LAS MÁS BONITAS ORACIONES A MARÍA COMPUESTAS

POR SANTOS Y DEVOTOS

 

 

 

 María, mírame, si Tu me miras,

Él también me mirará.

(San Alberto Hurtado)

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

 (De San Bernardo)

 

 ¡Oh bienaventurada María! Fijos están y estarán siempre en Vos los ojos de los fieles, como en la grande obra que a todos los siglos interesa. En Vos encuentran los ángeles la alegría, los justos la gracia y los pecadores el perdón. Con justicia os invocan todas las criaturas, porque en Vos y por Vos la mano del Omnipotente ha reproducido en cierto modo todo lo que antes había creado. Dignaos admitir lo poco que yo puedo ofrecer a Dios y ofrecédselo por mí, para que por vuestra intercesión no sea rechazado. Amén.

 

 

 

 

 

 ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Epifanio)

 

Vos sois, oh María, la Esposa de la Santísima Trinidad, y el oculto tesoro de los bienes que dispensa; la gracia os ha sido concedida sin límites. Por Vos se ha levantado Eva de su caída y Adán ha sido admitido en el paraíso de donde había sido arrojado por la culpa. Por Vos, Santísima Virgen, y con vuestro socorro se ha concedido al mundo la paz celestial, y contados los hombres, como los ángeles, en el número de los siervos, de los amigos y de los hijos de Dios. Por Vos ha sido rechazada la muerte, despojado el infierno, derribados los ídolos, y propagado el conocimiento del cielo y de vuestro Divino Hijo por toda la tierra. Dignaos, pues, Señora, interceder en nuestro favor para que así tengamos la seguridad de alcanzar algún día el inmenso bien que Vos gozáis en toda su plenitud. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Luis Gonzaga.)

 

¡Oh María! ¡Soberana y Señora nuestra! En vuestro misericordioso seno me arrojo con confianza, y bajo vuestra Santa custodia pongo sin reserva por todos los días de mi vida, y a la hora de mi muerte, mi alma, mi cuerpo, mi esperanza y mi consuelo, mis penas y mis miserias, mi alegría y mi felicidad, para que mis pensamientos, mis palabras y mis obras sean dirigidas según vuestra voluntad y la de vuestro adorable Hijo. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Germán, Patriarca de Constantinopla.)

 

¡Oh divina María, mi única Soberana, y después de Dios mi verdadero consuelo en este mundo! Vos sois el rocío celestial que dulcifica mis amarguras. Vos sois la brillante luz que disipa las tinieblas que rodean a mi alma. Vos sois la guía de mis pasos, la fuerza de  mis debilidades, el tesoro en mi pobreza, el bálsamo que cura mis heridas, el consuelo que enjuga mis lagrimas, mi refugio en las miserias, y la esperanza de mi salvación! ¡Oh María! Tened piedad de mí, Vos que sois la Madre de Dios, que tanto amaos a los hombres, concededme lo que os pido. Vos que sois nuestra defensa y nuestra alegría, haced que yo sea digno de gozar con vos esa bienaventuranza que gozáis en el cielo. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Anselmo)

 

jOh, Santa Reina! Ya que el Señor os ha elevado a tan alta dignidad y que para Él no hay imposibles, os suplicamos que intercedáis por nosotros para que nos haga partícipes de la plenitud de gracias que habéis merecido. Dignaos, pues, oh misericordiosa Madre, procurarnos la felicidad para la cual Dios ha querido hacerse hombre en vuestro casto seno. Acoged favorablemente nuestras súplicas, y si Vos misma rogáis a vuestro divino Hijo, no hay duda que os escuchará y nos salvaremos si tal es vuestra voluntad. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Germán, Patriarca de Constantinopla.)

 

Acordaos, oh Virgen Santísima, de vuestros siervos; sostened sus oraciones; confirmad su fe; haced que vengan a la unidad las iglesias dispersas; haced que triunfe este reino, que florezca la paz en el mundo, libradnos de todo peligro, y dignaos alcanzarnos un día la recompensa eterna. Amén.

 

 

 

  

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(Anónimo)

 

Vos sois, ¡oh María! la verdadera mujer fuerte en quién el Señor ha encontrado reposo, y a quien ha hecho depositaría de todos sus tesoros. El universo entero honra vuestro casto seno como el verdadero templo de Dios donde ha comenzado la salud del mundo, y donde se ha efectuado la reconciliación entre Dios y el hombre. Vos sois el paraíso cerrado donde no ha podido penetrar el pecado para devastarlo; Vos sois el hermoso jardín en que Dios ha colocado todas las flores que adornan su Iglesia, y entre otras la hermosa violeta de vuestra humildad y la aromática rosa de vuestra caridad. ¡Oh, Madre de gracia y de bondad! ¿A quién podremos compararos? Vos sois el paraíso de Dios; de Vos brota la fuente de agua viva que riega la tierra y la fecunda; vuestros sufrimientos en el Calvario os han hecho merecedora de ser el acueducto saludable del género humano, y por Vos ha recibido el mundo inmensos beneficios. Dignaos hacer que lleguen hasta nosotros los benéficos efectos de vuestra poderosa influencia, para que lavados en sus purísimas aguas, podamos algún día ser admitidos en el reino eterno en donde no tiene entrada la más leve mancha. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

 (De San Alfonso Ligorio)

 

