, mientras su mente discurre por las cosas más extrañas. Llegan a la Consagración, bien lejos de darse cuenta de que en ese momento en sus manos se repite el prodigio de los prodigios: se realiza la Encarnación, de Mí, Verbo de Dios.

 

"Et Verbum caro factum est". No se dan cuenta que en sus manos, en ese momento, provocan la intervención simultánea de la Santísima Trinidad.

Mi Madre, con su fiat provocó la intervención simultánea,  del Padre que creó en Ella el alma humana de Mí, Verbo,  de Mí, Verbo que me uní al alma creada por el Padre, del Espíritu Santo, causa eficiente de mi virginal concepción en el seno purísimo de María. Desde ese momento fui verdadero Dios y verdadero hombre.

 

Entre las manos del sacerdote celebrante, en el momento de la Consagración se renueva realmente el Misterio de la Encarnación. Muy pocos de mis sacerdotes piensan en esto.

 

Quitada esta fe, esta convicción vivida, resulta evidente el porqué el sacerdote celebrante realiza la más santa entre todas las acciones, como el obrero realiza su trabajo cotidiano. El sacerdote se vuelve un obrero, eso es todo.

En su cara no vislumbrarás un sólo signo de compunción y de recogimiento. Así, con la misma indiferencia repugnante se continúa hasta el fin,  hasta la Comunión, obligándome a Mí, Víctima, a soportar el atroz sufrimiento de la Cruz.

 

 

 

Por lo tanto, aun cuando el sacerdote se encuentre en pecado mortal, y además no crea en la consagración, las hostias son consagradas igual y los fieles recibirán durante la comunión el Cuerpo y Sangre de Jesús.

 

Pero aprovechemos la ocasión de conocer la opinión de Jesús respecto a Judas Iscariote, personaje al que le han dado tanta importancia en el libro mencionado:

 

1.- Durante mi vida pública son evidentes los tenaces esfuerzos de Satanás para molestarme de cualquier modo sirviéndose, sobre todo, del Apóstol infiel. También Judas, como Herodes, fue dominado por las concupiscencias del espíritu y de la carne, de la soberbia y de la sensualidad, y fue motivo de muchos sufrimientos para Mí.

 

2.- Hijo mío, es tremendo resistir a la Bondad Divina que llama a la puerta de las almas que quiere salvar; un predecesor de ellos, Judas, resistió, pero su resistencia fue su perdición.

 

3.- Cuánto sufrí por Judas, reacio a mi amor, cuanto sufrí por Judas, pero más que por la traición hecha con relación a mí,  por la ruina de su alma.

 

 

4.- A Luisa Picarreta en Las Horas de la Pasión:

 

  Pero mientras sigues lavando los pies de tus apóstoles, dulce Amor mío, veo que ya estás a los pies de Judas. Puedo oír tu respiro como sofocado... y veo que no solamente estás llorando, sino que sollozas, y que mientras estás lavando esos pies, los besas, te los estrechas al Corazón, y no pudiendo emitir palabra alguna porque el llanto te sofoca, lo miras con tus ojos hinchados por las lágrimas, y con el Corazón le dices:

 

  « ¡Hijito mío, ah, te lo suplico con la voz de mis lágrimas, no te vayas al infierno! ¡Dame tu alma; postrado a tus pies te la pido! Dime, ¿qué es lo que quieres?, ¿qué es lo que pretendes? Te daré todo con tal de que no te pierdas. ¡Ah, evítame este dolor, a mí, tu Dios! ».

 

  Y vuelves a estrechar sus pies a tu Corazón... Pero viendo la dureza de Judas, tu Corazón se ve en aprietos, tu amor te sofoca y estás a punto de desfallecer.

 

 

 

Por último, a quienes le dan tanta importancia a este libro, leamos que nos dice Jesús del demonio:

 

 

QUIÉN ES SATANÁS

 

 Ahora, quiero profundizar todavía más en lo que ya te he expuesto en Mensajes precedentes.

 

¿Quién es Satanás, en el que muchos no creen y otros creen confusa o vagamente?