¡Oh Madre del dolor y del sufrimiento! ¡Reina de los mártires! Vos habéis llorado con lágrimas amargas la muerte de vuestro Hijo inmolado por mi salvación; pero ¿de qué me servirán vuestras lagrimas si tengo la desgracia de condenarme? Por los méritos de vuestros dolores, os suplico que os dignéis alcanzarme un verdadero arrepentimiento de mis pecados, un completo cambio de vida y una tierna compasión por los sufrimientos de vuestro divino Hijo y de los vuestros. Puesto que Jesús y Vos, aunque inocentes, habéis sufrido por mí, haced que yo, que por mis pecados merezco el infierno, padezca también algo por Vos. ¡Oh divina Madre mía Por la aflicción que experimentasteis al ver a vuestro divino Hijo inclinar la cabeza y espirar en la Cruz, os suplico que m« concedáis una buena muerte. ¡Ah! No desamparéis en aquel terrible trance a mi alma afligida y combatida por todos sus enemigos. Por si no puedo entonces invocar los dulces nombres de Jesús y de María, los invoco desde ahora y os ruego, oh santo objeto de mi esperanza, que me socorráis en mis últimos momentos. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Alfonso Ligorio)

 

¡Oh Madre afligida! No quiero que lloréis sola: deseo unir mis lágrimas a las vuestras, y con este fin os suplico que me concedáis un eterno recuerdo de la dolorosa Pasión de Jesucristo y de la vuestra, para que todos los días que me resten de vida los emplee en llorar por vuestros dolores. ¡Oh Madre mía! ¡Oh Madre del Redentor! Dignaos hacer que estos dolores me inspiren una eterna confianza en la hora de mi muerte para no desesperar a la vista de mis pecados; que obtengan para mí el don de la perseverancia, y finalmente el paraíso, donde en vuestra compañía pueda cantar las infinitas misericordias de mi Dios y las vuestras. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Bernardo)

 

¡Oh poderosa Soberana nuestra! Venid a socorrernos en nuestra debilidad, y dignaos interceder por nosotros con vuestro divino Hijo, nuestro Señor Jesucristo. ¿Quién podrá hacerlo mejor que vos, su Madre, que tan íntimamente gozasteis las dulzuras de su amor y su compañía en la tierra y que ahora le poseéis plenamente en el cielo? Hablad a vuestro Hijo, oh purísima Virgen, habladle, os lo suplicamos; porque a Vos os escucha y os concede todo cuanto le pedís. Dignaos pedir para nosotros un gran amor de Dios, la perseverancia en su santa gracia, y la felicidad de morir en su amistad, a fin de poderos ver y alabar con Él eternamente. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Bernardo)

 

De Vos se ha dicho ¡Oh María! que sois la que se eleva bella como la luna y escogida como el sol. ¡Oh María! Vos habéis venido al mundo como una aurora resplandeciente, y el resplandor de vuestra Santidad ha precedido al Sol de Justicia; el día de vuestra aparición en el mundo ha sido el día de la gracia y de la salud. Sois bella como la aurora, y así como ningún planeta se asemeja tanto al sol como la luna, ninguna criatura se parece a Dios tanto como Vos. La luna disipa las tinieblas de la noche con la luz que recibe del sol, y Vos, ¡oh María! disipáis nuestras tinieblas con el resplandor de vuestras virtudes. Pero Vos sois aún más bella que la luna; porque en Vos no se halla mancha ni sombra: sois escogida como el sol, es decir, como el Sol Divino que ha creado al sol: Él ha sido escogido entre todos los hombres y Vos, oh dulcísima María, lo habéis sido entre todas las mujeres. Vuestro dulce nombre no se puede pronunciar sin sentirse inflamado de amor hacia Vos, y los que os aman no pueden pensar en Vos sin que su amor se aumente cada vez. Dignaos, ¡oh María! concederme la gracia de que yo experimente estos sentimientos, que son mis aspiraciones en la tierra, para después amaros eternamente en el cielo. Amén.

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Alfonso Ligorio)

 

¡Oh María!  Habéis dejado la tierra y subido al cielo en donde reináis sobre todos los coros de Ángeles, como canta la Iglesia! Nosotros, miserables pecadores, sabemos que no somos dignos de teneros en este valle de tinieblas; pero también comprendemos que aun en medio de vuestras grandezas no nos habéis olvidado, por pobres y miserables que seamos. Tan grande elevación solo ha servido para aumentar vuestra compasión hacia nosotros, pobres hijos de Adán. Dignaos, oh María, dirigir vuestras misericordiosas miradas hacia nosotros desde la altura de vuestro trono celestial; tened piedad de nosotros, miradnos con compasión, socorrednos en todas las tempestades y combates a que estamos expuestos en este mundo. Alcanzadnos por la santidad de vuestra gloriosa Asunción la perseverancia en la gracia de Dios, para que al salir de esta vida podamos unirnos a los espíritus bienaventurados y cantar vuestras alabanzas como lo merecéis. Amén.

 

 

 

 

 ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Bernardo)

 

¡Oh María! ¡Cuán grande es vuestra gloria! ¿Qué podré yo decir para ponderarla? Si os comparo al cielo, os veo a mayor altura, Si os llamo Madre de las naciones, me parece que este elogio es poco digno de Vos. Si digo que sois la Reina de los Ángeles, todo me prueba que, merecéis este grande y honorífico título. ¡Dignaos, pues, oh María, la más sublime de todas las criaturas, dignaos hacernos participar de las gracias con que en este día habéis sido enriquecida.  Atraednos por el olor de vuestros perfumes, para que imitemos vuestras virtudes, las únicas que pueden darnos entrada en la mansión de los bienaventurados. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

 (De San Atanasio)

 

¡Oh Santísima Virgen! ¡Dignaos escuchar nuestras suplicas, distribuir entre nosotros vuestros dones y darnos parte en la abundancia de gracias de que estáis llena! El Arcángel os saluda y os llama llena de gracia: todas las naciones os llaman bienaventurada: todas las celestiales jerarquías os bendicen; y nosotros, desterrados en este valle de lágrimas, también os decimos: Salve María, llena de gracia, el Señor es con Vos: Rogad por nosotros, Santa Madre de Dios, Reina poderosa y augusta Soberana nuestra. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Efrén)

 

¡Oh Santa Madre de Dios! ¡Dignaos protegernos y conservarnos bajo las alas de vuestra piedad y vuestra misericordia! ¡En Vos tenemos toda nuestra confianza! Desde nuestra infancia estamos consagrados a Vos como nuestra Soberana: Vos sois el puerto en que nos refugiamos. ¡Oh Virgen Inmaculada, a Vos nos ofrecemos eternamente, y nos ponemos bajo vuestra protección para siempre! Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

 (De San Ireneo)

 

¿Oh.- Santísima Virgen! Vuestra gloria excede a todos los elogios. El cielo y la tierra os rinden el culto y los homenajes de veneración que os son debidos. Con mucha más razón debemos nosotros honraros y bendeciros. Amén.

 

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN

(De San Buenaventura)

 

¡Augusta Reina de los cielos! Vos que en virtud de vuestra prerrogativa de Madre de Dios podéis mandar a las potestades del infierno, dignaos mandar que impidan a los demonios causarnos el menor daño, y haced que los ángeles nos protejan y nos preserven de todo mal y de todo peligro. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Bernardo)

 

¡Oh María! ¡Haced que por vuestra mediación podamos acercarnos a vuestro Divino Hijo! ¡Haced que el que por Vos se ha dado al mundo, nos reciba también por vuestra protección. Vos que sois nuestra Reina y nuestra Mediadora; dignaos recomendarnos y presentarnos a Vuestro Hijo adorable. Os lo pedimos por la gracia con que habéis sido honrada, y por la misericordia con que os habéis manifestado al mundo. Haced que el que por vuestro medio se ha revestido de nuestras miserias, nos haga por vuestros méritos partícipes de su felicidad y de su gloria. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN

(De Santo Tomas de Aquino)

 

¡Virgen bondadosa! ¡Madre misericordiosa! Yo os recomiendo mi cuerpo y mi alma, mis pensamientos y mis acciones, mi vida y mi muerte. Ayudadme ¡oh Reina mía! y libradme de todas las asechanzas del demonio. Concededme la gracia de amar a mi Señor Jesucristo Vuestro Hijo, con un amor verdadero y perfecto y la de amaros después de Él, ¡oh María! sobre todas las cosas. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

 (Del célebre canciller Gerson)

 

¡Oh María, bendita entre todas las mujeres! ¡Vos sola habéis alejado la maldición, atraído las bendiciones del Todopoderoso, y abierto las puertas del cielo! ¡Sí; por eso se os invoca con el nombre de María, que significa Estrella del Mar; porque así como la estrella conduce a los navegantes al puerto, así esperamos, oh divina Virgen, que nos conduciréis al eterno reposo donde os bendeciremos con todos los Santos! Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(Del cardenal Berilio.)

 

¡Madre de Gracia y de Misericordia! Yo os escojo por Madre de mi alma en honor y memoria del placer que el mismo Dios tuvo al elegiros por Madre suya. Reina de los ángeles y de los hombres, yo os reconozco por mi Soberana en consideración de la dependencia en que Jesús, mi Salvador y mi Dios, quiso vivir respecto de Vos, como su Madre, y en calidad de tal Soberana os doy sobre mi alma todo el poder que está en mi mano daros. ¡Oh Virgen Santísima, dignaos mirarme como cosa vuestra y tratadme por vuestra bondad como al objeto de vuestras misericordias! Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN

(Del venerable Abad de Cilles.)

 

¡Oh Virgen amabilísima! Habéis hallado gracia delante de Dios para concebir a su divino Hijo y habéis recibido todas las gracias, ¡oh humildísima María! para asistirnos en nuestras necesidades, como en efecto lo hacéis. Vos ayudáis a los buenos sosteniéndolos, y socorréis a los malos disponiéndolos a recibir la divina misericordia. Vos protegéis a los moribundos contra las asechanzas del demonio y los amparáis aun después de la muerte, recibiendo sus almas y conduciéndolas a la morada de los bienaventurados, a donde os suplicamos os dignéis conducirnos a todos. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Anselmo.)

 

¡Oh clementísima Reina! Dignaos socorrernos sin mirar la multitud de nuestros pecados. ¡Acordaos que nuestro Creador se ha hecho carne en vuestro seno, no para condenar a los pecadores sino para salvarlos! ¡Si vos hubierais sido hecha Madre de Dios solo en vuestro beneficio, podría decirse que nuestra salvación os era indiferente; pero Dios se ha hecho hombre por vuestra salvación y la de todo el género humano! ¡De qué nos serviría vuestro poder y vuestra gloria si no nos hicierais partícipes de vuestra bienaventuranza! ¡Ah¡ dignaos ayudarnos y protegernos: a Vos nos encomendamos; haced que eternamente amemos y sirvamos a vuestro Hijo Jesucristo. Amén.