Después de Dios era la criatura más bella, la más rica en dones y en potencia. Es persona espiritual, viva, real y potente, convertida de Ángel en el monstruo más horrible por fealdad y por perfidia, por su sed inextinguible de mal y de odio. Es el Mal, porque se identifica con el mal. Ha rechazado a Dios por soberbia, para ser el dominador y señor del Reino de las tinieblas.

 

Satanás es aquel que ha determinado, con un acto de su voluntad, su personal perdición eterna y la de las legiones que han creído en él y le han seguido. Él determinó también, con la astucia y la mentira la perdición de la humanidad, insidiando a los primeros padres, induciéndolos con el engaño a la rebelión a Dios, a repetir su pecado.

 

Está confirmado en su pecado, por eso sabe que no puede haber, ni ahora ni nunca, posibilidad de cambiar su suerte de odio desesperado.

Satanás es el Mal en continuo movimiento, sin pausa ni siquiera por un instante; Satanás es mentira, es oscuridad; Satanás, en cuanto lo puede ser una pequeña criatura en relación con el Infinito, es lo opuesto de Dios.

 

Dios es Luz, Amor, Justicia y Verdad; Satanás es lo opuesto a todo esto. Satanás es el enemigo jurado de Dios, en particular del Verbo hecho Carne y de Su Iglesia, del Uno y de la Otra quiere la destrucción. Está bloqueado en este loco y malvado propósito, por lo que no desiste un solo instante en perseguirlo con sus fuerzas.

 

 

  

Implacable enemigo

 

Satanás es también el Enemigo por excelencia de la Virgen Santísima.

 

 

Ya te he dicho algo de Satanás y sus legiones; no te he dicho todo sobre él, sólo lo que necesitas conocer. Él puede mucho más sobre la naturaleza humana de lo que el hombre puede sobre la naturaleza animal, y tú ves cuánto puede el hombre sobre la naturaleza animal.

 

Él sabe induciros a un radical cambio en el modo de vivir. El hombre puede dominar a un animal, pero Satanás puede dominar a un hombre mucho más, mucho más.

 

Te he hablado poco antes de ceguera grosera. Sí, hijo, y he aquí las consecuencias de la culpable inactividad de muchos Pastores y Sacerdotes frente a la febril, incesante acción demoledora del Enemigo.

 

Yo, Jesús, durante mi vida pública, no me he limitado a anunciar la verdad; he curado enfermos, he liberado endemoniados y consideraba también esto una parte esencial de mi pastoral. Hoy no se hace (porque los Pastores no quieren ocuparse personalmente de ella y sólo raras veces la delegan en otros) esta parte de la pastoral.

 

Yo la delegué en mis Apóstoles para que los Apóstoles y sus sucesores la realizaran. Si lo he hecho Yo, Jesús, también los Pastores de hoy deberían bendecir y exorcizar.

No son hoy menos los que sufren por culpa de Satanás, al contrario, son más que en aquel tiempo.

 

Satanás odia a la naturaleza humana en cuanto tal, por esto odia a todos los hombres, en modo particular a los cristianos.

Antes de su rebelión, la obra maestra de la Creación era él. Después de Dios no había nada más grande, más perfecto, más resplandeciente.

 

Esta grandeza suya le hizo calcular ser semejante a Dios.

— de aquí el rechazo de reconocer al Señor Dios, Alfa y Omega de todo y de todos.

— de aquí su grito de rebelión "non serviam tibi"

— de aquí el desafío de San Miguel que se puso a la cabeza de las legiones fieles al grito de "¿Quien como Dios?"

 

Hubo así en el Cielo la más terrible batalla que la historia de la Creación recuerde. Las legiones Angélicas se dividieron y para los rebeldes hubo el Infierno.

Satanás tiene una segunda razón para odiar a la naturaleza humana. De la naturaleza humana brotó el Retoño de Jesé.

Para la naturaleza humana el Verbo se hizo Carne, asociando a Su Naturaleza Divina la humana, en la persona de Cristo. La naturaleza humana mortalmente herida, caída bajo la tiranía de Satanás, fue liberada y sublimada. Le fue restituida la primitiva dignidad, brutalmente pisoteada y destruida con el engaño: “Si coméis de este fruto, os haréis semejantes a Dios”.

 

 

Pero Satanás tiene todavía otra razón para odiar a la naturaleza humana, una razón de envidia y celos.

 

De la naturaleza humana surgiría una criatura, la más bella flor del Cielo y de la tierra, "Humilde y alta más que criatura", ningún ser la podrá igualar. Objeto de las complacencias divinas, Ella no conoció nunca, ni siquiera por un solo instante, la esclavitud de Satanás.

 

Satanás no puede mirarla, no puede pensar en Ella sin ser por ello turbado desesperadamente, sin sufrir como a ninguno de vosotros os es dado poder comprender.

 

Satanás odia a MARIA, la Hija de Dios, la Madre de Dios, la Esposa de Dios, el objeto de las complacencias divinas, la flor más bella del cielo y de la tierra, la Obra Maestra de la potencia, de la omnisciencia, de la omnipresencia divina.

 

De estos dones divinos la "llena de Gracia" vive, en una comunión perfecta con el Padre, su Creador, con el Hijo, su Redentor, con el Esposo su Santificador.

Ante Ella se inclinan las legiones angélicas, todos los Santos del Paraíso.

María pone en fuga las potencias tenebrosas y con su pié aplasta, cada vez que quiere, la cabeza de la serpiente venenosa, Satanás.

 

Por María, Satanás ha sido destronado; por Ella ha perdido desde el comienzo su obstinada guerra contra la humanidad.

La oscuridad le impide ahora conocer toda la verdad. Él, de nombre Lucifer, es decir, emisor de luz, es ahora tiniebla y genera oscuridad. No conoce, sino en modo confuso, el Misterio de la Encarnación del Verbo, por lo que nutre y cultiva en sí mismo la desesperada ilusión de poderlo vencer, destruyendo con Él a la Iglesia, brotada de su Corazón herido.

 

Satanás odia sin límites a Cristo, a Su Madre y a la Iglesia con la ilusión de poder destruir a quien le impide a él el dominio sobre la humanidad, a la que él considera aún su presa.

 

La loca ilusión es originada por su desmedido orgullo, puesto que la soberbia es, por sí misma, oscuridad espiritual. El soberbio no podrá nunca poseer límpida la verdad, que es hija de la humildad.

 

  

¿Cuántos son los espíritus del mal? ¡Un número grande! Son millones de millones y pululan por todas partes. Todos están congelados en la voluntad del mal. No todos son igualmente culpables y por tanto no son igualmente castigados, pero todos viven en el terror. Infunden miedo, pero ellos viven también en el miedo que jamás tendrá fin.

 

Su caudillo, que puede desencadenar desórdenes personales y sociales, familiares, nacionales y mundiales, que puede suscitar monstruos de tiranía y ferocidad, y sabe infundir terror sobre naciones enteras, él también, Satanás, vive en el miedo. Vive en el terror de una Mujer que ha destruido su sueño de supremacía infernal sobre la humanidad.

 

He aquí porqué las almas, que verdaderamente viven de fe, no le temen, es más, lo pueden hacer huir, si lo quieren.

 

Después de la caída, Dios habló a los primeros padres, les impuso la penitencia y les prometió la redención. Dirigiéndose luego al autor de tanto mal, lo maldijo y le prometió la dura derrota: "Una mujer te aplastará la cabeza".

 

Estas palabras de Dios fueron para Satanás, y lo serán eternamente, el castigo más grande. La sombra de la Virgen Santísima le sigue por doquier; es para él un terror desesperado; para él no hay reposo, quemado y requemado por la voluntad de mal, sin embargo consciente de que la victoria final será de la Mujer y de Su Hijo.

 

Ilimitada la catástrofe fríamente querida y obrada por él, pero sin dimensiones  también el castigo impuesto infligido a él.