 

 

 

 

 ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Efrén)

 

¡Oh, Virgen purísima y sin tacha! ¡Oh María, Madre de Dios, Reina del universo, vuestro poder excede al de todos los Santos, sois la esperanza de los elegidos y la alegría de los bienaventurados. Vos nos habéis reconciliado con Dios, Vos sois la única Abogada de los pecadores y el puerto seguro de los náufragos. Vos sois el consuelo del mundo, la libertad de los cautivos, la salud de los enfermos, la alegría de los afligidos y la salvación de todos. A Vos, ¡oh María! recurrimos. De Vos lo esperamos todo y os suplicamos que tengáis piedad de nosotros. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Juan Damasceno)

 

¡Salve, María, esperanza de los cristianos! Dignaos escuchar los ruegos de un pecador que os ama con ternura, que os honra particularmente y que cifra en Vos la esperanza de su salvación. A Vos os debo la vida: por Vos he sido restituido a la gracia de vuestro Divino Hijo: Vos sois la más segura prenda de mi eterna felicidad. Libradme, oh Santísima Virgen, del peso de mis pecados, disipad las tinieblas de mi espíritu, destruid las afecciones terrenales de mi corazón; dadme fuerzas para vencer las tentaciones de mis enemigos, y presidid todas las acciones de mi vida, para que con vuestro amparo y dirección pueda obtener la eterna felicidad del Paraíso. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Andrés de Candía.)

 

Oh María! Si pongo en Vos toda mi confianza me salvaré; si me acojo a vuestra protección nada tendré que temer; porque vuestros siervos están armados con la armas de salvación que Dios ha concedido a sus predestinados. ¡Madre de misericordia! Aplacad a vuestro divino Hijo. Cuando morabais en la tierra, solo ocupabais una pequeña parte de ella; pero ahora que estáis elevada a lo más alto de los cielos, todo el mundo os mira como el altar de propiciación común a todas las naciones. Haced, ¡oh Virgen purísima! que por vuestra infinita caridad halle gracia k los ojos de vuestro adorable Hijo mi Salvador. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Juan Damasceno)

 

¡Oh Santísima Virgen! ¡Tesoro de Santidad, Fuente de justicia, cielo vivo y animado, abismo y océano de gracias! Dignaos, Vos que sois la esperanza de los cristianos, la Reina de los ángeles, y la Señora de todas las criaturas, hacernos partícipes de la felicidad y de la gloria que gozáis en el cielo, en donde estáis elevada hasta el trono de vuestro divino Hijo. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Andrés de Candía)

 

lOh Santísima Virgen! Socorrednos con vuestras súplicas a Dios, porque vuestras súplicas son para nosotros mas preciosas y mas eficaces que todos los tesoros del mundo; por ellas el Señor nos es propicio; por ellas alcanzamos la abundancia de gracias que nos hacen dignos de obtener el perdón de nuestros pecados, y de practicar todo género de virtudes; ellas contienen el furor de nuestros enemigos, desbaratan sus designios, y nos hacen triunfar. Por eso reclamamos vuestra asistencia con la mayor confianza. ¡Ah Señora dignaos concedérnosla. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN

(De San Anselmo)

 

¡Oh gloriosísima Virgen! ¡Dignaos hacer que mi corazón se abrase siempre en vuestro amor y que mi alma sea siempre vuestra! ¡Tierna y divina Madre mía! Concededme, ya que tanto es vuestro poder para con Dios, que os ame como merecéis ser amada! Jesucristo, vuestro adorable Hijo, que ha amado a los hombres hasta morir por ellos en la Cruz, no podrá negarme esta gracia que tanto interesa a su gloria y que yo le suplico me conceda por vuestra intercesión. Haced ¡oh María! que solo viva de vuestro amor después del de mi Dios, para que un día pueda ser consumido en él y vaya a vivir eternamente en la mansión de los bienaventurados. Amén.

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

 (De San Proclo, Patriarca de Constantinopla)

 

¡Oh Santísima Madre de Dios! Socorred a los que imploran vuestra asistencia; dirigid sobre nosotros vuestras miradas. Vos conocéis los peligros que rodean a vuestros siervos y el miserable estado a que nos hallamos reducidos: pero vuestra gran misericordia no perderá de vista nuestra miseria, porque nosotros os amamos y nos acogemos a vuestra protección. Dignaos sernos propicia para que lleguemos a veros en el cielo, que es la mayor dicha a que aspiramos después de la de ver a Dios vuestro Hijo. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Metodio, de Tesalónica, hermano de San Cirilo o Constantino)

 

Vuestro nombre ¡oh Santa Madre de Dios, contiene todas las gracias y todas las bendiciones divinas! ¡Vos habéis llevado en vuestro seno a¡ que es incomprensible y habéis alimentado al que alimenta a lodos las criaturas! El que llena el cielo y la tierra, el que es Soberano de todas las cosas ha querido seros deudor del vestido de carne que antes no tenia. Regocijaos, ¡oh Madre de Dios, regocijaos de tener por deudor al que da el ser a todas las criaturas. Todos somos deudores de Dios, pero puede decirse que Dios ha querido serlo vuestro en cierto modo. Así es, Madre amantísima, que vuestra caridad y vuestro crédito para con Dios exceden a la caridad y al crédito de todos los Santos. Nosotros celebramos vuestra gloria, sabemos cuan grande es vuestra bondad, y os suplicamos que os acordéis de nosotros y de nuestras miserias. Amén.

 

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Efrén de Siria)

 

 

¡Oh Santa Madre de Dios! ¡Dignaos protegernos y conservarnos bajo las alas de vuestra piedad y de vuestra misericordia! En Vos depositamos toda nuestra confianza. A Vos nos hemos consagrado desde nuestra más tierna infancia como a nuestra Soberana. Vos sois el puerto en que nos refugiamos. ¡Oh Virgen purísima, nosotros nos acogemos a Vuestro amparo y deseamos seros siempre fieles. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(Del bienaventurado San Alfonso Ligorio)

 

¡Oh , Santa Madre de Dios, esperanza de los hombres! El precio de mi salvación esta ya satisfecho; mi Salvador ha dado por ella toda su sangre, cuando con una sola gota bastaría para rescatar millones de mundos. Solo falta que el Divino Redentor me adjudique el mérito de esa preciosa sangre. A Vos, Santísima Virgen, recomiendo mi alma, para que no la arrebate el enemigo. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Germán, de Borgoña, Autun)

 

¡Oh Soberana mía! Vos sois el consuelo que el mismo Dios me ha concedido; Vos sois mi guía en la peregrinación de este mundo, la fuerza en mi debilidad, la riqueza en mi miseria, el bálsamo que cura mis heridas, el consuelo en mis dolores y la libertadora que rompe mis cadenas. Dignaos ¡oh Virgen Santa escuchar las humildes súplicas de vuestro siervo, y compadeceos de mis lagrimas, Vos que sois mi paciencia, mi refugio, mi esperanza, mi salvación y mi apoyo. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

 (De San Guillermo de Paris.)

 

A Vos recurro, oh gloriosa Madre de Dios, a quien la Santa Iglesia llama Madre de misericordia. Vos sois, oh María, la que nunca ha sufrido repulsa del Señor y cuya misericordia no ha faltado nunca a nadie, cuya clemencia no ha desoído la súplica del desdichado. No quiera Dios, oh intercesora de los hombres, y su única esperanza para con vuestro Hijo, que mis pecados sean un obstáculo para que ejerzáis conmigo vuestra misericordia! ¡Ah! ¡No! Yo espero que os dignareis acordarme la gracia de expiarlos y arrepentirme de ellos sinceramente. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Bernardo.)

 

¡Oh María!  no me rehuséis vuestro socorro! Pero ¿como podríais rehusármelo si sois la Reina de la Misericordia? ¿Quién si no los miserables son el objeto de vuestra piedad? Y yo que soy el más miserable de todos necesito más que nadie de vuestra protección. Muchas son mis ofensas; pero la grandeza de vuestra clemencia excede a la de mi malicia, y esta no os impedirá socorrerme. Nada hay que os resista; porque el Creador de todas las cosas, que lo es también vuestro, os ha honrado como a su Madre, haciendo que vuestra gloria sea la suya propia. Tened, pues, piedad de nosotros y haced que nos salvemos. Amén.

 

 

 

 

 

ORACIÓN EN HONOR DE LA SANTÍSIMA VIRGEN,

 (De San Buenaventura.)

 

¡Oh Madre y Señora mía! Mis pecados me hacen indigno de llegar hasta Vos, y solo tengo derecho a esperar castigos; pero aun cuando me rechazaseis, aun cuando me quitaseis la vida, yo nunca dudaría de que vuestra voluntad es salvarme. En Vos deposito toda mi confianza, y puesto que soy bastante dichoso para implorar siempre vuestra misericordia, tengo la firme esperanza de alabaros en el cielo como esa multitud de siervos vuestros que se han salvado por vuestra intercesión. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

 (De San Bernardo.)

 

A Vos, ¡oh Reina del universo, dirigimos nuestras suplicantes miradas! Somos culpables de muchos pecados y tenemos que comparecer delante de nuestro Supremo Juez. ¿Quién le aplacará? Solo Vos, oh bienaventurada Virgen, solo Vos que le amáis tanto y que sois de Él tan amada! ¡Dignaos Santa Madre escuchar nuestros suspiros y nuestras súplicas! ¡Madre de misericordia, nosotros imploramos vuestra protección! Calmad la indignación de vuestro Hijo; haced .que volvamos a su divina gracia. Vos no aborrecéis al pecador, cualquiera que sea su crimen, con tal que arrepentido implore vuestra intercesión. Dignaos tendernos vuestra mano y reconciliarnos con nuestro Juez.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Epifanio de Salamis.)

 

¡Oh Madre de Dios!  ¡Madre de misericordia! ¡Socorredme durante el curso de mi vida, y libradme de los ataques de mis enemigos en la hora de mi muerte! ¡Conservad mi pobre alma y disipad el tenebroso aspecto de los demonios en el momento supremo de mi juicio! ¡Preservadme de la eterna condenación! ¡Colocadme en el número de los Santos y hacedme entrar en la gloria de vuestro divino Hijo y participar de la herencia de los hijos de Dios! Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(Sacada de la paráfrasis de sus Letanías.)

 

¡Oh divina Madre de la gracia! Por Vos ha venido hasta nosotros el Autor de todas las gracias. Vos las poseéis todas desde el principio de vuestra Inmaculada Concepción, y el Señor nos las comunica por vuestro conducto. Pero ¡ah! El pecado nos ha despojado de ellas; tened Señora misericordia de nosotros, y obtenednos todas las gracias que necesitamos. Amén.

 

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

 (Del devoto Canciller Jean de Charlier Gerson.)

 

¡Oh María! Se os llama nuestra Abogada, nuestra Mediadora, y nuestra Reina, porque Dios ha resuelto que por vuestra mano se nos concedan todas sus gracias. A Vos recurrimos, ¿podréis rechazarnos? ¡Ah! no; porque Vos no habéis negado nunca vuestra asistencia a quien os ha expuesto sus necesidades con toda la sinceridad de su corazón. Llenos de esta confianza, esperamos que nos socorráis en este mundo, para que podamos llegar al dichoso término de nuestra peregrinación. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

 (De San Bernardino de Siena.)

 

¡Oh María! ¡Mujer bendita entre todas las mujeres! ¡Vos sois el honor del género humano y la salvación de las naciones! ¡Vos sois la dispensadora de todas las gracias, el ornamento y la gloria de la Iglesia! ¡Vos sois el modelo de los justos, el consuelo de los Santos y el manantial de nuestra felicidad! He aquí, ¡oh Madre de bondad, todo lo que sabemos decir en vuestra alabanza. Dignaos suplir a nuestra insuficiencia y bendecir nuestro trabajo. Inculcad vuestro amor en todos nuestros corazones, para que después de haber honrado y amado a vuestro divino Hijo sobre la tierra podamos alabarle y bendecirle con Vos en el cielo. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Alfonso Ligorio.)