 

El alma humana es incapaz de abarcar, en todo su dramatismo, la inmensa tragedia provocada por el Maligno. Sus secuaces son como otros tantos príncipes de las tinieblas y son obradores del mal, como ya os he dicho antes, en la medida de su responsabilidad.

 

Como será para los hombres, arrollados por ellos en la perdición eterna pero en grados diversos, así es el eterno sufrimiento de los demonios. Este mundo tenebroso e invisible, tan poco y mal conocido por los hombres y hasta por los cristianos, pesa como una capa de plomo sobre la humanidad.

 

Es incomprensible la casi indiferencia de los pastores de almas ante este problema que les toca tan de cerca. Es incomprensible la indiferencia de los cristianos ante este misterioso pero real mundo del Más allá, al que está también ligada vuestra existencia terrena y tal vez vuestra felicidad o infelicidad eterna.

 

¿Por qué vosotros, hombres capaces de penetrar y entender las cosas con los dones naturales de inteligencia y voluntad, no os esforzáis luego en usar estos dones para el problema más importante de vuestra vida: vuestra salvación eterna?

 

 Es tiempo de quitar los velos con los que Satanás ha ofuscado en vosotros la verdad. Debéis admitirlo: le habéis dejado a él la facultad de oscurecer vuestras mentes y de narcotizar vuestra voluntad. ¡Necesidad de despertaros!

 

El Enemigo no duerme. Él os sigue a todas partes, pero nada podrá contra vosotros si permanecéis unidos a Mí, Jesús. Debéis estar conscientemente convencidos de que con la gracia divina podréis siempre derrotar a Satanás.

 

Dios, que es Amor, es vuestra ayuda, vuestra salvación. David, en el nombre de Dios, con una honda venció al gigante Goliat, vosotros también, en el nombre de Dios y de Su Madre Santísima, cada vez que lo necesitéis, podréis vencer al Gigante del reino de las tinieblas.

 

 

 

Entrevista al Padre Salvador Hernández

Exorcista oficial de la diócesis de Cartagena - Murcia

9 de Mayo de 2012

 

 

 

    ¿Tiene sentido que un exorcista interrogue a un demonio? Me refiero a cuando lo tiene "atado", muy debilitado...


    San Juan al demonio le llama padre de la mentira. De veinte cosas que te diga, la mayoría son falsas. Cuando está ya muy debilitado y agotado quizá te anuncie el día en que saldrá finalmente, y luego puede que sea cierto. Pero por lo general yo no les creo nunca. Jesús no parlamentaba con ellos, los expulsaba. Es inútil tratar de sacarle información a un demonio sobre temas dogmáticos, exégesis, etc... Una pérdida de tiempo. Todos ellos buscan dirigir a la persona a su destrucción.

 

 

 

  Es un hecho, que no hay manera de saber cuándo lo que un demonio afirma en un exorcismo es cierto. El demonio es padre de la mentira, y puede fingir obediencia y engañar al exorcista para hacer daño a quien pueda. Es por eso que una de las principales recomendaciones que se dan a los exorcistas es no pretender obtener información de los demonios que no estén directamente relacionadas con el exorcismo, es decir, el objetivo único es librar al poseso y no pecar de ingenuos, entrando en diálogos infructuosos y poco confiables


El padre José Antonio Fortea en su libro Summa Demoniaca explica esto en detalle, e incluso narra varias anécdotas donde el demonio intentó engañarle en cosas que se supo eran falsas.

 

 

Hermanos: Los prevenimos a no dejarse embaucar por este libro, es un instrumento más de Satanás para confundirlos y alejarlos de la Iglesia, de sus Sacramentos y de las bendiciones que de ella reciben los fieles.

 

Hacemos un llamado a las páginas católicas a no publicitar este libro, lleno de falsedades.

 

Que Dios los bendiga.

 

 

 

 

 Jesús en Octubre de 2011, nos aclara la Mentira Nº 2

 

¿Estará en todos los Sagrarios?

 

 

 

 

 

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