 

¡Oh María! Vos, que tan ardientemente deseáis que amemos a vuestro divino Hijo, alcanzadme un amor verdadero para este adorable Salvador. Vos, que alcanzáis cuanto os place, escuchad mis súplicas y atraedme de tal manera a Jesús, que nunca cese de amarle. Alcanzadme también un grande amor hacia Vos, que sois la más amable de las criaturas y la más amada de Dios. Amén.

El Papa Pío VII, por su rescripto de 12 de Julio de 1816, concedió a todos los que recen esta oración 100 días de indulgencia aplicable a las ánimas del Purgatorio. . .

 

 

 

 

ORACIÓN A LA VIRGEN SANTÍSIMA.

 

¡Oh María, fiel Mediadora de nuestra salvación! Haced que todos los cristianos, según la bella expresión de San Bernardo, consigan la dicha de honraros con todo su corazón, y os amen con toda su alma. Dignaos otorgarnos la gracia de que las súplicas que dirigimos al Señor le sean presentadas por vuestras sagradas manos y sean oídas favorablemente bajo vuestros auspicios. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Alfonso Ligorio.)

 

¡Yo os saludo, oh María, esperanza de los cristianos! Escuchad la humilde plegaria de un pecador que os honra y os ama. A Vos os debo la vida: Vos sois mi esperanza, y la prenda de mi salvación. Os suplico que me libréis del peso de mis iniquidades, disipes las tinieblas de mi espíritu y extirpéis en mi corazón las afecciones terrestres. Reprimid las tentaciones de mis enemigos y arreglad de tal modo mi vida, que por vuestra mediación y bajo vuestra dirección, pueda yo llegar a la eterna bienaventuranza. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Pedro Damiano.)

 

¡Oh María! Vos que sois todo poderosa en el cielo y en la tierra y que hasta podéis devolver la esperanza a los que la han perdido, dignaos, cuando os presentéis a Jesucristo que es el autor de la reconciliación, dignaos interceder en mi favor para que bajo vuestros auspicios pueda yo vivir en el mundo según la ley de Dios y gozar la dicha de veros en la eternidad. Amén.

 

 

 

 

 ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(Del piadoso autor del Memoriale Vitae Sacerdotalis, Claude Arvisenet.)

 

¡Oh Virgen Santísima! socorro de los cristianos, venid en mi ayuda en medio de tantas miserias como me rodean; libradme con vuestra asistencia de los peligros a que estoy expuesto durante mi vida y sobre todo a la hora de la muerte. Estas son, oh María, las gracias que os suplico me concedáis, para que fortalecido con vuestra protección pueda vencer en los combates que me presenten mis enemigos visibles é invisibles. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

 (Del bienaventurado Ligorio.)

 

¡Oh Madre de Misericordia, oh Santísima Virgen! Mostrad vuestra generosidad con este miserable pecador que os invoca. Dignaos concederme vuestra poderosa protección y nada temeré: no temeré a mis pecados, porque Vos podres reparar el mal; ni a los demonios, porque Vos sois mas poderosa que el infierno; ni a vuestro divino Hijo, justamente enojado contra mí, porque una sola palabra vuestra basta para detener los efectos de su justicia. Nada, pues, temo sino a mí mismo si dejo de invocaros en las tentaciones y me pierdo por culpa mía; pero yo os prometo hoy recurrir a Vos en todas mis necesidades. Haced que cumpla yo fielmente esta promesa. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(Del piadoso autor del Memoriale Vitae Sacerdotalis.)

 

 (Oh María! Que todos los pueblos de la tierra os sirvan; que todas las tribus os honren, que todas las naciones os reverencien; en cuanto a mí, os pido la gracia de que me inculquéis los mas tiernos sentimientos de amor hacia Vos, que me permitáis propagar vuestro culto por todas partes, y me deis fuerza para combatir a todos los que quieran detenerme en este camino, para que después de haber trabajado por vuestra gloria en la tierra, pueda veros y gozar de ella en el cielo. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

 (La Iglesia la dirige en sus necesidades.)

 

¡Oh Santa Madre de Dios!' Imploramos vuestra asistencia; no despreciéis las súplicas que os dirigimos en nuestras necesidades, y libradnos de todo peligro, oh Virgen llena de gracia y de bendiciones. Amén.

Oración A La Santísima Virgen.

(De San Buenaventura.)

¡Virgen Santísima! Por la gloria de vuestro nombre os suplico que cuando mi alma se separe de mi cuerpo, os dignéis venir en su busca y recibirla en vuestro seno. ¡Oh María! No me rehuséis la gracia de sostenerla con vuestra dulce presencia; sed Vos la escala, el camino por donde suba al cielo; alcanzadla Vos, en fin, su perdón y su reposo eterno. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Bernardino de Siena.)

 

¿Qué podré decir, oh Santísima Virgen, que sea digno de Vos? Sois la puerta del cielo, la gloria del género humano, la soberana de los ángeles, el terror de los demonios, el refugio de los pecadores, el espejo de la pureza, la fuente de todas las gracias, el tesoro de los dones celestiales, la consoladora de los pobres, la alegría de los humildes, el sostén de los elegidos, la guía de los viajeros, el puerto de los náufragos, el escudo de los que combaten, la madre de los huérfanos, el apoyo de las viudas; la abogada de los penitentes, la curación de los enfermos, el modelo de los justos, la esperanza y la gloria de los cristianos y el sello de los verdaderos católicos. Amén.

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA V1RGBN.

 (De San Agustín.)

 

Santa María: ¡No rehuséis vuestro socorro a los desgraciados, fortaleced a los débiles; consolad a los afligidos; rogad por todo el pueblo; tomad al clero bajo vuestra especial protección, é interceded por todas las mujeres, vuestras especiales devotas! Haced en fin, que todos los que recurren a Vos en sus necesidades experimenten los efectos de vuestra poderosa protección. Amén.

 

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VÍR6RN.

(De San Ligorio.)

 

¡Oh María, Refugio mío! ¡Cuantas veces me he visto por mi culpa esclavo del infierno!    ¡Cuantas veces habéis quebrantado mis cadenas y me habéis arrancado de las manos de mis enemigos! Pero aún tiemblo al pensar en que puedo volver a caer en ellas, porque su furor no tiene tregua, y la idea de que yo vuelva a ser su presa les halaga mucho. Dignaos ¡oh Santísima Virgen! Ser mi escudo y mi defensa; porque con vuestro socorro, estoy seguro de vencer. Haced que nunca me olvide de invocaros en mis combates, y principalmente en el último, el mas terrible de todos, con el cual me atacara el demonio a la hora de mi muerte. Dignaos poner vuestro nombre en mis labios y en mi corazón, y haced que expire pronunciándole, para que me encuentre a vuestros pies en el cielo. Amén.

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(Del piadoso autor del Memoriale Vitae Sacerdotalis.)

 

¡Oh Virgen, tres veces bendita! ¡Recibidme por vuestro siervo, así como os habéis dignado recibirme por hijo al pié de la cruz! Mostrad que sois mi Madre inflamando mi corazón de amor y de piedad para con Vos. ¡Oh virgen poderosa, que habéis quebrantado la cabeza del dragón infernal! venced mis pasiones, romped las cadenas que me sujetan al vicio.

¡Oh Santísima Virgen, por cuya voluntad se dispensan los tesoros celestiales, alcanzadme las gracias que sepáis han de serme mas útiles! Obtened para mí una fe viva, una esperanza firme, un amor ardiente y el don de la oración. Concededme la pureza, la humildad, el desprecio del mundo y un gran celo por la salvación de las almas de mis prójimos. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN

(De San Bernardo.)

 

¡Oh María, generosa con los necesitados, compasiva con los que os invocan, y dulce con los que os aman! ¡Oh Virgen misericordiosa para los penitentes, llena de bondad para los justos, dulce a los que os contemplan, clemente en librarlos, benigna en vuestras liberalidades, y caritativa para los que os buscan, dignaos hacernos experimentar los efectos de vuestra caridad, de vuestra bondad y de vuestras liberalidades. Amén.

 

 

 

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES.

(De San Alfonso Ligorio.)

 

¡Oh Virgen afligida! ¡Alma tan grande en virtudes como en dolores! Las unas y los otros proceden del grande amor de Dios que os abrasa y es el único amor vuestro corazón! ¡Madre mía! Tened piedad de mí que no he amado a Dios y que tanto le he ofendido. Vuestros dolores me aseguran el perdón, es verdad; pero esto no basta. Yo deseo amar a mi Dios. ¿Quién si no Vos, que sois la Madre del Santo amor, podrá alcanzarme esta gracia? ¡Ah María! Vos que consoláis a todo el mundo, dignaos consolarme a mí también. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Buenaventura.)

 

¡Oh María! Haced que mi corazón y mi alma se consuman por siempre en vuestro santo amor! Jesús, Salvador mío: María, mi tierna Madre: concededme por vuestros méritos que os ame como merecéis ser amada. Dios mío, que habéis .amado a los hombres hasta querer morir por vuestros enemigos, no me neguéis la gracia de amaros y amar a vuestra Santa Madre. Amén.

 

 

 

 

0RACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De Ricardo de San Lorenzo.)

 

¡Oh Madre de misericordia! ¡Vos que estáis tan inmediata a Dios, que sois la Reina del cielo y do la tierra, y sentada en vuestro elevado trono gozáis de la Gloria de vuestro divino Hijo! Dignaos dar una mirada a nosotros, que somos vuestros siervos, y hacednos partícipes de la abundancia de bienes que poseéis! Vos estáis sentada a la mesa del Señor; y nosotros colocados  en la tierra, como debajo de esta mesa divina, os suplicamos que tengáis piedad de nuestras miserias y nos libréis de ellas. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

 (Del reverendo P. Giusepe De Gallifet s.j.)

 

¡Oh Corazón de María, que sois el icono de la caridad, de la misericordia y de la paz! Yo me atrevo a presentaros mi corazón manchado por mis pecados y agitado por mis malas pasiones. Ya sé que es indigno de Vos, pero espero que no le rechazareis. Purificadle, santificadle, apartadle de las criaturas, penetradle del dolor de sus pecados y llenadle de vuestro amor y del amor de Jesucristo. Mas hacedle, en fin, semejante a Vos para que se os pueda unir en el cielo y amar a Dios eternamente en vuestra compañía. Amén.

 

 

 

 

 ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(Del P. Chall, carmelita de la antigua observancia.)

 

Santísima Virgen, Reina de los ángeles y de los hombres, que siendo la Madre de mi Dios habéis querido ser mi Madre, incluyéndome en el número de vuestros queridos hijos, no permitáis que jamás me haga indigno de tan glorioso título. Al darme vuestro hábito me habéis dado la prenda más preciosa de vuestro amor. Haced que llevándole dignamente os manifieste mi reconocimiento. Me habéis hecho las mas magníficas promesas, como si mi propio interés no me obligara lo bastante. Comprendo todo el valor de vuestras bondades. ¡Ojala pudiera comprender y cumplir con todos mis deberes! Pero ya que un hijo puede pedir cuanto quiera a una Madre tan buena y tan poderosa como Vos, yo os suplico que intercedáis por mí con vuestro divino Hijo, para que apoyado en vuestro crédito y fortificado con su gracia me sea dado el corresponder a sus designios al crearme y a los vuestros al adoptarme. Vos que como Él deseáis mi santificación, encended en mi pecho el sagrado fuego que produce los Santos, a fin de que mi corazón arda en su amor y en el vuestro. Amén. 

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(Del bienaventurado Alano de la Roche.)

 

¡Oh Virgen Santísima, cuya grandeza es incomprensible, después de la grandeza de Dios; la mas Santa entre los Santos, poderosa dispensadora de la gracia, por la que se nos perdonan nuestros pecados; Madre de salvación y de todos los bienes; ¿quién será bastante insensible para no amaros? ¿Quién será bastante insensato para no honraros, o bastante indiferente para no invocaros? ¡Vos sois nuestra luz, nuestro socorro, nuestro consuelo, nuestro alivio, nuestro refugio y, después de vuestro divino Hijo, toda nuestra esperanza y toda nuestra salvación! Bienaventurados los que os aman, os honran y os sirven por medio de la devoción del Rosario. Yo encomiendo mi alma y mi cuerpo a vuestra bondad. Instruidme, protegedme todos los instantes de mi vida y no me abandonéis jamás, porque Vos sois mi defensa y mi vida. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Anselmo.)

 

Madre Santa, Madre única, Madre Inmaculada, Madre de Misericordia, Madre clementísima, abridme el seno de vuestra piedad y recibid en él al hombre muerto por el pecado, Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De Santo Tomas.)

 

¡Oh María! Bendita sois entre todas las mujeres, porque sois la única que ha alejado la maldición, atraído la bendición y abierto la puerta del cielo. Dignaos, pues, hacernos partícipes de todos los bienes que habéis derramado sobre la tierra, para que sepamos aprovecharlos, y con vuestros méritos y vuestros socorros podamos llegar al cielo. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

 (De San Anselmo.)

 

Bienaventurada sois, ¡oh María! y poseéis toda la plenitud de los bienes. ¡Vos sois la verdadera Virgen admirable y digna de toda especie de honores! ¡Vos sois la verdadera Mujer bendita entre todas las mujeres, porque habéis reparado la pérdida de nuestros primeros padres y vivificado su posteridad! ¡Dignaos hacernos partícipes de vuestros bienes, é introducirnos en el cielo, del que sois la dichosa. Puerta Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

 (De San Bernardo.)

 

¡Virgen admirable y digna de toda clase de honores! ¡Mujer bendita entre todas las mujeres! ¡Vos habéis reparado la pérdida de nuestros primeros padres, y vivificado su posteridad! Por eso, oh María, os celebramos, os reconocemos, os alabamos, os exaltamos y os glorificamos como la fuente de la gracia, la Mediadora de la Salvación y la reparadora de los siglos. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

 

La cual se reza en Roma, en Santa María la Mayor, delante de la milagrosa imagen de la Madona Nuestra Señora y el Niño, la cual según la tradición había sido pintada por San Lucas sobre una gruesa tabla de cedro y a la que Pio VII concedió cien días de indulgencia.

¡Oh Virgen purísima, Madre amada de Dios, refugio de pecadores, y tierna Madre mía! Alcanzadme por el dulce nombre de Jesús, una fe viva, una esperanza firme, una ardiente caridad, un perfecto dolor de mis pecados y una pureza de alma y de corazón sin tacha. Amén.

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.  

(De San Alfonso.)

 

¡Oh Madre de mi Salvador! ¡Bienaventurada entre todas las mujeres! ¡Pura entre todas las Vírgenes! ¡Reina de todas las criaturas! ¡Todas las naciones os aman,  bienaventurada por excelencia! ¡Haced que yo publique vuestras grandezas en tanto que tenga fuerzas para ello. Concededme la gracia de que os ame cuanto me sea posible, os invoque mientras pueda invocaros, y contribuya a honraros tanto como mi celo y mis fuerzas me lo permitan! Amén.

 

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

(De San Agustín.)

 

¡Oh bienaventurada Virgen! Al ofrecer Vos misma nuestras súplicas al Señor, hacedlas menos indignas de que le sean presentadas para que por vuestra intercesión consigamos lo que pedimos con confianza. En vuestra poderosa mediación confiamos para obtener el perdón de nuestros pecados y después la gloria eterna, a fin de tener la felicidad de alabaros, y de ensalzar la misericordia del Señor, por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTISÍSIMA VIRGEN

(De San Bernardino de Siena)

 

Oh Santísima Virgen, bendita entre todas las criaturas, única Madre de Dios, Señora del  mundo, Soberana del Universo, distribuidora de todas las gracias, adorno de la Iglesia, en Vos se encierra la incomprensible grandeza de todas las virtudes y de todos los dones. Vos sois el Templo de Dios, el paraíso de todas las delicias, el modelo de los justos, el consuelo de vuestros siervos,  la fuente de nuestra salud,  la puerta del cielo, la alegría de los elegidos, y el objeto de las complacencias del Señor. Al celebrar vuestras grandezas, sólo es dado a nuestra debilidad el hacerlo de una manera imperfecta. Dignaos pues socorrernos  para que podamos hacerlo dignamente por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN

(De San Bernardino de Siena)

 

Dignísima Virgen María, Madre de Misericordia, tesoro de gracias, fuente de piedad y verdadero templo vivo de Dios. A vos recurrimos oh María. ¿Podréis rechazarnos, Vos que  nunca habéis abandonado a los que os invocan  en sus necesidades con toda la sinceridad de su corazón? Amén.

 

 

 

 

 

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